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Índice por autores

 

 

Reflexiones acerca de la noción
de equivalencia conceptual en terminología

Judit Freixa
M. Teresa Cabré
Institut Universitari de Lingüística Aplicada
Universitat Pompeu Fabra
España

 

Objetivos

Los objetivos de este trabajo són, en primer lugar, analizar brevemente las nociones de biunivocidad, de sinonimia y de equivalencia conceptual y, en segundo lugar, examinar algunos ejemplos para intentar demostrar que bajo la denominación de sinónimos se ocultan niveles de equivalencia distintos y que la forma de aproximarse al concepto es un parámetro decisivo en el establecimiento de la equivalencia conceptual.

 

1. La biunivocidad en la Teoría General de la Terminología (TGT)

“En terminología, se exige que la adscripción lingüística permanente sea biunívoca, empleando un término usado en matemáticas. Esto significa que, en principio, un concepto está adscrito a una sola denominación y viceversa (...) Por lo tanto, no debería haber denominaciones ambiguas (homónimos y polisemia), ni denominaciones múltiples para un mismo concepto (sinónimos).” (Wüster, 1979; 1998: 137)

La TGT considera la biunivocidad como uno de los postulados esenciales de la disciplina terminológica. La biunivocidad implica monosemia y mononimia, por tanto implica la negación de la polisemia y de la sinonimia. Pero el carácter polisémico o el sinonímico no se exigen a los términos en la misma medida:

“La distinción entre la monosemia por un lado, y la monovalencia, o la unicidad, en sentido restringido, por otro, permite limitar la exigencia teórica de una monovalencia en terminología a una sola exigencia económica: que los términos sean monovalentes, sin ser necesariamente monosémicos.” (Wüster, 1979: 125; 1998)

Vemos, pues, que en terminología la sinonimia es considerada más rechazable que la polisemia, fenómeno, este último, que la misma teoría terminológica wüsteriana justifica (Wüster 1979; Felber, 1984; Picht 1985, entre otros) por las limitaciones estrictamente cuantitativas de cualquier lengua:

“En terminología, sin embargo, la exigencia de biunivocidad absoluta no es más que una ilusión. Este hecho se debe primordialmente a que, en un campo técnico determinado, el número de conceptos es aproximadamente mil veces más elevado que el número de raíces léxicas.” (Wüster, 1979; 1998: 137)

Sinonimia y polisemia han sido distintamente consideradas desde el punto de vista de la riqueza de expresión y estilo, según si el marco es la lengua general o el discurso especializado. La sinonimia es habitualmente tratada como uno de los principales mecanismos de cohesión léxica (Halliday y Hasan, 1976: 278) que permite evitar un buen número de repeticiones, mientras que en los discursos especializados se suele considerar problemática para la comunicación —”La sinonimia (...) es el fenómeno menos bien visto en la terminología, ya que es el que más problemas de ambigüedad puede producir en el momento de la comunicación (...)”. (Fedor, 1995: 58)—. De manera paralela, la polisemia, también ha sido considerada, dentro de la propia lengua general, tanto una imperfección del léxico como un recurso fundamental e indispensable.

Si bien, como hemos visto, la teoría terminológica clásica niega la existencia de la sinonimia o la restringe a unos casos muy determinados, la práctica terminológica, la simple lectura de textos especializados (de cualquier especialidad y de cualquier nivel de especialidad) nos demuestra que la realidad dista considerablemente del deseo de la biunivocidad.

La explicación a todo esto no es, por supuesto, simplemente una mala fundamentación de la teoría clásica, sino que reside en unos hechos mucho más complejos que vamos a resumir como “el reduccionismo con que se había concebido la materia y sus aplicaciones, y la excesiva uniformización a la que se había querido someter la disciplina en aras de la universalidad de los principios que la sustentaban.” (Cabré, 1998: 60)

La negación de la existencia de la sinonimia encuentra efectivamente su origen en el enfoque teórico que reciben los términos, de carácter onomasiológico, donde toda unidad es terminológica en la medida que es usada en un solo campo y, dentro de él, representa un solo concepto, y también en las funciones previstas para la terminología, más prescriptivas que descriptivas.

