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Índice por autores

 

 

Aspectos a considerar al definir qué es un término:
e
l uso de la terminología en textos literarios

Heidi Cazés
El Colegio de México
hcazes@colmex.mx

 

Resumen:

La terminología es la herramienta utilizada por los especialistas para comunicarse entre sí, y una de las definiciones que se ha dado para el término es el de ser una unidad léxica que transmite conocimiento especializado. Sin embargo, es posible apreciar que la terminología no se limita exclusivamente a los textos especializados: puede aparecer en el lenguaje cotidiano e incluso en textos literarios. Esto puede notarse en la práctica de la traducción, donde aparecen unidades léxicas para las cuales inicialmente hay que seguir una estrategia terminológica al buscar la equivalencia correcta en la lengua de llegada.

La traducción de unidades léxicas que aparentarían ser términos y aparecen en textos literarios presenta ciertos problemas que deben analizarse individualmente. Hay casos donde un texto literario utiliza términos especializados con un propósito específico y es necesario encontrar un equivalente exacto; aquí hace falta solucionar ciertos problemas, como el grado de especialización del término dentro del contexto del texto. En otros casos, el uso de ciertas unidades léxicas que podrían considerarse términos tiene más bien un propósito comunicativo y el traductor tiene que decidir cuál será el equivalente más apropiado. Sin embargo, en ambos casos, inicialmente es necesario seguir estrategias de la traducción de términos para solucionar este problema.

Mi objetivo es explicar esta situación práctica para que el fenómeno sea tomado en cuenta al intentar definir el término. Para ello, analizaré y compararé el uso de unidades léxicas que aparentan ser términos en dos textos literarios diferentes. Uno de los textos utiliza unidades léxicas que parecerían ser términos en un sentido comunicativo, y la elección de su equivalente dependerá de diferentes criterios. El toro texto utiliza la terminología en su sentido “formal”, como un lenguaje de especialidad cuya traducción requerirá de equivalentes exactos.

 

En la literatura de los estudios teóricos de terminología podemos notar que la definición de “término” es algo que aún requiere de mayor trabajo y detalle, ya que diferentes autores ofrecen diferentes definiciones y en ocasiones solamente se refieren al término como algo cuya definición queda sobreentendida. En este trabajo quisiera compartir una serie de observaciones desde una perspectiva pragmática, a partir de mi labor práctica como traductora y en terminología.

Una definición que se ha dado para el término es el de ser una unidad léxica –que puede estar compuesta de una o más palabras– que transmite conocimiento especializado (Cabré, 2001). El conocimiento especializado se diferencia del conocimiento general en que el primero se aprende, mientras que el segundo se adquiere automáticamente a partir de la experiencia. Los términos no aparecen como unidades aisladas: deben ser observados y estudiados dentro de su contexto –que será un texto, ya sea en forma oral o escrita– y este contexto será lo que le dará a la unidad léxica su valor como término.

Es evidente que los términos normalmente aparecen dentro de un texto especializado, ya que son la herramienta que los especialistas usan para comunicarse. Mas debe notarse que incluso un texto altamente especializado en cierto campo puede incluir términos que pertenezcan a un campo completamente diferente; y aunque esas otras unidades léxicas no sean parte de lo que generalmente los especialistas del campo del texto usen como herramienta de comunicación, no habría duda alguna de que deberían catalogarse como términos, sin importar el campo del texto especializado en el que aparecen. Después de todo, el valor como términos de esas unidades léxicas no está determinado por el campo temático del texto en el que aparecen. Por otra parte, se sostiene que cuando un término aparece dentro de un discurso no especializado significa que ya ha sido aceptado en la lengua general y, como no está siendo usado por especialistas, ha perdido su valor de transmitir conocimiento especializado. Sin embargo, hay ocasiones cuando incluso en la lengua general aparecen unidades léxicas que en alguna forma comunican conocimiento especializado. Esto puede notarse al analizar textos específicos, y en la traducción y en la terminología se realiza siempre un análisis detallado de las unidades léxicas dentro de su contexto. Considero que es importante tomar en cuenta el proceso de análisis que se realiza en una práctica profesional cuyo resultado final es un producto real cuya calidad depende precisamente de ese análisis.

