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ISO 704 e ISO1087-1: dos normas del ISO/TC37 en conflicto
María Pozzi
El Colegio de México
México
1. Introducción
La Organización Internacional de Normalización (ISO) está constituida en la actualidad por alrededor de 230 comités técnicos cuya tarea principal es la producción de normas internacionales de aplicación voluntaria con el fin de optimizar el comercio y la seguridad del consumidor, como puede constatarse en la definición de normalización proporcionada por la misma ISO:
“Proceso de formular y aplicar reglas para abordar ordenadamente una actividad específica para el beneficio y con la cooperación de todos los interesados, y en particular para la promoción de una economía óptima en su conjunto tomando en cuenta las condiciones de funcionamiento y los requisitos de seguridad.”
La mayor parte de las comités técnicos de la ISO tienen un campo de aplicación específico, delimitado por la propia actividad que dio origen a cada comité. Sin embargo, hay otros comités que producen normas, guías y lineamientos cuya aplicación va más allá del propio comité que los produce. Tal es el caso de los comités técnicos ISO/TC 176 “Administración de la calidad y aseguramiento de la calidad”, ISO/TC 207 “Administración ambiental” e ISO/TC 37 “Terminología – Principios y coordinación”.
En particular, de acuerdo con la circular N24 del ISO/TC37 Advisory Group, de fecha 12 de abril de 2000, el objetivo del ISO/TC37 es “la normalización de los principios y métodos para la creación, compilación, procesamiento, coordinación y distribución de terminologías y otros recursos lingüísticos relacionados”. Más aún, el mismo documento afirma que “la normalización de los principios y métodos para la recolección, procesamiento y presentación de los términos y sus definiciones es un tipo distinto de actividad normalizadora, ya que sus resultados son normas básicas que tienen un amplio rango de aplicación . Se pretende que proporcionen la base para la normalización de la terminología en los comités técnicos de la ISO y de la IEC así como para otros tipos de aplicaciones y trabajos terminológicos.”
Todo esto significa que las normas elaboradas por el ISOT/TC37 pueden aplicarse en todos los comités técnicos de la ISO y de la IEC que manejen terminologías normalizadas además de cualquier otro tipo de organismo, institución o empresa que desee manejar sistemáticamente su terminología, ya sea normalizada o no. Para que estas normas puedan aplicarse en realidad (no siempre quien las aplica es experto en terminología) deben cumplir ciertos requisitos de claridad, consistencia y viabilidad.
Como es conocido, el comité técnico ISO/TC37 ha producido varias normas a través de sus tres subcomités:

El Subcomité SC1 se encarga principalmente de producir las normas que tratan de los principios teóricos y métodos para elaborar terminologías así como el vocabulario normalizado de la terminología (principios y aplicación). El Subcomité SC2 se encarga de la presentación de vocabularios y el Subcomité SC3 produce las normas relacionadas con las aplicaciones de la computadora al manejo de la terminología, incluyendo el intercambio de datos y la creación de bases de datos terminológicos.
En este trabajo nos ocuparemos del análisis de dos normas del SC1, la ISO 704 Trabajo terminológico – Principios y métodos y la ISO 1087-1 Trabajo terminológico – Vocabulario – Parte 1: Teoría y aplicación.
2. Objetivos y referencias normativas
Desde el punto de vista teórico y metodológico, la norma ISO 704 es la más importante del comité ISO/TC 37, ya que sienta las bases para el desarrollo de todo trabajo terminológico y para la producción de terminologías, normalizadas o no. Por tanto, es natural que la norma ISO 1087-1, que consiste en el vocabulario básico normalizado de la terminología, sea consistente con los principios y métodos establecidos en la ISO 704. Sin embargo, como puede observarse del análisis de estas normas, esto no siempre sucede.
De manera preliminar cabe señalar que ambos documentos fueron aprobados por más del 80% de los países miembros del SC1 en la etapa final del proceso de elaboración de normas ISO y serán publicados como normas internacionales en los próximos meses. Sólo tres países votaron en contra de cada uno de los documentos, México incluido. En principio, la vigencia de los dos documentos será de cinco años, aunque debido a la seria oposición por parte de estos tres países, la revisión será solicitada en cuanto las dos normas internacionales hayan sido publicadas.
