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Índice por autores

 

 

Sintagmas terminológicos con adjetivos pasivos

Laura Kornfeld
CONICET
lauramk@infovia.com.ar
Gabriela Resnik
UNGS
gresnik@ungs.edu.ar
Argentina

 

El presente trabajo se propone analizar las propiedades de un tipo particular de sintagma terminológico, el compuesto por un nombre y un adjetivo pasivo participial o en – ble, como especies amenazadas y desarrollo sustentable. Esperamos complementar así los resultados obtenidos en un trabajo anterior (Kornfeld & Resnik 2000), en el que estudiamos las propiedades de los sintagmas terminológicos N+A con adjetivos deverbales activos (derivados con los sufijos – dor y – nte ).

Nuestros trabajos sobre los sintagmas terminológicos (cfr. Kornfeld & Resnik 1997, 2000a y b) se sustentan en una serie de nociones tomadas de la lingüística teórica y de la terminología. Así, adoptamos las nociones de palabra sintáctica y objeto sintáctico listado de DiSciullo & Williams (1987), entendidas como elementos creados en la sintaxis que funcionan, respectivamente, como núcleos (Xº) y como proyecciones máximas (SX). Asimismo, utilizamos el concepto de herencia morfológica tal como aparece expuesto en Gràcia (1995), esto es, en términos de estructura argumental y no de roles temáticos (sobre la base de Hale & Keyser 1993). Por otra parte, consideramos, siguiendo la línea de Cabré (1998), que la terminología es lenguaje natural y que, por lo tanto, el léxico especializado tiene los mismos recursos formales que el léxico común. Adoptamos, además, las nociones de unidad terminológica (UT) y unidad fraseológica especializada (UFE) que proponen Lorente, Bevilacqua & Estopà (1998).

La primera parte de nuestro trabajo está centrada en los adjetivos participiales. Estos adjetivos, que son muy productivos en español, han sido paradójicamente muy poco estudiados en la bibliografía sobre morfología del español. Ello puede deberse a su naturaleza categorial ambigua y al hecho de que la forma participial verbal, que participa de las construcciones pasivas, ha sido estudiada desde la sintaxis. La mayor extensión del primer apartado se debe, pues, a esta complejidad. La segunda parte está destinada a caracterizar los adjetivos en – ble , mejor estudiados en la bibliografía sobre morfología del español. Finalmente, la tercera parte del trabajo aborda las características de los sintagmas terminológicos en los que intervienen ambos tipos de adjetivos pasivos, a partir de ejemplos tomados de textos especializados del medio ambiente.

 

1. Participios y adjetivos

Es conocido el hecho de que en español, así como en otras lenguas, el participio tiene un estatuto categorial ambiguo, como ha sido discutido por diversos gramáticos, entre ellos Bello (1847), Lenz (1920), Alarcos (1966, 1985), etc. (ver referencias en Bosque 1990). Esta ambigüedad se debe a la posibilidad de que el participio sea núcleo léxico de sintagmas verbales (como en las oraciones a) de 1, 2 y 3) o de sintagmas adjetivales (como en las correspondientes oraciones b):

(1) a. El chico había doblado la hoja por la mitad.

     b. Dejó ver una hoja muy doblada.

(2) a. La fiesta fue arruinada por Juan y Marcela.

     b. De nuevo tengo el pelo arruinadísimo.

(3) a. Esta reunión me ha agotado.

     b. María estaba absoluta y verdaderamente agotada.

Como se puede observar, tanto en la perífrasis de pasiva como en la posición de modificador del nombre, la forma participial modifica al argumento interno del verbo, que, típicamente, tiene el rol temático de “tema”. Esta generalización permite predecir que los verbos inergativos no tendrán adjetivos participiales (*niño tosido/ sonreído / tiritado), mientras que los inacusativos (que en español no forman construcciones pasivas) sí (perro muerto / pies hinchados / manos llagadas) (Levin & Rappaport 1986, Varela 2001).

En Kornfeld & Resnik (2002) se presentan en detalle los contextos sintácticos y morfológicos que permiten distinguir entre usos adjetivales y usos verbales del participio en español. Aquí haremos una síntesis de las conclusiones de ese trabajo.

Entre los criterios sintácticos para reconocer el conjunto de adjetivos participiales del español, se cuentan contextos en los que el paradigma de distribución es adjetival, en el sentido de que el participio alterna con adjetivos, señalados en los ejemplos entre paréntesis.