Al trabajar, los traductores y terminólogos siempre se enfrentan con los términos dentro de un contexto. En este trabajo me concentraré más en la práctica de la traducción, puesto que ejemplifica de manera más contundente la realidad pragmática de los términos. Los traductores trabajan con todo tipo de textos. Algunas veces traducen textos técnicos con un alto nivel de especialización, otras, traducen textos que contienen información especializada, y en ocasiones traducen textos literarios o de lengua general. Sin embargo, quien se dedica a traducir siempre es una misma persona, y al trabajar probablemente sigue siempre ciertas estrategias de traducción sin importar el tipo de texto con el que se enfrenta. Una de estas estrategias es identificar las unidades léxicas que considera son candidatos a ser términos. Quizás hará esto en una forma empírica a partir de su experiencia; definitivamente, lo hará por una necesidad pragmática que surge de la práctica misma de la traducción. Así, al traducir un texto no especializado, el traductor o traductora tal vez identificará unidades léxicas que tendrán que ser tratadas en la misma forma en la que un término sería tratado en un texto especializado.

Es probable que una forma en la que el traductor decide cuáles son las unidades léxicas que considera podrían ser términos esté basada en el tipo de herramientas que necesitará usar para realizar su labor: el tipo de fuente de referencia dónde podrá encontrar la definición y equivalentes. Debo aclarar que esto no significa que el traductor decidirá que cualquier palabra cuyo significado desconozca es un término; más bien, un término será una palabra que remita al traductor a un campo específico, sin importar si el texto que se está traduciendo pertenezca a ese campo o no. Finalmente, el traductor reconoce como términos las unidades léxicas que han sido reivindicadas previamente por algún área de especialización [1]. Así, el traductor deberá determinar a partir del contexto que una unidad léxica en inglés como “deck” pertenece al campo náutico y no a otro campo posible, como el de los juegos de azar; de hecho, esta palabra aparecerá en un diccionario de términos náuticos, y si acaso aparece en un diccionario de lengua general, lo más probable es que éste incluya algún tipo de marca que mencione el campo náutico. Lo mismo sucederá con una unidad léxica en inglés como “hepatica”, donde el contexto enviará al traductor al campo de la botánica y no, digamos, al de la medicina.

A pesar de cualquier debate respecto al hecho de si estas unidades léxicas deberían formalmente considerarse como términos o si realmente pertenecen a la lengua general, el traductor se enfrenta con el problema práctico de tener que encontrar un equivalente y de decidir a qué tipo de fuente debe remitirse para encontrarlo y confirmarlo. Si el traductor tiene que usar diccionarios o glosarios especializados para solucionar este problema, eso es lo que hará, sin que le interese mucho el hecho de que en ese caso en particular la unidad léxica no tenga un grado de especialización particularmente alto.

El traductor analiza la unidad léxica dentro del contexto en que aparece, pero también como una unidad dentro del campo al que pertenece. El resultado de este análisis es lo que le permitirá al traductor determinar cuál será el mejor equivalente para ese caso específico. La unidad que el traductor ha identificado como un probable término pertenece a un campo especializado, pero el texto determinará el valor que esta unidad léxica tendrá como un término que transmita conocimiento especializado. Y, finalmente, la intención del autor del texto, el propósito comunicativo de la unidad léxica dentro del texto, será lo que determinará el grado de especialización que habrá que mantenerse al encontrar el mejor equivalente para esa traducción específica.

