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Índice por autores

 

 

Mecanismos de productividad lexical en el vocabulario
de Derecho e Informática

América Menéndez Pryce
Instituto de Literatura y Lingüística
CITMA
Cuba

 

Como es sabido, ante el auge y desarrollo de las ciencias y la tecnología, tiene lugar la aparición de nuevas realidades y conceptos relacionados con estas materias, los que son nombrados con nuevas denominaciones, surgidas en un sistema lingüístico determinado.

La moderna división del trabajo, que trae consigo la creación de áreas técnicas más específicas, conlleva a la formación de lenguajes técnicos o tecnolectos [1]. Entendemos por tales “los lenguajes de las ciencias en la descripción científica de sus propios objetos y por los propios investigadores (...)“ (Rodríguez Díez, 1993: 76). Podemos afirmar que las lenguas especializadas constituyen subsistemas de la lengua común o general que se distinguen de esta por la utilización– por parte de los especialistas de un área profesional particular– de ciertos recursos lingüísticos como son determinadas reglas y elementos léxicos, sintácticos, textuales y pragmáticos, seleccionados según determinados criterios de comunicación y de contenido (Schmitt, Christian, 1992).

En cuanto a las diversas concepciones sobre el lenguaje científico, debemos señalar que, para muchos autores, el lenguaje científico no forma parte del lenguaje general. En este sentido, Coseriu (V: María de Graça Krieger; 1996: 131) afirma que “las terminologías son simples nomenclaturas enumerativas” cuya estructuración no se corresponde con el lenguaje general, sino con las exigencias de las ciencias y las técnicas a las que se refieren. Por su parte, Rodríguez Díez (1993: 77) considera que “las unidades léxicocientíficas– técnicas no tienen valor lingüístico, su valor es extralingüístico y a priori de su uso en el lenguaje”; por tal motivo, para este especialista, en los lenguajes científicos no hay creatividad lingüística.

Contrariamente a lo que opinan estos autores, nosotros partimos de los nuevos criterios expuestos por la Profesora María Teresa Cabré en su Teoría de la Terminología Comunicativa, quien postula que la comunicación científica– a pesar de su carácter especializado– presenta características semejantes a las de otras situaciones comunicativas. El lenguaje científico no se diferencia totalmente del lenguaje general; “los términos no forman parte de un sistema independiente de las palabras sino que conforman con ellas el léxico, pero al mismo tiempo, por el hecho de ser multidimensionales, pueden ser analizadas desde otras perspectivas y comparten con otros signos de sistemas no lingüísticos el espacio de la comunicación especializada.” (Cabré 1998: 11).

Específicamente, el vocabulario jurídico se caracteriza por ciertos mecanismos formativos que dotan a este discurso de rasgos muy específicos (estudiados parcialmente en español), como por ejemplo, las distintas connotaciones que adquieren muchos elementos léxicos, diferentes a las que poseen en el lenguaje general.

Por tal motivo, el Instituto de Literatura y Lingüística, del CITMA [2], conjuntamente con la Unión de Juristas de Cuba, del MINJUS [3], vienen trabajando en la elaboración de un diccionario que contenga los términos que dentro de la Jurisprudencia han adquirido matices peculiares, de acuerdo con la realidad política y económica de Cuba. Este diccionario se elaborará por temáticas; es decir, se irán confeccionando por separado los vocabularios de las distintas esferas que integran el Derecho [4], y éstos, luego, conformarán la obra final. El primer vocabulario, en fase de realización, es el de Derecho e Informática.

Las crecientes generalización e incidencia de las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación en todas las ramas del Derecho, han permitido el desarrollo en las últimas décadas de las disciplinas de Derecho Informático e Informática Jurídica. En tal sentido,”la Informática se presenta no sólo como un instrumento que acelera nuestras relaciones jurídicas, transformando indudablemente muchas de sus características, sino que también aparece como un nuevo objeto a regular por el Derecho” (Carrascosa, Valentín;1998: 14).

Este doble carácter de la Informática desde el punto de vista jurídico, hace que especialistas como la jurista Yarina Amoroso, Presidenta de la Sociedad Cubana de Derecho e Informática, afirme que estas nuevas relaciones sociales y jurídicas deben corresponderse con los mecanismos legales pertinentes en el propósito de informatización de la sociedad (V: Amoroso, Yarina; 1998). Es así que, se hace imprescindible una actualización de las normas jurídicas que se corresponda con los adelantos tecnológicos alcanzados en el campo de la Informática. A esta disciplina que trata la interrelación existente entre el Derecho y la Informática es denominada por muchos especialistas como Jurismática.