(4)
Construcciones de parte-todo

· de

una pollera de cintura ajustada (baja)

un muchacho de cabeza afeitada / rapada (calva/grande)

una chica de piel bronceada / tostada (morena)

· con
Construcciones con verbo liviano

· quedar/dejar

quedó roto (azul/seco/exhausto)

me quedé sorprendida / impresionada (muda/ sonriente)

quedó terminado (listo/lindo)

me dejó anonadada / cansada / agotada (triste/ atónita)

una chica con la cara lavada (limpia/negra)

un bebé con las piernas extendidas / cruzadas (flojas)

con los pies hinchados / llagados (limpios)

· tener

María tiene la cara lavada (limpia /redonda)

María tiene el pelo suelto / recogido / atado (rubio/lacio)

María tenía los pantalones rotos / arremangados (sucios)

los dejó envueltos (listos)

lo dejó abandonado (solo)

Por otra parte, si bien no es prueba concluyente de “adjetividad” [1], cabe observar que todos los adjetivos participiales admiten ser complemento de un SGrado (encabezado por muy, tan, nada, bien o ciertos adverbios en – mente):

(5) a. ojos bien cerrados/abiertos

     b. un fenómeno conocidísimo/ estudiadísimo

     c. un actor nada conocido/olvidado

En cuanto a los c ontextos que identifican participios verbales, son verbales los participios que forman tiempos compuestos y las construcciones pasivas (ver ejemplos (a) de 1, 2 y 3). Además, hay casos en los que el participio modifica a un nombre y, sin embargo, mantiene las propiedades verbales. Esto se observa en los casos en que el participio aparece modificado por un adjunto de tiempo o modo (6.a), un agente (6.b), un objeto indirecto (6.c), un complemento preposicional régimen (6.d) o un predicativo (6.e). En todos los ejemplos de (6), el adjunto o complemento liga al participio con el evento denotado por el verbo base. Obsérvese que otros adjetivos deverbales (como los derivados con los sufijos –dor, –nte o –ble) no admiten este tipo de proyecciones [2]:

(6) a. un niño nacido el 4 de julio/ prematuramente

     b. Pérez (no) parecía un hombre olvidado/ aplaudido/ conocido por sus amigos.

     c. Se anunciaron subsidios destinados/ otorgados/ entregados a las personas de menores recursos

     d. Era un grupo compuesto de/por personas de distinto origen

     e. la peruana elegida delegada

Por otra parte, además de estos contextos bien definidos desde el punto de vista categorial, existen otros ambiguos. Es el caso de

(7) a. palo doblado (doblado por Juan, doblado = curvo)

     b. zona poblada (poblada por inmigrantes armenios, poblada = populosa)

     c. chico malcriado (malcriado por su madre, malcriado= caprichoso)

De este modo, en una secuencia en la que solo aparezcan el nombre y el participio, este puede ser interpretado como verbal o adjetival: la ambigüedad se produce por la ausencia de proyecciones claramente adjetivas o verbales.

El hecho de que una misma forma participial pueda ser caracterizada como adjetiva o verbal según el tipo de proyecciones que licencie no significa que sea categorialmente una forma “neutra” o mixta. En la sintaxis, la forma participial debe estar definida para una sola categoría determinada. Ello explica la agramaticalidad de los ejemplos de (8), dada la incompatibilidad entre los contextos que identificamos como propios de los usos adjetivos del participio en (4) y (5) y los modificadores verbales vistos en (6):

(8) a. Iba con las uñas pintadas/ arregladas (*por la manicura/el día anterior) .

     b. # Lo vi con la cara manchada varias veces . (OK con varias veces directamente relacionado con vi )

     c. Tenía los pantalones rotos/arremangados (*por Juan).

Es posible, a partir de los datos presentados, establecer una correlación entre la estructura argumental y la categoría sintáctica de las formas participiales. Nuestro análisis se basa en rasgos argumentales y aspectuales, que no han sido considerados sistemáticamente en otras propuestas para este tipo de formas del español. En ese sentido, nos oponemos a Bosque (1999: 277), para quien “el significado de los adjetivos [participiales] se obtiene del léxico, mientras que el de los participios lo proporciona en gran medida la sintaxis” [3].

