Construcción de un sistema conceptual en trabajo social:
Un aporte a la profesión desde la metodología
de la terminología
Gloria Montoya Cuervo
Cecilia Inés Zapata López
Gabriel Ángel Quiroz H.
Berta Nelly Cardona R.
Departamento de Trabajo Social
GITT-Escuela de Idiomas
Escuela de Bibliotecología
Universidad de Antioquia
Colombia
Resumen
La situación actual de globalización y desarrollo de medios tecnológicos e informáticos que ayudan a traspasar barreras e intercambiar información entre profesionales y con otras disciplinas, así como la necesidad de preservar nuestra lengua, hace que sea una exigencia contar con diccionarios adecuados para facilitar este intercambio y contribuir así a la profundización y conceptualización de los principales términos de las profesiones de acuerdo con la teoría y práctica propias. La ausencia en Colombia de este tipo de herramientas especializadas, específicamente en el área del trabajo social, produce una carencia de unidad de criterios en conceptos que tradicionalmente se vienen incorporando en el espacio profesional, lo cual amerita profundizar e investigar acerca de cuáles son los términos utilizados y que alcance tienen en las diferentes zonas del país, para facilitar los procesos de transferencia de la información y del conocimiento.
Un trabajo terminológico serio refleja de manera formal la organización conceptual de una disciplina, campo o rama del saber y se constituye en un medio inevitable de expresión y de comunicación profesional. Es por ello que el desarrollo de lenguajes y vocabularios especializados es un método práctico elegido y aplicado por los científicos, técnicos y especialistas de todo orden, para solucionar problemas de comunicación que surgen entre ellos y hacia otros espacios afectados o que afectan a cada campo en cuestión. Además de resolver problemas de comunicación y transferencia de conocimiento, apuntan a la solución de problemas epistemológicos de cada campo, pues la estructuración de sus sistemas de conceptos, paso fundamental en la terminología, contribuye a aclarar las principales nociones de la profesión, a presentar las distintas acepciones de los términos en determinados campos y por tanto se constituyen no sólo en vehículos sino en fuente de conocimiento.
Es por ello que trabajadoras sociales se vieron ante la necesidad de iniciar la construcción de una taxonomía que abarcara todo el sistema de conceptos de la profesión, como paso indispensable para la construcción del diccionario especializado del campo, pues no se encontró ninguna completamente satisfactoria en las búsquedas bibliográficas realizadas, por ejemplo las que utilizan los sistemas de clasificación bibliográficos son muy incompletas y ningún especialista se había preocupado antes por abordar esta problemática de la profesión con fines tan amplios.
1. Introducción
El desarrollo de las profesiones implica la definición y consolidación de su objeto de estudio, de su metodología y de sus campos de acción. Esto lleva implícito el uso y estructuración de un lenguaje propio, denominado lenguaje profesional o tecnolecto, (para los lingüistas), el cual consiste en un metalenguaje, originado en el lenguaje natural, compuesto de una serie de términos que representan los conceptos que han adquirido una connotación en la correspondiente disciplina, los cuales se han generado en la propia y en este caso en otras áreas afines. Se dice que un lenguaje profesional está compuesto de conceptos y sus términos, entendiéndose por término “palabra, o expresión equivalente, usada dentro de un tecnolecto dado para la expresión de alguno de los elementos del sistema conceptual correspondiente, en la cual quienes la utilizan, reconocen un alto grado de unicidad” (Alpízar, 1997).
Con esta mirada profesional y teniendo en cuenta la perspectiva de la situación actual de globalización y alto desarrollo de medios tecnológicos, específicamente de la informática y las telecomunicaciones, que ayudan a traspasar fronteras, antes nunca superadas con tanta facilidad, permitiendo de una manera ágil el intercambio de conocimientos con la misma profesión y otras disciplinas mediante la utilización de las redes, así como la necesidad de defender la lengua materna, hace que sea una exigencia contar con diccionarios especializados, trabajados con la metodología propia de la terminología, que recojan aquellos conceptos y términos de las diferentes áreas del conocimiento.
El Trabajo Social necesita, si quiere avanzar como una verdadera disciplina científica, estructurar su saber y sistematizar sus campos de conocimiento de manera adecuada. A ello contribuye el desarrollo de un diccionarios especializado como el que se está llevando a cabo por un equipo de profesionales y estudiantes del Trabajo Social, la Bibliotecología, la Traducción, la Terminología y la Lingüística en la Universidad de Antioquia, (Medellín-Colombia), el cual pretende servir, sino a nivel del ámbito hispano parlante, si al menos a nivel colombiano y por qué no latinoamericano. De este modo, el diccionario contribuirá a la aclaración y profundización de los principales conceptos y denominaciones del área de acuerdo con la teoría y la práctica profesionales. La poca existencia de este tipo de herramientas en la lengua española (Quiroz y Muñoz:1997,383), ha producido carencia de unidad de criterios en los conceptos que tradicionalmente se vienen incorporando en el espacio profesional, lo cual amerita profundizar e investigar acerca de cuales son los conceptos utilizados y qué alcance tienen, para facilitar los procesos de transferencia de la información y del conocimiento en la profesión y con otras profesiones (Arntz y Picht:1995,37).
