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Fundamentos para la enseñanza de la terminología
Javier de Agustín Guijarro
Universidad de Vigo
España
Nos proponemos, en la presente comunicación, explicitar los principios metodológicos en los que, a nuestro entender, puede fundamentarse satisfactoriamente la docencia de la terminología entendida como teoría general de los términos. Lo que aquí se expondrá es fruto de la reflexión y de la experiencia en la enseñanza de la disciplina que nos ocupa -en el soporte académico de una asignatura denominada Terminología- a alumnos de la licenciatura de traducción e interpretación en una universidad española.
Ante todo, hay que precisar que la orientación didáctica que aquí nos guía es el resultado de la confluencia de cuatro aspectos :
1. En primer lugar, nuestro propio enfoque de la teoría de los términos que se refleja en los contenidos de la asignatura.
2. En segundo lugar, nuestras concepciones didácticas generales que, desde luego son consecuencia, al menos parcialmente, de concepciones de tipo científico e ideológico.
3. En tercer lugar, nuestra experiencia didáctica.
4. En cuarto lugar, las experiencias de otros docentes y las reflexiones acerca de la didáctica de la teoría de los términos que éstos y otros especialistas, vinculados al ámbito de las terminologías, han elaborado.
En cuanto al primero de los aspectos arriba mencionados, hay que hacer notar que el tipo de contenidos de un área o subárea de conocimientos y la organización de éstos mantienen una relación de determinación recíproca con la didáctica de su transmisión: en efecto, un tipo de conocimientos y su organización implican un tipo de didáctica [1], dentro de la cual una serie de planteamientos específicos implican, también, una selección de determinados conocimientos de entre todos los posibles del área o subárea de que se trate, estructurados de un modo particular y no de otro. Dicho de otro modo: el cómo se enseña algo depende en parte de lo que se enseña, y lo que se enseña es lo que se enseña, también, por cómo se enseña.
Así pues, para explicitar la metodología que utilizamos en nuestra docencia de la teoría de los términos, tenemos, en primer lugar, que caracterizar el programa al que nos referiremos posteriormente. Dicho programa presenta la forma siguiente:
MÓDULO 1. INTRODUCCIÓN A LAS TERMINOLOGÍAS COMO OBJETO DE ESTUDIO
Unidad 1. Primera aproximación a las terminologías y a su estudio.
Unidad 2. Historia de los estudios de la terminología: escuelas y metodologías.
Unidad 3. El estudio de la terminología y sus relaciones con otras disciplinas.
MÓDULO 2. FUNDAMENTOS GENERALES DE LA TEORÍA DE LOS TÉRMINOS.
Unidad 1. Lenguaje especializado y lengua común.
Unidad 2. Los léxicos y los lenguajes especializados: modelos terminológicos generales.
Unidad 3. El término: definición y precisiones lingüísticas.
MÓDULO 3. EL TÉRMINO: CONCEPTO Y DENOMINACIÓN.
Unidad 1. El concepto: características, tipos, relaciones.
Unidad 2. La denominación: reglas de formación.
Unidad 3. Relaciones entre denominación y concepto.
MÓDULO 4. EL TÉRMINO COMO UNIDAD PRAGMÁTICA LINGÜÍSTICA
Unidad 1. El término como unidad de comunicación
Unidad 2. El término y los textos especializados.
Unidad 3. El término y los documentos especializados.
MÓDULO 5. TÉRMINOS, PREDICABLES Y REFERENTES.
Unidad 1. Observables, epistemología y teoría de los términos.
Unidad 2. La investigación de los referentes: técnica documental y teoría de los términos.
MÓDULO 6. TERMINOGRAFÍA
Unidad 1. Terminografía y lexicografía: Diccionarios y glosarios.
Unidad 2. La definición lexicográfica y terminográfica.
Unidad 3. Metodología terminográfica.
MÓDULO 7. ADECUACIÓN Y VALORIZACIÓN TERMINOLÓGICA.
Unidad 1. La valorización general y la noción de auctoritas.
Unidad 2. Normalización idiomática y normalización terminológica.
Unidad 3. Neología y terminologías.
MÓDULO 8. TRATAMIENTO ELECTRÓNICO DE LOS TÉRMINOS
Unidad 1. Bancos de datos y terminología.
Unidad 2. Bancos de datos terminológicos.
