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Aproximación a clases textuales
elaboradas por especialistas en Informática.
Aurora M. Camacho Barreiro
Instituto de Literatura y Lingüística
La Habana
Cuba
Marco teórico
Con los trabajos de E. Wübster, padre de los estudios terminológicos modernos y fundador de la escuela de Viena, surgen las primeras aplicaciones sistemáticas con vistas a unificar la comunicación científico-técnica. Para Wübster y sus seguidores (Felber, Picht, entre otros), la terminología se ocupa del análisis de los términos a partir del concepto que expresan y de las relaciones que éstos establecen entre sí, pero concibe las unidades terminológicas como privativas de un solo ámbito, como compartimentos estancos; con lo cual se niega la posibilidad de que aparezcan en diferentes campos especializados con diferentes acepciones.
Por otra parte, la Teoría General de la Terminología (TGT) concentra su práctica metodológica en la aplicación de la normalización conceptual y denominativa. Su función ha sido la de poner etiquetas a los conceptos en la comunicación profesional desconociendo el valor del término y su variación en el texto.
Resulta una tarea complicada resumir el marco teórico de la TGT por su complejidad. A pesar de su solidez como corpus teórico, en la presente década han surgido críticas a la propuesta wübsteriana que no la invalidan sino que más bien revelan su insuficiencia de orden conceptual y funcional para explicar la complejidad de las unidades terminológicas con enfoque comunicativo.
Ante la crisis del paradigma que ha representado por más de 60 años la TGT, desde la década del 70 se ha venido produciendo un viraje superador de sus postulados, representado fundamentalmente por estudiosos alemanes y soviéticos, y más recientemente, por los aportes de la escuela catalana, así como por la proyección cada vez más destacada de la terminología en Portugal, Brasil o en México, por citar los de trayectoria más destacada y estable.
La propuesta de la Teoría Comunicativa de la Terminología (TCT) parte del supuesto de que los términos no constituyen unidades aisladas, sino que adquieren su concreción en ámbitos de especialidad diferentes y en su entorno natural, el texto. Concibe la poliedricidad de las unidades terminológicas, lo que equivale a decir que constituyen unidades de tres caras, en correspondencia con las tres disciplinas que concurren en su esencia: la lingüística, la teoría del conocimiento y la ciencia de la comunicación. La TCT concibe el conocimiento científico en su ligazón y transdisciplinariedad, como rasgo distintivo de la ciencia en el siglo XX.
La TCT aporta elementos de juicio en torno a temas polémicos tales como la univocidad del término, la polisemia y la sinonimia en la comunicación especializada. Un aporte notable de su entramado teórico –heredero y continuador de aportaciones anteriores– se produce en el enfoque comunicativo; pues se propone contemplar la variación en el discurso y establecer sus peculiaridades de acuerdo con el grado de especialización, con la situación comunicativa, con el tipo de emisor y el tipo de destinatario, la intención del texto, su expresión lingüística y el tipo de texto, entre otros aspectos fundamentales.
Para Cabré (1998: 14) los términos son unidades léxicas, activadas singularmente por sus condiciones pragmáticas de adecuación a un tipo de comunicación. Dicha tesis revela la diferenciación de los contenidos o significados de los términos –no su forma o denominación, que es fija– en dependencia de las condicionantes antes mencionadas.
En la comunicación especializada, por lo tanto, se reconocen distintos niveles de especialización, grados de opacidad y niveles de densidad terminológica y se manifiesta la variación como un fenómeno inherente al lenguaje.
En esta línea investigativa se inscriben relevantes antecedentes, tales como la imprescindible contribución de la escuela catalana y los estudios acerca de la terminología en los textos de divulgación científica –representados entre otros por Guiomar Ciapuscio, de Argentina y por Joaquín García Palacios, de España; o la aproximación al texto académico de la mexicana Lourdes Gavaldón; o los aportes de la escuela brasileña.
