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Mecanismos
de productividad lexical en el vocabulario
de Derecho e Informática
América
Menéndez Pryce
Instituto de Literatura y Lingüística
CITMA
Cuba
Como
es sabido, ante el auge y desarrollo de las ciencias
y la tecnología, tiene lugar la aparición
de nuevas realidades y conceptos relacionados con estas
materias, los que son nombrados con nuevas denominaciones,
surgidas en un sistema lingüístico determinado.
La
moderna división del trabajo, que trae consigo
la creación de áreas técnicas más
específicas, conlleva a la formación de lenguajes técnicos o tecnolectos [1].
Entendemos por tales “los lenguajes de las ciencias
en la descripción científica de sus propios
objetos y por los propios investigadores (...)“ (Rodríguez
Díez, 1993: 76). Podemos afirmar que las lenguas
especializadas constituyen subsistemas de la lengua común
o general que se distinguen de esta por la utilización– por
parte de los especialistas de un área profesional
particular– de ciertos recursos lingüísticos
como son determinadas reglas y elementos léxicos,
sintácticos, textuales y pragmáticos, seleccionados
según determinados criterios de comunicación
y de contenido (Schmitt, Christian, 1992).
En
cuanto a las diversas concepciones sobre el lenguaje
científico, debemos señalar que, para muchos
autores, el lenguaje científico no forma parte
del lenguaje general. En este sentido, Coseriu (V: María
de Graça Krieger; 1996: 131) afirma que “las
terminologías son simples nomenclaturas enumerativas” cuya
estructuración no se corresponde con el lenguaje
general, sino con las exigencias de las ciencias y las
técnicas a las que se refieren. Por su parte,
Rodríguez Díez (1993: 77) considera que “las
unidades léxicocientíficas– técnicas
no tienen valor lingüístico, su valor es
extralingüístico y a priori de su uso en
el lenguaje”; por tal motivo, para este especialista,
en los lenguajes científicos no hay creatividad
lingüística.
Contrariamente
a lo que opinan estos autores, nosotros partimos de los
nuevos criterios expuestos por la Profesora María
Teresa Cabré en su Teoría de la Terminología
Comunicativa, quien postula que la comunicación
científica– a pesar de su carácter
especializado– presenta características
semejantes a las de otras situaciones comunicativas.
El lenguaje científico no se diferencia totalmente
del lenguaje general; “los términos no forman
parte de un sistema independiente de las palabras sino
que conforman con ellas el léxico, pero al mismo
tiempo, por el hecho de ser multidimensionales, pueden
ser analizadas desde otras perspectivas y comparten con
otros signos de sistemas no lingüísticos
el espacio de la comunicación especializada.” (Cabré 1998:
11).
Específicamente,
el vocabulario jurídico se caracteriza por ciertos
mecanismos formativos que dotan a este discurso de rasgos
muy específicos (estudiados parcialmente en español),
como por ejemplo, las distintas connotaciones que adquieren
muchos elementos léxicos, diferentes a las que
poseen en el lenguaje general.
Por tal motivo, el Instituto de Literatura y Lingüística,
del CITMA [2],
conjuntamente con la Unión de Juristas de Cuba,
del MINJUS [3],
vienen trabajando en la elaboración de un diccionario
que contenga los términos que dentro de la Jurisprudencia
han adquirido matices peculiares, de acuerdo con la realidad
política y económica de Cuba. Este diccionario
se elaborará por temáticas; es decir, se
irán confeccionando por separado los vocabularios
de las distintas esferas que integran el Derecho [4],
y éstos, luego, conformarán la obra final.
El primer vocabulario, en fase de realización,
es el de Derecho e Informática.
Las
crecientes generalización e incidencia de las
nuevas tecnologías de la Información y
la Comunicación en todas las ramas del Derecho,
han permitido el desarrollo en las últimas décadas
de las disciplinas de Derecho Informático e Informática
Jurídica. En tal sentido,”la Informática
se presenta no sólo como un instrumento que acelera
nuestras relaciones jurídicas, transformando indudablemente
muchas de sus características, sino que también
aparece como un nuevo objeto a regular por el Derecho” (Carrascosa,
Valentín;1998: 14).