El programa propuesto se estructura en bloques temáticos subdivididos en unidades en las que se tratan los distintos subtemas que conforman cada uno de aquéllos. El número de unidades por tema es de dos o de tres y para cada una de ellas se ha establecido una duración lo más ajustada posible al ideal en el que se debería realizar, según nuestro entender, y teniendo también en cuenta la limitación impuesta por el número de créditos de esta asignatura y, por lo tanto, la previsión del número de horas que se deben asignar a cada una de las demás unidades. Además de esto, hay que tomar también en consideración las peculiaridades de cada grupo como colectividad discente, unas peculiaridades que pueden determinar modificaciones en la duración asignada a cada unidad previamente a su docencia.
Nuestro programa está constituido por un total de ocho módulos; el orden en el que aparecen dispuestos dichos módulos da cuenta de parte de los planteamientos didácticos que aquí nos guían, mientras que el número de horas que se ha asignado a cada uno de ellos es una consecuencia de la importancia que otorgamos nosotros al tema en el que se centra cada módulo con respecto a los demás y que, obviamente, deriva, como indicamos más arriba, de nuestra concepción de la teoría de los términos.
En cuanto a la ordenación de los módulos, hay que señalar que ésta responde a una progresión didáctica que se puede explicitar como la secuencia de las siguientes fases:
1) Aproximación intuitiva.
2) Introducción.
3) Base teórica general.
4) Base teórica particular.
5) Herramientas.
6) Aplicaciones.
Esta secuencia significa que entendemos la docencia en el área que nos ocupa como una combinación de variables didácticas y de variables epistemológicas. En este punto de la descripción de nuestra metodología de la enseñanza de la teoría de los términos, esa combinación se explicita en un programa estructurado según dos vías de progresión endológicas y paralelas, a las que se accede a través de un estadio umbral exológico: una de esas vías va del polo general -base teórica general- al particular -base teórica particular-, la otra va del polo teorético -base teórica general- al aplicativo -aplicaciones- y ambas parten de un estadio umbral que combina, por un lado, el acercamiento intuitivo -la fase de aproximación intuitiva de la anterior progresión didáctica- al objeto de estudio -las terminologías- y, por otro lado, el relato del origen y evolución de su estudio y el carácter interdisciplinar de éste -la fase de introducción de la mencionada progresión didáctica.
En consonancia con lo que acabamos de exponer, la primera unidad del primer módulo constituye una materialización de la primera fase de la progresión didáctica y, por lo tanto, tiene como objetivo un acercamiento intuitivo a la terminología como objeto de estudio, mientras que las otras dos unidades responden a la segunda fase de la progresión didáctica y se configuran como sendas introducciones a la teoría de los términos, una -la segunda- desde el punto de vista del origen y evolución de las investigaciones en dicho campo, otra -la tercera- desde el punto de vista de las relaciones de la teoría de los términos con otras áreas de conocimiento.
El segundo módulo se corresponde con la tercera fase de la progresión didáctica, la de la base teórica general. En las dos primeras unidades de este módulo, se estudian constructos generales de la teoría de los términos, como son los léxicos y los lenguajes especializados, para, en la tercera, introducir la noción de término, que orientará las unidades posteriores y en torno a la cual se configura esencialmente todo el programa de la asignatura.
El tercer módulo y el cuarto actualizan la cuarta fase de la progresión didáctica, la que se refiere a la base teórica particular. En el módulo tercero se analiza el término y sus componentes, así como las relaciones que implica, mientras que en el cuatro se estudia el término en su ámbito de actualización, el texto.
El módulo quinto, por su parte, responde a la fase de la progresión didáctica centrada en las herramientas: en efecto, este módulo trata del análisis de los referentes asociados a los términos y de los modelos científicos de cuya terminología forman parte.
Los tres módulos restantes -el sexto, el séptimo y el octavo- constituyen lo que habitualmente se consideran aplicaciones de la teoría de los términos, esto es, la construcción de diccionarios, los procesos de normalización y neología y la automatización, respectivamente.
En cuanto a la duración asignada a cada módulo, como consecuencia de la importancia atribuida al tema en que se centra cada uno de ellos, hay que señalar que los dos módulos con mayor número de horas -dieciocho- son el cuarto y el sexto, es decir los dos que conllevan obligaciones prácticas más intensas: el análisis de textos especializados y la elaboración de glosarios; así pues, en estos dos casos, la importancia del contenido de estos módulos se combina con el número de prácticas que les son imprescindibles, lo cual es una consecuencia particular del principio general de la combinación de variables didácticas y de variables epistemológicas en la docencia de la asignatura Terminología a la que nos referimos más arriba.