Por consiguiente, desde una perspectiva pragmática, considero que hay casos dentro de la lengua general donde aparecen unidades léxicas que podrían ser identificadas como términos que en alguna manera transmiten conocimiento especializado. Para ilustrar esto, utilizaré ejemplos tomados de dos textos literarios en inglés: un cuento de Julian Anderson y una novela de William Golding.

Al traducir unidades que podrían ser términos en un texto literario, es importante analizar cada caso individualmente. En algunos casos, un texto literario incluirá términos para cumplir algún propósito comunicativo; ahí, un equivalente terminológico exacto no será la mejor solución en la lengua meta. En otras ocasiones, el texto literario usará un término con un propósito específico, y será obligatorio encontrar el equivalente exacto.

“The Houses of Double Women” (“Las casas de doble mujer”), por Julian Anderson, es un cuento que trata sobre dos mujeres que han dejado su hogar en el campo para mudarse a una casa en los suburbios. Cambiaron su estilo de vida porque una de las mujeres tiene cáncer:

It was not my idea to sell the farm and buy a moldy Cape Cod in town. A lot of people live with cancer, I told Rita, without turning their lives inside out like this. We were country people, not used to lawns and sidewalks. Our dog, our woods, our privacy –we were giving them all up. [2] (Anderson 2001:43)

El acto de traducir exige una lectura muy cuidadosa del texto. Al traducir, el traductor nota detalles y palabras que quizás pasarían desapercibidos en una lectura ordinaria, pero que lentamente se acumulan hasta darle al texto una cualidad global que va más allá de las palabras. Estos pequeños detalles van sumándose y producen una sensación general que el lector no evita percibir.

Aunque “Las casas de doble mujer” no podría confundirse en lo más mínimo con un texto especializado de botánica, la cantidad de nombres de flores y plantas que aparece en el cuento es demasiado grande para un texto literario, en particular uno donde la jardinería no es más que un elemento marginal de la trama (Para citar tan solo unos cuantos ejemplos de nombres de plantas incluidos, están: michaelmas daisy, hepatica, running cedar, ragweed, mulberry tree, forsythia, black walnuts, dandelion, dogwood, hosta, viburnum). En general, la traducción de nombres de plantas presenta un problema, puesto que en muchos casos el nombre de una planta varía en una misma lengua según la región. La traducción del nombre de plantas tiene que realizarse siguiendo estrategias terminológicas: el traductor hace una lista de los nombres que aparecen en la lengua fuente, busca en esa lengua información adicional sobre las diferencias regionales. Probablemente buscará el nombre botánico de la planta para encontrar su equivalente en la lengua meta, y luego revisará las diferentes variantes regionales en la lengua meta. (Ver Tabla 1)

Tabla 1

UNIDAD LÉXICA EN TEXTO

NOMBRE BOTÁNICO

EQUIVALENTES POSIBLES

Michaelmas daisy- aster novi belgi a wild aster: any of several garden plants of the genus Aster with clusters of small purple flowers

aster novi belgii

Áster silvestre

Hepatica

(genus)

Hepática

Empeine

Running cedar

(syn: clubmoss)

lycopodium digitatum, lycopodium clavatum

Licopodio

Pie de lobo

Ragweed - any species of the composite genus ambrosia

Ambrosia (genus)

Hierba de Santiago, ambrosía

Mulberry tree

Morus (genus)

Morera

Forsythia

(syn. goldenbells)

Forsythia (genus)

Forsitia

black walnuts: juglans nigra A North American walnut, the timber of which is more valuable than that of common walnut, though the fruit is inferior.

Juglans nigra

Nueces de tocte; Tocte

(Ecuador, Perú), árbol juglandáceo de madera semejante a la del nogal.

Dandelion

 

Diente de león

Dogwood

Cornus

Cerezo silvestre

Hosta

Hosta (genus)

Hosta

Pero la traducción del nombre de plantas en un texto literario, y especialmente en éste, enfrenta al traductor con cuestiones adicionales que debe considerar al elegir cuál será el mejor equivalente en la lengua meta. Puesto que en ocasiones, el equivalente terminológico exacto no será la mejor elección en ese texto en particular.