El fomento de estas relaciones sociojurídicas ha propiciado la aparición de nuevos conceptos, referidos tanto a la esfera del Derecho como a la de la Informática y de las Comunicaciones. Estos conceptos son denominados con nuevas unidades léxicas, evocadoras de esa realidad; imponiéndose así una terminología propia. Ante este hecho, surge la necesidad para los especialistas de la elaboración de un vocabulario donde se recopilen y definan los tecnicismos o términos usuales en esta disciplina.

Es necesario destacar que el carácter interdisciplinario e integracional de la Jurismática ha motivado que nuestro vocabulario contenga los términos pertinentes provenientes de diversos dominios. Con esto se reafirma la idea de muchos especialistas quienes opinan que un tecnicismo no siempre pertenece exclusivamente a un área específica, y que está totalmente justificada la inclusión de los tecnónimos de una disciplina en otra, según los objetivos del trabajo y los destinatarios a quienes va dirigida la obra: en nuestro caso son los juristas que se han vinculado con la Informática y las Comunicaciones tanto, en su quehacer profesional.

Ahora bien, para lograr que el conjunto terminológico tuviera la homogeneidad y sistematicidad adecuadas fue necesario una precisa delimitación de las áreas y subáreas en que se divide esta nomenclatura. Es así que decidimos, en estrecha coordinación con los expertos (en este caso, juristas e informáticos) establecer las siguientes áreas para el vocabulario de Derecho e Informática o Jurismática:

1– Derecho e Informática:
1.1– Derecho
1.1.1
—Derecho Informático
1.2– Informática
1.2.1–
Informática Jurídica
1.3– Comunicaciones y redes.

En el proceso de elaboración y revisión de las bases de datos de esta terminología, nos percatamos de la presencia en ellos de creaciones neológicas, algunas de las cuales decidimos incluir en nuestro corpus. En este sentido, coincidimos con el Lic. Rodolfo Alpízar quien afirma en su trabajo ¿Cómo hacer un diccionario científico-técnico? (1997: 107) que “En el área de la expresión española se ha de partir para el análisis de la neología de un criterio de aceptabilidad de las formaciones léxicas basado en principios científicos...La realidad es que el neologismo no va contra la esencia de la lengua, sino lo contrario, es la garantía de una constante actualización.”

Para desarrollar nuestros propósitos nos apoyamos en la definición de neologismo propuesta por Ana María Cardero (1993: 30): “La palabra o compuesto fonológica y graficamente cohesionado o al compuesto por continuidad sintagmática o a la unión de siglas de reciente creación que no se encuentran en los corpus metalingüísticos”.

A la vez, creemos conveniente seguir la distinción que realiza Ma. Teresa Cabré entre los neologismos propiamente y los neónimos o neologismos terminológicos que son las creaciones propias de una lengua de especialidad (1993: 446).

Según la citada autora, los criterios que diferencian estos de los primeros es que surgen por necesidades denominativas y su estabilidad es más duradera, tienden a rechazar la sinonimia, se basan fundamentalmente en formaciones sintácticas y en composiciones cultas.

Es así que, el propósito específico de nuestra comunicación es exponer un análisis de estos neónimos desde los puntos de vista formal y funcional. Se estudiarán también determinados aspectos sociolingüísticos y pragmáticos relacionados con estas creaciones neológicas. En tal sentido, la presente comunicación es un estudio descriptivo que pretende sistematizar el análisis de los cambios neológicos usuales en el lenguaje de la Jurismática.

Para llevar a cabo nuestros objetivos seguimos los siguientes pasos:

Una vez revisados los textos especializados [5] y los índices de términos confeccionados por los especialistas, nos dimos a la tarea de seleccionar los términos que se pueden considerar como unidades neológicas. Para esto tuvimos en cuenta algunos puntos de referencia; es decir, seguimos los parámetros propuestos en la obra La Terminología. Teoría, metodología, aplicaciones, (1993: 445), de la terminóloga catalana María Teresa Cabré:”la unidad debe haber aparecido en un período reciente, no debe ser recogida en los diccionarios, debe presentar signos de inestabilidad formal (morfológicas, gráficas, fonéticas) o semántica y los especialistas deben percibirla como una unidad nueva”.

