Actas / Atas
1988-2002
Presentación / Apresentação
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VIII Simpósio (2002)
Índice por autores

 

 

Terminología en vasco para el periodismo y la publicidad

Gorka J. Palazio
Joseba A. Etxebarria
Mikel Morris
Mónica Míguez
Euskal Herriko Unibertsitatea
EHU
España

 

1. Los diccionarios especializados

El ser humano, con el devenir del tiempo, se ha visto en la tesitura deespecializarse más en el conocimiento. De las antiguas universidades en las que los conocimientos generales y el saber filosófico eran las materias únicas a impartir, se pasó –gracias en buena parte a la Reforma luterana-calvinista con suafán por el desarrollo de las ciencias en todas sus vertientes a lahiperespecialización de los conocimientos en la entrada del siglo XXI.

Esa gran especialización ha traído un arduo trabajo para lexicógrafos y lexicólogos, los cuales han ido poco a poco insertando su labor en las disciplinas más variopintas. El siglo XX ha sido, además del siglo de las siglas, el siglo de los diccionarios especializados y la categorización y documentación del saber que el ser humano ha ido adquiriendo a lo largo de los siglos. Las enciclopedias ya no son todopoderosas si no están puestas al día; los diccionarios generales ya no tienen el valor que tenían décadas atrás puesto que la especialización mencionada y la extrema división del trabajo a la que se ha llegado ha traído la necesidad de lexicones, glosarios y diccionarios especializados en los cuales el rol del simple lexicógrafo se ha quedado corto; es decir los diccionarios generales quedan a la espera de los especializados para poder competir, o bien se atreven a adentrarse en la labor que debiera ser cubierta por los terminólogos. Así, la terminología cobra fuerza en las disciplinas del saber.

La necesidad de calidad en las labores de realización de obras lexicográficas nos ha hecho aparecer, en el campo general de la lingüística aplicada, otra rama o sub-rama del saber, a la cual le hemos puesto el nombre de terminología. Y con ella ha habido en las últimas décadas del siglo XX una profusión de tesauros, es decir, recopilaciones de términos relacionados semánticamente. Las palabras y los conceptos, las formas y los contenidos, los significantes y los significados, los conocimientos y las disciplinas se toman en su conjunto para analizarlos en profundidad, siempre con las miras puestas en la correcta realización –precisa y adecuada- de los semas que van apareciendo en la cadena hablada.

Los conceptos no están aislados dentro de la estructura del conocimiento; por el contrario, llegan a formar conjuntos con organización, los cuales llevan el nombre de disciplinas. Son los campos del conocimiento, y en ellos se desarrollan los diccionarios especializados ylas recopilaciones terminológicas.

Por lo tanto, el estudio de los conceptos es básico en la labor de la crítica de los diccionarios especializados. Pero veamos brevemente cuál es la esencia y cómo se forman los conceptos.

Teresa Cabré (1993) siguiendo las teorías kantianas del conocimiento nos habla del concepto como constructo mental que representa un objeto individual. Así, los hablantes utilizamos los signos lingüísticos para expresar algo que transciende la realidad, que no es la realidad tal como es, si no tal como ha sido interiorizada por el individuo y la comunidad. De esta forma, Teresa Cabré llega a la conclusión de que los conceptos no existen en la realidad, de que solamente existen los objetos y de que el concepto existe psíquicamente con independencia del término siendo previo a su designación, a diferencia del significado que, como dice Saussure, va indisolublemente unido al significante (1993, 97).

La forma de comunicación en lenguajes especializados pasa indiscutiblemente por los conceptos, siendo estos precisamente el eje de la investigación terminológica y de la terminografía. Recordemos que según el ISO 704 la principales actividades de la terminología incluyen la identificación de los conceptos y las relaciones conceptuales, el análisis y el tratamiento de los sistemas de conceptos sobre la base de conceptos identificados y las relaciones entre ellos; estableciendo las representaciones de los sistemas conceptuales a través de diagramas de conceptos; definiendo conceptos; estableciendo designaciones (predominantemente términos) a cada uno de los conceptos en una o más lenguas; y, recopilando y presentando las entradas terminológicas en soporte papel o en medios electrónicos.

El estudio del concepto aparece como básico en la labor terminológica y siguiendo a María Pozzi [1] en su excelente análisis de este vocablo, quizás hay que dejarlo como un axioma básico sin definición alguna.

