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Glosario de Derecho e Informática:
una delimitación conceptual necesaria
Aurora M. Camacho Barreiro
Instituto de Literatura y Lingüística
Cuba
Ante el impacto de las nuevas tecnologías y en pleno desarrollo de la revolución informática, la modernización del Derecho en Cuba ha generado una serie de estudios de índole teórica y no pocos empeños de índole práctica, entre los cuales conviene mencionar el proceso de informatización de las bibliotecas jurídicas y parlamentarias, la elaboración de un tesauro y de un diccionario de términos jurídicos.
Para satisfacer este último empeño, la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) solicitó los servicios de la Sección de Terminología Monolingüe del Instituto de Literatura y Lingüística (ILL) para, conjuntamente, emprender un proyecto de investigación que abordará nueve áreas temáticas del ámbito jurídico. Dichas áreas son: Derecho Constitucional y administrativo, Civil y de Familia, Penal o procesal, Notarial, Laboral, Económico y financiero, Internacional y Derecho e Informática.
Durante el rastreo bibliográfico emprendido pudo corroborarse la hipótesis del Dr. D’ Estéfano Pisani:
Son pocos los diccionarios (...) de que disponen nuestros juristas, los cuales, además, no comprenden todas las ramas de la ciencia jurídica,no son cubanos ni actuales (inédito, 1995)
Dadas las circunstancias en que surge nuestro proyecto de investigación, caracterizadas por el empeño de modernizar las estructuras del Derecho, Cuba debe establecer nuevas relaciones jurídicas; debe retomar instituciones en desuso tales como la legislación tributaria; debe imprimir nuevo contenido a viejas instituciones ante el surgimiento y estabilización de fenómenos ajenos a nuestro sistema jurídico; debe suscribir acuerdos internacionales bajo el efecto transformador de la revolución tecnológica y tiene que resistir con su terminología frente a la invasión de otras lenguas, en especial del inglés. En tales condiciones debe, además, formar a especialistas más capaces y preparados de cara al siglo XXI. Por todas estas razones, la realización de un plan como el previsto contribuirá a elevar nuestra cultura jurídica y en definitiva, a fortalecer nuestra cultura y nuestra identidad como nación.
En consonancia con el acelerado desarrollo de la terminótica desde finales de la década del 90, como expresión de las aplicaciones informáticas y las nuevas tecnologías a la investigación terminológica, nuestro proyecto - que se reafirma como deudor de los postulados teóricos y prácticos de la escuela catalana de terminología- demandó de un programa gestor de base de datos que permitiera el almacenamiento y el procesamiento de toda la información.
A continuación propongo una aproximación a uno de los glosarios en preparación: aquel que revela la articulación del Derecho con la Informática, relación en la cual esta última se presenta como objeto de Derecho.Este segmento jurídico se propone regular todas las actividades relacionadas con la informática y con las tecnologías afines. Es una obviedad que ese vínculo también puede manifestarse en otras áreas del conocimiento científico y técnico. Entonces, cabe preguntarse qué distingue a este segmento especializado para generar un proyecto de aplicación terminográfica. Consideremos algunas razones:
en primer lugar, la estabilidad conceptual de las disciplinas implicadas como un requisito en la formación de terminologías, pués el conocimiento especializado se trasmite sólo a través de una terminología solidificada por el uso real entre los especialistas. en el caso que nos ocupa la fijación del vocabulario se alcanza con la sistematización y divulgación de los postulados teóricos,
en segundo lugar, la inserción en los planes de estudio de la carrera de derecho de la asignatura derecho e informática en el último quinquenio, con la consecuente instrumentación de programas, cursos y la formación de personal especializado, confirman que “una de las características que avalan la autonomía de una disciplina científica es su presencia en el ámbito de la docencia” (M. Lorente y M.T. Cabré, 1996:21),
en tercer lugar, y en estrecha relación con el epígrafe anterior, se cuenta ya con un equipo de profesores que, como especialistas, contribuirán a estructurar el conocimiento, a la precisión terminológica y a la trasmsión de la información,
en cuarto lugar, la abundante literatura especializada —artículos de revistas y comunicaciones orales o escritas presentadas en eventos científicos, en lo fundamental— que ha generado esta interrelación, nos permitirá estudiar la terminología en su entorno o habitat natural para dejar atrás los estudios “puros” a nivel de laboratorio y pasar a un enfoque que considera el texto jurídico como objeto de análisis. conceptos claves tales como derecho de la informática, informática jurídica, seguridad informática, teletrabajo, telemática o ciberarte, emergen del texto y se integran en un sistema nocional que debe desentrañarse un la fase de exploración del área,
en quinto lugar, la legislación informática —que emana de la legislación orgánica— se actualiza con el surgimiento de fenómenos tales como las redes de alcance global, con INTERNET a la cabeza; la protección de la información y en especial del software como propiedad intelectual o el valor probatorio del documento electrónico.
en sexto lugar, y no menos relevante, la sociedad cubana de derecho e informática ha creado y fomentado un marco amplio y multisectorial de análisis y discusión a partir de la pujanza alcanzada por la disciplina. La celebración de tres congresos y de numerosas y fructiferas sesiones de trabajo permanentes son también un buen indicador de la vitalidad de este segmento especializado del derecho y del dinamismo de los especialistas implicados.
Partiendo del hecho de que se trata de dos disciplinas que interactúan, debemos considerar entonces que el vocabulario informático aparecerá dosificado, pues se incluirán aquellos términos que el jurista debe conocer en su proceso de automatización de la actividad jurídica. La delimitación conceptual será en breve la fase que permita establecer y fijar el corpus terminológico. Precisamente, en dicha fase trabajo nos encontramos y del contacto e intercambio con los especialistas obtendremos la precisión y claridad necesaria.
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