Este
doble carácter de la Informática desde
el punto de vista jurídico, hace que especialistas
como la jurista Yarina Amoroso, Presidenta de la Sociedad
Cubana de Derecho e Informática, afirme que estas
nuevas relaciones sociales y jurídicas deben corresponderse
con los mecanismos legales pertinentes en el propósito
de informatización de la sociedad (V: Amoroso,
Yarina; 1998). Es así que, se hace imprescindible
una actualización de las normas jurídicas
que se corresponda con los adelantos tecnológicos
alcanzados en el campo de la Informática. A esta
disciplina que trata la interrelación existente
entre el Derecho y la Informática es denominada
por muchos especialistas como Jurismática.
El
fomento de estas relaciones sociojurídicas ha
propiciado la aparición de nuevos conceptos, referidos
tanto a la esfera del Derecho como a la de la Informática
y de las Comunicaciones. Estos conceptos son denominados
con nuevas unidades léxicas, evocadoras de esa
realidad; imponiéndose así una terminología
propia. Ante este hecho, surge la necesidad para los
especialistas de la elaboración de un vocabulario
donde se recopilen y definan los tecnicismos o términos
usuales en esta disciplina.
Es
necesario destacar que el carácter interdisciplinario
e integracional de la Jurismática ha motivado
que nuestro vocabulario contenga los términos
pertinentes provenientes de diversos dominios. Con esto
se reafirma la idea de muchos especialistas quienes opinan
que un tecnicismo no siempre pertenece exclusivamente
a un área específica, y que está totalmente
justificada la inclusión de los tecnónimos
de una disciplina en otra, según los objetivos
del trabajo y los destinatarios a quienes va dirigida
la obra: en nuestro caso son los juristas que se han
vinculado con la Informática y las Comunicaciones
tanto, en su quehacer profesional.
Ahora
bien, para lograr que el conjunto terminológico
tuviera la homogeneidad y sistematicidad adecuadas fue
necesario una precisa delimitación de las áreas
y subáreas en que se divide esta nomenclatura.
Es así que decidimos, en estrecha coordinación
con los expertos (en este caso, juristas e informáticos)
establecer las siguientes áreas para el vocabulario
de Derecho e Informática o Jurismática:
1– Derecho
e Informática:
1.1– Derecho
1.1.1 —Derecho Informático
1.2– Informática
1.2.1– Informática Jurídica
1.3– Comunicaciones y redes.
En
el proceso de elaboración y revisión de
las bases de datos de esta terminología, nos percatamos
de la presencia en ellos de creaciones neológicas,
algunas de las cuales decidimos incluir en nuestro corpus.
En este sentido, coincidimos con el Lic. Rodolfo Alpízar
quien afirma en su trabajo ¿Cómo hacer
un diccionario científico-técnico? (1997:
107) que “En el área de la expresión
española se ha de partir para el análisis
de la neología de un criterio de aceptabilidad
de las formaciones léxicas basado en principios
científicos...La realidad es que el neologismo
no va contra la esencia de la lengua, sino lo contrario,
es la garantía de una constante actualización.”
Para
desarrollar nuestros propósitos nos apoyamos en
la definición de neologismo propuesta por
Ana María Cardero (1993: 30): “La palabra
o compuesto fonológica y graficamente cohesionado
o al compuesto por continuidad sintagmática o
a la unión de siglas de reciente creación
que no se encuentran en los corpus metalingüísticos”.
A
la vez, creemos conveniente seguir la distinción
que realiza Ma. Teresa Cabré entre los neologismos
propiamente y los neónimos o neologismos terminológicos que
son las creaciones propias de una lengua de especialidad
(1993: 446).
Según
la citada autora, los criterios que diferencian estos
de los primeros es que surgen por necesidades denominativas
y su estabilidad es más duradera, tienden a rechazar
la sinonimia, se basan fundamentalmente en formaciones
sintácticas y en composiciones cultas.
Es
así que, el propósito específico
de nuestra comunicación es exponer un análisis
de estos neónimos desde los puntos de vista
formal y funcional. Se estudiarán también
determinados aspectos sociolingüísticos y
pragmáticos relacionados con estas creaciones
neológicas. En tal sentido, la presente comunicación
es un estudio descriptivo que pretende sistematizar el
análisis de los cambios neológicos usuales
en el lenguaje de la Jurismática.