La existencia de la sinonimia no plantea ningún tipo de contradicción, y de ahí el interés actual por el análisis y descripción de dicho fenómeno, en un marco teórico que se base en principios como la existencia inherente de la variación (no sólo a nivel denominativo, sino también conceptual) y también en el carácter comunicativo de la terminología (Cabré: 1998: 72).

 

2. Definición de sinonimia

2.1. Noción de sinonimia en la lengua general

Una de las definiciones de sinonimia más conocidas es la que Ullmann propuso en Précis de sémantique française:

“Etant donné l’imprécision du sens des mots et l’intervention de valeurs affectives et évocatrices, la synonymie parfaite est un état rare et précaire. Ne seront tenus pour synonymes authentiques que les mots qui peuvent se substituer les uns aux autres n’importe quel contexte, sans qu’il y ait le moindre changement dans la signification objective et la nuance affective de l’enoncé.” (Ullmann, 1952: 180)

Es sabido que las características de esta definición implican prácticamente la inexistencia de la sinonimia auténtica, como el mismo Ullmann afirma al inicio de la cita y que, con el propósito de ofrecer una definición no tan restrictiva de esta noción, Lyons propuso en Semantics otra de las definiciones más conocidas:

“Our criterion for sameness and difference of sense will be made more directly dependent upon the descriptive meaning of utterances; two or more expressions will be defined to have the same sense (i.e. To be synonymous) over a certain range of utterances if and only if they are substituable in the utterances without affecting their descriptive meaning.” (Lyons, 1977: 202)

Estas dos definiciones que, efectivamente, discrepan en el grado de restricción de la noción de sinonimia, convergen en el hecho de basarse en la intercambiabilidad en el contexto; Cruse, en el capítulo dedicado a la sinonimia de Lexical Semantics ofrece una definición más acorde con las actuales tendencias lingüísticas, donde la sinonimia es tratada desde el punto de vista del análisis de rasgos semánticos:

“Synonyms, then, are lexical items whose senses are identical in respect of ‘central’ semantic traits, but differ, if at all, only in respect of what we may provisionally describe as ‘minor’ or ‘peripheral’ traits.” (Cruse, 1986: 267)

En general, podemos afirmar que la lingüística ha tenido en cuenta, en lo que al análisis de la sinonímia se refiere, los aspectos estilísticos y pragmáticos, y que esto contrasta, como vamos a ver a continuación, con los enfoques terminológicos más onomasiológicos.

 

2.2. Noción de sinonimia en terminología

En terminología, la noción de sinonimia depende de forma casi exclusiva de la orientación teórica de la que se parte. Así, para la llamada escuela de Viena, en la que la perspectiva onomasiológica es considerada el principio fundamental de la terminología y en la que los conceptos son entendidos como unidades mentales aisladas, delimitadas y universales, la definición de sinonimia se reduce a la “identidad del concepto” (Wüster, 1979; Felber, 1984; Felber-Picht, 1984; Picht-Draskau, 1985); la coincidencia con la norma ISO 1087-1990 es obvia: “Relation between designations representing only one concept in one language”.

Desde la escuela de la Europa del este (incluímos bajo esta denominación las escuelas de las antiguas Unión Soviética y Checoslovaquia) encontramos un panorama menos homogéneo, ya que, si bien es cierto que documentamos definiciones idénticas a las de la escuela de Viena, es decir, estrictamente onomasiológicas, como la de Natanson (1983: 54): “un phénomène consistant en l’attribution de plusieurs termes au même concept.”, también lo es que para otros autores, tales como Irgl (1987: 275) y O. S. Ahmanova —este último, uno de los teóricos más representativos del pensamiento terminológico de la Unión Soviética—, la definición de sinonimia es mucho más compleja, ya que tiene en cuenta los aspectos connotativos y estilísticos de los términos:

“‘SYNONYMIE. Coïncidence en signification essentielle (le plus souvent, avec la conservation des différences quant aux nuances et à la caractéristique stylistique) des mots, des morphèmes, des locutions, des unités phraséologiques, etc.’ (...) ‘SYNONIMES. (Les mots de la même signification) (...) Ce sont les membres du même groupe thématique (...) qui: a) appartiennent à une même catégorie du discours et b) sont tellement rapprochés au point de vue de leurs significations que leur emploi correct dans le discurs nécessite la connaissance précise des nuances sémantiques qui les différencient et de leurs propriétés stylistiques.” (Ahmanova, 1966).