 

2. Características de los diccionarios terminológicos en los campos de la publicidad y los medios electrónicos (ciencias de la comunicación)

A la hora de analizar los diccionarios terminológicos hay que ver en un principio la naturaleza del diccionario y el número total de entradas; hay que valorar la macroestructura y la microestructura, es decir, analizar la forma o presentación del trabajo. El contenido y las características tipológicas también hay que tenerlas en cuenta. Los diccionarios terminológicos tienden a parecer más simples que los generales; parece que tienen que dar menos problemas; y, sin embargo, crean constantes quebraderos de cabeza en los terminólogos. El nuestro es un diccionario en lengua vasca y recordemos que se trata de una lengua declinativa.

En lo que respecta a la macroestructura se debe poner especial énfasis en estos apartados con la intención de mejorar el diccionario: palabras previas o presentación para explicar claramente al usuario cómo se debe utilizar el lexicón o glosario; forma de aparecer los términos (con marca declinativa nominativa o no; verbos en participio o en su raíz...).

En la microestructura, en cambio, nos fijamos en la lematización. Por ejemplo, el término inglés scrap puede tener dos significados: corte de prensa por un lado, y línea de película por otro; el problema surge cuando debemos poner los dos significados dentro de una misma entrada terminológica o diferenciarlas claramente creando una segunda entrada. Nosotros nos hemos decantado por la primera fórmula. En la microestructura también entra la ortografía, teniendo en cuenta que en las variantes del vasco o euskara entran en juego las diferentes formas dialectales que ofrecen grafías diferentes [2]. Por otro lado nos encontraremos también con la duda de utilizar o no las transcripciones fonológicas de las entradas en inglés. En nuestro caso hemos visto la necesidad de poner esas transcripciones fonológicas, precisamente por que se trata de un diccionario especializado que aporta léxico de una lengua culta en la que en muchas ocasiones la pronunciación no coincide con la transcripción fonológica internacional que se le pudiera asignar o corresponder (lengua inglesa). En la microestructura las marcas gramaticales también se pueden poner (verbos transitivos o no, categoría de las entradas, si las palabras que terminan por r llevan marca para saber si en nominativo adquieren rr o r suave, etc.), también las marcas de campo de las unidades léxicas, es decir, en qué subcategoría se pueden poner las diferentes entradas; en nuestro caso han sido las siguientes:

Kaz. --> kazetaritza

Pub. --> publizitatea

Int. --> Internet

Tek. --> tecnología

En la microestructura, por último, también podemos contemplar los elementos paradigmáticos: si se ponen sinónimos, antónimos o parónimos; si debe aparecer la etimología de la entrada con su étimo... Estos datos no suelen aparecer en los diccionarios especializados y huelga decir que a veces la propia característica de los términos hace imposible añadir sinónimos por la falta total de estos.

En lo que respecta al contenido, hay que tomar en consideración dos características básicas: por un lado, la elección de las entradas; y por otro, la explicación de las unidades léxicas (Haensch, 1997,241-242). Primeramente hay que resaltar que en los diccionarios terminológicos no deben aparecer unidades léxicas propias de los diccionarios generales. No obstante, en alguno de ellos se pueden encontrar palabras como subject, country people, shop, score, waste, oficial journey, scare...[3] elevadas a la categoría de términos, algo del todo dudoso a nuestro juicio. Por otro lado, a la hora de encajar en el diccionario las locuciones terminológicas que se hayan recogido, en algunas ocasiones las formas locucionales son referenciadas por medio del sema paradigmático en la entrada principal, siendo parte de ella. Nosotros, de todas formas, hemos considerado más adecuado el poner esas locuciones sin subcategorización, dándole independencia a la locución en pro de una búsqueda más rápida en soporte papel [4]. Pensemos por un momento que locuciones como to be on a newspaper (egunkarian lan egin / trabajar en un periódico), va a ser más difícilmente encontrada con la única referencia en la entrada (to) be cuando sea buscada por el usuario. Es por ello que a veces se agradecen las entradas dobles en las palabras compuestas, como por ejemplo hace Florencio Prieto en su diccionario (1991), donde el compuesto trial balloon (globo sonda) se puede encontrar en las entradas de ambas palabras (trial y balloon).