Desde el punto de vista de la estructura argumental, los verbos pueden proyectar una o dos capas verbales, según sean o no causativos (Hale & Keyser 1998). Así, verbos del tipo romper o acostar en sus variantes causativas pueden “leerse” como (arg,ext) CAUSAR (arg.int) ESTAR X. Las variantes ergativas de estos verbos, romperse y acostarse, eliminan la capa superior o causal: (arg,ext) CAUSAR, si bien el clítico se señala de algún modo la existencia de esa capa. Dentro de los verbos con una sola capa, distinguimos aquellos que tienen un argumento externo (inergativos como sonreír o correr, transitivos de creación o de transferencia como construir o dar) de aquellos que no tienen argumento externo (inacusativos como morir o llegar). El cuadro de (9) presenta en más detalle esta clasificación. Se incluyen solo los verbos que pueden tener un participio verbal utilizado como modificador de un nombre; por lo tanto, se excluyen los verbos inergativos (*un niño sonreído).

(9)

verbos con doble capa

verbos con una capa y argumento externo

verbos con una capa y sin argumento externo

· causativos-ergativos

lavar (se) ® lavado

romper(se) ® roto

hervir (se) ® hervido

hinchar(se) ® hinchado

llagar(se) ® llagado

debilitar(se) ® debilitado

doblar(se) ® doblado

poblar(se) ® poblado

malcriar(se) ® malcriado

sentar(se) ® sentado

parar(se) ® parado

destruir(se) ® destruido

· inacusativos + ergativos

morir(se) ® muerto

caer(se) ® caído

· solo ergativos

arrodillar(se) ® arrodillado

arrepentir(se) ® arrepentido

· de “creación”

construir ® construido

inventar ® inventado

producir ® producido

· de “percepción”

oír ® oído

ver ® visto

sentir ® sentido

· de transferencia

entregar ® entregado

recibir ® recibido

dar ® dado

· de contacto

golpear ® golpeado

besar ® besado

tocar ® tocado

· otros transitivos

encontrar ® encontrado

descubrir ® descubierto

ganar ® ganado

· inacusativos “puros”

nacer ® nacido

ir ® ido

llegar ® llegado

salir ® salido

partir ® partido

volver ® vuelto

· estados “relacionales”

integrar ® integrado

relacionar ® relacionado

componer ® compuesto

formar ® formado

A partir de esta clasificación y de los datos que hemos visto en los ejemplos (4-8), la predicción es que solo los verbos que tienen doble capa pueden dar lugar a un adjetivo participial como puede verse en los ejemplos de (10):

(10) una casa destruida / una mujer acostada / dos platos rotos/ un palo doblado/ un mafioso arrepentido

En cambio, los participios de aquellos verbos que tienen una sola capa (independientemente de si tienen o no argumento externo) conservan siempre su naturaleza verbal, como muestran los casos de (11), en los que la gramaticalidad depende de la presencia de un modificador verbal:

(11) a. una casa construida?(el mes pasado)

       b. una noticia oída?(en el mercado)

      c. un mail recibido?(por Juan)

      d. un jurado integrado?(por reputados lingüistas)

En ese sentido, los verbos ergativos e inacusativos (como desmayarse, hincharse, nacer, salir, integrar) no conforman un grupo homogéneo: los verbos ergativos tienen una variante causativa, por lo cual se trataría de verbos de doble capa que pueden dar lugar a participios adjetivales (cfr. ejemplos de 10). En cuanto a los participios de verbos inacusativos “puros” (listados en la tercera columna de 9), conservan siempre su carácter verbal, como muestran los siguientes ejemplos:

(12) a. Me enteré de un aluvión de turistas llegados *(a esta ciudad)

      b. Abordó un tren salido *(a medianoche)

      c. Era un comité compuesto *(por prestigiosos especialistas)

Contra la afirmación de Bosque de que la relación entre verbo y adjetivo se establece en el léxico individualmente, los datos en (9-12) muestran que se puede hacer una generalización importante acerca del funcionamiento de las formas participiales. Dado que se puede establecer una correspondencia entre las subclases verbales establecidas sobre la base de criterios sintácticos y la naturaleza adjetival o verbal del participio, resulta más económico para el modelo de la gramática suponer que tal correspondencia no se establece individualmente para cada ítem léxico sino en forma global. Es decir, en el léxico se listan la raíz verbal y el sufijo flexivo, pero no el adjetivo resultante.