Los escenarios en que se mueve el trabajador social son testigos de las múltiples variantes terminológicas y lingüísticas, así como de las escuelas de pensamiento que se cruzan en la cotidianidad de sus actores. La palabra es la herramienta más importante que ocupa puesto especial en cada organismo social, de cuya trascendencia no puede pasar desapercibido el trabajador social. La eficacia y la eficiencia en la comunicación, dependen en gran medida del buen desempeño de la capacidad comunicativa, es decir de la competencia lingüística y del lenguaje no verbal de los actuantes en el medio en que desarrollan sus procesos de intercambio.
2. Sistema de Conceptos
En terminología los conceptos no se consideran como elementos aislados; cada uno de manera individual es parte integrante de un sistema conceptual que a la vez refleja la ordenación y la estructuración de algún campo del conocimiento por medio de relaciones lógicas. Mediante la teoría de los conceptos se analiza, estudia y describen los aspectos teóricos y prácticos de la creación, la estructura, el desarrollo y las aplicaciones interdisciplinarias de los conceptos relacionados con cualquier rama del conocimiento.
La elaboración de los sistemas de conceptos como condición previa para la estructuración de un diccionario u otro tipo de trabajo terminográfico, además de resolver problemas de comunicación y transferencia de conocimiento, apuntan a la aclaración de asuntos epistemológicos de cada campo, pues contribuye a definir las principales nociones de la profesión, a presentar las distintas acepciones de los términos en determinados subcampos y por tanto se constituyen no sólo en vehículos sino en fuente de conocimiento y de especificidad profesional. En el caso específico de la Universidad de Antioquia este trabajo ha trascendido al grupo del Diccionario y ha impactado en el desarrollo de la transformación curricular que se adelanta actualmente en el Departamento de Trabajo Social, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas; a su vez ha resultado de interés para la asociación que convoca a estos profesionales y es desde allí de donde se ha difundido este conocimiento en todo el país, incentivando un movimiento bien interesante sobre los aspectos epistemológicos de esta profesión.
Por esto en el proceso de discusión entre el equipo interdisciplinario que está realizando “El Diccionario Especializado en Trabajo Social” se vio la necesidad de la elaboración de una taxonomía del saber del trabajador social o la definición de su sistema de conceptos, que permitiera tener una visión global de la profesión y poder dilucidar cuál es la fundamentación teórica, metodológica y disciplinar de la misma, así como sus esferas de actuación
La estructuración de una taxonomía o sistema de conceptos, en todo trabajo terminológico, sirve para:
Delimitar la cobertura temática del trabajo
Desarrollar un plan sistemático de recolección de datos
Controlar la pertinencia de los términos
Clasificar y ordenar las fichas o registros para trabajar en sistemas automatizados
Definir las unidades terminológicas del área de manera lógica y sistémica
Controlar los descriptores claves
Incorporar los términos a una base y luego recuperarlos de manera automática
Valga aclarar que para efectos se este trabajo se optó inicialmente por la estructuración de un campo de concepto, entendiendo por esto, según la definición que trae la norma DIN y que citan Arntz y Picht como un conjunto de conceptos relacionados entre sí; la Norma ISO/DIS 1087 (1988:6) citada igualmente por los mismos autores trae la siguiente definición: “grupo de conceptos temáticamente relacionados” y aparece una nota luego: “Puede utilizarse también como punto de partida para el establecimiento de sistemas de conceptos”. El campo de conceptos es entonces una herramienta terminológica que le servirá a la profesión no sólo para la posterior construcción del sistema conceptual sino también como una manera de:
Deslindar en forma más precisa el campo del Trabajo Social de otros campos afines.
Completar las ramificaciones macro e ir ubicando otras estructuras a niveles micro.
Definir los campos en los cuales es necesario adquirir más conocimiento.
Establecer una guía para categorizar la búsqueda bibliográfica y documental.
Estructurar una pauta para las preguntas claves a los expertos que participan en la convalidación de términos
Medir o sopesar inicialmente las complejidades de cada subcampo, de modo que puedan irse evaluando desde un principio las posibilidades de enrutar el trabajo hacia parcelas manejables dentro del alcance del proyecto, según se avance en este aspecto en la investigación.
3. Metodología
Hablar de una taxonomía o sistema de conceptos en Trabajo Social implica tener una visión de toda la disciplina, separando lo principal, de lo secundario y sus derivados, o en otras palabras poder determinar qué es lo esencial o medular y qué es lo que aparece como tangencial o colateral en esta profesión. Así se realizó un trabajo desde lo inductivo a lo deductivo y viceversa, que posibilitó precisar el contenido de los términos recogidos a la fecha y el campo de conceptos en el que se ubica cada uno de ellos. De esta manera el equipo al categorizar los campos del saber del trabajador social, se ubica en esta parcela del conocimiento y teniendo en cuenta que es un equipo interdisciplinario, el diálogo se enriquece y tanto bibliotecólogos, terminólogos, estudiantes y trabajadores sociales amplían sus conocimientos y obtienen un panorama de esta profesión más amplio y comprensivo.