Para
llevar a cabo nuestros objetivos seguimos los siguientes
pasos:
Una
vez revisados los textos especializados [5] y los índices
de términos confeccionados por los especialistas,
nos dimos a la tarea de seleccionar los términos
que se pueden considerar como unidades neológicas.
Para esto tuvimos en cuenta algunos puntos de referencia;
es decir, seguimos los parámetros propuestos en
la obra La Terminología. Teoría, metodología,
aplicaciones, (1993: 445), de la terminóloga
catalana María Teresa Cabré:”la unidad
debe haber aparecido en un período reciente, no
debe ser recogida en los diccionarios, debe presentar
signos de inestabilidad formal (morfológicas,
gráficas, fonéticas) o semántica
y los especialistas deben percibirla como una unidad
nueva”.
A
partir de estos criterios, los neónimos obtenidos
por nosotros fueron clasificados según el recurso
utilizado para su formación. En cuanto a este
aspecto, los autores consultados coinciden en que la
formación de unidades terminológicas se
realiza siguiendo básicamente los mismos procedimientos
de formación de los neologismos léxicos
de la lengua común.
Los
recursos en cuestión para la formación
de neologismos terminológicos son los siguientes:
1-Terminologización: Este
procedimiento constituye una forma de ampliación
del significado,”una palabra del lenguaje común,
o de otro lenguaje técnico, se transfiere al lenguaje
técnico en cuestión para convertirse en
un término de este” (Schmitt, Christian,
1992: 314). Este recurso da lugar a los neologismos
semánticos, que se producen por cambio, ampliación
o restricción del significado de la forma base.
En el vocabulario de Derecho e Informática, citamos
como ejemplos:
abstracto:
Resumen del documento jurídico (sentencia, doctrina,
legislación) en el que se destacan las ideas
centrales, por medio de palabras claves..
aguja:
Extremo de un cable que puede ser utilizado para enviar
o recibir una señal electrónica.
CVP (siglas
del Cuerpo de Vigilancia Popular): Denominación
del programa centinela, que anuncia la presencia y
acción de un virus en un sistema.
explotar:
Bloquearse el sistema.
fisgón:
Programa capaz de monitorear toda la información
que viaja por medio de una red local.
gusano:
Programa de identidad propia, que una vez que ha sido
abierto busca espacio libre en la memoria interna de
la computadora y se autograba en dicha memoria hasta
el desbordamiento físico de la misma.
intruso:
Acceso no autorizado a las redes
CVP:
Siglas del Cuerpo de Vigilancia Popular. Denominación
del programa centinela, que anuncia la presencia y
acción de un virus en un sistema.
marearse:
Bloquearse el sistema
parche:
En un programa, enmienda de un error.
pirata
(informático): Persona que viola la seguridad
de los sistemas informáticos y puede acceder
a la información privada, cambiarla o destruirla.
2– Formación
de palabras: Mediante este recurso se forman los neologismos
de forma, que se dividen en los tipos estructurales
siguientes:
a) los
formados por derivación: En este
sentido, el prefijo tele– (de origen
latino) presenta un uso muy extendido. Obsérvese
los ejemplos:
telecomunicaciones:
Uso de un módem y de las líneas telefónicas
para unir a la computadora con otras computadoras para
lograr la comunicación entre usuarios a través
de la computadora o la transmisión de datos
entre las computadoras.
telemática:
Combinación de las técnicas informáticas
y de las comunicaciones para prestar servicios de información
a distancia. También se le conoce como teleinformática.
teleprocesamiento:
Realización de las funciones de entrada-salida,
almacenamiento y procesamiento de la información
a distancia mediante dispositivos de telecomunicación.
– El
sufijo –or, que indica la acción
realizada por el objeto nombrado, también es
empleado en la creación del neónimo:
preventor (prevent– + –or):
Programa centinela, que indica la presencia de virus
en el sistema.
infector (infect + – or):
Virus que infectan a otros documentos.
-El
sufijo verbal –ear forma los neónimos:
tracear (trac-> trazo + –ear):
Ejecutar un programa instrucción a instrucción.
cliquear (click– sonido
onomatopéyico + ear): Pulsar el
mouse en la pantalla.
b) neónimos
formados por composición: Estos
constituyen un grupo bastante curioso en cuanto a
la formación de los términos, se trata
de que alguno presentan abreviación de uno
de los elementos que componen el vocablo compuesto.