Un argumento adicional para considerar que es en la sintaxis donde se resuelve la categoría verbal o adjetival del participio es el hecho de que existan construcciones ambiguas como las vistas en (7). En efecto, en estos casos la categoría no podría estar ya determinada en el léxico, puesto que, ante una secuencia como palo doblado , un hablante nativo puede interpretar doblado por Juan (interpretación eventiva) o doblado = curvo (interpretación resultativa).

Por otra parte, cabe destacar que, sistemáticamente, la distinción semántica entre adjetivo y participio es mínima; esto es, mientras que, en el caso de los participios verbales, hay una conexión estrecha con el evento, en el caso de los adjetivos esta conexión se pierde: el estado resultante se independiza del proceso que lo genera. Como se ve, las diferencias son sutiles y de índole aspectual; tales diferencias no suelen dar lugar a entradas léxicas distintas. Evidentemente, el adjetivo podrá ser listado en el léxico si se produce un cambio de significado con respecto al participio verbal, pero este cambio no forma parte del proceso mismo de conversión.

Como es esperable, dado que la terminología es lenguaje natural (Cabré 1998), las formas participiales tienen las mismas características formales y semánticas en el léxico común y en el léxico de especialidad, como veremos en detalle en las conclusiones. Por lo tanto, su funcionamiento verbal o adjetivo estará sujeto a las condiciones ya descriptas.

Cabe observar que el carácter terminológico de las formas participiales estará determinado, en algunos pocos casos, por la naturaleza especializada del verbo base (como en contaminado, poluído o fosforado) y, en general, por su pertenencia a un sintagma terminológico (como en especies amenazadas u oxígeno disuelto).

Otro aspecto destacable del funcionamiento de las formas participiales en el léxico de especialidad, así como en el léxico común, es la posibilidad de recategorización en nombre. El nombre resultante puede tener un significado eventivo (por ejemplo, vaciado) o resultativo (por ejemplo, compuesto).

 

2. Adjetivos en – ble

Los adjetivos en – ble han sido tratados más sistemáticamente que los participios en la bibliografía sobre formación de palabras en español. Entre los estudios realizados al respecto, pueden mencionarse los de Miguel (1986), Rainer (1999), Gràcia et al. (1999). En este trabajo adoptaremos la propuesta de Gràcia (1995) para el catalán, retomada en la sección correspondiente de Gràcia et al. (1999). La autora caracteriza el sufijo – ble como un morfema que se adjunta a bases verbales para generar adjetivos cuyo significado es parafraseable como ‘que puede ser V' o ‘que se puede V'. Así, una idea concebible es parafraseable como “una idea que puede ser concebida” o “una idea que se puede concebir”. Típicamente, entonces, los valores semánticos del adjetivo en –ble son los de potencialidad y pasividad. Este valor pasivo se correlaciona con el hecho de que el sufijo – ble se adjunta productivamente a verbos transitivos, si bien hay algunas excepciones, como los adjetivos derivados de verbos inacusativos, por ejemplo, pasable, mudable o durable.

Los adjetivos heredan parte de la estructura argumental del verbo base: el argumento interno se manifiesta como el nombre al que el adjetivo modifica y el argumento externo se suprime. Si bien el argumento interno suele estar asociado con el rol temático de “tema” (Miguel 1986), Gràcia observa que en catalán también son posibles otros roles temáticos. Esto también se cumple para español, como puede verse en los casos de una ciudad vivible, una calle transitable o una persona impresionable, en los que se seleccionan los roles de locativo y experimentante.

Por otra parte, Gràcia señala que si hay un segundo argumento interno del verbo base, este puede ser heredado por el adjetivo en – ble . Ejemplos de este fenómeno en español serían los de (13), donde se manifiestan casos de objeto indirecto (a) y complemento preposicional régimen (b-e):

(13) a. un error atribuible a su juventud

      b. un modelo aplicable a nuestro análisis

      c. resultados comparables con los de Juan

      d. un número divisible por dos

      e. una conclusión deducible de los datos

En cuanto al argumento externo, su supresión es obligatoria siempre que se trate de un SD con referencia específica, pero puede aparecer en ciertos contextos cuando la interpretación es genérica:

(14) a. *una idea fácilmente criticable por el profesor

      b. una idea fácilmente criticable por cualquiera que la piense un poco

Gràcia compara el valor genérico y estativo que tienen los adjetivos en – ble con el de las construcciones medias en inglés y sus equivalentes en catalán. En español, es difícil decidir acerca de la entidad de la voz media, dado que puede tratarse sólo de un valor específico de la voz pasiva en presente genérico (15) y también se relaciona con algunas construcciones con se impersonal (16):

(15) a. Esta mancha se saca con este detergente.

      b. Este tipo de zapatos se salen de nada.