La metodología se abordó desde una concepción cualitativa, de corte exploratorio. Para ello se analizaron inicialmente los esquemas de clasificación del conocimiento utilizados en la práctica bibliotecológica como el Sistema de Clasificación Decimal Dewey, el Sistema de Clasificación Decimal Universal, CDU, el Tesauro de la UNESCO, la Lista de Encabezamientos de Materia para Bibliotecas, LEMB, y diferentes textos considerados como autoridades en el Trabajo Social, pero ninguno satisfizo las necesidades de las trabajadoras sociales integrantes del equipo, de ahí la necesidad de construir el sistema que aquí se propone.
En la construcción de los campos de conceptos se encontraron dificultades, relacionadas con las imprecisiones teóricas en aspectos como:
La diferenciación entre los métodos y metodologías de la profesión.
Interpretaciones diversas de la historia de la profesión por la falta de precisión y contextualización de los fundamentos teóricos de acuerdo al momento histórico.
Falta de estudios actuales acerca de la epistemología de la profesión.
Imprecisiones y falta de consenso acerca del objeto de intervención y de estudio de la profesión.
Problemas de univocidad de los conceptos y sus denominaciones, así como de sinonimia aparente entre conceptos similares
Para subsanar las anteriores dificultades se abordaron tres asuntos que se constituyeron en tres investigaciones documentales colaterales al diccionario. El primero es la ubicación de las corrientes teóricas que permearon la forma de intervención de trabajo social y las coyunturas históricas a las cuales respondió la profesión. Además cuáles fueron los problemas que eso ocasiona en la profesión y que hoy se reflejan en la pérdida de especificidad de la misma.
El segundo asunto pretende dilucidar cuáles han sido los aportes que trabajo social ha incorporado de otras disciplinas y ciencias en la delimitación de su campo. El tercer aspecto abordado en estos estudios es la metodología utilizada por la profesión en las década del 80 y 90 ya que en este periodo de tiempo ha estado muy dispersa la producción teórica que se ha hecho relacionada con el tema de la metodología.
Con frecuencia para abordar la producción teórica hecha en la profesión, se recurre a las clasificaciones generales utilizadas en bibliotecas y centros de documentación como las anteriormente citadas, sin embargo, para este caso, tales clasificaciones no sirven, pues además de su desactualización, sólo registran o clasifican las esferas de actuación, sin establecer los otros campos de conceptos que componen la profesión; se desprende entonces de aquí la necesidad de actualizar la información de las bibliotecas.
En la etapa que comprendió la adquisición de conocimientos del área con miras a ubicar aquellos relacionados con el Trabajo Social, la construcción de un primer esbozo de campo de conceptos y un intento de representación, se recurrió al análisis de documentos sobre la profesión que eran de carácter comprensivo y general, tales como capítulos de libros o artículos de revistas.
Los artículos de punta, que por lo general tratan un tema especifico a profundidad dentro del campo no fueron útiles en esta fase. Una dificultad que presenta este tipo de documentos para la estructuración del sistema conceptual es que los temas básicos y los conceptos que a ellos se refieren pueden encontrarse muy dispersos en varios artículos de diferentes publicaciones, resultando así difícil hallar las piezas para ensamblar el sistema y sólo es posible ver las conexiones estructurales cuando se tiene un texto de carácter sintetizador, por ejemplo de resumen de la literatura del dominio o subdominio, pero estos generalmente son escasos. Además, al combinar conceptos de un subcampo que se encuentran en los niveles inferiores en la estructura, con conceptos de niveles altos, se obtiene como resultado representaciones truncas o demasiado extensas y complicadas, que sólo podrían ser tratadas en proyectos de gran envergadura, pues dada la pretensión del diccionario no permitió que se profundizara más.
Finalmente se establecieron varios campos de conceptos, desde cuatro facetas consideradas medulares en la profesión, las cuales fueron revisadas y validadas por los expertos, quedando las siguientes:
Fundamentación teórica
Fundamentación metodológica
Fundamentación disciplinar
Esferas de actuación
Luego de ser establecidos estos subcampos, se dio la posibilidad de visualizar la correspondencia entre los principales momentos históricos de la humanidad en el siglo XX, con aquellos en los cuales se tipifica el trabajo social como profesión y el surgimiento de las metodologías propias; todo ello posibilitó hacer un recorrido de la profesión, desde su concepción hasta la evolución de su práctica.
Con este marco sobre el proceso que se llevó a cabo para la construcción de la taxonomía o sistema de conceptos, se presenta a continuación la estructura sobre los diferentes campos y subcampos del conocimiento en los cuales se ha clasificado la profesión.
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