El módulo que sigue en duración a los dos anteriores es el tercero, al que se le asignan quince horas y que constituye, como ya indicamos anteriormente, el núcleo fundamental de la teoría de los términos, según nuestro enfoque. A este respecto, se puede comparar la duración asignada al módulo tercero y la asignada al módulo cuarto -ambos correspondientes a la fase de la base teórica particular en la progresión didáctica- para verificar la combinación entre importancia del tema -variable epistemológica- y número necesario de prácticas -variable didáctica- al que nos referimos más arriba con respecto al módulo cuarto.
Aparecen a continuación en nuestro programa tres módulos, a cada uno de los cuales se les asigna nueve horas, en consonancia con la importancia que atribuimos a cada uno de los temas tratados en ellos: la aproximación intuitiva a la terminología, los distintos enfoques de su estudio y el carácter interdisciplinar de éste -módulo uno-, la base teórica general de la teoría de los términos -módulo dos- y las aplicaciones relativas a la normalización y la neología -módulo siete. Esto significa que consideramos tan importante el estadio umbral exológico como los estadios que determinan las dos vías endológicas de progresión -aquí ilustrados por la base teórica general y por las aplicaciones. En otras palabras, nuestra orientación de la docencia de la teoría de los términos es, por principio, téorico-práctica y didáctica.
A los dos módulos restantes se les asigna seis horas: uno de ellos, el quinto, es el que se corresponde con la fase de la progresión didáctica a la que hemos denominado Herramientas, mientras que el otro, el octavo, constituye otra realización -aparte de las correspondientes a los módulos sexto y séptimo, citadas más arriba- de la fase de la progresión didáctica denominada Aplicaciones y que se centra en la automatización de los términos. A este respecto, hay que señalar que el hecho de que este último módulo y el sexto -que, como acabamos de recordar, también se corresponde con la fase de las aplicaciones de la progresión didáctica- presenten una diferencia de doce horas en favor de este último, así como el hecho del desplazamiento del módulo octavo a la posición final del programa, se explica por el carácter esencialmente introductorio que tiene la automatización de los términos en el conjunto de los contenidos de la asignatura Terminología, pues la automatización es un aspecto del tratamiento de los términos que es objeto de estudio teórico-práctico detallado en el marco de otra asignatura denominada Informática aplicada a la traducción, incluida en el plan de estudios de la licenciatura de traducción e interpretación ya mencionada.
En conclusión, si la secuencia de fases explicitada más arriba da cuenta de la progresión didáctica que nosotros proponemos y en la que basamos nuestra docencia de la teoría de los términos, esta secuencia adoptaría la forma siguiente, según un orden decreciente de importancia de los temas vinculados a cada uno de sus estadios:
1) Base teórica particular y aplicaciones prioritarias.
2) Base teórica general, introducción y aproximación intuitiva y otras aplicaciones.
3) Herramientas y resto de las aplicaciones.
Del análisis de esta progresión de tipo epistemológico, se pueden deducir tres sistemas de prioridades: uno referido a la base teórica, otro referido a las aplicaciones y otro a la relación entre las herramientas y las aplicaciones. En cuanto al primero, hay que señalar que es el que determina la preeminencia de lo particular sobre lo general, como corresponde al estudio de cualquier ciencia particular en su especificidad; el segundo distingue las aplicaciones prioritarias -que son las vinculadas directamente a la base teórica- de las secundarias, dentro de las cuales, priman las aplicaciones dependientes exclusivamente de la teoría terminológica -y que configuran parte de los contenidos esenciales de la asignatura- sobre las aplicaciones dependientes del manejo de tecnologías, propias del área de conocimientos de la informática -y que configuran, como ya indicamos anteriormente, parte de los contenidos de la asignatura Informática aplicada a la traducción.
En cuanto al segundo de los cuatro aspectos que confluyen, como indicábamos al principio de esta comunicación, en nuestra orientación didáctica de la asignatura Terminología, hay que señalar que partimos aquí de una tipología general de los métodos científicos generales establecida en el ámbito de la lógica especial, según la cual además de la inducción, la deducción, el análisis y la síntesis, se contemplan otros dos métodos derivados: el heurístico y el didáctico. Estos dos métodos se configuran como derivados respecto de los anteriormente citados, en la medida en que resultan de la combinación de al menos dos de aquéllos que, por esta razón, se pueden considerar canónicos o primarios.