(16) a. A los hombres se los conoce por sus actos.

      b. Se vive bien en Buenos Aires.

De todos modos, más allá de la diferenciación entre medias, pasivas e impersonales, puede plantearse una semejanza entre el sufijo – ble y el clítico se , en cuanto a que ambos elementos suponen una absorción o eliminación del argumento externo del verbo al que se adjuntan y a que ambos pueden tomar valores modales. Obsérvese que el valor habitual de potencialidad de – ble puede dar lugar a un significado de obligación y que algo similar sucede con se: deplorable puede parafrasearse como ‘que debe ser deplorado' y eso no se dice como ‘eso no debe decirse' (cfr. con ejemplos 15).

Tal como sucede con las formas participiales, el sufijo – ble tiene las mismas características formales y semánticas en el léxico común y en el léxico de especialidad. Por lo tanto, se adjunta a bases verbales transitivas y el adjetivo resultante tiene los valores de pasividad y potencialidad a los que se ha hecho referencia. Ejemplos de adjetivos en – ble en el léxico especializado del medio ambiente son: biodegradable, (insecticida) degradable, (recurso) renovable, (cosecha) sustentable, (desarrollo) sostenible, (bomba) sumergible . Como se observa, muchos adjetivos en – ble son reconocibles como términos solo en tanto participan de un sintagma terminológico.

 

3. Sintagmas terminológicos con adjetivos pasivos

De acuerdo con los datos presentados en las secciones anteriores, las formas participiales y los adjetivos en – ble se asemejan en su significado pasivo. Sin embargo, difieren en una serie de rasgos: el valor modal de – ble, la posibilidad de expresión del argumento externo en las formas participiales, la mayor productividad de las formas participiales. Desde el punto de vista semántico, los adjetivos en – ble son generalmente predicados de nivel individual, mientras que los adjetivos participiales son de nivel de estadio; esta diferencia se manifiesta en la selección del auxiliar para la predicación: los adjetivos en – ble seleccionan ser y los participiales estar [4].

En el léxico especializado del medio ambiente, los adjetivos pasivos frecuentemente integran secuencias N+A con cierto grado de lexicalización. Entre otros casos, hemos relevado los siguientes:

(17) a. Sintagmas con formas participiales: material vertido, ecosistema forzado, sistema forzado, sistema explotado, ecosistemas contaminados, ecosistemas eutrofizados, ecosistemas forzados, sistema acuático for­zado, energía externa degradada por individuo, aguas contaminadas, sitio poluído, descargas domiciliarias e industriales no tratadas, efluentes contaminados, área protegida, especies amenazadas, agua filtrada, partículas suspendidas, oxígeno consumido , gases disueltos, s ustancias disueltas, oxígeno disuelto, metales disueltos, metales pesados disueltos, a cuífero confinado, horno de grafito acoplado, microscopio óptico invertido, detergentes fosforados, sustancias nitrogenadas, derivados fosforados de hidrocarburos

      b. Sintagmas con adjetivos en – ble: cosecha sostenible, desarrollo sustentable, manejo sustentable, población mínima viable, recursos no renovables, recursos renovables, uso sustentable, rendimiento máximo sostenible, materia biodegradable, bomba de succión sumergible, insecticidas degradables

El funcionamiento sintáctico-semántico de los adjetivos pasivos en estos casos responde exactamente al que hemos observado para el léxico común en las secciones anteriores. Se crean a partir de bases transitivas, modifican al argumento interno del verbo base, tienen los significados y valores semánticos típicos. Se observa, además, que la forma participial es también la más productiva de las dos en el léxico especializado. En cuanto al carácter verbal o adjetival de la forma participial, en (17) hay casos claros de funcionamiento verbal del participio ( ecosistemas contaminados, sistema explotado, sitio poluído) y otros de funcionamiento adjetival (microscopio óptico invertido, detergentes fosforados, horno de grafito acoplado). La diferencia entre los dos grupos se manifiesta en la posibilidad de agregar modificadores verbales al participio: sitio poluído desde hace varios años por la acción del hombre es una secuencia posible, mientras que no es posible expandir microscopio óptico invertido del mismo modo.

