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VIII Simpósio (2002)
Índice por autores

 

 

Análisis definicional terminográfico
en la base de conocimiento ONTOTERM® [1]

Carlos Márquez Linares
Mercedes García de Quesada
Universidad de Valladolid
España

 

Abstract

En este artículo se propone una metodología alternativa para definir los términos. Se postula una perspectiva sistemática y dinámica desde la que abordar la definición terminográfica, según la cual cada término pertenece a una categoría conceptual formada por un patrón recurrente que constituye la organización interna del dominio. Por un lado, la pertenencia a dicha categoría conceptual delimita, como punto de partida, las relaciones conceptuales jerárquicas y no-jerárquicas. Por otro, se delimitan las relaciones terminológicas, que son un reflejo de las anteriores. La elaboración de una red taxonómica válida posibilita que las propiedades se hereden o compartan y ofrece brevedad en la definición al mismo tiempo que un gran poder informativo. Así, en la definición, un término contará con una palabra nuclear (genus) más varios rasgos que lo distingan de aquellos otros términos que pertenecen a la misma categoría. El almacenamiento y gestión de los datos se llevará a cabo con OntoTerm®, base de datos de conocimiento. A diferencia de otras bases de datos existentes que incluyen definiciones terminográficas, no se trataría de acumular términos con sus equivalentes y sus definiciones de manera aislada: ambos niveles están tan vinculados que la robustez de la estructuración definicional queda asegurada. La modificación de uno de los niveles, ya sea conceptual o terminológico, nos llevará inequívocamente a la reestructuración de la definición. Las ventajas son varias: sistematicidad en la estructuración del conocimiento experto, mayor dinamicidad en la gestión del mismo y mayor posibilidad de actualización de los términos, entre otras.

 

1. Introducción

Hasta la fecha podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos que, en la disciplina de la terminografía, se le ha prestado poca atención a la definición: at the moment, a fully explicit, fully articulated, underlying system with which to represent the meaning of words and terms is lacking (Martin 1998: 211). Por el contrario, la definición lexicográfica ha sido objeto de numerosos estudios y aplicaciones por parte de lingüistas y lexicógrafos. Sin dejar a un lado aportaciones claves como las de Sager (1983, 1996), De Bessé (1997), Béjoint (1997) y las recomendaciones de la ISO al respecto, cabe destacar la carencia de literatura especializada sobre la definición terminográfica, tanto desde el punto de vista teórico como aplicado.

Por un lado, lo que es, sin duda, evidente es que los términos y los conceptos pertenecientes a un dominio de especialidad reciben algún tipo de descripción, sea ésta verbal o no (Galinski & Picht 1997: 43). Sin embargo, preguntas tales como si dicha descripción es diferente a la que se realiza en lexicografía, o si existen algunos principios metodológicos que guíen la práctica de la estructuración definicional terminográfica, son inevitables si se quiere llevar a cabo un estudio riguroso de lo que se ha hecho hasta la fecha y de lo que resta por hacer.

Por otro lado, en el marco de la terminografía, dada la clara prioridad del concepto frente al término, aquel debería, en teoría, ocupar nuestra atención a la hora de elaborar la definición. De nuevo, esto plantea otra serie de cuestiones que se podrían sintetizar en si la definición se debe realizar a nivel conceptual o a nivel terminológico, y, en el caso de la terminografía bilingüe, si debería haber una definición en cada lengua. Son muchas preguntas y de ninguna manera cuentan con fácil respuesta.

Es nuestro objetivo, en este artículo, abordar el diseño de la arquitectura definicional, en terminografía, desde una perspectiva tanto teórica como aplicada. Para empezar, se analizará lo que se entiende por gestión de conocimiento, donde el concepto en contraposición al término, ocupa un lugar central. El programa Ontoterm®: aplicación informática para la gestión terminológica multilingüe basada en el conocimiento, se ha utilizado como plataforma para formalizar lo que entendemos por definición terminográfica. A continuación, se describirá lo que se ha venido a entender por estructura definicional terminográfica en la literatura especializada.