En cuanto a los términos que deben de aparecer en el diccionario, hemos intentado abarcar los vocablos más comunes sin hacer un acopio terminológico exhaustivo pensando en una primera fase del diccionario en la que se abarquen unos 1000 términos. Sería un pecado para nosotros el que no aparecieran términos de uso común en el campo de las ciencias de la comunicación, términos ingleses como scoop, peaktime, to pinpoint, booth... que llevan aparejados conceptos ya imprescindibles en el periodismo o la publicidad. La elección del vaciado de libros básicos de los campos mencionados asegura un corpus que va a ser confrontado con otros trabajos terminológicos coetáneos. La consulta y petición de consejo a especialistas en la materia hace también que el producto adquiera calidad y que la precisión sea la constante en la labor terminográfica.

En lo que respecta a las unidades léxicas, el nuestro es un diccionario bilingüe en el que también intentamos ofrecer las explicaciones que aporten significación clara a lo que cada unidad describe. Es un poco el acercamiento a lo que en sí hacen los diccionarios terminológicos unilingües que al contrario que los multilingües dan más explicaciones de las entradas utilizando el metalenguaje propio nacido de la lengua fuente (Haensch, 1997, 242), en vez de poner definiciones complicadas y exactas con tendencia a la utilización de extranjerismos o palabras aún no incorporadas del todo al lenguaje terminológico de la comunicación y la publicidad. Por ejemplo, cuando nos encontramos con el término inglés watchdog, tuvimos que pensar mucho en la palabra que en euskara iba a ser el término a utilizar en las salas de redacción y en la facultad de ciencias de la comunicación, ya que hasta ahora en los medios periodísticos no se había trabajado en este campo teórico-práctico. La palabra viene a significar censor o guardián en todos los idiomas, pero está claro que al tener que ser un sinónimo de la palabra inglesa con un campo terminológico muy concreto, no podíamos utilizar la unidad léxica zentsorea puesto que no quedaría delimitada la esencia de término que posee la palabra watchdog en la lengua fuente. Así, la única opción que nos quedaba era la de txakur zaindari, al igual que en el castellano de iberoamérica también se dice con asiduidad perro de vigilancia. Una vez hecha la elección del término en la lengua objeto, vimos que era necesaria dar una explicación del vocablo rompiendo con la tradición de los diccionarios terminológicos multilingües, en aras de hacer llegar el trabajo terminológico a los alumnos que en la universidad se adentran en esta profesión desde la lengua vasca. Con la explicación idazgelako buruaren edo zuzendariaren menean dagoen pertsona informaziolangintzak berrikusteko / zaindari lanak egiten dituenkazeta-erakundea, el término queda mucho mejor explicado. Aunque el trabajo del terminólogo es el encontrar ónomas a unos conceptos específicos, esos conceptos también deben estar bien asentados en el saber de la disciplina que se trata, o como en el caso del periodismo y la publicidad, en un saber que tiene mucho de interdisciplinario.

 

3. Labor terminológica y problemas terminográficos

En euskara no tenemos una gran tradición periodística por ser un universo bastante pequeño el que nos envuelve [5]. De hecho y a pesar de que gracias a los medios de comunicación y lapublicidad la situación diglósica que vivimos en el País Vasconavarro puede aminorarse en cierta forma, el único organismo que se ha dedicado a la labor terminológica en lengua vasca (UZEI) [6], después de haber afrontado muchos de los retos de realización de diccionarios especializados que un idioma pueda necesitar para subsistir, no se ha atrevido a lanzar una obra terminológica que abarque los campos de los medios de comunicación y la publicidad. Así pues, uno de los diccionarios especializados que es básico para la normalización lingüística en el País Vasconavarro ha quedado como reto para el grupo Kazetaterm de la EHU.

La actividad terminológica en vasco es un proceso arduo por la situación diglósica que tiene este idioma ibérico en relación con el castellano y el francés. El hecho de que el euskera no tenga relación lingüística clara con otro lengua hoy conocida hace que la actividad terminológica no tenga patrones lingüísticos cercanos donde recurrir a la hora de establecer la equivalencia de términos para el campo de las ciencias de la comunicación. El español y el portugués, por ejemplo, a menudo miran el desarrollo terminologiko en francés e incluso en italiano a la hora de adoptar ónomas, ya sea por neología, préstamo o adaptación graficosemática o fonológica. Lo mismo hace el afrikáans cuando se fija en el holandés, o las lenguas escandinavas con el alemán. El euskera, así pues, debe abrirse su propio camino en el campo de la terminología y el léxico.