Es en la llamada escuela de Quebec, que tiene una clara orientación terminológica hacia la normalización lingüística, donde más se ha reflexionado acerca de la sinonimia en terminología, ya que, precisamente, el tratamiento de los sinónimos se suele considerar una de las tareas esenciales en los trabajos de normalización terminológica. Esta línea de reflexión ha llevado a opciones distintas en lo que se refiere a la noción de sinonimia: así, encontramos definiciones paralelas a las de orientaciones estrictamente onomasiológicas, expresadas sobre la base de la igualdad de significados (Landry, 1983: 269; Nakos, 1986: 6; Duquet-Picard, 1986: 131; Lethuiller, 1989: 1). Pero mayoritariamente estas definiciones se separan del planteamiento de la teoría clásica de la terminología, y se acercan mucho más a la lingüística, ya que no sólo se basan en la identidad de concepto sino que analizan el uso y los aspectos de connotación.

De Bessé (1974: 36), por ejemplo, considera indispensable que los términos se usen en la misma situación; Corbeil (1983: 7-9), que los términos sean en uso e intercambiables en el mismo enunciado; Héroux (1974: 61), que pertenezcan al mismo nivel de abstracción y que sean intercambiables en todos los contextos.

A partir de las definiciones que hemos consultado observamos rápidamente una gran heterogeneidad en lo que se refiere al fenómeno de la sinonimia y también que es posible establecer unos criterios mínimos y unos máximos para considerar su existencia. De acuerdo con Cabré (1992:202), nos referiremos a estos criterios mínimos y máximos como condiciones lingüísticas y pragmáticas. Así pues, desde un punto de vista estrictamente lingüístico, se considera imprescindible para la sinonimia la existencia de formas distintas y de significados (esencialmente) iguales. Desde un punto de vista más relacionado con el uso, con las condiciones del discurso, se consideran pertinentes (o no, en función del posicionamiento teórico) hechos pragmáticos como la intercambiabilidad contextual (en un contexto, para algunos autores; en todos los contextos, para otros), y una gran diversidad de aspectos que podemos llamar, de forma genérica y de acuerdo con la tradición francesa, ‘connotación’.

El objetivo central de nuestra presentación tiene que ver con esta igualdad de significado que hemos llamado ‘equivalencia conceptual’. No vamos a tratar, para no alargar excesivamente la presentación, las partes que forman este sintagma: equivalencia, por un lado, en frecuente concurrencia con identidad e igualdad, etc. y conceptual, por otro, en concurrencia con nocional, semántica, etc. Consideramos que ambos són interesantes puntos de discusión teórica que merecen un tratamiento aparte.

Sí, en cambio, vamos a centrarnos en la equivalencia conceptual a partir del análisis de sinónimos para establecer de que forma los distintos modos de denominar un concepto afectan la noción de equivalencia conceptual. Hemos querido llamar abordaje del concepto a la aproximación o acercamiento a un concepto [1].

 

3. Análisis de ejemplos

3.1. Introducción

Hasta ahora hemos visto que la equivalencia conceptual se halla en la base de la sinonimia y también la dificultad que representan tanto la noción de sinonimia como la noción misma de equivalencia conceptual. También hemos visto cómo todo ello parece estar esencialmente relacionado con la opción teórica terminológica de partida.

Diferentes autores han planteado el problema real que supone el establecimiento de relaciones de sinonimia a causa del carácter abstracto de las nociones y normalmente se plantea el análisis profundo de la definición y de los contextos como solución a esta dificultad.