Finalizaremos este artículo esbozando una propuesta que engloba (a) una nueva forma de concebir la definición: ente dinámico, en continua adaptación, con una finalidad, favorecer cualquier tipo de comunicación; (b) una nueva forma de hacer definiciones: no se elabora una definición en función de una entrada y una lengua en concreto, lo que se establecen son, por un lado, relaciones entre conceptos, explícitas en el nivel ontológico y, por otro, formalizaciones de dichas relaciones, que constituyen la definición propiamente dicha, en el nivel léxico; y (c) una nueva forma de almacenar y acceder a las definiciones: OntoTerm®.

 

2. Gestión del conocimiento en terminología

Una aclaración previa en torno a los términos gestión y conocimiento es necesaria. Por gestión, entendemos cualquier tipo de manipulación deliberada para un fin específico, ya sea por un agente humano o por una aplicación externa (Wright & Budin 1997: 1). El conocimiento es abstracto y generalizador, hace referencia específica a las reglas en las que la información ha de ser usada, así como a diversos procesos cognitivos en relación con la actualización de la información contenida en un sistema. Así, diferenciamos entre las distintas aplicaciones encargadas de gestionar tanto la información, como el conocimiento: bases de datos vs. bases de conocimiento, respectivamente (Moreno 1999: 14).

Existe una tendencia en terminología, cada vez más extendida, a trabajar con bases de conocimiento que, a su vez, utilizan diversas bases de datos especializadas o no, como fuente de documentación (Condamines 1994: 29). El interés por favorecer aquellas, en lugar de éstas radica, principalmente, en que cualquier base de datos es un objeto estático, mientras que el lenguaje como instrumento de comunicación es un objeto dinámico que evoluciona constantemente. El lapso de tiempo que transcurre entre el proceso de compilación, edición, publicación, distribución de una base de datos, hace imposible que pueda ser un reflejo totalemente actualizado de una lengua (Moreno 1999: 11). Como consecuencia, si se trata de gestionar el conocimiento, se habrá de trabajar con bases de conocimiento, aunque, como hemos dicho anteriormente, se usen, entre otras muchas fuentes de documentación, bases de datos de diversa naturaleza.

Toda gestión del conocimiento implica, en algún momento, la representación del mismo (Galinski & Picht 1997: 42-43). La existencia de diversas formas de representación del conocimiento no depende tanto de la lengua en cuestión sino de las necesidades que una comunicación especializada implica: universalidad, rapidez, efectividad. Existen varias formas de representación del conocimiento, como verbal vs. no verbal y conceptual vs. proposicional. De hecho, una representación gráfica no sólo representa conceptos de una manera comparable a como lo hace un término sino que se combina con estructuras complejas para expresar información proposicional específica (Galinski & Picht 1997: 48) como es el caso del uso combinado de elementos arquitectónicos convencionales para representar diseños acabados.

Codificar, como es nuestro caso, el conocimiento médico por medio de las definiciones terminográficas, conlleva una serie de patrones de representación que convierten la descripción del evento médico en una estructuración formal. Este enfoque, que configura la información especializada en estructuras formales de conocimiento, reduce el contenido semántico de una unidad terminográfica particular a un tipo de patrón determinado.

 

2.1. Concepto vs. término

Desde un principio, los teóricos que se han dedicado al estudio y descripción de la definición terminografía han tenido clara la necesidad de otorgar prioridad al concepto sobre el término. Hacemos hincapié en teóricos porque, ante la evidencia terminográfica, nos vemos obligados a afirmar que la praxis, una vez más, está alejada de los desiderata teóricos. En terminografía, se suele restringir el uso de la definición a la explicación de los distintos significados especializados y aceptados como tales por una comunidad experta, por un lado, así como a la explicación de los elementos léxicos cuya ocurrencia se documenta en distintas fuentes: documentos especializados, revistas, textos orales, manuales o diccionarios (Sager 1996: 40). Un tipo de información complementaria, es decir no necesaria y, por lo tanto opcional, es la que establece la relación entre término y concepto (Sager 1996:47).