Centrándonos en lo que es propiamente la labor terminológica, digamos que tuvimos en cuenta a la hora de comenzar nuestro trabajo los tres pasos imprescindibles que aseguran la calidad de nuestra labor y que ya son mencionados por Araceli Díaz de Lezana [7]:

1. Elegir el campo y analizarlo: análisis de los conceptos, análisis de la realidad profesional, elección de los consejeros, realidad lingüística, sociolingüística y psicolingüística.

2. Estructurar el campo y acotar los conceptos: una vez conocido el campo, estructurar los conceptos o crear el árbol del campo.

3. Concretar los objetivos y el plan de trabajo: número de entradas del diccionario o glosario terminológico y establecer los datos sistemáticos con los que se va a trabajar...

En esta labor terminológica, una de las grandes cuestiones a abordar era la de la delimitación del campo y subcampos del dominio de las ciencias de la comunicación que queríamos abarcar. En un principio vimos claramente que las subdisciplinas iban a ser bastantes. Recordemos que hay campos que se entrelazan y unidades léxicas que abarcan más de una subdisciplina. Para el diccionario de radio y televisión sólo ya el profesor Mariano Cebrián incorporaba cuatro grandes subcampos [8]:

1. El primer grupo está dado por el ámbito técnicoingenieril: electrónica, telecomunicaciones, informática, mecánica y nuevas técnicas.

2. Actividades relacionadas con las ciencias aplicadas: economía, industria, sociología, psicología, etc.

3. Vinculaciones con otros medios de comunicación y ciencias de la imagen y sonido: periodismo, publicidad, cine, acústica, fotografía, etc.

4. Aspectos de creación, realización, guionización, etc.

La misma palabra “media” puede ser entendida de dos formas: media es el plural de medium, el cual significa en inglés a channel through which information is transmitted [9]; sin embargo eso no es exacto del todo, ya que no se nos dice qué tipo de canal es y qué información lleva. ¿Son por ejemplo los anuncios de la televisión parte de los media? Algunos dicen que sí, mientras que otros piensan que no. Y ¿qué decir sobre las novelas o las películas y las canciones? Está claro que como nos dice Stephen Rabley [10]todo depende de dónde pongamos la línea de separación entre los hechos y la ficción. Si incluimos a todos, la lista de los medios de comunicación quedaría así conformada: publicidad, cine, publicación de libros, industria discográfica de música, la Prensa (diarios, revistas y comics), radio, televisión, Internet y video. Si limitamos la definición a “información de hechos” la lista se reduciría a cuatro de ellos: prensa, radio, televisión e Internet. Por eso otras definiciones inciden en estos último: a means or agency for communicating or diffusing information, news, etc...to the public [11]. Ha sido por lo tanto la nuestra una tarea que se ha conformado como multidisciplinar y que ha incidido en lo que considera al periodismo y la publicidad en su expresión más expandida.

En la labor terminográfica en lengua vasca nos hemos encontrado con otro problema que ya ha sido planteado por otros profesores (Alberdi et al.) y que en cierta medida entra de lleno en la esencia de la labor terminológica y lexicográfica a la hora de decidir los vocablos que corresponden a los términos ingleses: en euskara se suele hacer una mimesis clara entre las correspondencias con la lengua fuente. Así en los diccionarios terminológicos se ha visto que hay una tendencia a expresar con una única palabra y de la misma categoría lo que en lengua vasca a veces debiera decirse por medio de una locución, dos o más palabras, con otra palabra de categoría distinta, etc. Para entenderlo mejor, sería por ejemplo estar a favor de la opción ordaindu programako o ordainduikustaldiko para sustituir en euskera el término inglés pay-per-view, en vez de reflexionar sobre la adecuación en la lengua objeto del término e intentar la naturalidad de un giro del tipo ikus etaordain o ikus-ordainduko (ver y pagar).

