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1988-2002
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Índice por autores

 

 

Planificación lingüística y terminología.
La experiencia con la lengua gallega
en la Universidad de Santiago de Compostela

Manuel Carlos Núñez Singala
Servicio de Normalización Lingüística
Universidade de Santiago de Compostela
España

 

Introducción

El gallego es una lengua románica que vivió una época de máximo esplendor en la Edad Media (del siglo XIII hasta la primera mitad del XV) y que posteriormente ha sobrevivido en una situación progresivamente minorizada hasta los primeros intentos serios de recuperación del siglo XIX que fueron bruscamente truncados en el XX con la Guerra Civil (1936) y la dictadura del General Franco (1939-1978).

Los comienzos de su ocaso están marcados por luchas de sucesión real en las que la nobleza gallega apostó siempre por el candidato perdedor, lo que supuso una muy temprana sustitución de las élites políticas del país por otras foráneas que trajeron consigo su lengua y su cultura. Este proceso substitutivo iniciado por el vértice de la pirámide social medieval es de enorme importancia ya que sus repercusiones alcanzan a nuestros días. En efecto, en Galicia conviven en la actualidad dos idiomas, gallego y español, pero distribuidos según diferentes patrones sociológicos: el español ha sido desde siempre la lengua A, empleada por las instituciones y los hablantes de las clases más altas, idioma del estado y de la ciudad. El gallego, sin embargo, se ha visto relegado a la condición de lengua B, idioma casi ágrafo durante siglos, hablado por las clases mas bajas, con nula presencia institucional y de uso casi en su totalidad restringido a las zonas rurales.

Se trata de un idioma perseguido y arrinconado durante más de quinientos años pero que aún conserva una enorme vitalidad. Con la restauración de la democracia está comenzando a vivir un segundo esplendor. En la actualidad está reconocido legalmente como lengua propia de Galicia, oficial en el territorio de la Comunidad Autónoma Gallega junto con el español. Es el idioma más usado en Galicia (más de dos tercios de sus casi tres millones de habitantes lo habla habitualmente, el 89% tiene capacidad para hacerlo, y el 99,9% lo comprende), y el de uso común en las instituciones, medios de comunicación autonómicos de titularidad pública (radio y televisión), es la lengua oficial de sus tres universidades y su aprendizaje es obligatorio en todos los tramos de la enseñanza no universitaria. Comienza, además, a tener un cierto peso en el sector socioeconómico.

 

La Terminología en la Universidade de Santiago

A pesar de la vitalidad señalada para la lengua gallega, ciertos ámbitos de uso está empezando a ganarlos todavía en la actualidad, y el campo de la enseñanza superior es uno de ellos.

Obsérvese que si la distribución en la sociedad gallega en general era de un 69% de hablantes habituales de gallego frente a un 31% de castellanohablantes, en lo que se refiere estrictamente al campo universitario estas cifras se invierten, de modo que en la Universidade de Santiago de Compostela (USC) el porcentaje de hablantes habituales de español asciende al 63,5% y el de gallegohablantes se reduce a un 36,5%.

Para contribuir a mitigar esta desigualdad y que la USC no viviese de espaldas a la realidad sociolingüística en la que estaba inmersa, el primer equipo de gobierno elegido democráticamente impulsó la creación de un Servicio de Normalización Lingüística (SNL) con el objetivo de dar soporte técnico al proceso de normalización y extensión del uso del gallego, regulado básicamente en el artículo octavo de los Estatutos de la USC:

1. En la Universidade de Santiago de Compostela, la lengua gallega debe ser de uso oficial. También es oficial la castellana, como lengua oficial del Estado.

2. La Universidade de Santiago debe promover el estudio y la utilización de la lengua gallega como expresión cultural relevante del entorno social en que se asienta, sin que en ningún caso quepa hacer discriminación por razón de la lengua, teniendo en cuenta el derecho de todos los miembros de la comunidad universitaria a expresarse en cualquiera de las lenguas a las que se refiere el párrafo anterior.