En este texto surge un problema de traducción adicional, puesto que la autora incluye diferentes niveles de lengua al mencionar las plantas, y usa nombres genéricos, nombres botánicos y nombres comunes. Por otra parte, es interesante notar que algunos de los nombres en inglés –como michaelmas daisy, ragweed, dogwood– son muy comunes (incluso en el caso de que el lector no pudiera identificar a alguno de estos especimenes, son nombres de uso conocido), mientras que su equivalente en español puede ser un nombre extraño o tener una connotación completamente diferente.

Un ejemplo de esto es ragweed. Ésta es una planta muy conocida como una hierba que se propaga y por sus propiedades alergénicas, y es una palabra frecuentemente usada. Uno de sus equivalentes en español es ambrosia, que inmediatamente hace pensar en el néctar de los dioses. Así, con la frase “Asparagus ran riot like ragweed” –donde la idea es la cantidad extraordinaria de espárragos que se daban– queda claro que se transmitiría una idea completamente diferente si la traducción fuera “Los espárragos se extendían como ambrosía”. En este caso, la mejor elección al traducir el nombre de una planta específica sería simplemente mantener la idea general de una hierba sin tener que especificar qué tipo de hierba. La traducción final quedó como: “Los espárragos se extendían por todas partes como hierba”

La estrategia que se siguió en este cuento al decidir cómo traducir los diferentes nombres de las plantas fue mantener el mismo nivel de lengua en el caso de nombres genéricos o botánicos. En el caso de los nombres comunes, la solución fue encontrar un nombre que no pareciera extraño o poco usual a un hablante medio del español: así, en lugar de traducir michaelmas daisy como áster silvestre, se recalcó la parte de daisy y se usó margarita silvestre. También se intentó mantener el mismo efecto producido por ciertos nombres; por ejemplo, los perros tienen un papel importante en el cuento, y casi al final del cuento las vecinas plantan un árbol: “a dogwood tree”. Pero aparentemente, el texto recalca aquí más que el tipo exacto de árbol, el juego con la palabra dog, así que se decidió que era más conveniente mantener esto y en español dogwood se traduce como canelo, donde can puede remitir a perro.

En este cuento es evidente que se incluye unidades léxicas que en cierta forma transmiten conocimiento especializado, pero el propósito principal de su uso dentro de este contexto específico no es transmitir conocimiento especializado. En este texto, estas unidades léxicas tienen un valor muy bajo como términos, ya que el texto recalca más otros aspectos comunicativos. Y son estos aspectos comunicativos que el traductor debe considerar al buscar el mejor equivalente. Así, aunque el traductor necesita seguir estrategias terminológicas en su análisis, la decisión de qué palabra usar en la lengua meta no dependerá exclusivamente de criterios terminológicos.

En la traducción literaria, el traductor se ve obligado a tomar una serie de decisiones. Cada traductor encontrará sus propias soluciones que estarán basadas en una lectura detallada del texto en la lengua fuente. La prueba para demostrar que las decisiones tomadas fueron acertadas estará en la lectura final: si el lector de la traducción puede comprender el texto y percibir sus sutilezas en la misma medida que el lector del texto original, el traductor puede sentirse satisfecho con el resultado de su trabajo.

Aunque la proliferación de nombres de plantas en “Las casas de doble mujer” es un elemento importante en el cuento, el nombre exacto de cada planta en sí no es lo que ayuda a transmitir el propósito comunicativo del autor. En contraste, en el siguiente ejemplo ocurre algo diferente, ya que hay un uso deliberado de terminología náutica.