El objetivo de la ISO 704 (ISO/FDIS 704 2000:1) es “establecer y armonizar los principios y métodos básicos para la elaboración de terminologías, normalizadas o no”. Estos principios y métodos, de acuerdo con el propio documento (pág. vi) “corresponden al pensamiento y prácticas actuales en terminología”. Las referencias normativas incluyen, entre otras, la ISO 1087-1.
Por otra parte, el objetivo de la ISO 1087-1 (ISO/FDIS 1087-1 2000:1) es “el establecimiento de un vocabulario básico de la teoría y aplicación del trabajo terminológico”. De acuerdo con el propio documento (pág. viii), su propósito principal es “proporcionar una descripción sistémica de los conceptos que pertenecen al campo de la terminología y aclarar el uso de los términos en dicho campo”. Una de las referencias utilizadas (pág. 40) para la elaboración de esta norma es la ISO 704:2000.
En cuanto a las referencias normativas de estas dos normas, se puede decir que existe una cierta circularidad ya que, por un lado, la ISO 704 utiliza el vocabulario establecido en la ISO 1087-1 y, por el otro, la ISO 1087-1 es un vocabulario normalizado que se elaboró de acuerdo con los principios y métodos establecidos en la ISO 704. Si bien la historia de ambos documentos se remonta a muchos años atrás durante los cuales han sufrido modificaciones importantes, la ISO 704 precede en tiempo a la ISO 1087-1. Entonces, cómo puede utilizar la ISO 1087-1 como referencia normativa, si ésta no existía cuando se elaboró la ISO 704?
3. Principios y métodos
Los principios y métodos establecidos en la ISO 704 tratan los cuatro elementos fundamentales de la terminología: objetos, conceptos, definiciones y designaciones y las relaciones que existen entre ellos. Al mismo tiempo se proporciona el método para elaborar cualquier terminología.
En relación con los objetos, éstos se definen como “cualquier cosa concebible o perceptible”, definición con la que estoy de acuerdo y que no difiere de la definición de ‘objeto’ en los diccionarios de lengua general. Se establece claramente la diferencia entre objetos concretos, abstractos e imaginarios, todos los cuales existen para el propósito del trabajo terminológico. Así, teléfono, montaña, p, tipo de cambio bancario, unicornio, decaedro regular y alma son ejemplos de objetos concretos, abstractos, imaginarios, imaginarios imposibles y objetos cuya existencia no se puede comprobar pero que todos ellos forman parte de un lenguaje especializado y por tanto constituyen unidades terminológicas.
3.1. Conceptos De acuerdo con la ISO 704, los conceptos constituyen la base de todo trabajo terminológico, ya sea teórico o aplicado, y más aún, afirma que (pág.2) “para producir una terminología se requiere entender la conceptualización que sirve de base para el conocimiento humano en un campo del conocimiento”. Sobre este punto, si bien no se niega la importancia de los conceptos para el trabajo terminológico, de ninguna manera se acepta que constituyan el punto de partida para toda actividad terminológica, ya que como ha sido demostrado en varios trabajos de la psicología cognitiva [1], no se sabe todavía cómo conceptualiza el ser humano aunque sí se sabe que cada persona conceptualiza de manera diferente y que aún una misma persona conceptualiza de manera diferente en distintas circunstancias. Por esto, los conceptos carecen de la precisión necesaria en terminología.