En el marco de la diferenciación entre significado y unidades léxicas especializados, no se puede pasar por alto, la tendencia, cada vez más extendida, de complementar e, incluso, sustituir la definición por representaciones gráficas variadas o por productos multimedia (Galinski & Picht 1997: 58). Este interés por buscar otras formas gráficas y semióticas de representación, va más allá del texto convencional que sigue a cada una de las entradas de un diccionario y subraya, de nuevo, la importancia conceptual de la definición.

En nuestra propuesta, la relación entre término y concepto, explícita en la estructura definicional, no es información complementaria. La definición, estructurada según los patrones que a continuación se describen, donde también tienen cabida formas de representación no-lingüísticas, supone el punto de encuentro entre concepto y término y, por lo tanto, se erige como herramienta de acceso y recuperación del conocimiento especializado.

El conocimiento del mundo en general, y el experto en nuestro caso, se segmenta para construir los conceptos que no son más que una formalización posible de una parte del conocimiento. Estos conceptos serán punto de referencia para el término, que definimos, en este contexto, como formalización de uno o varios conceptos, para su uso en la comunicación experta, preferentemente.

Lo que se ha de definir, pues, no es el término sino el objeto o idea en cuestión, y más concretamente su representación conceptual (De Bessé 1997: 68). De la misma forma, en terminografía bilingüe, el establecimiento de equivalencias en ambas lenguas se realiza a través de la representación conceptual, de manera que the matching is not between terms, but between the concepts labelled by terms (Dubuc & Lauriston 1997: 84).

 

2.2. OntoTerm® [2]

La aplicación usada para almacenar y, de la misma forma, acceder al conocimiento terminográfico, es OntoTerm®. Basado en la ontología de MikroKosmos, OntoTerm® consta, de forma muy general, de dos módulos: el Ontology Editor, donde se construye la ontología y el Termbase Editor, donde se llevan a cabo todas las proyecciones léxicas así como la descripción terminológica y administrativa.

Una de las consecuencias más directas de la concepción concepto-término que hemos descrito anteriormente es que en Ontoterm®, ningún término puede existir si no ha sido previamente relacionado con un concepto en el Ontology Editor; de la misma forma, cuando se añade, elimina o modifica un concepto, la base de datos terminológica se actualiza en consonancia. A pesar de ser dos módulos independientes, uno contiene información sobre el otro de manera que constituyen las dos caras de la misma moneda. Se garantiza así coherencia en la estructura conceptual.

Siguiendo la estructuración propuesta en la ontología de Mikrokosmos [3], las categorías conceptuales existentes son Eventos, Objetos y Propiedades, que a su vez se clasifican en Relaciones y Atributos. Todo concepto se ubica en una de estas cuatro categorías, obedeciendo, cada una de ellas, a una estructura jerárquica base. Según se puede observar en esta captura de pantalla perteneciente al Evento DO-A-DIAGNOSTIC-TEST, el interfaz utilizado por OntoTerm® resulta bastante familiar a cualquier tipo de usuario.

En la lengüeta que corresponde a Description se describen la definición, el concepto o conceptos inmediatamente superiores (padres), IS_A y los conceptos inmediatamente inferiores (hijos), SUBCLASSES.

(1)

 

La definición responde a la enumeración de las relaciones entre los conceptos que, por defecto, se encuentran más próximos al concepto a definir, dentro de la jerarquía ontológica existente.

Estas relaciones ontológicas se reflejan en el Termbase Editor, mediante la definición propiamente dicha. Ésta se estructura, por defecto, según las relaciones más próximas, ya descritas en el módulo ontológico a no ser que el usuario establezca como prioritaria otra relación, en cuyo caso, la definición resultante recogerá dicho concepto focalizado por el usuario.

Un enfoque que favorezca un solo tipo de organización tanto para el almacenamiento como para la recuperación del conocimiento, es mejor que el uso de diferentes formatos, no solo por economía sino porque el poder descriptivo y explicativo es mucho mayor, sin dejar a un lado la cuestión de la reutilización del conocimiento.