En este marco teórico se sitúa nuestra investigación. Siguiendo este enfoque comunicativo nuestro tema de investigación abordará una parcela inexplorada –al menos de forma sistemática– por los terminólogos cubanos en el terreno teórico: a partir del análisis de los términos, considerados como unidades de comunicación entre especialistas: su aparición, frecuencia y actualización y nos acercaremos a los textos producidos por los especialistas teniendo como centro la definición o explicación de las unidades terminológicas en dependencia de la clase textual seleccionada. En este sentido, conviene recordar que los textos de especialidad presentan una serie de características que les confieren cierta especificidad dentro del conjunto de los textos producidos en una lengua.
Para Hoffmann (1998:77) el texto especializado:
Forma una unidad estructural y funcional (un todo) y está formado por un conjunto finito y ordenado de oraciones coherentes pragmática, sintáctica y semánticamente o de unidades con valor de oración, que, como signos lingüísticos complejos del conocimiento humano y de circunstancias complejas, corresponden a la realidad objetiva. (1998:77; Trad. del catalán A.C.B.)
Efectivamente, el texto de especialidad, como un todo, está integrado por enunciados diferenciados por la clase textual de que se trate; pero en cualquier tipo discursivo especializado la cohesión, la coherencia, la intencionalidad, la situación y la perspectiva informadora estarán presentes como rasgos propios de esta clase de discurso.
El método contrastivo puede arrojar datos empíricos de gran utilidad en el establecimiento de los rasgos tipificantes de los diferentes tipos textuales dentro de un mismo lenguaje de especialidad.
El objetivo primordial de la investigación es verificar en muestras textuales elaboradas por informáticos e ingenieros en computación, la variación conceptual de las unidades terminológicas, expresada en su definición o comentario explicativo. Para materializar este objetivo conformamos el siguiente corpus:
GRUPO I: texto teórico elaborados por especialistas y dirigido a especialistas (literatura científica de nivel altamente especializado representada por un artículo de la Revista Cubana de Computación GIGA);
GRUPO II: texto didáctico diseñado por especialistas para aprendices (manual de instrucción representado por el Curso de Seguridad Informática);
y GRUPO III: texto de divulgación científica elaborado por especialistas para legos (artículo de la revista Juventud Técnica).
Formulación de la investigación
Capítulo I. Introducción al tema. Presentación de los objetivos. Hipótesis de trabajo. Marco teórico. Estado de la temática. Delimitación conceptual del ámbito de trabajo seleccionado: la Informática. No se abordará todo el campo temático, sino aquellas parcelas, áreas o subáreas relacionadas con la informática en general, con todo lo relacionado con el delito informático y en particular sobre los virus informáticos y la seguridad de las tecnologías de la información.
Capítulo II. Selección de los textos representativos. Selección del corpus en los distintos niveles de comunicación especializada. Diseño de un programa gestor de base de datos terminológicos y de análisis textual. Características del programa. Propuestas de reportes.
Capítulo III. Estudio de las unidades terminológicas del ámbito. Índice de frecuencias. Análisis de la definición o explicación del especialista en dependencia del nivel de la comunicación: textos elaborados para otros especialistas, textos elaborados para aprendices y textos elaborados para legos. Estudio de los textos producidos por los especialistas del ámbito: el término visto en el discurso, su entorno natural.
Capítulo IV. Generalización de los resultados. Propuestas teóricas y establecimiento de regularidades en el discurso especializado informático. Aportaciones del proyecto: contribución concreta –en tanto analiza un corpus de literatura científica elaborada por especialistas cubanos– al desarrollo y auge de la Teoría Comunicativa de la Terminología (TCT) en pleno proceso de informatización de la sociedad cubana. Conclusiones. Recomendaciones. Referencias. Bibliografía.
Anexos. Textos estudiados: literatura especializada, revistas científicas, libros de texto, artículos de divulgación. Terminología documentada en los textos representativos del ámbito informático. Índices de ocurrencias de los términos.
Los apuntes anteriores reflejan, apenas, los pasos iniciales de un proyecto de investigación que tendrá como colofón mi tesis de candidatura. Quedan entonces numerosos comentarios, hipótesis e interrogantes que aclarar y comprobar posteriormente.