“Dire que deux termes renvoient à la même notion n’est donc pas toujours facile, ni toujours innocent, à cause de la notion même de notion, qui se situe à un niveau d’abstraction où sont éliminées —il faut se demander par qui et pourquoi— certaines composantes sémiques, les unes sémantiques, les autres contextuelles.” (Corbeil, 1983)

Los ejemplos que presentamos a continuación, són una selección de parejas [2] de términos sinónimos que proceden de textos de un nivel medio de especialización, escritos en catalán, sobre medioambiente —concretamente sobre los residuos y su tratamiento. Las sinonimias han sido establecidas por un especialista en terminología y revisadas por un especialista en gestión de residuos. Esto nos permite afirmar que todos los sinónimos lo son efectivamente en contexto, es decir, a nivel de habla, pero plantean, como vamos a ver, problemas de intercambiabilidad a nivel de lengua, es decir, fuera de contexto, o en cualquier otro contexto posible.

 

3.2. Ejemplos no analizados

Para esta presentación se han seleccionado solamente aquellos ejemplos que, a nuestro parecer, resultan más interesantes para tratar la equivalencia conceptual y los distintos abordajes del concepto, a saber, casos de cambio léxico y de elisión. Se han dejado a un lado los tipos de ejemplos de cambio gráfico, morfosintáctico y morfológico, en los cuales la referencia al mismo concepto es prácticamente incuestionable. Consideramos que la equivalencia conceptual es plena aunque bien es cierto que podrían existir algunas restricciones de la intercambiabilidad en cualquier contexto por cuestiones estrictamente pragmáticas: + / - lexicalizado, + / - frecuente, + / - especializado, etc. Algunos ejemplos són los siguientes:

a) cambio gráfico:

carbonat de calci / caco3
matèria orgànica total / mot

b)cambio morfosintáctico:

aigües de pluja / aigües pluvials,
condicions del condensador / condicions en el condensador
evacuació de gasos / evacuació dels gasos

c)cambio morfológico:

rentatge de gasos / rentat de gasos,
pre-tractament / tractament previ

 

3.3. Ejemplos de cambio léxico

A partir del momento en que un concepto se expresa con radicales distintos —o con sintagmas que contienen algún radical distinto—, aumenta la probabilidad de que las distintas unidades usadas como sinónimas sean en realidad formas solo parcialmente sinónimas, ya que estos radicales, aún teniendo el mismo significado o un significado muy próximo, pueden conllevar diferentes características de uso, diferentes restricciones en cuanto a las colocaciones, etc. Puede también darse el caso de términos usados indistintamente en uno o varios contextos y que sean, en realidad, falsos sinónimos.

El cambio léxico puede producirse entre términos simples y también entre sintagmas. En este segundo caso, la estructura del sintagma más frecuente y que más diversidad presenta en nuestros ejemplos es el de N + SP aunque también disponemos de ejemplos con la estructura N + Adj. Una distinción que hemos percibido como interesante en el caso de los sintagmas es, como vamos a ver en el análisis de los ejemplos, si el radical que presenta el cambio es la base del sintagma o si forma parte del complemento.

A continuación presentamos algunos ejemplos en los que se produce una alternancia en la base del sintagma.

a) capacitat corrosiva, poder corrosiu

prova de germinació, test de germinació

b) compostos incremats, subproductes incremats

aigües superficials, cursos superficials

c) mètode Kjeldahl / digestió Kjeldahl

Para los casos a) observamos una equivalencia conceptual plena provocada por el hecho de que las bases que alternan pueden considerarse sinónimas a su vez. En los casos b), en cambio, la equivalencia conceptual no parece plena ya que aunque consideremos que se refieren a un mismo concepto, el resultado sintagmático es distinto en lo que se refiere al acercamiento o abordaje de ese concepto y, según lo que se entienda por concepto, podrían ser considerados conceptos distintos. Así, por ejemplo, compostos incremats y subproductes incremats se refieren en ambos casos al mismo residuo nocivo del proceso de incineración pero en el primer caso se hace énfasis en el hecho de ser compuestos químicos y en el segundo, en el hecho de que estos compuestos no son primarios, sino subproductos, lo que les añade toxicidad. De modo semejante, aigües superficials hace énfasis en un contenido y cursos superficials, en un continente.

Para algunos de estos términos sinónimos, como en el caso c) se podría hipotetizar un tercer término que representaría la suma de los dos documentados y estos, a su vez, representarían elisiones dobles de este hipotético término. Así, mètode Kjeldahl y digestió Kjeldahl, serían elisiones distintas del término mètode de digestió Kjeldahl. Este tipo de hipótesis podría plantearse para trabajos de orientación diacrónica sobre la sinonímia que quizás podrían ofrecer algunos resultados muy interesantes sobre la génesis de los conceptos a partir del estudio de los distintos estadios de denominación. Desde análisis estrictamente sincrónicos como el nuestro, este tipo de variación debe considerarse un cambio léxico más.