El método didáctico que nosotros aplicamos a nuestra docencia de la teoría de los términos responde a la siguiente secuencia de etapas metodológicas, desde el punto de vista del docente:
1) Etapa didáctica (propiamente dicha).
2) Etapa heurística.
La etapa didáctica es la que corresponde a las sesiones que habitualmente se denominan "clases magistrales"; aunque en nuestro caso, como detallaremos más adelante, no se puede hablar de clases magistrales de manera estricta, no deja de ser cierto que en esas sesiones se da un predominio de la transmisión de conocimientos del docente al discente. Por su parte, la etapa heurística es la que corresponde a las sesiones aplicativas, en las que se llevan a cabo las prácticas propuestas en cada unidad, o se exponen sus resultados prácticos. Estas sesiones no tienen sólo carácter de simple ejercicio, sino que, constituyen también sesiones de aprendizaje; ésta es la razón por la que, al referirnos más arriba a la etapa didáctica, la hemos denominado "etapa didáctica (propiamente dicha)". Cada unidad del programa se articula pues según las dos etapas mencionadas, pero también la totalidad del programa considerado en su globalidad: si la etapa didáctica de cada unidad está concebida para preparar la heurística, la docencia de la asignatura se concibe con el objetivo genérico y primordial de capacitar a los alumnos para una autonomía heurística en el estudio de las terminologías. Esta autonomía heurística se diversifica en dos ámbitos que dan lugar a sendos objetivos específicos de nuestra docencia: el primero de ellos consiste en dotar a los estudiantes de traducción e interpretación de una herramienta de trabajo para su actividad como traductores o intérpretes que tienen que trasladar a una lengua lo que oyen o leen en otra; el segundo de los objetivos consiste en proporcionar a esos mismos alumnos la formación necesaria que les permita -si así lo desean- iniciar posteriormente estudios de especialización en el campo de las terminologías.
Por otro lado, la etapa didáctica y, consiguiente y deseablemente, también la heurística, a las que nos acabamos de referir, se configuran como la combinación de dos fases metodológicas bipolares: la fase de inducción-deducción y la fase de análisis-síntesis. Esto significa que en cada unidad se procede, por una parte, a la observación de lo particular para postular lo general que permita derivar a casos específicos y, por otra parte, se procede al examen de lo complejo para descomponerlo en elementos más simples, a partir de los cuales establecer un conocimiento integrado de los fenómenos estudiados. En cuanto al tercero de los cuatro aspectos, cuya confluencia -como indicábamos al comienzo de esta comunicación- daba como resultado nuestra propia orientación didáctica, hay que señalar, al margen de lo ya expuesto, que consideramos como principios básicos de toda docencia el del respeto al discente y, por tanto, a su libertad y el del diálogo como modelo del discurso didáctico. La aplicación del primero de esos principios implica que la identidad del discente es la de un ser humano que asiste a clase para formarse y no para justificar sus posibles desconocimientos; la aplicación del segundo hace que -como anunciamos más arriba- las llamadas "clases magistrales" no obedezcan a una dinámica unidireccional desde el docente al discente, sino que se desarrollen en un clima que propicia el diálogo entre ambos y también entre los propios alumnos.
En cuanto al cuarto aspecto de los que determinan nuestra orientación didáctica, hay que señalar, que las experiencias docentes y las reflexiones de los especialistas en teoría de los términos se reflejan tanto en los objetivos generales de nuestra docencia arriba mencionados, como en los particulares de cada unidad del programa que enunciaremos seguidamente.
En cuanto al sistema de evaluación por el que hemos optado, hay que señalar que se trata de un sistema de tipo acumulativo, condicional y eliminatorio. Los elementos valorables según este sistema son: las intervenciones en clase a través de las prácticas de cada unidad, una prueba de teoría terminológica al final del tercer módulo, una prueba de análisis textual especializado al final del módulo cuarto y un trabajo de fin de curso consistente en la elaboración de un glosario terminográfico. Los parámetros de valoración de estos elementos son, para las intervenciones en clase y las dos pruebas, la consecución de los objetivos particulares correspondientes a cada caso y, para el trabajo de fin de curso, la adecuación de éste a las condiciones de buena formación de todo glosario terminográfico.