Se necesita un estudio terminográfico descriptivo, sistemático y dinámico, que permita el fácil acceso a cualquier grupo de trabajo interesado en cada uno de los campos de especialidad y que pueda dar cuenta de las diversas necesidades del usuario. Por mucho que las instituciones lo intenten, siempre habrá términos sobre los que no podrán ejercer su normativa (Wright 1997: 197; Irazazábal 1996: 4), ya que dependen estrictamente del mercado, la empresa o incluso el cliente. Es trabajo del terminógrafo ofrecer este tipo de información, facilitando tanto las normas, como los términos preferidos y no preferidos por determinados tipos de cliente/empresa, así como los sistemas conceptuales subyacentes.

La consulta terminográfica con OntoTerm® se convierte así en una actividad completamente revolucionaria. A un lado quedan las búsquedas restringidas a una palabra, a un término de entrada, en una lengua en concreto. El usuario puede realizar su gestión desde el concepto, en cualquier lengua de trabajo y no tiene por qué saber con exactitud la unidad léxica especializada que constituye la entrada terminográfica, bien sea por disposición de una comunidad de especialistas determinada o por voluntad del grupo de trabajo terminográfico en cuestión.

 

3. Estructura definicional en terminografía

En la línea discursiva donde el concepto ocupa un lugar clave, distintos autores clasifican los tipos de definición, bien dependiendo del carácter descriptivo o prescriptivo de ésta (De Bessé 1997), bien en función del tipo de información que se incluye (Sager 1996; Wright & Budin 1997) o cómo se encuentra ésta estructurada (Rector 1995; Rogers et al. 1998).

En Wright & Budin (1997: 337), los sistemas conceptuales y, por lo tanto, las definiciones en terminografía están basados principalmente en la extensión y la intensión de los conceptos, lo que hace que podamos hablar de definiciones terminográficas extensionales y definiciones terminográficas intensionales. La intensión de un concepto es el conjunto de características que lo constituyen. Por ejemplo, para los habitantes de países con climas polares, la intensión del concepto invierno incluye: temperaturas bajas, hielo, viento, frío y nieve, entre otros (Wright & Budin 1997: 339). Las definiciones intensionales, pues, se basan en la enumeración de estas características. Por otro lado, las definiciones también pueden enumerar la extensión de un concepto, en otras palabras, la totalidad de los objetos a los que ese concepto se refiere. El ejemplo clásico de una definición extensional es la que se facilita para el concepto planet, en (De Bessé 1997: 68):

planet
The planets of the solar system are Mercury, Venus, Earth, Mars, Jupiter, Saturn, Uranus Neptune and Pluto.

De Bessé (1997), por otro lado, considera que la diferencia clave que clasifica el tipo de definición es la naturaleza descriptiva o prescriptiva de la misma. El hecho de que De Bessé no comparta la opinión generalizada de que la terminología se ocupa del aspecto teórico mientras que la terminografía del práctico, determina su visión de la definición. Así, existen definiciones terminográficas en contraposición a las definiciones terminológicas. Las definiciones terminográficas tienen como objetivo describir los conceptos que pertenecen a un sistema ya existente, mientras que las definiciones terminológicas tienen la potestad de crear conceptos y nombrarlos (De Bessé 1997: 65).

Según Sager (1996: 47) existen tres tipos de definición: la terminológica, la intensional y la enciclopédica. En lo referente a la primera, la terminológica, se presupone que el usuario sabe la intensión del término que se obtiene de las definiciones existentes en los contextos, consultas a especialistas y a través del conocimiento del objeto de estudio. Su función es destacar las características esenciales de la intensión y delimitar la extensión por medio de referencias a otros términos. La definición intensional es la utilizada por los expertos para determinar la referencia específica de un término. La definición que ofrece la base de datos Medline servirá como ejemplo para ilustrar lo que Sager entiende por definición intensional.