El SNL nace en el año 1984, por aquel entonces con el revelador nombre de Servicio de Traducción, ya que en principio se trataba de un gabinete de traducción de documentación administrativa. En los comienzos se hizo hincapié en iniciativas encaminadas a la planificación del estatus (cursos de lengua de variado formato y contenido, reglamentos de uso idiomático, campañas de sensibilización, subvención a trabajos de investigación en lengua gallega_) aunque pronto se hizo patente que la intervención en la planificación del corpus iba a ser también necesaria, por lo menos en la medida en que, según Fortin, “l’aménagement terminologique, est tout aussi important que l’aménagement du statut et qu’il doit être planifié d’une façon tout aussi rigoureuse. Les responsables des programmes de promotion d’une langue ont à cet égard un rôle primordial à jouer en definissant la place que la terminologie doit occuper, non seulement comme objet de recherche scientifique, mais encore comme objet de diffusion et d’implantation” (1991:52).

Por otra parte, en una situación como la gallega, con una muy escasa presencia de este idioma en el terreno de la ciencia y la técnica, la intervención terminológica en esos ámbitos se mostraba como una oportunidad de oro, ya que, como bien han dicho Diane Michaud y Michèle Valiquette “La terminologie est bel et bien un outil privilégié de promotion des langues. La terminologie ne se superpose pas à la langue comme un moyen externe de promotion mais elle contribue à ´pousser de l’avant`cette langue, car elle en est partie intrinsique” (1991:54).

En el año 1988 se lleva a cabo un amplio estudio sobre la situación sociolingüística de la universidad, en el se pone de manifiesto que un 14,5% de los profesores que no impartían clases en gallego afirmaban no hacerlo debido a la carencia de vocabulario científico-técnico. Hay que decir que este era, en orden de importancia, el tercer motivo alegado, tras el deficiente dominio y la improcedencia de la lengua gallega por la naturaleza de la materia, afirmación esta última que quizás no sea sino otra forma de insistir en las carencias terminológicas.

La intervención terminológica, dada la situación social general de la lengua gallega, y la universitaria en particular, teniendo en cuenta, además, los objetivos que con ella se pretendía conseguir, debía orientarse sin duda hacia la “corriente normalizadora” señalada por Auger en 1988 [1] o hacia el cuarto enfoque funcional establecido por Teresa Cabré: “Per als planificadors lingüistics la terminologia es un àmbit del llenguatge en que s’ha de intervenir per reafirmar l’existència, l’utilitat i la pervivencia d’una llengua i per garantir, a través de la modernització, la seva continuïtat com a mitjà d’expresió” (1992:31).

Es en ese terreno y partiendo de estas premisas que se comienzan a publicar, a comienzos de los años noventa, dos colecciones de repertorios de palabras:

LÉXICOS BÁSICOS. Se trata de obras terminológicas de mediana extensión (alrededor de 500 términos), casi siempre con equivalencias español-gallego, editadas con intención divulgadora y que se distribuyen de forma gratuita entre toda la comunidad universitaria aunque su destinatario natural es el estudiantado. En ocasiones, para abaratar gastos de producción, se ha conseguido la participación de la empresa privada, y en cualquier caso se cofinancian con aportaciones del gobierno autónomo. No siempre se trata de trabajos estrictos de investigación, ya que en ocasiones se han aprovechado vocabularios ya existentes para editar una parte de especial interés.

Hasta la fecha se han editado cinco títulos:

Léxico editorial (castelán-galego)
Léxico básico das ciencias naturais (castelán-galego)
Léxico básico de xeografía (castelán-galego)
Léxico básico de arqueoloxía (castelán-galego)
Léxico básico de termos clave en educación social (castelán-galego)

Durante el próximo año se editarán tres títulos más:

Léxico básico de mecánica clásica e cuántica (galego-castelán-inglés)
Léxico de ciencias políticas (castelán-galego)
Léxico de formación e orientación escolar (galego-castelán-francés-inglés-alemán)

VOCABULARIOS. Trabajos exhaustivos sobre un ámbito concreto, en ocasiones multilingües, elaborados con pretensiones científicas y con una extensión que oscila entre los 2.000 y los 4.000 términos. Se dirigen preferentemente al personal docente de la universidad, aunque cualquier miembro de esta institución puede obtenerlos gratuitamente. Su realización resulta mucho más costosa, tanto en recursos económicos como, sobre todo, humanos

Hasta ahora han salido a la luz:

Vocabulario de historia
Vocabulario de matemáticas (galego-español-inglés-portugués)

Otros títulos de próxima aparición son:

Vocabulario latín-galego
Vocabulario de óptica

Se espera, en breve, poder poner a disposición del público en general todo este material en soporte electrónico, mediante la implementación de un sistema de consultas terminológicas en red, por medio del servidor Web del Servicio de Normalización Lingüística.

