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Índice por autores

 

 

El terminólogo frente a las creaciones conceptuales

Elvia Rosa Castrillón Cardona
Grupo de Investigación en Terminología y Traducción
Escuela de Idiomas
Universidad de Antioquia
Medellín
Colombia

 

“In all sciences and technologies, new terms are regularly required for new objects, parts of objects, and new processes. The objects and methods of inquiry of each special subject determine the concepts with which it operates and designations required for these concepts.”
(SAGER 1997: 28).

 

En los tiempos actuales la ciencia, la tecnología y todos los avances que ellas implican, generan no sólo nuevos aportes tecnológicos y científicos para la humanidad, sino también nuevos conceptos que los soportan y requieren necesariamente, para poder esclarecer el concepto, de su correspondiente denominación o término.

En un mundo cambiante como el nuestro donde cada día se buscan nuevas rutas y maneras de crecer académica y científicamente se hace necesaria la denominación acorde con la disciplina y el entorno de los conceptos nuevos. En este sentido cada grupo de investigación debe preocuparse por tener claros los conceptos y denominaciones que utiliza, pues de esta manera logrará una comunicación especializada eficiente. Pero exactamente ¿dónde pueden presentarse las nuevas denominaciones? (Sager 1997: 25) al respecto manifiesta que:

“Term formation always occurs in a particular environment, e.g., in a research laboratory, a design office, a workshop or in any other situation where people have a need for new forms of expression. Modes of term formation differ according to (1) the subject area in which it occurs, (2) the nature of the people involved, and (3) the origin of the stimulus for term formation.” “Term formation is the process of naming the concepts required by a particular special language community for the development of cognitive processes and communication” (Sager 1997: 25)

En este caso cabe mencionar el término expresiones motrices empleado por el Grupo de Cultura Somática y Perfil Social de la Universidad de Antioquia donde emplearon este término como equivalente del concepto Sport de la siguiente manera:

Expresiones motrices [actividades deportivas]: Por expresiones motrices o actividades deportivas se entiende aquellas manifestaciones de motricidad que se hacen con distintos fines lúdico, agonístico, estético, preventivo, de mantenimiento y de rehabilitación y de salud entre otros, organizadas siguiendo una lógica interna que establece un código legitimado en un contexto social, y por el cual se admiten y/o prohiben unos gestos, se ofrecen pautas de comportamiento, se crean actitudes deportivas acarrean una intención subjetiva del ejecutante, que le otorgan un significado especialmente importante en la construcción del concepto de Cultura Somática. Las actividades deportivas o expresiones motrices, sin excluir las disciplinas deportivas, cubren, el rap, los carros de rodillos, las caminatas, la gimnasia para la tercera edad, y en ocasiones se cruzan en el territorio del arte como es el caso de la danza, el teatro, etc. Actividades que, entre otras, no sólo amplían el abanico de ofertas, sino que involucran a una población usualmente desatendida por el deporte tradicional (Correa, Grupo de Investigación en Cultura Somática y Perfil Social 1997)

¿Qué puede hacer el terminólogo frente a una situación como ésta? ¿A quién acudir cuando esto sucede?

Parto de precisar que se entiende por concepto, denominación y neología.

Neología: La neología, en términos generales, es la materia que se ocupa de los aspectos relativos a los fenómenos nuevos que aparecen en las lenguas (Cabré 1993: 443)

Concepto: Es una unidad de conocimiento que se emplea como medio de ordenación mental y que comprende las características captadas por el ser humano en un campo específico de conocimiento para un fin informativo”. (Grupo de Investigación en Terminología y Traducción: 1998).

Denominación: ´designation´ refers to “any representation of a concept” ISO 1087 (1990:5).

Cada concepto pertenece a una disciplina, ciencia o campo específico del saber por ello es muy importante ubicarlo en un área o subcampo para su correcta utilización y de acuerdo a las denominaciones que cada uno maneja puede encontrarse con mayor facilidad el término necesario y apropiado para cada campo. Esta ubicación en un campo específico le permite al terminólogo tener mayor claridad con la denominación que va a emplear y le permite estar seguros de la aplicabilidad en el área en que se está trabajando, puesto que no se puede ubicar un concepto sin tener en cuenta la relación que éste tiene con los otros conceptos del sistema conceptual:

“For the terminologist, the context is the key to the concept, which in turn constitutes the keystone of the terminologist´s work.” (Wright 1997: 81)

Como ejemplo tenemos: “Por expresiones motrices o actividades deportivas se entiende aquellas manifestaciones de motricidad que se hacen con distintos fines lúdico, agonístico, estético, preventivo, de mantenimiento y de rehabilitación y de salud entre otros, organizadas siguiendo una lógica interna que establece un código legitimado en un contexto social, y por el cual se admiten y/o prohiben unos gestos, se ofrecen pautas de comportamiento, se crean actitudes deportivas acarrean una intención subjetiva del ejecutante, que le otorgan un significado especialmente importante en la construcción del concepto de Cultura Somática”. (Correa, Grupo de Investigación en Cultura Somática y Perfil Social 1997).