(2)

 

Como se puede observar al facilitar una definición nuclear de neoplasm: new abnormal growth of tissue, se incluye una frase en la que se establecen distintas relaciones que el término mantiene con otros términos. En una definición intensional, como la que se muestra, la exposición de las distintas relaciones no es de ninguna manera exhaustiva. Tan sólo el autor de la definición ha recogido las relaciones que, a su juicio, son las más relevantes para el experto. Al mismo tiempo, en aras de la claridad, a la definición al término le corresponde un código alfanumérico, indicativo de su posición con respecto al resto de los términos así como un árbol organizado jerárquicamente. Para finalizar, el tercer tipo de definición según Sager (1996:47), la definición enciclopédica, se corresponde con la definición de palabras generales.

 

4. Diseño de una definición terminográfica. La propuesta de OncoTerm

La noción de concepto superordinado y subordinado con respecto al nivel básico de categorización que caracteriza a los términos especializados es consustancial a su misma naturaleza. Se puede afirmar, en términos generales, que los términos de los lenguajes especializados pertenecen típicamente a planos de especificidad superordinados y subordinados al nivel básico de categorización, según se refleja en la tabla que se incluye a continuación:

(3)

Vocabulario Especializado: términos Nivel superordinario de categorización glándula, corpúsculo, enzima, sistema endocrino
Vocabulario básico Nivel básico de categorización mano, cabeza, piel, sangre
Vocabulario Especializado: términos Nivel subordinado de categorización leucocito, alvéolo, anticuerpo, falange

Se trata de un gradiente, de un continuo de especificidad y no se pueden establecer líneas divisorias claras por encima o por debajo del nivel básico de categorización, y hay unidades léxicas como timo, gen, miembro o adrenalina que no pueden ser claramente desterradas del nivel básico de categorización, pero son al mismo tiempo términos específicos propios de los lenguajes especializados.

El estudio exhaustivo de la distinción entre vocabulario básico y términos especializados es una cuestión que excede con mucho los límites y los fines de este trabajo. Sin embargo, hemos considerado necesario hacer referencia a su distinción desde el punto de vista de la categorización no para incidir en las diferencias que los separan, sino precisamente para afirmar que, en el marco de Oncoterm, ambos forman parte de una misma realidad lingüística, aun cuando pertenezcan a distintos niveles de la lengua y que, por tanto, métodos y herramientas que han resultado útiles para el estudio del vocabulario básico pueden también rendir frutos en la terminografía, si se adaptan adecuadamente a las necesidades y características propias de ésta.

El significado de un término, de modo paralelo al significado de una unidad léxica del vocabulario básico, presenta, al menos, una triple naturaleza. En primer lugar, el significado de un término tiene una naturaleza referencial, que alude a la serie de entes -la categoría de entes- extralingüísticos que designa el término. En segundo lugar, el significado de cualquier término participa de una naturaleza opositiva, lo que en semántica léxica y lexicografía se ha dado en denominar sentido (Jackson 1988). La naturaleza opositiva del significado hace referencia a los límites significativos del término con relación al resto de términos de su serie léxica. En este sentido, hay que recordar que, etimológicamente, definir no significa otra cosa que delimitar. El tercer componente necesario del significado es su naturaleza contextual. Los términos no son simplemente entes mentales aislados que designan entidades extralingüísticas y se organizan opositivamente en grupos de términos relacionados a partir de su significado. Los términos son al mismo tiempo unidades lingüísticas que participan en la cadena de habla, principalmente en su forma escrita, de un determinado modo. Las restricciones y preferencias del término en el eje sintagmático son también parte de su significado y deben ser analizadas si queremos hacernos una idea completa de la información necesaria para comprender y poder utilizar un término cualquiera.

La propuesta de Oncoterm engloba naturalmente esta triple naturaleza del significado. Se trata de una propuesta que se deriva de la concepción del significado del modelo Lexemático-funcional (Martín Mingorance 1990, Faber y Mairal 1999). Según este modelo, la estructura del vocabulario se deriva de la representación del significado materializada precisamente en la definición. Esta definición se compondrá típicamente de una base semántica o definiens, que clasifica a la unidad léxica como un tipo específico o una parte de otra unidad léxica superordinada, más unas características propias o differentiae que distinguen a esa unidad léxica de su hiperónimo y del resto de unidades en su dominio léxico. Esta información debe ser suficiente para identificar la serie de entidades extralingüísticas que designa la unidad léxica (significado referencial).