3.1.1. Características
Los conceptos, de acuerdo con la ISO 704, están formados por un conjunto de características que a su vez consisten en la abstracción de las propiedades de una clase de objetos. Para caracterizar apropiadamente un concepto es necesario distinguir entre dos tipos de características: esenciales y no esenciales, siendo las primeras las que son indispensables para la comprensión del concepto. Sin embargo, para analizar un concepto correctamente, idealmente se deberían analizar exhaustivamente todas y cada una de las características que lo componen con el fin de asegurar que no se está dejando fuera ninguna característica esencial. La realidad nos demuestra que esto no siempre es posible: en primer lugar, cualquier investigación sobre un concepto dinámico tomaría una cantidad de tiempo infinita para asegurar que se incluyeron todas las características esenciales, dando como resultado que dicha investigación no fuera viable; y en segundo lugar, existen objetos que aunque sabemos que existen, no entendemos todavía lo que son, como ‘vida’, ‘átomo’, etc., y otros que aunque sabemos lo que son, cada quien los interpreta a su manera, como ‘democracia’, ‘belleza’, ‘honestidad’, etc.; entonces, cómo se pueden determinar las características esenciales de objetos que no podemos precisar bien lo que son? Por otra parte, en los años 60, se desarrollaron algunas teorías respecto a la conceptualización que afirmaban que la clase de objetos que corresponden a un concepto está limitada y delimitada por una lista de características que producen una intensión y extensión fijas, que es lo mismo que se afirma en la ISO 704 (pág. 4). En el campo de la psicología cognitiva, estas teorías fueron rechazadas ya que no existe base psicológica para determinar las características que forman los primitivos de esos conceptos ni tampoco se definieron las características de los objetos más simples.
3.1.2. Relaciones interconceptuales y sistemas conceptuales
La ISO 704 continúa con la descripción del tipo de relaciones (pág. 5) que existen entre los conceptos de un campo del conocimiento, mismas que sirven de base para la construcción de un sistema conceptual que representa gráficamente dicho campo del conocimiento y en el que cada concepto tiene un lugar específico. Estas relaciones pueden ser jerárquicas: genéricas o partitivas [2], o asociativas, que se definen de manera ad hoc, según convenga en cada caso específico. Aquí hay que resaltar que aunque hay algunos sistemas conceptuales que pueden construirse exclusivamente a partir de relaciones jerárquicas, como los de la botánica y zoología, no todos pueden construirse de esa manera, dependiendo sustancialmente de relaciones asociativas que no indican la clase a la que pertenece el concepto relacionado. En principio, todo trabajo terminográfico debe recurrir a la construcción de un sistema conceptual para el campo que se está trabajando. Al analizar la norma ISO 1087-1 es fácil darse cuenta de que no se construyó un sistema conceptual completo (pág. 18) sino una serie de sistemas conceptuales parciales no conectados entre sí, lo que no es aceptable sobre todo si se considera que el vocabulario consta sólo de 93 entradas.
3.2. Definiciones La norma ISO 704 (pág. 15) establece que “en terminología sólo se reconocen dos tipos de definiciones: intensional y extensional”. Las definiciones intensionales deben estar basadas en relaciones jerárquicas, i.e. genéricas o partitivas. Cuando están basadas en relaciones genéricas, deben incluir en primer lugar el concepto genérico inmediatamente superior o en otro nivel superior seguido de las características esenciales que diferencian el concepto que se está definiendo de los conceptos coordinados de la misma relación genérica. Por otra parte, cuando están basadas en una relación partitiva, las definiciones por intensión deben describir el concepto que se está definiendo como una parte o componente del concepto superordinado seguido de las características que lo distinguen de los demás conceptos que corresponden a las otras partes o componentes del todo. Finalmente, la ISO 704 (pág. 16) establece que una definición basada en una relación asociativa entre dos conceptos debe indicar el concepto superordinado seguido por las características que expresan la relación entre los dos conceptos. De estos tres tipos de definición intensional se desprende que el concepto superordinado (que forma parte de la definición del concepto subordinado) pertenece al sistema conceptual del campo del conocimiento en cuestión. Al analizar las definiciones proporcionadas por la ISO 1087-1 [3] es evidente que muchas de ellas no son consistentes con estos principios. Baste transcribir algunas como ejemplo: 1) “objeto: cualquier cosa concebible o perceptible”, en donde ‘cualquier cosa’ no es un concepto superordinado que pertenece al sistema conceptual de la terminología básica; 2) “concepto: unidad de conocimiento creada por una combinación única de características”, al igual que en el caso anterior, ‘unidad de conocimiento’ no pertenece a este sistema conceptual; 3) “definición: representación de un concepto mediante un enunciado descriptivo que permite diferenciarlo de los conceptos relacionados”, ‘representación de un concepto’ no es un concepto superordinado y mucho menos pertenece al sistema conceptual de la terminología; 4) “designación: representación de un concepto por un signo que lo denomina”, al que aplica el mismo comentario que el caso anterior. La lista podría crecer mucho más...
