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Lengua e identidad de Latinoamérica
– Modernidad y Globalización
Carolina Popp
TERMAR
Grupo Argentino de Terminología
Argentina
Para referirnos al tema central de la exposición: lengua e identidad de Latinoamérica, debemos comenzar por situarnos en el contexto socio-cultural de su joven historia.
Al hacer un análisis acerca de los condicionamientos y consecuencias culturales del procesor modernizador, la pregunta por la identidad cultural adquiere importancia. Este ha sido un tema largamente debatido, ya que el problema de la formación de una identidad latinoamericana es muy controvertido. Unos sostienen su raigambre europea, otros señalan las diferencias o la especificidad de lo latinoamericano con respecto a Europa.
Frente a estas posiciones debemos considerar que, tanto la teoría racionalista que critica la especificidad del ser latinoamericano, como la teoría historicista que reconoce a éste tan diferente que no puede compartir nada con él, desconocen el proceso histórico de construcción de la identidad latinoamericana.
Esta identidad latinoamericana ha existido siempre articulada con las identidades nacionales, en las cuales surgen con gran fuerza los elementos comunes. Este proceso que va construyéndose históricamente, está sujeto a permanentes cambios, los que se hacen cada vez más acelerados apoyados por el creciente impacto de los medios de comunicación.
América Latina, como todo lugar del mundo, está profundamente afectada por la modernidad y los procesos de globalización. Más, en razón de que su evolución en este sentido comenzó recién en el siglo XVI, cuando fue descubierta, entró en una fase tardía de la modernidad, pero accedió de lleno en la ola revolucionaria de fines del siglo XVIII, cuyas ideas de ciencia, progreso y razón reemplazaron la visión metafísica unificada y del mundo religioso de la Edad Media.
En este momento el ser humano pasó a ser el punto de referencia de todo lo que sucede, en contra de la visión teocéntrica del mundo medieval.
La modernidad trae aparejada gran movilidad social y durante este siglo, produjo la expansión de los procesos de modernización a todo el mundo y el desarrollo de una conciencia universal.
Como consecuencia de lo expuesto, podemos decir que el mundo se torna interconectado y los procesos de cambio tienden a ser globales. Esta globalización industrial y tecnológica, también alcanza los medios de comunicación, encargados actualmente de influir la vida de todos nosotros a través de imágenes que son capaces de cruzar barreras lingüísticas. Esta nueva cultura global de masas en América Latina se sustenta sobre los avances tecnológicos de los países desarrollados y, por lo tanto, emplea sus lenguas, es decir el inglés, francés, alemán, los que, sin desplazar al español y al portugués, en ciertos campos del saber presentan una clara hegemonía.
A decir de Robins: “con la globalización de la cultura, el vínculo entre cultura y territorio se ha roto y se ha creado un nuevo espacio cultural electrónico sin un lugar geográfico preciso”.
Si bien América Latina no puede sustraerse a esta realidad universal, por ser conscientes de ella, debemos comprender que la globalización bien entendida no debe llevar al aniquilamiento de las diferencias culturales, entre las que se cuentan las lenguas, sino a su utilización consciente. Es decir, nuestra lengua local debe ser preparada de forma tal, de poder sacarla de su contexto geográfico para utilizarla como medio de expresión en otros sitios adonde es muy importante nuestra presencia, no como meros expectadores, sino como actores de una sociedad que espera el aporte de TODOS para hacer un mundo para TODOS.
De este modo continuaremos nuestra tarea de formación de una identidad latinoamericana ya que, con Herder podemos decir que, “lo que da a un pueblo un sentido de identidad es una cultura compartida que se manifiesta principalmente en el lenguaje”. Para él, cada pueblo que hablaba una lengua diferente tenía derecho a su propia identidad.
Identidad Latinoamericana
¿Cuál es la verdadera relación entre LENGUA e IDENTIDAD?
Para responder esta pregunta debemos hacer una reflexión sobre las características propias de la identidad. Así hallamos que las principales ideas asociadas con ella son: continuidad, unidad, autoconciencia, permanencia, cohesión. Por lo tanto, para que se ponga en tela de juicio la identidad de una región, como es el caso de América Latina, se requiere de un período de inestabilidad y crisis.
Si observamos la historia latinoamericana, hallamos, por lo menos cuatro períodos de marcadas crisis. El primero se dió durante los años críticos de la conquista y la colonización, durante los cuales se formó una nueva matríz cultural, ya que los indios perdieron su sentido de identidad original ante el empuje del conquistador español y portugués. El segundo aconteció a comienzos del siglo XIX debido a la crisis de la independencia y la formación de los estados nacionales, cuando por influencia de la Ilustración y del pensamiento racionalista, se replantea el tema de la identidad. El tercero se presenta entre la primera y la segunda Guerra Mundial, ya que la gran depresión de fines de los años 20, marcó el comienzo del proceso caracterizado por el deterioro de la dominación oligárquica de los terratenientes latinoamericanos y el surgimiento de las clases media y obrera que desafiaron el orden establecido y plantearon la problemática de la identidad. El cuarto período se dió alrededor de los años 70, y estuvo signado por le fracaso de los regímenes populistas y la radicalización de las clases populares que condujeron a dictaduras militares en varios países latinoamericanos. Estos acontecimientos volvieron a reflotar el tema de nuestra identidad.
Todo lo anterior nos debe servir para plantear las acciones futuras en cada país en particular y en la región en general. A la hora de planificar las políticas lingüísticas, a las cuales se reconoce como uno de los modos más viables de preservación de la lengua para conservar nuestros rasgos distintivos, lo cual conlleva la consolidación de nuestra IDENTIDAD, debemos recordar el fracazo de los intentos realizados para construir un sentido de identidad nacional en las repúblicas latinoamericanas.