Como ya se ha señalado, en el léxico especializado existen casos de recategorización de la forma participial en nombre, como en vertido o compuesto (químico). Podría plantearse que, de acuerdo con la naturaleza categorial de la forma participial de base, el nombre derivado tendrá características eventivas o resultativas. Así, si un nombre se deriva de vertido en tanto participio verbal, tendrá un significado eventivo. Este significado eventivo tiene como correlato sintáctico la herencia de parte de los argumentos del verbo base, como en vertido de efluentes en forma intermitente, donde se hereda el argumento interno y un adjunto. Este mecanismo de nominalización está, entonces, en alternancia con otros, como la adjunción de sufijos deverbales (aprovechar ® aprovechamiento, contaminar ® contaminación, desarrollar ® desarrollo, derramar ® derrame). Por otra parte, si un nombre se crea a partir de un adjetivo participial, tendrá siempre una lectura resultativa. Así, vertidos en dilución de los vertidos contaminantes puede considerarse el resultado de un proceso de elisión del nombre, a partir del sintagma nominal materiales vertidos (o bien una reducción en el sentido de Adelstein y Kuguel 1997) .

En cuanto a la lexicalización de las secuencias N+A pasivo, hemos reconocido en trabajos anteriores dos fenómenos distintos: la lexicalización (esto es, el hecho de que un objeto esté listado en el lexicón) y la lexicalización formal (esto es, además de estar listado, el objeto funciona como un átomo sintáctico, opaco a las operaciones de la sintaxis). En el caso de que las dos condiciones de la lexicalización formal se cumplan, nos encontramos ante una instancia de palabra sintáctica, es decir, una secuencia que ha sido generada siguiendo las reglas sintácticas del español, pero que luego es reanalizada como una sola palabra (cfr. DiSciullo & Williams 1987).

Las secuencias N+Participio que pertenecen al léxico especializado del dominio de medio ambiente aceptan en ocasiones ser modificadas por un complemento preposicional que realiza en la sintaxis al agente o algún otro argumento del verbo base (por ejemplo, ecosistema forzado por agentes externos al propio sistema, especies adaptadas a tolerar un mayor grado de contaminación, oxígeno disuelto en el agua). Evidentemente, en estos casos, el participio tiene un valor verbal. Un caso que ilustra la modificación a un adjetivo en – ble por parte de una causa pseudo-agentiva [5] es ... más o menos degradables por la acción bacteriana. E stas secuencias N+A pasivo que despliegan otros argumentos del verbo base nunca están lexicalizadas en el dominio de especialidad.

El hecho de que las secuencias N+A pasivo puedan tomar un complemento preposicional que satisfaga la estructura argumental del adjetivo, así como la posibilidad de elisión del núcleo nominal, permite concluir que estas secuencias están abiertas a ciertas operaciones sintácticas, con lo cual no constituyen átomos sintácticos. Esto implica a su vez que la sintaxis las analiza internamente y que, por lo tanto, no se encuentran lexicalizadas desde el punto de vista formal (i.e. son objetos sintácticos listados).

En trabajos anteriores (Kornfeld & Resnik 1997, 2000a y b), comparamos sintagmas nominales N+de+N y N+A con núcleos simples y con núcleos deverbales y observamos que los que tienen un núcleo simple suelen constituir instancias de palabras sintácticas (i.e. están lexicalizados formalmente), mientras que aquellos que tienen un núcleo derivado mantienen cierto grado de transparencia sintáctica y son, por lo tanto, objetos sintácticos listados. En Kornfeld & Resnik (2000a), atribuimos este hecho a que las propiedades eventivas del núcleo son relevantes para la determinación de las posibilidades de lexicalización de las secuencias. Las conclusiones a las que llegamos en Kornfeld & Resnik (2000b) y en este trabajo permiten extender esta observación, ya que en las secuencias N+A deverbal es la presencia de propiedades eventivas en el complemento del sintagma (no ya en el núcleo) la que impide la lexicalización formal del sintagma. La diferencia reside en que, mientras que las secuencias de un nombre deverbal con un complemento temático son siempre unidades fraseológicas especializadas (UFE), en el sentido de Lorente, Bevilacqua y Estopà (1998), las de forma N+A deverbal son unidades terminológicas (UT). Ello se debe a que si el elemento deverbal se encuentra en el complemento (y no en el núcleo), sus propiedades no se extienden a todo el sintagma, que tiene por lo tanto características plenamente nominales. Por lo tanto, en las secuencias N+A pasivo, la conservación de las propiedades eventivas en el complemento impide que el sintagma constituya un átomo sintáctico, pero no que sea una unidad terminológica.