A partir de estos criterios, los neónimos obtenidos por nosotros fueron clasificados según el recurso utilizado para su formación. En cuanto a este aspecto, los autores consultados coinciden en que la formación de unidades terminológicas se realiza siguiendo básicamente los mismos procedimientos de formación de los neologismos léxicos de la lengua común.

Los recursos en cuestión para la formación de neologismos terminológicos son los siguientes:

1-Terminologización: Este procedimiento constituye una forma de ampliación del significado,”una palabra del lenguaje común, o de otro lenguaje técnico, se transfiere al lenguaje técnico en cuestión para convertirse en un término de este” (Schmitt, Christian, 1992: 314). Este recurso da lugar a los neologismos semánticos, que se producen por cambio, ampliación o restricción del significado de la forma base. En el vocabulario de Derecho e Informática, citamos como ejemplos:

abstracto: Resumen del documento jurídico (sentencia, doctrina, legislación) en el que se destacan las ideas centrales, por medio de palabras claves..

aguja: Extremo de un cable que puede ser utilizado para enviar o recibir una señal electrónica.

CVP (siglas del Cuerpo de Vigilancia Popular): Denominación del programa centinela, que anuncia la presencia y acción de un virus en un sistema.

explotar: Bloquearse el sistema.

fisgón: Programa capaz de monitorear toda la información que viaja por medio de una red local.

gusano: Programa de identidad propia, que una vez que ha sido abierto busca espacio libre en la memoria interna de la computadora y se autograba en dicha memoria hasta el desbordamiento físico de la misma.

intruso: Acceso no autorizado a las redes

CVP: Siglas del Cuerpo de Vigilancia Popular. Denominación del programa centinela, que anuncia la presencia y acción de un virus en un sistema.

marearse: Bloquearse el sistema

parche: En un programa, enmienda de un error.

pirata (informático): Persona que viola la seguridad de los sistemas informáticos y puede acceder a la información privada, cambiarla o destruirla.

2– Formación de palabras: Mediante este recurso se forman los neologismos de forma, que se dividen en los tipos estructurales siguientes:

a) los formados por derivación: En este sentido, el prefijo tele– (de origen latino) presenta un uso muy extendido. Obsérvese los ejemplos:

telecomunicaciones: Uso de un módem y de las líneas telefónicas para unir a la computadora con otras computadoras para lograr la comunicación entre usuarios a través de la computadora o la transmisión de datos entre las computadoras.

telemática: Combinación de las técnicas informáticas y de las comunicaciones para prestar servicios de información a distancia. También se le conoce como teleinformática.

teleprocesamiento: Realización de las funciones de entrada-salida, almacenamiento y procesamiento de la información a distancia mediante dispositivos de telecomunicación.

– El sufijo –or, que indica la acción realizada por el objeto nombrado, también es empleado en la creación del neónimo:

preventor (prevent– + –or): Programa centinela, que indica la presencia de virus en el sistema.

infector (infect + – or): Virus que infectan a otros documentos.

-El sufijo verbal –ear forma los neónimos:

tracear (trac-> trazo + –ear): Ejecutar un programa instrucción a instrucción.

cliquear (clicksonido onomatopéyico + ear): Pulsar el mouse en la pantalla.

b) neónimos formados por composición: Estos constituyen un grupo bastante curioso en cuanto a la formación de los términos, se trata de que alguno presentan abreviación de uno de los elementos que componen el vocablo compuesto. Por ejemplo, analícese los casos que siguen:

infoética (informática + ética): Conjunto de normas que articulan un sistema de principios relacionados con el uso adecuado de bienes y servicios informáticos, por parte de los usuarios y de los profesionales de la Informática.

infocomunicación (informática + comunicación): Red de comunicación que se establece en la Informática.

infotelemático, ca (Informática + telemático): Relativo a estas disciplinas. Ejemplo: Revolución Infotelemática.

infopobre (información + pobre): Referido a un país, que presenta una situación crítica en cuanto a los elementos más significativos, referidos a la información; como son: ausencia de fuentes de referencia, dispersión de los recursos de información, ausencia de una política nacional que relacione el desarrollo del espacio tecnológico e informacional con el objetivo de desarrollar la sociedad.

inforico [6]: Referido a un país, que presenta los parámetros adecuados referidos a la información, estos son: existencia de fuentes de referencia, control sobre los recursos de información, correcta política nacional que relaciona el desarrollo del espacio tecnológico e informacional con el objetivo de desarrollar la sociedad.

c) Formados por sintagmación: Este es un grupo muy numeroso. Sobresale el empleo del adjetivo informático, ca para indicar la relación de una serie de realidades con esta disciplina.

auditoría informática: Control de toda la actividad informática; es decir, desde la entrega del medio técnico, la verificación de su utilización en correspondencia con los programas, la obtención de beneficios, etc.