La novela Rites of Pasage, de William Golding, se sitúa en un buque antiguo que viaja del sur de Inglaterra hacia Australia. Su personaje principal es el Sr. Talbot, un joven pasajero que escribe un diario para su padrino. El texto incluye muchas unidades léxicas que pertenecen al campo náutico: algunos son muy comunes y ya son parte de la lengua general (como la palabra bunk, que ha pasado de significar “a box or recess in a ship's cabin” a referirse a “a sleeping berth anywhere”); otros son más especializados, (como “shrouds” a set of roes from the masthead to a ship's sides to support the mast, or “roundhouse”, a cabin on the after part of the quarter-deck).

Aunque Rites of Passage es un texto literario, el autor ha decidido incluir terminología náutica como parte de su propósito literario, como lo demuestra el texto mismo. Desde el principio de la novela encontramos fragmentos que incluyen una cantidad relativamente abundante de terminología náutica, combinada con palabras que parecerían ser terminología náutica mas no lo son:

The floor, or deck as I must call it, is rutted deep enough to twist an ankle... The hutch is new but the ceiling –the deckhead?– and the side of the ship beyond my bunk, old worn and splintered and hugely patched...

But what a noisy world this wooden one is! The south-west wind that keeps us at anchor booms and whistles in the rigging and thunders over her –over our (for I am determined to use this long voyage in becoming wholly master of the sea affair)– over our furled canvas... My hutch, or sty, is only one on this side of the deck of a dozen such, faced by a like number on the other. A stark lobby separates the two rows and this lobby is interrupted only by the ascending and enormous cylinder of our mizzen mast. Aft of the lobby, Wheeler assures me, is the dining saloon for the passengers with the offices of necessity on either side of it. (Golding 1982:6)

(Aquí, y en el resto de las citas, he escrito en negritas las unidades léxicas que a primera vista podrían ser consideradas posibles términos)

El estilo del autor y el texto mismo muestran una intención deliberada de usar la terminología náutica para cumplir un propósito. De manera más evidente, una frase especifica que el personaje se ha propuesto utilizar la terminología náutica y volverse “wholly master of the sea affair”. Algunos términos específicos aparecen en cursivas en el texto. Además, el uso del lenguaje muestra que el autor juega con el lector al combinar una serie de palabras que a primera vista parecerían pertenecer a la terminología náutica con palabras que parecen ser de la lengua general pero que también tienen un significado náutico. El autor juega deliberadamente con el intento del personaje por aprender este nuevo lenguaje, a la vez que juega también con el lector. Un lector podría simplemente saltarse todo este vocabulario desconocido o limitarse a usar su propia competencia limitada, pero esto haría que el lector se perdiera de parte del juego del autor. Por ejemplo, el lector podría creer que deckhead es un término (cuando en realidad, la palabra no existe), que bunk se refiere a su significado de lengua general de ser una litera, y que canvas sólo es una metáfora para vela en lugar de ser un término náutico.

Este uso deliberado del lenguaje también puede apreciarse más adelante, donde un lector ignorante se perdería del humor en este fragmento:

There has been so little strength in my limbs –the privehouse, the loo –I beg its pardon, I do not know what it should be called since in strict sea-language the heads are at the forward end of the vessel, the young gentlemen should have a roundhouse and the lieutenants should have – I do not know what the lieutenants should have. (Golding 1982:11)

Debe notarse que este uso deliberado del lenguaje también presenta problemas adicionales en la traducción del juego de palabras.

Para aclarar mejor a lo que me refiero al decir que el autor recalca deliberadamente el uso de términos náuticos, simplemente podemos leer el siguiente fragmento:

And as the bully might encounter here and there a like spirit, so she (our ship) was hindered now and then, or dropped or lifted or, it may be, struck a blow in the face that made all her forepart, then the waist and the afterdeck to foam and wash with white water. I began, as Wheeler had put it, to ride a ship. Her masts leaned a little. The shrouds to windward were taut, those to leeward slack, or very near it. The huge cable of her mainbrace swung out to leeward between the masts; and now here is a point which I would wish to make. Comprehension of this vast engine is not to be come at gradually nor by poring over diagrams in Marine Dictionaries! It comes, when it comes, at a bound. In that semi-darkness between one wave and the next I found the ship and the sea comprehensible not merely in terms of her mechanical ingenuity but as a ­–a what? As a steed, a conveyance, a means working to an end. (Golding 1982:17)