Al principio de este trabajo se mencionó que los cuatro elementos fundamentales de la terminología son precisamente los cuatro anteriores, cuyas definiciones se obtuvieron de la ISO 1087-1, y que ciertamente no cumplen con lo establecido en la ISO 704. Cabe preguntar si los cuatro elementos fundamentales de la terminología no pudieron ser definidos de acuerdo con los principios establecidos en la ISO 704, qué se puede esperar de las demás definiciones del campo de la terminología? Y qué puede esperarse de las terminologías de los demás campos del conocimiento?? También deben mencionarse una vez más las dificultades expresadas por la psicología cognitiva para enumerar claramente las características esenciales de los conceptos. Otro punto que debe señalarse es el cuarto principio de elaboración de definiciones (pág. 18) que sostiene que “una definición reflejará el sistema conceptual mediante la descripción del concepto y sus relaciones con otros conceptos en el sistema. Las definiciones se coordinarán de tal manera que sea posible reconstruir el sistema conceptual. [...]” Puede afirmarse que idealmente, este principio es correcto. Sin embargo, qué sucede con los conceptos que están en los primeros niveles del sistema conceptual? Estos deben definirse en términos de conceptos que no pertenecen al sistema conceptual en cuestión, por lo cual, en el sentido estricto de los principios establecidos por la ISO 704, estos conceptos no podrían utilizarse como conceptos superordinados para definir otros conceptos subordinados del mismo sistema conceptual, y así no sería posible definir ningún concepto.
En lo que se refiere a las definiciones por extensión, éstas consisten en la enumeración de todos los conceptos subordinados. Sin embargo, el objeto de las definiciones es la descripción del concepto mediante un enunciado, y la lista de todos los conceptos subordinados ni lo describe ni facilita su comprensión. Por ejemplo, al definir “gas noble: helio, neón, argón, criptón, xenón o radón” se pierde inmediatamente su característica fundamental de no reaccionar con ningún otro elemento. Para que este tipo de definiciones dé resultados positivos debe utilizarse en combinación con una definición intensional.
3.3. Designaciones - Relación término-concepto En la práctica, ambos documentos tratan sólo un tipo de designaciones: los términos [4] que se definen (ISO 1087-1:6) como “designación verbal de un concepto general en un campo del conocimiento específico”. En realidad, las dos normas consideran que los términos son etiquetas lingüísticas de los conceptos y en consecuencia se hace más relevante la relación término-concepto.
La ISO 704 (pág. 24) establece que “idealmente, el objetivo de la asignación término-concepto en un lenguaje de especialidad dado es asegurar que un término dado sea atribuido a un solo concepto y que un concepto dado sea representado por un solo término.” Esto significa que al estar los términos y los conceptos en una relación biunívoca, se elimina la sinonimia, la homonimia y la polisemia, asegurando así una “perfecta” comunicación entre especialistas. Sin embargo, la realidad es muy distinta, como puede observarse en la norma ISO 1087-1, que es un vocabulario normalizado, en donde no sólo se pueden encontrar sinónimos, como en el caso de “lenguaje de especialidad / lenguaje para propósitos específicos”, “sistema conceptual / sistema de conceptos / estructura conceptual”, “relación genérica / relación género-especie”, “relación partitiva / relación todo-parte”, etc., sino que también hay términos homónimos, como en el caso de “terminología: conjunto de términos que pertenecen a un lenguaje de especialidad” y “terminología: ciencia (sic) que estudia la estructura, formación, desarrollo, uso y administración de terminologías en varios campos del conocimiento”.