Una vez ubicado el concepto en un área de conocimiento y estar seguros de su utilización se hace necesario y de gran importancia reconocer su ubicación del en un contexto del área, puesto que puede clarificar las dudas que se presenten con respecto a su empleo.

“Contexts are important to terminology with respect to the relationship of a term with its field of application.” (Dubuc and Lauriston, 1997: 81)

Pero, ¿qué sucede si el contexto que tenemos no es definitorio o no contribuye a esclarecer la denominación a emplear?

Los textos revisados no siempre clarifican los conceptos manejados, por tanto, una consulta con el autor o con un experto en el área es necesaria para tener mayor seguridad con la labor a realizar. Es muy importante contar dentro del grupo de investigación o en el trabajo terminológico con la presencia o colaboración de un experto del área en la que se trabaja porque de una u otra forma él es quien maneja apropiadamente su área y nos puede ayudar a enfrentar una situación de esta índole, la última palabra en la elaboración de la denominación no la tiene sólo el terminólogo por ello:

“La asignación de un término a un concepto es un proceso consciente y deliberado, llevado a cabo generalmente por los expertos del área de conocimiento en cuestión...” (Fedor de Diego, 1995: 55).

Por ejemplo en el caso del grupo de investigación terminológica sobre el sistema de conceptos en un subcampo de la malaria, el ciclo de vida del parásito malárico, durante el proceso de análisis de los conceptos en lengua inglesa e igualmente en lengua española se encontró que hay una denominación común para el concepto picadura/bite, que sin embargo en el caso específico de la malaria cobija dos conceptos diferentes por lo cual la comunicación especializada de dejarse así sería ambigua.

La denominación bite en inglés expresa dos realidades, la picadura que infecta al humano y la picadura en que se infecta el mosquito. En la primera se refiere a la picadura del mosquito que porta el Plasmodium (parásito malárico) y en la cual el Plasmodium es inyectado a un ser humano que no porta el Plasmodium. En la segunda la picadura en la que se infecta el mosquito, éste ingiere sangre de un ser humano que ya porta el Plasmodium, y de esta manera el Plasmodium se alberga en el mosquito y éste queda infectado y con la capacidad de transmitir la enfermedad a un ser humano.

Esta ambigüedad de denominación es necesario resolverla para lograr una eficiente comunicación profesional. Con este propósito, el experto del área en malaria en colaboración con el terminólogo propone denominaciones que permiten hacer distinción entre los conceptos. Se propone human-infecting bite y mosquito-infecting bite (Blair, Silvia y Grupo de Investigación en Terminología y Traducción, 1998)

El anterior es un primer paso de un análisis de neología dado en la existencia del neologismo en ambas lenguas que se podría denominar “creación”. El ámbito en el cual se generan estos neologismos está dado en la base de datos realizada por dicho grupo y todavía se encuentra en proceso de análisis, mientras sale a rodar 8por Internet y es aceptado por otros expertos del área.

En todo el proceso de elaboración de la denominación es fundamental realizar una etapa de cotejo con el experto con el fin de sancionar la creación terminológica, pues quien más sino él, es quien está familiarizado conceptualmente con el área de conocimiento trabajada. Sin olvidar, por supuesto, que para una creación de este tipo es necesario tener en cuenta que existen muchos recursos en el lenguaje a los cuales debemos acudir en esos momentos. Algunos autores como Arntz, Picht y Sager mencionan métodos o recursos a los cuales podemos acudir, entre ellos tenemos:

“Las denominaciones deben integrarse de manera natural en el sistema lingüístico... Las denominaciones deben ser:

razonablemente breves

fáciles de retener

fáciles de pronunciar

apropiadas para la formación de derivaciones (Arntz y Picht 1989: 144)

Debe percibirse claramente que la denominación está de acuerdo a las normas que tiene la lengua en la cual se está elaborando, puesto que cada sistema lingüístico tiene sus propias regulaciones y no se puede crear sin unas reglas que nos permitan un buen manejo y un respeto por el idioma. Los siguientes son algunos de los autores que presentan modelos aplicables para esta formación:

/ (Arntz Y Picht 1989: 147) mencionan entre los métodos a los que podemos acudir: terminologización, formación de compuestos o grupos de palabras, derivación, conversión, préstamo y abreviación

/ (Sager 1997: 28) presenta:

The formation or terms is carried out by three different methods, namely by:

the use of existing resources

the modification of existing resources

the creation of new linguistic entities.