Conviene comentar sobre cuáles podrían ser las reacciones del lector de un texto que incluye tantos términos detallados. Al encontrarse con una unidad léxica como head o stern, el lector de un texto literario reconocerá su significado en cierta medida, dependiendo de su propia competencia lingüística: quizás el lector sólo estará consciente de que se trata de algo relacionado con un barco; quizás reconocerá que cada uno se refiere a una parte del barco; quizás sabrá que describen secciones diferentes del barco, aunque no sepa a qué sección se refiere cada uno específicamente; algunos lectores conocerán el significado exacto de cada término. Cada lector seguirá estrategias diferentes para descifrar el texto, que pueden ir desde simplemente saltarse la palabra y ver si esto afecta su comprensión del texto, hasta consultar un diccionario para encontrar el significado exacto de las palabras desconocidas. Y, el lector que decida usar un diccionario de lengua general quizás encontrará que la palabra incluye una etiqueta, o ni siquiera la encontrará porque el diccionario específico que consulte sólo llega hasta cierto nivel de especialización. Por otra parte, el traductor se ve obligado a trabajar con cada palabra del texto y tendrá que buscar en todos lo diccionarios necesarios hasta encontrar el significado exacto y los equivalentes adecuados.

En la práctica, al traducir este texto, es evidente que el traductor tiene que considerar a todas estas unidades léxicas como términos, y deberá encontrar equivalentes en la lengua meta. El traductor tiene que tratar a estas unidades léxicas en la misma forma que lo haría en un texto técnico: deberá encontrar definiciones tanto en la lengua fuente como en la lengua meta para asegurarse de que el equivalente usado es exactamente el correcto. (Véase la Tabla 2) Cabe notar que, además, el traductor tendrá que ir un paso más allá y encontrar cómo solucionar los juegos de palabras que encuentra en el texto usando estos términos.

Tabla 2

Inglés

Español

Tipo de diccionario y nota

Decka horizontal platform extending from one side of a vessel to the other, thereby joining them together and forming both a floor and a covering.

Cubierta – Cada uno de los suelos de madera o metálicos que, afirmados sobre los baos, dividen el buque horizontalmente

Esp.
Gral (mar.)

Deckhead

 

Parecería ser un término, pero la palabra no existe.

Bunk - a box or recess in a ship's cabin, a sleeping-berth anywhere.

Camarote
Litera (l. gral)

Término náutico cuya forma ha pasado en inglés también a la lengua general con otro significado. (bunk-bed).

At anchor

Anclado

Gral. (sin marca)

Rigging - Tackle, The system of cordage which supports a ship's masts and extends the sails. (naut.)

Guarnimiento - El conjunto de cabos, cables, aparejos y piezas con los que se guarne o sujeta algo. (MARIT)
obencadura, obenques, jarcia muerta, aparejo, cordaj

Esp.
Gral (mar.)

Head from merchant marine and navy: The toilet (from the location of the crew's toilet in the bow ( proa ) or head of a ship)

Proa – La parte delantera de todo buque comprendida entre la última cuaderna y el tajamar.
Proa (y partes adyacentes)
Letrina-

Esp.
Gral (mar.)
Gral (mar.)

Roundhouse – a cabin on the after part of the quarter-deck

Chupeta, tumbadillo, toldilla
Chupeta – (deck house, round house) camareta que junto al coronamiento de popa, tenían algunos veleros de guerra y también los mercantes.

Gral (mar.)
Esp.

waist - the middle part of a ship

Combés – antiguamente se denominaba así el espacio que media entre el palo mayor y el trinquete en la cubierta de la batería que estaba bajo el alcázar y el castillo.