Disciplina informática: Conjunto de normas de carácter administrativo que delimitan las funciones, atribuciones y responsabilidades de los funcionarios y especialistas que procesan información o administran redes.

ética informática: Conjunto de normas que articulan un sistema de principios relacionados con el uso adecuado de bienes y servicios informáticos, por parte de los profesionales y usuarios de la Informática.

legislación informática: Conjunto de disposiciones jurídicas que constituyen la piedra angular de lo que se identifica como derecho de la Informática.

Seguridad informática: Conjunto de acciones integrales que constituyen un sistema coherente de normas técnicas y jurídicas que se deben cumplir en todo entorno informático, acorde con las aplicaciones y servicios desarrollados en el mismo tiempo y el tipo de información que se utiliza.

seguro informático: Tipo de contrato que garantiza la restauración de los sistemas de información o la información que ha sido dañada.

laguna legal: Inexactitud, ambigüedad o error en el contenido de una ley.

protección acumulada: Protección de un software por dos vías: derecho de patente y derecho de autor.

protección criptológica: Método basaso en el cifrado de la información con el objetivo de ocultar esos datos a personas no autorizadas.

venta en línea: Concertación de una venta a través de medios electrónicos

infraestructura de información: Redes electrónicas interactivas que proporcionan la infraestrucutura mundial para los nuevos servicios, aplicaciones e información.

dar palo: bloquearse un sistema.

bajar un programa: copiar un fichero que este en un servidor remoto, con el que se tenga una conexión de red, en el disco duro de la máquina propia.

d) Formados por truncación: En la actualidad, los procesos de truncacion constituyen una de las vías más comunes de formar nuevas palabras, que gozan de gran vitalidad (Cardero, Ana Ma., 1993: 123). Consideramos que en esto incide, entre otros aspectos, la estructura analítica y descriptiva de las nuevas denominaciones, propias del lenguaje científico; lo que hace que el locutor, con el objetivo de economizar espacio, recurra frecuentemente a las truncaciones.

Sin embargo, hemos observado que su divulgación– tanto en documentos oficiales y científicos, como en la prensa escrita u oral– son a veces descontroladas; lo que puede traer consigo algunas dificultades de carácter lingüístico y cultural en el proceso de comunicación; según afirma el especialista José M. Abreu (1997: 19).

En este sentido, coincidimos con este autor, quien asegura que las principales problemáticas que se ponen de manifiesto son la exportación de abreviaturas de un idioma a otro, la polisemia y la dicotomía entre la representación y el enunciado (1997: 20).

Por su parte, la Profesora e Investigadora Ana María Cardero, en su trabajo El neologismo en la cinematografía mexicana (1993), expone varias las definiciones y distinciones que se hacen de estos procesos. En este punto consideramos acertado seguir a la Profesora María Teresa Cabré (1993) quien define cada una de estas formas:

-siglas: unidades formadas por la combinación de las iniciales de varias palabras que constituyen una expresión más larga.

WWW: World Wide Web: Aplicación para redes de tipo Internet que permite combinar varios tipos de recursos(textos, gráficos, animaciones, sonidos, etc.) en documentos hipertextuales.

HTML (Hypertext Markup Languaje): Lenguaje de marcas para hipertextos.

acrónicos: Palabras formadas por la conbinación de segmentos de un sintagma desarrollado. Puede combinar los segmentos, iniciales o finales, de los dos elementos del sintagma:

MENJUR, Proyecto (Menú +Jurídico): Análisis de toda la legislación emitida en Cuba para comprobar el estado de vigencia u obsolescencia de la información jurídica. Automatización del ordenamiento jurídico.

Segurmatica [7] (Seguridad + Informática): Organismo que se dedica a la producción, fomento y protección de los productos informáticos, creados en nuestro país o importados.

marcas de programas como: softlex, diclex, qualysoft.

abreviaciones: unidades que se basan en la utilización de la primera parte de una palabra más larga, o en la primera palabra de un sintagma.

Resar: Sistema de información y control de la caja de resarcimiento.

demo: Demostración del funcionamiento de un sistema.