Por ejemplo, analícese los casos que siguen:
infoética (informática + ética):
Conjunto de normas que articulan un sistema de principios
relacionados con el uso adecuado de bienes y servicios
informáticos, por parte de los usuarios y de
los profesionales de la Informática.
infocomunicación (informática + comunicación):
Red de comunicación que se establece en la Informática.
infotelemático,
ca (Informática + telemático):
Relativo a estas disciplinas. Ejemplo: Revolución
Infotelemática.
infopobre (información + pobre):
Referido a un país, que presenta una situación
crítica en cuanto a los elementos más
significativos, referidos a la información;
como son: ausencia de fuentes de referencia, dispersión
de los recursos de información, ausencia de
una política nacional que relacione el desarrollo
del espacio tecnológico e informacional con
el objetivo de desarrollar la sociedad.
inforico [6]:
Referido a un país, que presenta los parámetros
adecuados referidos a la información, estos
son: existencia de fuentes de referencia, control sobre
los recursos de información, correcta política
nacional que relaciona el desarrollo del espacio tecnológico
e informacional con el objetivo de desarrollar la sociedad.
c) Formados
por sintagmación: Este es un grupo muy
numeroso. Sobresale el empleo del adjetivo informático,
ca para indicar la relación de una serie
de realidades con esta disciplina.
auditoría
informática: Control de toda la actividad
informática; es decir, desde la entrega del
medio técnico, la verificación de su
utilización en correspondencia con los programas,
la obtención de beneficios, etc.
Disciplina
informática: Conjunto de normas de carácter
administrativo que delimitan las funciones, atribuciones
y responsabilidades de los funcionarios y especialistas
que procesan información o administran redes.
ética
informática: Conjunto de normas que articulan
un sistema de principios relacionados con el uso
adecuado de bienes y servicios informáticos,
por parte de los profesionales y usuarios de la Informática.
legislación
informática: Conjunto de disposiciones
jurídicas que constituyen la piedra angular
de lo que se identifica como derecho de la Informática.
Seguridad
informática: Conjunto de acciones integrales
que constituyen un sistema coherente de normas técnicas
y jurídicas que se deben cumplir en todo entorno
informático, acorde con las aplicaciones y
servicios desarrollados en el mismo tiempo y el tipo
de información que se utiliza.
seguro
informático: Tipo de contrato que garantiza
la restauración de los sistemas de información
o la información que ha sido dañada.
laguna
legal: Inexactitud, ambigüedad o error en
el contenido de una ley.
protección
acumulada: Protección de un software por
dos vías: derecho de patente y derecho de
autor.
protección
criptológica: Método basaso en
el cifrado de la información con el objetivo
de ocultar esos datos a personas no autorizadas.
venta
en línea: Concertación de una venta
a través de medios electrónicos
infraestructura
de información: Redes electrónicas
interactivas que proporcionan la infraestrucutura
mundial para los nuevos servicios, aplicaciones e
información.
dar
palo: bloquearse un sistema.
bajar
un programa: copiar un fichero que este en un
servidor remoto, con el que se tenga una conexión
de red, en el disco duro de la máquina propia.
d) Formados
por truncación: En la actualidad, los
procesos de truncacion constituyen una de las vías
más comunes de formar nuevas palabras, que
gozan de gran vitalidad (Cardero, Ana Ma., 1993:
123). Consideramos que en esto incide, entre otros
aspectos, la estructura analítica y descriptiva
de las nuevas denominaciones, propias del lenguaje
científico; lo que hace que el locutor, con
el objetivo de economizar espacio, recurra frecuentemente
a las truncaciones.
Sin
embargo, hemos observado que su divulgación– tanto
en documentos oficiales y científicos, como en
la prensa escrita u oral– son a veces descontroladas;
lo que puede traer consigo algunas dificultades de carácter
lingüístico y cultural en el proceso de comunicación;
según afirma el especialista José M. Abreu
(1997: 19).
En
este sentido, coincidimos con este autor, quien asegura
que las principales problemáticas que se ponen
de manifiesto son la exportación de abreviaturas
de un idioma a otro, la polisemia y la dicotomía
entre la representación y el enunciado (1997:
20).