En los casos que hemos analizado, la variación se produce en la base del sintagma, pero son más frecuentes todavía los casos siguientes de variación léxica en el complemento del sintagma:

a) intrusió marina, intrusió salina

mostra assecada, mostra seca

b) taxa d’abocador, taxa d’abocament

separació d’aigua, separació de fangs
impacte ambiental de l’abocador, impacte negatiu de l’abocador

c) aigües subterranies, aqüifer

Observamos en todos estos casos diferentes abordajes del concepto. Así, para referirnos a la acción de que el agua salada del mar se introduzca en un curso de agua dulce, podemos hacerlo con énfasis en la procedencia del agua —intrusió marina— o con énfasis en la características de este agua — intrusió salina— y, de igual modo, podemos referirnos a una muestra de compuesto que ha sido deshidratada a partir del resultado —mostra seca— o a partir del proceso realizado —mostra assecada—; podemos denominar como taxa d’abocador el precio que una empresa u organismo paga para poder verter los residuos según si pensamos en el sitio donde se vierte, o taxa d’abocament, si pensamos en la acción que se realiza.

Casos aún más interesantes son los que hemos visto anteriormente como posibles dobles elisiones, o elisiones en dos sentidos distintos a partir de una denominación no documentada: separació d’aigua y separació de fangs son dos formas distintas de abordar el concepto que definiríamos como la acción realizada al final de un proceso de depuración de aguas en la que se separa el agua, para darle un tratamiento, del lodo, para darle otro tratamiento distinto. Y, de igual modo, podemos referirnos al impacto negativo para el medio ambiente que conllevan los vertederos con los sinónimos impacte ambiental de l’abocador y impacte negatiu de l’abocador. Para estos dos casos se podrían hipotetizar las formas subyacentes o previas separació de fangs de l’aigua y impacte ambiental negatiu de l’abocador, respectivamente.

Parece relevante el hecho de que el cambio se produzca en la base o en el complemento del sintagma, pero este es un punto que debe ser analizado en profundidad y con una muestra cuantitativamente significativa. Por nuestra parte, nos inclinamos a hipotetizar, a partir de los ejemplos analizados, que el cambio de base tiende a dar como resultado sinónimos con un grado de equivalencia conceptual más alto que el cambio léxico en el complemento. Esto parece justificarse porque la base del sintagma suele coincidir con un rasgo esencial del concepto y si se cambia por otro, se elige otro lexema que coincida ampliamente con éste. Es en el complemento donde encontramos los rasgos complementarios, no esenciales, y por ello las posibilidades de variación son mayores; esto conlleva cambios en la forma de denominar y acercarse al concepto, pero el concepto se mantiene en su esencia.

Tras este breve análisis sobre sinónimos parcialmente intercambiables desde el punto de vista de su equivalencia conceptual, vamos a finalizar la presentación de ejemplos de cambio léxico con un caso de falsa sinonimia. Aigües subterrànies y aqüífer son dos términos distintos para dos conceptos claramente distintos procedentes de la geología y que, sin embargo, aparecen frecuentemente usados indistintamente tanto en textos divulgativos como más especializados. El acuífero es la estructura geomorfológica donde se almacena y por donde circulan las aguas subterráneas. El hecho de que estos dos conceptos, como vemos, bien distintos y delimitados, se puedan usar indistintamente nos permite reflexionar acerca de una causa importante de sinonimia: la proximidad conceptual, que puede, a veces, convertirse en igualdad conceptual por conocidas figuras retóricas como la metonímia, la metáfora, etc.

 

3.4. Ejemplos de elisión

La elisión representa, sin duda alguna, el fenómeno sinonímico más importante a nivel cuantitativo. La elisión es un método anafórico textual por el cual un número importantísimo de términos abandonan su denominación establecida para verse reducidos a formas más cortas —a veces mucho más cortas— y por lo tanto más económicas a nivel comunicativo.