 

4. Implementación en WAP

Antes de hacer la implementación para la WWW de la versión computerizada es necesario diseñar el sitio y realizar el formulario yla CGI, con una introducción de cómo se utiliza la versión on-line. Si se quiere lanzar off-line en soporte informático, CD por ejemplo, los criterios a seguir para conseguir un programa de calidad ya han sido magistralmente expuestos por la Asociación para laTerminología y la Transmisión del Conocimiento (1996).

A la hora de implementar el diccionario terminológico en WAP hay dos formas principales o caminos que podemos coger: opción CGI u opción navegación web con múltiples páginas. Brevemente explicado, digamos que la primera opción tiene la gran ventaja del menor tiempo de consumo telefónico y rapidez de consulta que se consigue por parte del internauta (algo muy importante en WAP), además de guardar mejor los derechos de autor en detrimento de la opción navegación, más fácil de copiar y más costosa en tiempo para el usuario; aunque, eso sí, es más fácil de implementar en WAP. Nosotros, por lo tanto, nos hemos inclinado por la opción CGI. De esta forma la baraja queda restringida a tres simples cartas: una de presentación de opciones, otra de formulario y la final de respuesta.

El diccionario en la Red con la extensión .wml tendrá dos campos principales en la carta formulario: uno de retorno y otro de envío. Acompañando a este último no pondremos el campo de opción de número de respuestas en retorno como en la versión para .html. El protocolo WAP se utiliza con pantallas demasiado pequeñas y las teclas telefónicas aún son de segunda generación por lo que no hay que hacer que el usuario pierda tiempo. Se trata de por medio de una CGI conseguir algo parecido a lo que ya tiene implementado en WAP el sitio web www.dictionary.com, o a lo que Gorka J. Palacio [12] estableció en .html con Laburzki (http://welcome.to/laburzki).

 

5. Bibliografía

ALBERDI, Javier, Julio GARCIA & Iñaki UGARTEBURU (1997).«Erdal hitz bakarra: euskal hitz bakarra. Jokamolde mimetikoa euskalterminologian». In: Actas del Congreso Internacional de Terminología. Donostia: UZEI e IVAP, pp. 307-339

CEBRIAN, Mariano (1981). Diccionario de radio y televisión. Madrid, España: Alhambra.

DIAZ DE LEZANA, Araceli (1996). «Terminologi lanar en metodología». In: Senez, nº 17, Donostia: EIZIE, pgs. 29-38.

HAENSCH, Gunter (1997). Diccionarios del español en el umbral del siglo XXI. Salamanca, España: Ediciones Universidad de Salamanca.

GTW -Gesellschaft fürTerminologie und Wissenstransfer e.V. (1996). «Criteria for the Evaluation of Terminology Management Software». In: GTW Report. Saarbrücken: GTW.

POZZI, María (1999). «The concept of concept in Terminology: a needfor a new approach». In: TKE'99 Terminology and Knowledge Engineering. Innsbruck, Austria: Termnet.

PRIETO, Florencio (1991). Diccionario terminológico de los medios de comunicación. Madrid, España: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

RABLEY, Stephen (1991). The Media Dossier. Singapur: Macmillan Publishers.

 

[1] The concept of concept in Terminology: a need for a new approach. 1999.

[2] Este problema ha sido corregido por la Academia de la Lengua Vasca “Euskaltzaindia” en estos dos últimos años gracias al esfuerzo de los miembros de la institución que ha ido aportando las ónomas correctas de ahora en adelante dentro del léxico común de los diferentes dialectos vasconavarros.

[3] Prieto, Florencio. Diccionarioterminológico de los medios de comunicación.

[4] Está claro que en la búsqueda computacional no se da ese problema. La locución se puede encontrar más fácilmente.

[5] Pensemos que la prensa diaria en vasco sólo tiene unos 15.000 lectores y la radiotelevisión se mueve con una audiencia potencial de 500.000 vascoparlantes.

[6] La URL del organismo UZEI es http://www.uzei.com. Este organismo terminologiko tiene una excelente base de datos que lleva por nombre Euskalterm.

[7] Terminologi lanaren metodología in “Senez”, 17, Donostia: EIZIE, pgs. 29-38.

[8] Diccionario de Radio y televisión. Madrid: Alhambra. 1981, pgs. 5-6.

[9] Chambers20th Century Dictionary.

[10] TheMedia.

[11] TheCollins English Dictionary.

[12] Diccionario general de siglas, abreviaciones y símbolos en euskara.

 

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