El tener en cuenta la causa de este fracazo es fundamental para evitar futuros errores: este proceso no fue ni natural ni ideológicamente neutral, sino selectivo y excluyente. Desde arriba se decidió qué conservar y qué desechar, sin consultar a todos los participantes. Un ejemplo claro de lo dicho es el de la adopción de las lenguas española y portuguesa como lenguas nacionales, en detrimento de las lenguas indígenas que fueron relegadas a un segundo plano, hasta llegar en la actualidad a su total extinción en la mayoría de los países latinoamericanos.
A la hora de hablar de políticas lingüísticas, cuidemos de tener en cuenta la defensa de nuestras lenguas castellana y portuguesa, para evitar que ellas también sean relegadas a un plano inferior frente al avance de otras, como el inglés, el francés o el alemán, tan aptas para expresar conceptos técnico-científicos, y en general, conectados con todos los sectores de la cultura, la política y la economía de las sociedades actuales.
Esto no significa, de ningún modo, intentar que nuestras lenguas se estanquen. Por el contrario, nuestra propuesta conlleva el reconocimiento de que la identidad cultural está en permanente cambio, el que debe ser acompañado por la lengua que expresa dicha identidad. Pero esta constante contrucción no ocurre por casualidad, sino dentro de las relaciones y prácticas disponibles en cada sociedad, de sus símbolos y de sus ideas.
Papel de la Terminología
Una vez analizado el contexto histórico-cultural de América Latina, y señalada la incidencia de la LENGUA en la formación de la IDENTIDAD, abordaremos el tema del papel de la terminología como herramienta para consolidar la identidad de la región, aportando un medio de aceptar la pluralidad de los discursos permitiéndonos emerger y expresarnos por nosotros mismos.
La proliferación de los medios de comunicación y la producción masiva de imágenes y significantes, hace difícil llegar a los significados verdaderos en el mundo actual. Si bien este es un hecho innegable, también es cierto que la TERMINOLOGIA nos permite hacer frente eficazmente a esta dificultad, ya que herramientas terminológicas tales como BTD, nos ofrecen una rápida y adecuada recuperación de datos conceptuales, sintácticos, morfológicos, semánticos, que nos ayudan a hallar los significados verdaderos en distintas lenguas, dentro de las más variadas disciplinas.
Aquí debemos señalar que las mencionadas herramientas resultan de especial interés para la lenguas castellana y portuguesa de América Latina, ya que la recopilación sistemática en soporte informático de datos terminológicos en dichas lenguas, posibilitaría nuestro acceso al mundo industrializado en mejores condiciones que las presentes.
Por otro lado, las relaciones comerciales, contractuales, sociales, culturales y políticas de nuestros países con otras regiones del planeta, se verían beneficiadas por la claridad conceptual que debe gobernar todo acto humano gestado en libertad.
Como profesionales de la lengua, estamos obligados a asumir el compromiso de esforzarnos para salvaguardar nuestras lenguas con el convencimiento de que, de este modo estamos ayudando a la construcción de nuestra identidad.
La TERMINOLOGIA nos ofrece la posibilidad de llevar adelante este compromiso. En cada sitio en que nos toque desarrollar alguna actividad deberemos expresar nuestra opinión con seriedad y profesionalidad acerca de las ventajas de la actividad terminológica, tanto en el claustro universitario, en la institución gubernamental como en la empresa.
Todos sabemos de la falta de políticas lingüísticas en nuestros países y por lo tanto, de la dificultad para “llegar” a quienes tienen poder de decisión, y por otro lado, sabemos que las empresas están pasando por momentos duros, signados por el ajuste y la disminución de costos, mientras que las universidades carecen de presupuesto para cualquier tipo de actividad extra curricular.
Esta es la situación real de nuestra región, pero frente a ella, también contamos con fuertes argumentos en el sentido de que países como Canadá y la misma Alemania han hecho y hacen ingentes esfuerzos sirviéndose de la TERMINOLOGIA para defender sus lenguas frente al avance del inglés. Si ésto es así en países cuyas economías, políticas y sociedades están mucho más consolidadas que las nuestras, cuánto más importante será para nuestras jóvenes naciones que aún se debaten en un agitado mar de sentimientos y contradicciones tratando de construir su propia identidad.
En los albores del nuevo milenio, trabajemos con entusiasmo para cambiar el concepto actual de que lenguas minoritarias no son aquéllas de menor difusión, sino las que tienen menor incidencia en el campo técnico-científico.
Seguramente el proceso de concientización lingüística seré largo y azaroso, pero los resultados que vayan obteniendo gradualmente, tanto proveedores como usuarios de las terminologías, irán cimentando las condiciones que permitan que nuestros pueblos de América Latina transiten hacia un futuro adonde de la confluencia de su realidad histórica controversial: herencia europea y raíces indias, surja una identidad definida y plena.
Pensamos que ésta es una de las tareas más nobles que tenemos que cumplir los seres humanos organizados en sociedad durante nuestro fugaz viaje por la tierra.
Bibliografía
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Herder, J. G. (1966). Ideas for a philosophy of the history of mankind. Cambridge: Cambridge University Press.
Hinkelammert, Franz (1970). El subdesarrollo latinoamericano. Santiago, Chile: Universidad Católica de Chile.
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Sakaiya, Taichi (1995). Historia del futuro. La sociedad del conocimiento. Tercera Edición. Santiago, Chile: Editorial Andrés Bello.
Skidmore, Thomas & Peter SMITH (1996). Historia contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX. Primera Edición. Barcelona, España: Grijalbo Mondadori.
Von Borch, Herbert (1960). America. Frankfurt: Herder Verlag.
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