Los componentes de la definición a los que hemos aludido se pueden advertir en el siguiente esquema, que se corresponde con la definición en el módulo Termbase Editor:

(4)

Termino Definiens DIFFERENTIAE
Fosfatasa alcalina enzima que se produce en los tejidos óseo y hepático y que contribuye principalmente al manejo de los fosfatos por los distintos órganos del cuerpo La producción de esta enzima crece cuando dichos tejidos están afectados por ciertas patologías, entre ellas el cáncer.

La definición terminográfica ha de incluir estos mismos componentes, pero debe al mismo tiempo adaptarlos a la disciplina específica a la que pertenece el término. Así, los términos que designan componentes o sustancias naturales del cuerpo humano habrán de ser típicamente definidos en virtud de su localización en el cuerpo humano (que se produce en los tejidos óseo y hepático) y de su función en el organismo (que contribuye principalmente al manejo de los fosfatos por los distintos órganos del cuerpo).

En el módulo Ontology Editor, la definición de un concepto cualquiera se lleva a cabo estableciendo la estructura relacional de éste con respecto al resto de los conceptos más próximos en la arquitectura conceptual. La estructura conceptual base se construye en torno a un núcleo jerárquico o taxonómico y se enriquece, al mismo tiempo, con relaciones no-jerárquicas. La estructura taxonómica, convencionalmente, ha estado constituida por las relaciones de hiponimia e hiperonimia (IS_A) y las relaciones meronímicas (HAS_A). Las relaciones no-jerárquicas han recibido, hasta la fecha, mucha menos atención por parte de los terminólogos, pero no por ello son menos importantes. Este tipo de relaciones no-jerárquicas están formalizadas en nuestra arquitectura conceptual. Ejemplos de estas relaciones son las siguientes:

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busulfán HAS_SIDE_EFFECT diarrhea
carcinoma AFFECTS_BODY_PART epidermoid tissue

En la propuesta de Oncoterm, la definición está muy lejos de ser un ente estático: el significado de una unidad léxica cualquiera no se puede considerar como un bloque monolítico sino como un conglomerado de significados interrelacionados, donde, el significado conceptual y su formalización, ocupan un lugar central.

 

5. Un ejemplo: estructura definicional de los agentes quimioterapeúticos

La definición cuenta con una estructura dinámica que se ajusta, en cada momento a las distintas necesidades del usuario potencial. Aunque la definición de una unidad léxica pueda variar según el usuario que ha activado la búsqueda, siempre se establecerá según el patrón existente de la categoría conceptual en cuestión. El hecho de que la arquitectura definicional sea tan flexible, permite que el terminógrafo realice distintas categorizaciones partiendo de una misma unidad léxica, como punto de partida; en principio, cualquier extremo de una relación es candidato para la categorización. Al no pretender encontrar respuestas objetivas porque barajamos una gama relativamente amplia de tipos de usuario, nuestra propuesta es, por un lado, formalizar la mayor parte de relaciones conceptuales posibles y, por otro, que sea el usuario el que marque la información relevante o simplemente necesaria.

Consideremos, en primer lugar, las relaciones conceptuales posibles dentro de la categoría DRUG, en el subdominio oncológico. El tipo de relación que se establece se encuentra entre paréntesis: DRUG se relaciona con OBJETOS y EVENTOS. Por otro lado, también se recogen los ATRIBUTOS que pertenecen a este mismo concepto.