En Principes d’établissement d’une terminologie scientifique et technique (Lotte, 1981), uno de los textos de teoría terminológica más importantes de la llamada “Escuela rusa de terminología”, encontramos una justificación del acortamiento de los términos por métodos anafóricos y de elisión:

“Lorsqu’on sait de quelle notion il s’agit, on peut omettre les éléments déterminants du terme. Si un livre est consacré en entier aux moteurs à carburateurs, il est inutile de répéter ce terme à chaque fois; on peut se contenter du terme génerique ‘moteur’ (...) Dans ce cas, il n’y a pas de changement de la signification ou de la forme du terme, mais un simple remplacement de la notion spécifique par la notion générale.” (Lotte, 1981: 7)

En los estudios de la sinonimia es corriente obviar los casos de elisión (especialmente los casos de sustituciones anafóricas con artículos, pronombres, etc., casos que tampoco nosotros analizamos) por distintas razones. La primera es, a nuestro entender, que la elisión representa un hecho de habla y no de lengua, y la terminología se ha interesado clásicamente por los hechos de lengua y no por los de habla; una segunda razón es que elisión y anáfora son recursos de cohesión lingüística bien conocidos y que afectan a todo tipo de discurso. Reconocer que la terminología funciona, en algunos aspectos, de forma tan parecida a la lengua general, llevaría a la terminología a perder parte de su especificidad. Desde nuestro enfoque lingüístico nos parece interesante comprobar también cuantitativamente que el texto especializado es, por encima de todo, texto, es decir, acto de comunicación.

Los siguientes ejemplos son todos ellos casos de elisión, aunque representan efectivamente tipos de elisión distintos, con resultados distintos y provocados por razones también distintas que no vamos a analizar en esta ocasión; simplemente los presentamos como variantes denominativas concurrentes que son y los agrupamos en función del nivel de elisión y de la parte elidida.

a) rendiment energètic, rendiment

sistema de depuració de gasos, sistema de depuració

b) xarxa de distribució d’aigua potable, xarxa de distribució

concentració mitjana de SO2, concentració

c) àcid sulfhídric, sulfhídric

reactiu extractant, extractant

d) diòxid de carboni, carboni

e) captacions d’aigües subterrànies, captacions subterrànies

elèctrode selectiu d’amoníac, elèctrode d’amoníac
eliminació controlada de fangs, eliminació de fangs

En realidad, la equivalencia conceptual existente entre un término y su sinónimo o variante [3] con elisión es cero, ya que el término con elisión pasa a ocupar un concepto más genérico que el término sin elisión, como hemos visto en Lotte. Este concepto más genérico normalmente se corresponde con el concepto inmediatamente superior del árbol de campo ordenado jerárquicamente; es decir, con la elisión, el subordinado pasa a la posición del superordinado. Este es el caso de los ejemplos de a), pero otras veces el salto que se produce es doble o, aún, triple, como vemos en b). En todos estos casos, vemos cómo las elisiones van reduciendo los complementos y en algunos la reducción llega hasta aislar la base del sintagma.

Una situación distinta se da cuando la elisión va en la dirección contraria de forma que al elidir la base nominal de N + Adj, el adjetivo se nominaliza: àcid sulfhídric, sulfhídric; reactiu extractant, extractant y tiende a lexicalizarse. En estos casos, el resultado también es la referencia a un concepto más genérico pero la relación ya no es tan inmediata, y se pueden llegar a dar casos de falsa sinonimia y de auténtica ambigüedad textual4, como es el caso de diòxid de carboni y carboni, en el que la elisión no da lugar a un término más genérico, sino completamente distinto dentro de la nomenclatura química.

La elisión también puede producirse, en el caso de sintagmas N + Adj + SP, con la caída del adjetivo que califica a la base del sintagma (elèctrode selectiu d’amoníac, elèctrode d’amoníac;eliminació controlada de fangs, eliminació de fangs) y, en el caso de sintagmas N + SP [prep + N + Adj] con la caída del nombre del complemento y el mantenimiento del adjetivo, convirtiéndose en un N + Adj (captacions d’aigües subterrànies, captacions subterrànies).