Para concluir, pues, enunciaremos a continuación, de manera condensada los objetivos particulares correspondientes a cada una de las unidades que constituyen el programa propuesto:
MÓDULO 1.
INTRODUCCIÓN A LAS TERMINOLOGÍAS COMO OBJETO DE ESTUDIO
Unidad 1.
Primera aproximación a las terminologías y a su estudio.
Objetivos: Sensibilizar al alumno con la realidad de las terminologías y de los lenguajes especializados y con su descripción y también con la asignatura de la que se trata.
Unidad 2.
Historia de los estudios de la terminología: escuelas y metodologías.
Objetivos: Capacitar al alumno para trazar una historia somera de los estudios de la terminología, asociar a los investigadores más relevantes con corrientes o escuelas y analizar un texto sobre teoría de los términos y emitir hipótesis bien fundadas sobre las concepciones teóricas y metodológicas de su autor.
Unidad 3.
El estudio de la terminología y sus relaciones con otras disciplinas.
Objetivos: Hacer comprender al alumno con precisión no sólo las relaciones auxiliares que la teoría de los términos mantiene con otras disciplinas, sino también, y especialmente, las relaciones fundamentales que se dan entre ciertas disciplinas y la teoría de los términos y que determinan la identidad de esta área de conocimiento.
MÓDULO 2.
FUNDAMENTOS GENERALES DE LA TEORÍA DE LOS TÉRMINOS.
Unidad 1.
Lenguaje especializado y lengua común.
Objetivos: Capacitar al alumno para determinar los registros de lengua que se actualizan en un texto, valorar la pertinencia de su presencia en éste, extraer el léxico correspondiente a cada registro de lengua y, con respecto al léxico especializado, establecer cuáles de sus elementos son estrictamente especializados y cuáles lo son de manera irrestricta
Unidad 2.
Los léxicos y los lenguajes especializados: modelos terminológicos generales.
Objetivos: Capacitar al alumno para interpretar los datos relativos al lenguaje especializado y al léxico de cualquier texto, según cada uno de los modelos terminológicos analizados.
Unidad 3.
El término: definición y precisiones lingüísticas.
Objetivos: Hacer que el alumno aprehenda la noción de término desde el punto de vista de la teoría de los términos, la lógica elemental y la lingüística, para dominar el constructo más básico de la teoría de los términos y poder operar con él sin dificultad a partir del módulo tercero.
MÓDULO 3.
EL TÉRMINO: CONCEPTO Y DENOMINACIÓN.
Unidad 1.
El concepto: características, tipos, relaciones.
Objetivos: Capacita al alumno para determinar el concepto que implica un término cualquiera, analizarlo en sus características, incluirlo en categorías tipológicas y precisar el sistema nocional al que pertenece y las relaciones que en éste mantiene con otros conceptos.
Unidad 2.
La denominación: reglas de formación.
Objetivos: Hacer que el alumno aprehenda no sólo los diversos procedimientos de formación de denominaciones terminológicas en español, sino también la metodología de análisis que ha de permitirle explicitar, en las prácticas propuestas, las reglas de formación de denominaciones que se dan en su lengua B y/o C, o en su lengua A, si ésta no es el español.
Unidad 3.
Relaciones entre denominación y concepto.
Objetivos: Capacitar al alumno para determinar el tipo de relación entre denominación y concepto que se da en cualquier término, así como capacitarlo para evaluar definiciones, según criterios lógicos de buena formación, y caracterizarlas según la tipología lógica genérica y según la tipología terminológica específica de Mönke [2].
MÓDULO 4.
EL TÉRMINO COMO UNIDAD PRAGMÁTICA LINGÜÍSTICA.
Unidad 1.
El término como unidad de comunicación.
Objetivos: Capacitar al alumno para explicitar los elementos y la organización enunciativa de cualquier texto que cuente con cierto número de términos -al menos uno-, así como las funciones del lenguaje que se actualizan en el texto de que se trate; en uno y otro caso, capacitar además al alumno para determinar las implicaciones que la presencia de al menos un término tiene para la organización enunciativa y para la actualización de las funciones del lenguaje.
Unidad 2.
El término y los textos especializados.
Objetivos: Capacitar al alumno para analizar cualquier texto especializado pragmática, funcional, léxico-semántica y gramaticalmente.