(6)

DRUG (OBJECT)

RELATIONs

HAS-ACRONYM (REPRESENTATIONAL RELATION: OBJECT-RELATION):
ACRONYM
HAS-SIDE-EFFECT (INVERSE-DISEASE-EVENT-OBJECT-RELATION):
DISEASE EVENT
HAS-TRADENAME (COMMERCIAL RELATION: OBJECT-RELATION):
TRADE-NAME
INSTRUMENT-OF (INVERSE-CASE-ROLE-RELATION): TREATMENT
INSTRUMENT-OF (INVERSE-CASE-ROLE-RELATION): MEDICATE
MERCHANDISE-OF (INVERSE-CORPORATE-PRODUCT-RELATION):
DRUGSTORE
PRODUCT-TYPE-OF (INVERSE-CORPORATE-PRODUCT-RELATION):
HEALTH-CARE-ORGANIZATION
PRODUCT-TYPE-OF: (INVERSE-CORPORATE-PRODUCT-RELATION):
LABORATORY-PHARMACEUTICAL
USED-IN (INVERSE-DISEASE-EVENT-OBJECT-RELATION): TREATMENT
USED-IN-THE-TREATMENT-OF (USED-IN): DISEASE-EVENT

ATTRIBUTEs

TOXICITY (SCALAR-OBJECT-ATTRIBUTE): high
WAY-OF-ADMINISTRATION (LITERAL-PHYSICAL-OBJECT-ATTRIBUTE): oral

 

La definición de un fármaco en concreto, en el Termbase Editor, podría formularse de esta manera:

(7)

altretamina [Hexalen] (HMM)
fármaco antimetabolito antineoplásico, utilizado para el tratamiento de cáncer de ovario, pulmón, mama y de cabeza y cuello, linfomas. Los efectos secundarios más comunes son mielosupresión, nauseas y vómitos, neuropatías sensoriales periféricas. Administración oral. Toxicidad elevada.

O de esta otra:

(8)

Hexalen es el nombre de comercialización de la altretamina.

También se acepta como definición:

(9)

fármaco para el cáncer de ovario, pulmón, mama y de cabeza y cuello, linfomas, cuyos efectos secundarios más comunes son mielosupresión, nauseas y vómitos, así como neuropatías sensoriales periféricas. Su toxicidad es elevada.

La definición resultante, pues, dependerá de la relación o relaciones, de entre las arriba mencionadas, que han sido focalizadas. Por defecto la definición en el Termbase Editor, en el caso de los fármacos, es la (7), es decir la definición que incluye toda la información que se encuentra, hasta el momento, disponible en la base de conocimiento OntoTerm®.

 

6. Conclusión

Se quedan atrás concepciones que defendían las condiciones necesarias y suficientes, que suponían fronteras infranqueables para el análisis semántico, para dar paso a estructuras conceptuales, relaciones jerárquicas y no-jerárquicas que determinan límites flexibles, re-estructurables y, muchas veces, difusos entre las categorías conceptuales. Se impone una caracterización dinámica del lenguaje que difumina las fronteras entre los diferentes niveles del lenguaje y muestra las dificultades e inadecuaciones que resultan dela aplicación rígida de ciertas dicotomías.

Este tipo de arquitectura definicional constituye una poderosa herramienta para representar el conocimiento especializado de una forma más completa, al incluir formas de representación no verbales, más flexible, al adaptarse a las demandas de cada usuario y más exhaustiva al recoger toda la información disponible en la base de conocimiento, que se actualiza cada vez que se incluyen más datos.

La elaboración de una red taxonómica válida posibilita que las propiedades se hereden o compartan y ofrece brevedad en la definición al mismo tiempo que un gran poder informativo en cada una de ellas. No queremos finalizar sin hacer mención al carácter predictivo de esta forma de concebir la definición, de cara al comportamiento de los términos que se ubiquen dentro de la misma categoría conceptual, así como a la posibilidad de extracción de conocimiento de forma semi-automática. Cada concepto o formalización del mismo, constituye una via plausible por la que acceder a la base de conocimiento.

 

Bibliografía

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WRIGHT, Sue E. & G. BUDIN. (eds). (1997). Handbook of Terminology Management. Amsterdam: John Benjamins.

 

[1] Este trabajo se ha elaborado dentro del marco del proyecto OncoTerm: Sistema bilingüe de información y recursos oncológicos (PB 98/1342) subvencionado por el Ministerio de Educación y Cultura.

[2] Una descripción detallada sobre esta aplicación está disponible en la siguiente URL: http://www.ontoterm.com

[3] Para más información sobre esta ontología:
http://crl.nmsu.edu/Research/Projects/mikro/index.html

 

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