Desarrollo del tema
En la fase preliminar se caracterizará el entramado conceptual del texto y el empleo de una determinada terminología, se delimitarán los enunciados oracionales y se perfilarán algunos rasgos de la clase textual en estudio. A algunos problemas teóricos de la definición, tales como la disposición de los elementos informativos, la selección de los rasgos en dependencia de las dimensiones del contexto, de su temática y de su expresión lingüística; entre otros aspectos, se dedicará un acápite del trabajo en su fase posterior.
Por el grado de actualidad, por la notable riqueza de creación léxica que lo distingue, por el auge que cobra de manera paulatina en consonancia con el avance de las nuevas tecnologías, se seleccionó la Informática como ámbito de estudio. Se trata, en definitiva, de profundizar en una temática en sentido vertical para alcanzar mayor rigor investigativo y mejores resultados en su descripción.
A continuación se mencionan algunas de las interrogantes que nos formulamos en la fase preliminar de nuestra investigación:
¿la densidad terminológica –expresada en el empleo de mayor número de términos– es mayor de acuerdo con la clase textual?
¿la opacidad del texto –expresada en la presencia o ausencia de definiciones, explicaciones o comentarios– depende del tipo textual?
¿la presencia de unidades terminológicas simples y de sintagmas terminológicos es mayor en la medida en que aumenta la tecnicidad del texto?
¿la variación en su expresión lingüística se manifiesta a través de la definición?
¿la complejidad sintáctica textual es un índice diferenciador de las clases textuales?
¿se verifica en el corpus el fenómeno de la terminologización frente al de la desterminologización (banalización, según numerosos especialistas)?
En una primera aproximación al objeto de estudio, surgieron éstas y otras interrogantes. En fases sucesivas de la investigación se perfilarán nuestros objetivos secundarios, sobre todo si se tiene en cuenta que se comienza ahora a buscar las fuentes representativas para integrar una muestra textual de los tres niveles de especialización en el ámbito informático.
Asimismo, se intentará abordar con el mismo enfoque una parcela apenas explorada en los estudios sobre los lenguajes de especialidad desarrollados en Cuba. Se trata del tratamiento de las unidades terminológicas así como de su definición en la prensa escrita, a través de secciones especializadas en Ciencia y Tecnología en algunos de nuestros más importantes órganos de prensa nacional. Se intenta, con esta aproximación, completar el estudio contrastivo de diferentes clases textuales y en definitiva, aportar elementos de juicio –de naturaleza práctica y teórica– acerca del texto de especialidad, sus especificidades discursivas y su intrínseca variabilidad.
Una fase imprescindible en el estudio a emprender será la revisión del estado de la temática en Cuba y en el resto de Iberoamérica. Para ello se precisará de una actualización teórica acerca del desarrollo de la terminología, tanto de los aportes de la Teoría General (TGT) como de la contribución más reciente de la TCT. En particular, se considerará la aportación de especialistas de Brasil, Portugal, Argentina y España.
Descontando la labor del Lic. Rodolfo Alpízar, quien ha hecho notables contribuciones de orden metodológico, teórico y de aplicaciones terminográficas y algunos empeños aislados de traductores, terminólogos y lingüistas, la vertiente teórica de los estudios terminológicos en Cuba ha tenido pocos seguidores y escasos resultados. La elaboración de recursos terminográficos –repertorios monolingües, plurilingües o multilingües–, y el diseño y aplicación de programas gestores de bases de datos han sido las contribuciones más productivas de la actividad terminológica y terminográfica en el país en las últimas décadas.
El Instituto de Documentación e Información Científico-Técnica (IDICT), la Universidad de La Habana –representada por la Facultad de Lenguas Extranjeras– y el Instituto de Literatura y Lingüística (ILL), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, entre otros, se han planteado seguir contribuyendo al imprescindible desarrollo de esta actividad terminológica en Cuba y para ello continúan con su quehacer discreto, pero seguro.
Referencias
HOFFMANN, L., (1998). Llenguatges d'especialitat. Selecció de textos. Barcelona: IULA.
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