4. Por qué está sucediendo esto?
Al analizar conjuntamente estos dos documentos técnicos del ISO/TC37 es muy claro que existe un serio conflicto entre ambos en aspectos fundamentales, por lo que cabe preguntar: 1) se deben forzar las terminologías normalizadas a cumplir con los lineamientos establecidos por la ISO 704 –rechazando al mismo tiempo los fenómenos naturales de la lengua-? o bien, 2) se debe cuestionar el conjunto de principios y métodos expuestos en la ISO 704 y establecer mecanismos de evaluación respecto a su viabilidad?. ISO 704 sintetiza los principios establecidos por la Teoría General de la Terminología (TGT), mismos que en la actualidad son ampliamente criticados ya que reflejan una teoría ideal que, como se demuestra en ISO 1087-1, no tiene nada en común con los problemas reales que enfrentan los terminólogos.
Los puntos principales que deben evaluarse corresponden, en primer lugar, al hecho de que según la TGT, el concepto es el punto de partida de toda actividad terminológica, actividad que va del concepto a la definición y sólo después a la designación. En realidad, la terminología debe concentrarse primero en el estudio de los términos como unidades de comunicación especializada y en sus definiciones ya que ambos constituyen la base práctica para la formación del concepto. Mientras más precisa sea una definición más preciso será el concepto. Los conceptos como unidades ideales, fijas y universales no existen y por lo tanto no pueden ser la base de la investigación terminológica. En cambio, los términos son signos con significado que puede ser tan preciso como sea necesario o conveniente.
De acuerdo con la TGT, (y con la ISO 704) el proceso terminológico va de objeto --> concepto --> definición --> designación. Aunque existe un camino alternativo que es el que se propone aquí:

En segundo lugar deben evaluarse los tipos de definiciones permitidos en terminología. Cuál es la razón para definir conceptos y no términos? Se ha visto la dificultad de elaborar definiciones conceptuales, mientras que todo término tiene un significado que constituye su definición y que es la base para la construcción del concepto correspondiente. Por otra parte, si bien las definiciones intensionales (género y diferencia específica) son las mejores, no siempre es posible elaborarlas ya que no necesariamente se dispone de sistemas conceptuales ni es posible enumerar todas las características esenciales. Por lo que se refiere a las definiciones extensionales, se reitera la necesidad de incluirlas junto con las definiciones por intensión, ya que por sí mismas no contribuyen a la formación del concepto.
Finalmente, en cuanto a la relación término-concepto, la TGT y por ende la ISO 704 establecen la necesidad de una relación biunívoca, la cual, en la mayor parte de los casos no es posible lograr. Los términos, como unidades de comunicación especializada son un subconjunto de la lengua natural y como tal heredan el comportamiento de la misma. Los fenómenos naturales de homonimia, sinonimia y polisemia son comunes tanto en la lengua general como en los lenguajes de especialidad.
En conclusión, y como respuesta a las dos preguntas anteriores, se puede afirmar que sólo en casos muy especiales en que la relación biunívoca sea indispensable para lograr una comunicación no ambigua, se debe forzar a una terminología específica para cumplir los lineamientos establecidos en la ISO 704.
Con respecto a la segunda pregunta, sí debe hacerse una evaluación muy minuciosa de esta norma (ISO 704) respecto a su viabilidad, adecuación, validez, ámbitos de aplicación, etc.
Bibliografía
ISO/FDIS 1087-1 Terminology work – Vocabulary – Part 1: Theory and application, ISO, Geneva, 13 julio 2000.
ISO/FDIS 704 Terminology work – Principles and methods, ISO, Geneva, 15 junio 2000.
POZZI, M. (1999): «The concept of ‘concept’ in terminology: a need for a new approach». In: Proceedings of the 5th International Conference on Terminology and Knowledge Engineering TKE’99, Innsbruck 23-27 agosto 1999, TermNet, Viena, pp. 28-42.
[1] Para una discusión más detallada sobre este punto, ver Pozzi, M. “The concept of ‘concept’ in terminology: a need for a new approach”, en Proceedings of the Fifth International Congress on Terminology and Knowledge Engineering (TKE’99), TermNet, Viena, 1999, pp. 28-42.
 [2] Ambas indican la clase a la que pertenecen los conceptos subordinados.
 [3] Todas ellas definiciones de tipo intensional.
 [4] Los símbolos y los nombres propios no se consideran parte importante de la terminología.
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