Unidad 3.
El término y los documentos especializados.
Objetivos: Capacitar al alumno para analizar cualquier documento especializado pragmática, funcional, léxico-semántica y gramaticalmente.
MÓDULO 5.
TÉRMINOS, PREDICABLES Y REFERENTES.
Unidad 1.
Observables, epistemología y teoría de los términos.
Objetivos: Hacer que el alumno aprehenda la función de las terminologías en el ámbito del conocimiento general y del conocimiento especializado y, con respecto a este último, la estructura de un modelo científico, con sus diferentes niveles teoréticos, y su relación con la terminología.
Unidad 2.
La investigación de los referentes y de las teorías: Técnica documental y teoría de los términos.
Objetivos: Concienciar al alumno de que ni la investigación en teoría terminológica ni la elaboración de trabajos terminográficos son posibles sin una investigación profunda de los referentes y/o de las teorías científicas de que se trate. Hacer asimismo que el alumno aplique los conocimientos de técnica documental -adquiridos en el curso anterior de la licenciatura- a la investigación en el campo de las terminologías y capacitarle, así, para la realización de la primera fase de preparación del glosario que constituye el trabajo de fin de curso.
MÓDULO 6.
TERMINOGRAFÍA
Unidad 1.
Terminografía y lexicografía: diccionarios y glosarios
Objetivos: Dotar al alumno de los elementos de descripción que le permitan caracterizar cualquier tipo de diccionario lexicográfico o terminográfico, como primera fase de aprehensión de la técnica terminográfica que deberá conducirle a la elaboración de un glosario.
Unidad 2.
La definición lexicográfica y terminográfica.
Objetivos: Capacitar al alumno para evaluar cualquier definición terminográfica o lexicográfica, así como capacitarlo para elaborarlas.
Unidad 3.
Metodología terminográfica.
Objetivos: Capacitar al alumno para evaluar cualquier glosario especializado y para elaborar el que constituirá su trabajo práctico de fin de curso.
MÓDULO 7.
ADECUACIÓN Y VALORIZACIÓN TERMINOLÓGICA.
Unidad 1.
La valorización general y la noción de auctoritas.
Objetivos: Hacer que el alumno aprehenda que la normalización terminológica, entendida como un tipo particular de prescripción idiomática, se inserta en la tradición de los estudios lingüísticos.
Unidad 2.
Normalización idiomática y normalización terminológica.
Objetivos: Hacer que el alumno aprehenda el contraste entre los criterios prescriptivos idiomáticos y los terminológicos, de tal manera que sea capaz de aplicar estos últimos a casos prácticos, como los que se pueden presentar en la elaboración del glosario terminográfico de fin de curso.
Unidad 3.
Neología y terminologías.
Objetivos: Capacitar al alumno para postular la existencia de un neologismo cualquiera, describirlo y evaluarlo.
MÓDULO 8.
TRATAMIENTO ELECTRÓNICO DE LOS TÉRMINOS.
Unidad 1.
Bancos de datos y terminología.
Objetivos: Proporcionar al alumno un conocimiento general de la estructura de los bancos de datos y de sus tipos y un conocimiento preciso de sus aplicaciones a la investigación terminológica que le capacite para servirse de ellas.
Unidad 2.
Bancos de datos terminológicos.
Objetivos: Proporcionar al alumno un conocimiento preciso de la estructura de los bancos de datos terminológicos, de sus tipos y de sus aplicaciones a la investigación en general y, en particular, a la traducción, de tal manera que ese conocimiento le permita posteriormente, si así lo decide, iniciar una formación especializada en el ámbito de la construcción de bases de datos terminológicos, de las cuales deberá ser capaz de servirse.
Con esta exposición condensada de los objetivos particulares correspondientes a cada una de las unidades del programa propuesto, concluimos la presente comunicación cuyo fin era la explicitación de unos fundamentos válidos para la enseñanza de la terminología.
Bibliografía
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[1] Piénsese, a este respecto, por ejemplo, en la diversidad que se da entre la didáctica de las matemáticas, la de una lengua materna, la de una lengua extranjera, la de la música, la de las técnicas de soldadura, la de la literatura...

[2] Véase Mönke, H. (1978) "Definitionstypen und Definitionsmatrix", Nachrichten für Dokumentation, 9, 2, p. 59.

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