Esp.
En español, ubica a término en el tiempo

Afterdeck

Cubierta de popa

Gral. (mar.)

Mast -

Mástil, palo.

Esp. Gral (mar.)

Shrouds - in pl., a set of ropes from the masthead to a ship's sides to support the mast (gral)

Obenque - antiguamente, cada u no de los cabos gruesos con que se sujetaba un palo o mastelero a la mesa de guarnición, cofa o cruceta correspondiente a banda y banda.

Esp.
En español, ubica a término en el tiempo
Gral. (mar.)

Windward

Barlovento - la parte o dirección de donde viene el viento con respecto a un buque objeto o lugar. A barlovento

Esp.
Gral. (mar.)

Leeward

Sotavento - la parte opuesta de donde viene el viento con respecto a un punto o lugar determinados.

Esp.
Gral. (mar.)

Mainbrace - the brace attached to the mainyard (see splice)

Braza principal??

Esp.
Término muy específico

Las unidades léxicas que aparecen aquí son las que en las citas están marcadas en negritas. Aquí, las unidades que están subrayadas son las que tienen un significado tanto en la lengua general como en el lenguaje náutico, las unidades en cursivas son exclusivamente del lenguaje náutico

Esp. = encontrado en diccionario especializado

Gral. = encontrado en diccionario general (mar) = con marca de campo (sin marca) = sin ninguna marca

 

En resumen, este texto literario usa la terminología en su sentido “formal”, como un lenguaje especializado que en la traducción requerirá equivalentes exactos. Aunque no se trata de un texto especializado, obliga al lector a utilizar su propio acervo de conocimiento especializado o a remitirse a un diccionario especializado para poder comprender de lleno el mensaje que el autor busca transmitir.

 

Conclusión

Una unidad léxica adquiere el valor de término cuando aporta conocimiento de un campo especializado. Los términos son unidades léxicas que transmiten conocimiento especializado y se esperaría que sólo aparecieran en textos especializados. Sin embargo, existen palabras que se usan en el lenguaje no especializado que en cierta medida las personas no especialistas comprenden y usan, y que sin duda son parte del discurso de un campo especializado. Así, notamos que su valor como término no depende únicamente del contexto en el que aparecen, sino de que hayan sido reivindicados previamente por alguna área de especialización. Además, algunos de estos términos aparecen en diccionarios de lengua general y el hablante/lector general puede reconocer y reproducirlos fácilmente. Aquí es donde podría surgir la discusión respecto a si estas unidades léxicas deberían ser consideradas como “términos”.

Desde la perspectiva pragmática de un traductor, estas unidades léxicas podrían considerarse términos debido a que se refieren al conocimiento especializado. Al trabajar, el traductor tiene que hacer un análisis detallado del texto. Quizás éste será un análisis empírico, basado en el sentido común que el traductor ha desarrollado a lo largo de su experiencia en el campo; sin embargo, es un análisis válido ya que el resultado de este análisis se notará en el producto final: el texto traducido. El traductor debe revisar cuál es el uso y propósito de la unidad léxica dentro del texto para determinar si se trata de un término y en qué forma debe traducirse. Es importante recordar que el traductor, al analizar el texto a traducir, marcará en alguna forma las unidades léxicas que, basadas en su experiencia y conocimientos de terminología, considera como candidatos a ser términos. Esto es válido si consideramos que generalmente un traductor de textos literarios también (si no principalmente) traduce textos especializados. Así, al decidir en un texto que ciertas unidades léxicas podrían ser términos, el traductor sigue el mismo criterio que usa cuando traduce un texto especializado.