Web(WWW): En este caso, la abreviación se produce con web que es la última palabra del sintagma World Wide Web.

3– Préstamos: Desde el punto de vista de su origen, los términos pueden proceder de otras lenguas o códigos lingüísticos. Como es sabido, las sociedades económicamente avanzadas, productoras y exportadoras de novedosas tecnologías, crean constantemente nuevos términos según sus necesidades de comunicación y realidades específicas. Estos vocablos se extienden hacia aquellos países menos industrializados, donde muchas veces son aceptados y difundidos por los especialistas. En este punto coincidimos con la Profesora Ma. Teresa Cabré y otros especialistas quienes afirman que el intercambio científico y tecnológico entre países con distintas lenguas, es la principal causa de los préstamos terminológicos.

Los distintos tipos de préstamos que diferencia Ma. Teresa Cabré (1993: 181) son:

-cultismos: términos procedentes del fondo histórico grecolatino.

-préstamos: términos procedentes de otra lengua histórica actual. Dentro de estos, vale distinguir entre préstamos propiamente dichos, que es aquella unidad que conserva su forma original y el calco que es la traducción y adaptación a un sistema gramatical receptor, de una palabra proveniente de otro código lingüístico.

-dialectalismos geográficos y sociales: términos que proceden de otras variantes geográficas y sociales. Estas generalmente, no se consideran como préstamos.

Como es sabido, la derivación y la composición cultas son mecanismos bastantes sistemáticos, usados frecuentemente en la formación de nuevas palabras, especialmente términos científico-técnicos. Es un recurso muy recomendado por las normas internacionales de terminología, en tanto que este procedimiento “favorece el carácter internacional de las denominaciones”(Cabré, 1993: 82). En este sentido el fondo grecolatino ha devenido en una de las fuentes más recurridos en la formación de términos científicos. Baste recordar disciplinas como la Medicina, Química y el propio Derecho.

Por su parte, en cuanto a los préstamos, podemos decir que en el caso de la Informática, se han tomado muchos vocablos procedentes del inglés y del francés. A modo de ilustración, citamos los siguientes casos:

browser: Programa que tiene ficheros HTML, que permite hacer conexiones de red y visualizar páginas web.

server: Máquina que ofrece determinados servicios, ya sea servicios de redes, servicios web, etc.

royalty: En los contratos de Informática, forma de pago que consiste en la asignación de cuotas fijas que se liquidan en determinados intervalos de tiempo, previamente acordados.

World Wide Web: Aplicación para redes de tipo INTERNET que permite combinar varios tipos de recursos (textos, gráficos, animaciones, sonidos, etc) en documentos hipertextuales.

Hypertext Markup Languaje: Lenguaje de marcas para hipertextos.

Qualysoft (acrónimo formado por los anglicismos qualyti + soft): Sistema que brinda los lineamientos generales para el establecimiento y control de la actividad de aseguramiento de la calidad del software.

Servidor (calco): Server.

Habeas Data (cultismo proveniente del latín): Facultad de las personas de ejercitar sus derechos de acceso, de rectificación, actualización y cancelación de las informaciones que les conciernen y que se encuentran procesadas en bancos de datos automatizados.

En el corpus aparecen también términos híbridos que son los acrónimos formados por fragmentos de palabras de distintos códigos lingüísticos:

Softlex (híbrido formado por el anglicismo soft y el latinismo lex): Producto infor0emitidas por el Gobierno de la República de Cuba.

Diclex (híbrido formado por dic– de diccionario– y el latinismo lex): Producto informático que contiene un diccionario jurídico.

Desde el punto de vista funcional, los neónimos estudiados son neologismos referenciales porque surgen en un área donde no existe otra denominación para un concepto determinado que no había sido denominado aún. En este aspecto radica la importancia de la neología pues a través de ella se pone de manifiesto la capacidad creativa y de adaptabilidad de una lengua determinada.

En el caso específico que nos ocupa, el vocabulario de Derecho Informático, creemos que la inclusión y aceptación de una serie de neologismos es de gran importancia para el desarrollo de las comunicaciones entre los especialistas. La mayoría de las innovaciones léxicas siguen los patrones tradicionales de creación léxicas, propios de nuestro idioma.

No obstante, ante la avalancha de términos procedentes del inglés, se manifiesta la necesidad de que los organismos, que tienen a su cargo la tarea de normalización de los neónimos, promuevan directivas que fortalezcan el uso y la modernización de nuestra lengua nacional; de manera que esté apta para todas las necesidades expresivas y comunicativas de sus usuarios.