En cuanto a los contenidos, y dado que la USC es una universidad generalista y no especializada, se procura mantener un equilibrio entre las ciencias y las humanidades, atendiendo preferentemente aquellas áreas de conocimiento que, según el análisis de necesidades, se consideran prioritarias. A este respecto cabe señalar que precisamente en las unidades donde la presencia del gallego es menor es donde se hallan las mayores dificultades para encontrar especialistas que estén dispuestos a llevar a cabo iniciativas de elaboración terminológica; sin embargo esta situación va cambiando rápidamente y, por fortuna, cada vez es más fácil vencer determinadas resistencias o perjuicios. Se evita, también, en la medida de lo posible, la duplicidad de esfuerzos con otros organismos o instituciones que en la Comunidad se dedican a la producción terminológica.

En lo que respecta a la elaboración, se crean en todos los casos equipos interdisciplinares de lingüistas y especialistas en la materia objeto de la obra terminológica. La universidad, en este aspecto, ofrece importantes ventajas al contar con una amplia plantilla de personal docente e investigador, personal que, en definitiva, con su práctica diaria, se encargará después de la labor difusora de la terminología creada.

Con todo esto, el Servicio de Normalización Lingüística es, en la actualidad, el mayor productor de terminología de la Comunidad Autónoma, Socio fundador de la Asociación Española de Terminología y miembro de Realiter, organismo en el que representa a la lengua gallega.

En todo caso, y dado que las actividades terminológicas arriba comentadas se llevan a cabo en el contexto de una lengua minorizada, me gustaría dejar constancia de una serie de características particulares, algunas comunes a otras lenguas que todavía luchan inseguras por su supervivencia, otras quizás más originales, que sirven para plantear los mayores problemas a que se enfrenta la terminología en Galicia y a los que no es ajeno, por supuesto, el Servicio de Normalización Lingüística.

Terminología orientada a la planificación lingüística. Toda la producción terminológica gallega, sin excepción, se orienta más o menos hacia esta finalidad, de modo que no se atiende a otros objetivos que, aunque laterales, sí podrían resultar de interés, por ejemplo favorecer la comunicación técnica y científica entre especialistas.

Ausencia de un vocabulario de exclusión. La normativa ortográfica de la lengua gallega data de 1982, y el diccionario normativo más amplio que podría tomarse como referencia tan sólo alcanza las 25.000 palabras y ha sido editado en 1997. Esto implica que muchas de las obras terminológicas repitan una y otra vez una gran cantidad de términos que en otros idiomas es posible hallar en un diccionario general, y lo que es más grave, que en algunas de las soluciones ofertadas no exista consenso.

Subordinación frente al español. La gran mayoría de obras terminológicas sigue el modelo de vocabulario bilingüe, español-gallego, lo cual puede ser útil desde un punto de vista divulgativo, pero dice más bien poco de la madurez de la lengua.

Heterogeneidad de resultados. Como consecuencia, sobre todo, de la inexistencia, hasta 1997, de unha institución dedicada a la terminología de modo específico.

 

Bibliografía

Fortin, Jean-Marie (1991). “L’apport de la terminologie dans la promotion d’une langue”. In: Terminologies Nouvelles, nº 6. Quebec: Rint.

Michaud, D. & M. Valiquette (1991). “La termingologie et la neologie: Outils de promotion des langues”. In: Terminologies Nouvelles, nº 6. Quebec: Rint.

Auger, Pierre (1998). “La terminologie au Québec et á travers le monde”. In: Actes du sixiéme colloque OLF-STQ de Terminologie (1985). L’ère nouvelle de la Terminologie. Quebec: Gouvernement du Quebec.

Cabré, Maria Teresa (1992). La terminologia. La teoria, els mètodes, les aplicacions. Barcelona: Ed. Empúries.

 

[1] Aquella que considera a la terminología como un instrumento útil para la planificación lingüística.

 

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