Yo diría que cuando un término se usa en un texto literario, el autor (el texto) obliga al lector a buscar dentro de su propio acervo de conocimiento especializado. Evidentemente, el lector no aprende este conocimiento especializado en el texto literario, pero la información ya es parte del conocimiento del lector, y ha sido aprendido mediante otro contexto especializado (ya sea en forma escrita u oral). La intención del autor –que queda evidente en el contexto del texto– es lo que determinará el valor terminológico que tendrá la unidad léxica, y mostrará al traductor el valor terminológico que la unidad léxica deberá tener en la lengua meta. En esta forma, si la intención del autor (o del contexto) no recalca el valor terminológico de la unidad, el traductor tendrá que hacer algún tipo de adaptación para mantener el mismo valor en el texto traducido, y así permitir al lector en la lengua meta recibir el mismo texto que el lector en la lengua fuente leería. Lo que significa que en un texto literario, el traductor tiene que ir un paso más allá de la investigación terminológica y considerar los diferentes enfoques que deben seguirse al traducir términos que aparecen en diferentes textos, como en los dos ejemplos aquí presentados.

Quizás una forma para explicar esto es que un texto literario transmite significado de manera concentrada. El mejor ejemplo puede verse en la poesía, donde una sola palabra transmite de forma condensada todo una gama de significados, aunque esto se encuentre en menor grado en la narrativa. Si sostenemos que el texto es lo que le da a la unidad léxica su valor como una unidad de conocimiento especializado, y que en cierta manera le da su calidad de término, entonces el valor especializado de la unidad léxica es lo que determinará la estrategia que el traductor debe seguir para encontrar el mejor equivalente en la lengua meta.

Esto puede apreciarse claramente en los dos textos que he presentado. Los nombres de plantas en el cuento de Julian Anderson no tienen valor terminológico alto porque el contexto no busca utilizar el conocimiento especializado. Ahí es más importante transmitir diferentes connotaciones que encontrar un término exacto: es más importante que el equivalente para el árbol dogwood recalque el dog , y canelo es una mejor opción que cerezo silvestre, el equivalente terminológico. Asimismo, el contexto en la novela de Golding recalca el valor terminológico de los diferentes términos náuticos, y es importante que el traductor encuentre el término equivalente exacto, no sólo para las unidades léxicas que podrían ser consideradas como lenguaje natural (como bunk), sino también en el caso de unidades léxicas más especializadas que quizás obliguen al lector a buscar su significado en su propio acervo de conocimiento especializado o a ir a un texto especializado para aprenderlas. Y, a final de cuentas, este acto cumpliría con el requisito de que una unidad de conocimiento especializado debe ser aprendida y no simplemente adquirida.

Un texto literario nunca será un texto especializado, mas incluirá unidades léxicas que podrían ser consideradas términos. Y dependerá de la intención del autor al incluir estas unidades léxicas cómo el traductor decidirá qué nivel de equivalencia es necesario para transmitir la intención del autor.

 

Bibliografía

Anderson, Julian, “The Houses of Double Women”/”Las casas de doble mujer”, Tameme, New Writing form North America/Nueva literatura de Norteamérica, Vol. I, Issue 2, tr. Heidi Cazés, Tameme Inc., USA, 2001, pp. 42-79.

Cabré, M. Teresa, III Escuela Internacional de Verano de Terminología, Universidad Pompeu Fabra, Barcelona, Spain, 2001.

Golding, William, Rites of Passage, Faber & Faber, London, 1982.

Lara, Luis Fernando. Comunicación personal. El Colegio de Mexico, 2002.

 

[1] Comunicación personal, Luis Fernando Lara, El Colegio de México, septiembre de 2002.

[2] No fue mía la idea de vender la granja y comprar una mohosa casa estilo Cape Cod en la ciudad. Mucha gente vive con cáncer sin voltear su vida al revés, le dije a Rita. Éramos gente de campo, no acostumbrada a los prados y las aceras. Nuestro perro, nuestro bosque, nuestra vida privada: estábamos abandonándolo todo. (Anderson 2001:42)

 

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