Una vez expuestas algunas consideraciones sobre las características y el tratamiento de las unidades terminológicas de nueva creación, usuales en el vocabulario del Derecho Informático, creemos necesario resumir algunas ideas, a modo de conclusiones:

Los neónimos surgen por necesidades denominativas. Ante la ausencia de una unidad léxica que se refiera a una realidad concreta, el hablante– en este caso, el especialista de un área laboral específica– se ve en la necesidad de crear una nueva denominación.

Los términos formados por estructuras sintagmáticas y las formas derivadas, compuestas por prefijos cultos de origen grecolatino, son muy usuales.

Los anglicismos, en forma de calcos o de préstamos, han generalizado su uso en el léxico de la informática. Ante lo cual se deben tomar las medidas pertinentes para mantener la vitalidad y competitividad del español como lengua científica y de cultura.

 

Bibliografia

Abreu, José M. (1997).”Las siglas y los acrónimos en el lenguaje técnico”. In: Actas del Tercer Simposio Iberoamericano de Terminología. Barcelona, pp. 19– 28.

Alpízar, Rodolfo (1997). ¿Cómo hacer un diccionario científico-técnico?. Buenos Aires: Editorial Memphis.

Amoroso, Yarina (1998). Informática y Derecho: algunas consideraciones sobre el tema. (Informe presentado en la reunión de Ministros de Justicia de los países hispano-luso-americanos).

Amoroso, Yarina y Rolando Brito (1995). Diccionario especializado de Derecho a la Informática para estudiantes de Derecho (Material inédito).

Cabré, Ma. Teresa (1993). La Terminología. Teoría, metodología, aplicaciones. Barcelona: Editorial Antártida.

Cabré, Ma. Teresa (1998). “Conferencia Inaugural del VI Simposio Iberoamericano de Terminología”, La Habana.

Cardero, Ana María (1993). El neologismo en la cinematografía mexicana. ACATLAN México: UNAM y Escuela Nacional de Estudios profesionales.

Carrascosa, Valentín (1998). “Prólogo”. In: Informática y Derecho (Revista Iberoamericana de Derecho Informático), nos. 19, 20, 21 y 22; Universidad nacional de Educación a Distancia; Centro Regional de Extremadura (Actas– Vol.1)

Ferrandiz, Susana et al. (1997).”Normalización terminológica: el papel del terminólogo y el papel del especialista”. In: Actas del Tercer Simposio Iberoamericano de Terminología, Barcelona, pp. 137– 143.

Krieger, María de Graça (1996).”A Terminología Informatica no Portugues Brasileiro: da adaptaçâo a transgressâo”. In: Revista Internacional de Língua Portuguesa. Lisboa: Associação das Universidades de Língua Portuguesa, Dezembro, pp. 131-135.

Rodríguez Díez, Bonifacio y Pilar Garcés Gómez (1997).”Lenguaje científico– Técnico y diccionarios”. In: Actas del Tercer Simposio Iberoamericano de Terminología, Barcelona, pp. 75-82.

Roffé, Alicia y Alberto Blanco (1997).”Lenguaje científico– técnico y lenguas especiales”. In: Actas del Tercer Simposio Iberoamericano de Terminología.

Schmitt, Christian (1992).”Tecnolectos”. In: Lexicon der Romanistischen Linguistik. Band, Volume VI, 1, Tübingen: Niemeyer.

 

[1] Otras denominaciones para referirse al lenguaje científico- técnico son: lengua de especialidad(des), lengua especializada, lengua para (con) fines específicos, lenguas especiales (V: Roffe, Alicia; 1998: 308).

[2] CITMA: Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

[3] MINJUS: Ministerio de Justicia.

[4] Las distintas esferas en que se dividirá el diccionario son: Derecho Constitucional, Derecho Penal, Derecho Financiero, Derecho Civil, Derecho Mercantil, Derecho e Informática, Derecho Internacional , Derecho marítimo.

[5] Los textos consultados fueron las revistas: GIGA, Metánica, Revista Cubana de Derecho, Cubalex y diversas ponencias presentadas por los especialistas del tema en los diversos eventos celebrados en nuestro país.

[6] Se mantiene la misma grafía empleada por el especialista.

[7] El logotipo de esta entidad no presenta tilde como corresponde a una palabra esdrújula.

 

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