Por
su parte, la Profesora e Investigadora Ana María
Cardero, en su trabajo El neologismo en la cinematografía
mexicana (1993), expone varias las definiciones y
distinciones que se hacen de estos procesos. En este
punto consideramos acertado seguir a la Profesora María
Teresa Cabré (1993) quien define cada una de estas
formas:
-siglas:
unidades formadas por la combinación de las
iniciales de varias palabras que constituyen una expresión
más larga.
WWW:
World Wide Web: Aplicación para redes de tipo
Internet que permite combinar varios tipos de recursos(textos,
gráficos, animaciones, sonidos, etc.) en documentos
hipertextuales.
HTML (Hypertext
Markup Languaje): Lenguaje de marcas para hipertextos.
acrónicos:
Palabras formadas por la conbinación de segmentos
de un sintagma desarrollado. Puede combinar los segmentos,
iniciales o finales, de los dos elementos del sintagma:
MENJUR,
Proyecto (Menú +Jurídico):
Análisis de toda la legislación emitida
en Cuba para comprobar el estado de vigencia u obsolescencia
de la información jurídica. Automatización
del ordenamiento jurídico.
Segurmatica [7] (Seguridad + Informática):
Organismo que se dedica a la producción, fomento
y protección de los productos informáticos,
creados en nuestro país o importados.
marcas
de programas como: softlex, diclex, qualysoft.
abreviaciones:
unidades que se basan en la utilización de la
primera parte de una palabra más larga, o en
la primera palabra de un sintagma.
Resar:
Sistema de información y control de la caja
de resarcimiento.
demo:
Demostración del funcionamiento de un sistema.
Web(WWW):
En este caso, la abreviación se produce con web que
es la última palabra del sintagma World Wide
Web.
3– Préstamos:
Desde el punto de vista de su origen, los términos
pueden proceder de otras lenguas o códigos lingüísticos.
Como es sabido, las sociedades económicamente
avanzadas, productoras y exportadoras de novedosas tecnologías,
crean constantemente nuevos términos según
sus necesidades de comunicación y realidades específicas.
Estos vocablos se extienden hacia aquellos países
menos industrializados, donde muchas veces son aceptados
y difundidos por los especialistas. En este punto coincidimos
con la Profesora Ma. Teresa Cabré y otros especialistas
quienes afirman que el intercambio científico
y tecnológico entre países con distintas
lenguas, es la principal causa de los préstamos
terminológicos.
Los
distintos tipos de préstamos que diferencia Ma.
Teresa Cabré (1993: 181) son:
-cultismos:
términos procedentes del fondo histórico
grecolatino.
-préstamos:
términos procedentes de otra lengua histórica
actual. Dentro de estos, vale distinguir entre préstamos propiamente
dichos, que es aquella unidad que conserva su forma
original y el calco que es la traducción
y adaptación a un sistema gramatical receptor,
de una palabra proveniente de otro código lingüístico.
-dialectalismos
geográficos y sociales: términos
que proceden de otras variantes geográficas
y sociales. Estas generalmente, no se consideran
como préstamos.
Como
es sabido, la derivación y la composición
cultas son mecanismos bastantes sistemáticos,
usados frecuentemente en la formación de nuevas
palabras, especialmente términos científico-técnicos.
Es un recurso muy recomendado por las normas internacionales
de terminología, en tanto que este procedimiento “favorece
el carácter internacional de las denominaciones”(Cabré,
1993: 82). En este sentido el fondo grecolatino ha devenido
en una de las fuentes más recurridos en la formación
de términos científicos. Baste recordar
disciplinas como la Medicina, Química y el propio
Derecho.
Por
su parte, en cuanto a los préstamos, podemos decir
que en el caso de la Informática, se han tomado
muchos vocablos procedentes del inglés y del francés.
A modo de ilustración, citamos los siguientes
casos:
browser:
Programa que tiene ficheros HTML, que permite hacer
conexiones de red y visualizar páginas web.
server:
Máquina que ofrece determinados servicios, ya
sea servicios de redes, servicios web, etc.
royalty:
En los contratos de Informática, forma de pago
que consiste en la asignación de cuotas fijas
que se liquidan en determinados intervalos de tiempo,
previamente acordados.