A continuación presentamos algunos ejemplos de elisiones especiales que hemos llamado incremento (en inglés, augmentation), consistentes en elipsis aparentes pero que tras un análisis más detenido descubrimos como términos a los que se ha añadido un complemento, pertinente, pero innecesario.

a) corrosió-erosió, procés de corrosió-erosió

fabricació, procés de fabricació
sequedat, grau de sequedat
combustible, material combustible

b) gestió d’un abocador, gestió d’un abocador controlat

bàscula, bàscula de pesatge

Normalmente, este rasgo que se explicita en la denominación es inherente, por ejemplo los procesos, y su aparición en la denominación se justifica solamente en el énfasis: corrosió-erosió, procés de corrosió-erosió; fabricació, procés de fabricació. Lo mismo sucede con sequedad, que en sí misma es un grado, y con otras palabras genéricas como material, operación, etc. (sequedat, grau de sequedat; combustible, material combustible). Este tipo de fenómeno se da con otras palabras, normalmente de bajo contenido semántico, como son sistema, fenómeno, etc.

Los ejemplos de b) presentan la particularidad de explicitar un rasgo semántico innecesario, a veces el más básico del significado total: si hay gestión en un vertedero es necesariamente un vertedero controlado y, efectivamente, las básculas sirven para pesar.

En las elisiones, la equivalencia conceptual es inexistente a nivel de lengua, ya que los conceptos son distintos en todos los casos y, en cambio, es total a nivel de habla, ya que no se produce ninguna variación en el abordaje del concepto (a excepción hecha, quizás, de los incrementos, en los que se producen algunos enfoques enfatizados).

 

4. Conclusiones

En relación con los ejemplos de cambio léxico podemos concluir, por un lado, que la equivalencia conceptual entre dos términos sintagmáticos es mayor cuando las partes en alternancia dentro del sintagma, también lo son y que cuando no se produce esta situación, la equivalencia conceptual es menor debido esencialmente a los distintos acercamientos al concepto que suponen las distintas partes en alternancia. Por otro lado, lanzamos las hipótesis de que la alternancia en la base del sintagma conduce a un mayor grado de equivalencia conceptual que en el caso de alternancia en los complementos, ya que en éstos se encuentran con más frecuencia los rasgos complementarios.

En relación con los ejemplos de elisión nos parece importante destacar que conllevan un grado de equivalencia conceptual máxima a nivel de habla y que, en cambio, el grado de equivalencia conceptual es mínimo a nivel de lengua, ya que con la elisión el concepto denominado pasa a ser un superordinado y, por lo tanto, un concepto distinto. Los casos de incremento se asemejan a los cambios léxicos en el sentido de que suponen diferencias en el abordaje del concepto, ya que enfasizan uno de los rasgos semánticos.

Finalmente, queremos concluir que la fórmula “identidad del concepto” parece definitivamente no válida para definir la sinonimia a la luz de los ejemplos analizados. La equivalencia conceptual o nocional puede ser efectivamente un parámetro importante a tener en cuenta en el análisis de la sinonimia pero siempre aceptando el hecho de que el concepto no es algo aislado y universal, sino que más bien aparece unido a las distintas lenguas naturales y, aún más, se ve afectado por las condiciones de producción y de uso, y por las experiencias individuales, como lo demuestran las distintas formas de abordar un mismo concepto.

 

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Wüster, E. (1998). Introducción a la teoría general de la terminología y a la lexicografía terminológica. Barcelona: Institut Universitari de Lingüística Aplicada. Universitat Pompeu Fabra.

 

[1] La denominación punto de vista (Condamines y Rebeyrolle, 1997) es también utilizada en un sentido muy próximo pero más relacionado con el fenómeno polisémico que el sinonímico.

[2] Para esta presentación nos hemos centrado en los grupos de dos sinónimos y no hemos tenido en cuenta los grupos de más sinónimos.

[3] Los términos con elisiones forman un subconjunto a medio camino entre variantes (ortográficas, morfosintácticas y morfológicas) y los sinónimos (léxicos).

[4] Consideramos que en los demás casos no se da ambigüedad porque, al ser un recurso anafórico, el término con elisión aparece siempre en referencia a una forma previamente desarrollada.

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