Simile can also be considered as a preliminary to term formation, which assists in the fixation of a concept by some easy means of comparison (Sager 1997: 29).

/ (Fedor de Diego, 1995: 56) “Dos conceptos se integran parcialmente para formar con las zonas comunes un concepto nuevo, designado con un término integrado por dos originales” ejemplo mosquito-infecting bite.

En algunas ocasiones los nuevos conceptos se pueden encontrar denominados con el nombre de su autor, inventor o descripción corta del concepto mencionando algunas de sus características o tomando prestado algún término de su área o de otra cercana.

Una vez analizados los métodos anteriores y tomada la decisión de la nueva denominación puede pedirse a otros expertos la opinión que tienen con respecto a esta nueva denominación. Todo esto, porque son ellos quienes de una u otra forma, desde ese momento emplearán el concepto con su respectiva denominación y de esta manera hablar entre ellos el mismo idioma y evitar opacidades o desfases en cada área de conocimiento.

“El desarrollo heterogéneo de la investigación y de la exploración científica en diversas latitudes en áreas específicas del conocimiento, hace necesario el consenso en la precisión de terminologías unívocas que permitan una comunicación efectiva y un mejor aprovechamiento de los resultados obtenidos en los diversos campos para el avance de las disciplinas.

En la información científica se presenta la falta de comunicación efectiva, no sólo en la comunicación bilingüe sino también en la comunicación monolingüe, Wüster (1985) asevera que en el proceso de construcción de conocimiento en un campo específico del saber la imprecisión conceptual no se debe a barreras geográficas o lingüísticas; es decir, que éstas no pueden ser la causa de la dificultad de la comunicación entre pares”. (Plested et al 1998)

Los acercamientos a las disciplinas por medio de la terminología, con miras a la comunicación entre pares, a la traducción, la interpretación o a la instrucción de no-expertos, requieren de una estructura conceptual estandarizada para poder facilitar dicho proceso. Si no existe una conceptualización precisa no es posible unir los adelantos de diferentes especialistas o grupos de investigación para generar nuevo conocimiento, por eso en cualquier área de desarrollo científico se hace necesaria la estandarización terminológica a la que se refieren Arntz - Picht:

“Con el fin de garantizar una comunicación internacional precisa y unívoca, las organizaciones internacionales de normalización, especialmente, iso y cei, abogan en favor del desarrollo sistemático de vocabularios especializados internacionalmente, homogeneizados partiendo de sistemas de conceptos unificados”. (Arntz y Picht 1989: 212)

Para concluir es preciso retomar a (Bréart, 1998: 22) cuando dice:

“Enfin, le neologisme est le resultat d´un besoin de denomination unique d´une nouvelle notion. Il est soit un emprunt a d´autres langues, soit une pure creation”.

 

Bibliografía

Arntz, Reiner y Picht Heribert (1989). Introducción a la terminología. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Ediciones Pirámide, 212 p.

Bréart Loïc. (1998). La modélisation dans les activités terminológiques: Prise en compte de l'optique des utilisateurs par des structures d'information. Mémoire présenté en vue de l'obtention d'un D.U. en Rédaction Technique et Analyse de l'Information. Faculté des Lettres et Sciences Humaines, Université de Limoges.

Correa G. Elvia, (1997). Grupo de Investigación en Cultura Somática y Perfil Social. Universidad de Antioquia.

Cabré, M. T. (1992). La terminología: Teoría, metodología, aplicaciones. Barcelona: Antartida/Empuries.

Fedor de Diego, Alicia (1995). Terminología Teoría y Práctica. Caracas: U. Simón Bolívar. Equinoccio, Ediciones de la U. Simón Bolívar. Unión Latina.

Felber, H y PICHT, H. (1984). Métodos terminológicos y principios de investigación terminológica. Madrid: Instituto “Miguel de Cervantes” CSIC.

Reiner Arntz, PICHT, Heribert (1995). Introducción a la Terminología. Traducción del alemán Amelia de Irazábal…[et.al]. Madrid : Fundación German Sánchez Ruipérez, 1995. 384 p. (Biblioteca del Libro ; 64).

Sager, Juan Carlos. (1997). Handbook of Terminology Management. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company. V. 6, 290 p. (Scholarly Monograph series/ American Translator Association).

 

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