World
Wide Web: Aplicación para redes de tipo
INTERNET que permite combinar varios tipos de recursos
(textos, gráficos, animaciones, sonidos, etc)
en documentos hipertextuales.
Hypertext
Markup Languaje: Lenguaje de marcas para hipertextos.
Qualysoft (acrónimo
formado por los anglicismos qualyti + soft):
Sistema que brinda los lineamientos generales para
el establecimiento y control de la actividad de aseguramiento
de la calidad del software.
Servidor (calco): Server.
Habeas
Data (cultismo proveniente del latín):
Facultad de las personas de ejercitar sus derechos
de acceso, de rectificación, actualización
y cancelación de las informaciones que les
conciernen y que se encuentran procesadas en bancos
de datos automatizados.
En
el corpus aparecen también términos híbridos
que son los acrónimos formados por fragmentos
de palabras de distintos códigos lingüísticos:
Softlex (híbrido
formado por el anglicismo soft y el
latinismo lex): Producto infor0emitidas
por el Gobierno de la República de Cuba.
Diclex (híbrido
formado por dic– de diccionario– y
el latinismo lex): Producto informático
que contiene un diccionario jurídico.
Desde
el punto de vista funcional, los neónimos estudiados
son neologismos referenciales porque surgen en
un área donde no existe otra denominación
para un concepto determinado que no había sido
denominado aún. En este aspecto radica la importancia
de la neología pues a través de ella se
pone de manifiesto la capacidad creativa y de adaptabilidad
de una lengua determinada.
En
el caso específico que nos ocupa, el vocabulario
de Derecho Informático, creemos que la inclusión
y aceptación de una serie de neologismos es de
gran importancia para el desarrollo de las comunicaciones
entre los especialistas. La mayoría de las innovaciones
léxicas siguen los patrones tradicionales de creación
léxicas, propios de nuestro idioma.
No
obstante, ante la avalancha de términos procedentes
del inglés, se manifiesta la necesidad de que
los organismos, que tienen a su cargo la tarea de normalización
de los neónimos, promuevan directivas que fortalezcan
el uso y la modernización de nuestra lengua nacional;
de manera que esté apta para todas las necesidades
expresivas y comunicativas de sus usuarios.
Una
vez expuestas algunas consideraciones sobre las características
y el tratamiento de las unidades terminológicas
de nueva creación, usuales en el vocabulario del
Derecho Informático, creemos necesario resumir
algunas ideas, a modo de conclusiones:
Los
neónimos surgen por necesidades denominativas.
Ante la ausencia de una unidad léxica que se refiera
a una realidad concreta, el hablante– en este caso,
el especialista de un área laboral específica– se
ve en la necesidad de crear una nueva denominación.
Los
términos formados por estructuras sintagmáticas
y las formas derivadas, compuestas por prefijos cultos
de origen grecolatino, son muy usuales.
Los
anglicismos, en forma de calcos o de préstamos,
han generalizado su uso en el léxico de la informática.
Ante lo cual se deben tomar las medidas pertinentes para
mantener la vitalidad y competitividad del español
como lengua científica y de cultura.
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Schmitt,
Christian (1992).”Tecnolectos”. In: Lexicon
der Romanistischen Linguistik. Band, Volume VI, 1,
Tübingen: Niemeyer.
[1] Otras
denominaciones para referirse al lenguaje científico-
técnico son: lengua de especialidad(des), lengua
especializada, lengua para (con) fines específicos,
lenguas especiales (V: Roffe, Alicia; 1998: 308).

[2] CITMA:
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

[3] MINJUS:
Ministerio de Justicia.

[4] Las
distintas esferas en que se dividirá el diccionario
son: Derecho Constitucional, Derecho Penal, Derecho Financiero,
Derecho Civil, Derecho Mercantil, Derecho e Informática,
Derecho Internacional , Derecho marítimo.

[5] Los
textos consultados fueron las revistas: GIGA, Metánica,
Revista Cubana de Derecho, Cubalex y diversas ponencias
presentadas por los especialistas del tema en los diversos
eventos celebrados en nuestro país.

[6] Se
mantiene la misma grafía empleada por el especialista.

[7] El
logotipo de esta entidad no presenta tilde como corresponde
a una palabra esdrújula.

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