 

4. Conclusiones

A partir de la caracterización que hemos presentado aquí, estamos en condiciones de sistematizar las propiedades de los adjetivos deverbales activos y pasivos que conforman sintagmas terminológicos. Esas propiedades están esquematizadas en el cuadro de (18):

(18)

Propiedades

Tipo de adjetivo

Estructura argumental de la base

Herencia de argumentos de la base

Valor aspectual o modal

A – dor
(cuerpo) receptor

bases transitivas

se hereda el argumento interno

aspecto habitual o resultativo

A – nte
(agente) contaminante

(vegetación) flotante

bases transitivas

 

bases inacusativas

con algunas bases transitivas, puede heredarse el arg. interno

valor modal de tendencia (bases transitivas)

aspecto estativo o progresivo (bases inacusativas)

forma participial
(ecosistema) forzado



(oxígeno) disuelto

bases transitivas o inacusativas “puras”


bases transitivas o ergativas

se hereda el argumento externo

aspecto perfectivo (bases de una sola capa) ® verbo


aspecto resultativo (bases de doble capa verbal) ® adjetivo

A – ble
(desarrollo) sustentable

bases transitivas

en general no se hereda el argumento externo

valor modal de potencialidad

Del cuadro se desprende que hay un paralelismo entre los adjetivos con – dor y los participios, por un lado, y los adjetivos derivados con – nte y – ble, por el otro. La posibilidad de expresar los argumentos del verbo base es mucho más fuerte en el primer caso (cfr. turbina generadora de energía, ecosistema forzado por agentes), mientras que en los adjetivos con – nte se da solo en raras ocasiones (por ejemplo, sustancia contaminante de las aguas) y en los adjetivos con – ble es prácticamente inexistente. Por otra parte, los adjetivos con – ble y – nte presentan un valor modal, en un caso de posibilidad y en el otro “de tendencia” (agente esterilizante, por ejemplo, designa a un agente ‘que tiende a esterilizar'; cfr. con esterilizador). Como se observa, el valor modal parece correlacionado con la imposibilidad de expresar los argumentos del verbo base:

(19) a. elemento esterilizador/ ??esterilizante de las heridas

       b. gasas esterilizadas / ??esterilizables por el personal médico

Es posible que la lectura genérica propia del valor modal (esto es, una lectura no eventiva, que se transparenta en las paráfrasis de – ble y – nte , ‘que se puede V' y ‘que tiende a V') esté asociada con esta dificultad para expresar los argumentos del verbo base. Esta hipótesis debe aún ser explorada.

En suma, en el presente trabajo, hemos intentado sistematizar las propiedades de dos mecanismos de creación de adjetivos deverbales pasivos. Ello nos ha servido para prever las posibilidades de lexicalización formal de los sintagmas en los que intervienen. Este estudio particular se inscribe en un plan de investigación que tiene un objetivo mayor: establecer las condiciones que permiten que un sintagma nominal se lexicalice formalmente y, en particular, determinar cuál es la influencia de la derivación en la lexicalización formal de los sintagmas.

 

Bibliografía

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[1] También la pasiva admite en ciertos casos SGrado:

Fue criticadísimo / presionadísimo por sus colegas.

[2] Una excepción es la señalada por Bosque (1990) para un pueblo distante tres kilómetros. Consideramos este caso un residuo histórico del participio presente del latín.

[3] Para una crítica a la propuesta de Bosque (1999), consultar Kornfeld & Resnik (2002).

[4] Las formas participiales no adjetivas, en cambio, seleccionan ser, como en las noticias oídas (*las noticias están oídas vs. las noticias fueron oídas).

[5] Distinguimos aquí la noción de a gente (como entidad típicamente animada que causa voluntariamente el evento) de la de causa pseudo-agentiva, que no supone volición. Este contraste permite explicar, por ejemplo, por qué El sol marchitó las flores es gramatical, mientras que * Javier marchitó las flores no lo es.

 

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