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Presentación del Comité Técnico Nacional Cubano
de Normalización en Terminología (NC CTN-14)

Rodolfo Alpízar Castillo*
Presidente del Comité Técnico NC CTN-14*

Francisco Planas Guiral**
Secretario**
Cuba

 

Luego de una labor preparatoria algo más dilatada de lo que cabía esperar, en el mes de septiembre de 1997 se constituyó oficialmente el Comité Técnico Nacional Cubano de Normalización en Terminología, correspondiente al CT 37 de la ISO. A los efectos de la nomenclatura interna, este comité ha sido identificado con el código NC CTN-14. Se aclara que se le asignó el número 14, y no el 37, porque 14 es el número de orden que le correspondió en el país al ser oficializado.

Aunque es reconocido por la ISO y ha sido consultado por el CT-37 en relación con varios de sus documentos, aún no tiene estatuto de miembro pleno, por razones de índole económica.

Los miembros del CTN-14 son nombrados por instituciones que, deseando estar representadas en el Comité, determinan cuál o cuáles de sus especialistas han de pertenecer a él; por este motivo, pueden ser revocados por ellas. Sin embargo, la designación del presidente y el secretario, a partir de los miembros propuestos por las instituciones, es efectuada mediante decreto oficial emitido por la Oficina Nacional de Normalización, que es un organismo gubernamental, de modo que ellos no pueden ser cambiados sin que medie un decreto en tal sentido. También responde a un decreto de dicha Oficina la propia constitución del CTN-14. Dada esta característica, se le define como una organización gubernamental, y su labor ha de estar encaminada a resolver necesidades de gobierno en el ámbito de la normalización.

En el Comité es posible admitir miembros que no representen a ninguna institución, siempre que estén dispuestos a trabajar en la dirección de las actividades del CTN-14.

El CTN-14 está formado en la actualidad, luego de pequeños ajustes, por 13 personas; de ellas, el presidente fue propuesto para miembro por el Instituto Cubano del Libro (ICL), al que, por tanto, representa, y el secretario fue propuesto por el Instituto de Documentación en Ciencia y Tecnología (IDICT), aunque en estos momentos ya no pertenece más a dicha institución, sino al Equipo de Servicios de Traducción e Interpretación (ESTI).

Integra el CTN-14 un representante de la Oficina Nacional de Normalización, el que funciona como enlace entre ambos, además de actuar, en la práctica, como un asesor en lo relativo a los aspectos formales de las normas en general; también son miembros un representante del Instituto Nacional de Investigaciones en Normalización; tres representantes del ESTI; un representante del ICL; un representante de la Facultad de Lenguas Extranjeras; un representante del Instituto de Literatura y Lingüística (este especialista antes fue representante del IDICT, pero fue trasladado al desvincularse el IDICT de la labor terminológica), un representante de la Empresa de Cítricos “Victoria de Girón”, de la provincia de Matanzas; un representante del IDICT, y una jubilada.

La propia composición del CTN-14 apunta hacia su principal limitación, reflejo de los actuales problemas de incomprensión de la labor terminológica en general, y de la normalización terminológica en particular, en el país (problemas a los cuales me referiré someramente a continuación). A la vez, esta composición indica una de las vías que, al margen de planes de trabajo y actividades de corte organizativo que se han de emprender para el nuevo año, deberán presidir las acciones del CTN-14: Me refiero a la necesidad de que haya una representación más armónica de las instituciones en cuyo quehacer tenga un espacio la terminología.

No fue nuestra intención que el Comité llevara la composición que muestra, sino fue una consecuencia del estado actual del problema, mas el hecho real es bien simple de enumerar: De las 13 personas que lo componen, 3 son terminólogos, 2 son especialistas en normalización, 1 es profesor, y 7 son traductores (la jubilada también lo es). El desarrollo perspectivo del Comité exige que esta composición sea modificada, de manera que haya alguna representación de los sectores de mayor peso en el quehacer técnico y económico del país. Para lograrlo, desde luego, primeramente habrá que lograr convencer a quienes encabezan esos sectores de la necesidad o la conveniencia de la normalización terminológica para ellos. Mas esa tarea requiere trabajo y paciencia para ser realizada.

Para nuestro pesar, debemos admitir que no se trata de un emprendimiento fácil, sino todo lo contrario, y que a pesar de más de dos décadas de predicar y actuar se ha avanzado muchísimo menos de lo que era de suponer. El propio hecho de que el IDICT, que es el órgano que rige la información científico técnica en el país, y además estuvo en la génesis de la idea de constituir el Comité (incluso fue fundador de la Riterm), y durante diez años desarrolló un interesante trabajo terminológico, gracias al Centro de Traducciones y Terminología Especializada (CTTE), haya decidido en el presente año 1998 desvincularse del trabajo terminológico mediante el expediente de ceder a otras instituciones a los terminólogos con que contaba, nos da la medida de lo frágiles que son las bases sobre las que se asienta el quehacer terminológico en el país, el escaso reconocimiento de que goza en algunos sectores y centros de decisión, y del inmenso trabajo de “comandos de la terminología”, como decía Dubuc, que aún nos queda por emprender.

Por el momento, la actual composición no ha afectado la actividad del Comité, consistente básicamente, en cuanto a la relación hacia el exterior, en el análisis de proyectos de normas remitidas por la ISO, entre los cuales, el más importante ha sido la nueva versión del vocabulario de la terminología.

Pero, sin duda, el más importante trabajo realizado por el CTN-14 ha sido la revisión y modificación de la vieja norma cubana NC-00-13:79, llamada “Guía para la elaboración de normas de terminología y simbología”, la cual, como indica su nombre, es el documento normalizador por el cual se deben guiar quienes emprendan la tarea de normalizar algún área especializada en el país. La norma modificada no solo contenía aspectos que necesitaban ser actualizados, lo cual sería comprensible dada la cantidad de años transcurrida desde que se aprobó, sino también adolecía de graves faltas en su concepción y redacción. Baste decir que en uno de sus párrafos declaraba que, para aceptar un término en una norma terminológica, este debía estar registrado por el Diccionario de la Academia.

Un punto que ha constituido motivo de constante preocupación del Comité ha sido, y es, el de la reafirmación del principio del respeto institucional que debe tener la ISO en relación con la lengua de sus miembros. Como algunos saben, y tal como puede leerse en los primeros párrafos de los proyectos de normas internacionales sobre los cuales se ha pedido pronunciamiento al Comité, la directiva del CT-37 ISO decidió que sus documentos de trabajo solo circulen en inglés. Al enviar los comentarios a los textos recibidos, en cada ocasión hemos expresado el más decidido rechazo a tal proceder. Es firme propósito de la directiva del CTN-14 continuar esta defensa de nuestras lenguas, aun cuando no haya otras voces que se nos unan, y a pesar del poco o ningún caso que nos hagan. Llamamos la atención de los colegas iberoamericanos que están en otros comités de normalización hacia este punto, y les pedimos que en cada oportunidad que se presente expresen también la exigencia de que se los documentos sobre los cuales se vaya a trabajar estén redactados en nuestras lenguas.

Para finalizar, es preciso hacer hincapié en que el comité de normalización terminológica que aquí presentamos es atípico, pues está diferenciado ideológicamente de lo que constituye la base del pensamiento de la generalidad de los comités de normalización terminológica ya existentes. Dicho de otro modo: El CTN-14 es un comité que NO ve en los postulados de la Teoría General de la Terminología la solución para todos los problemas que el desarrollo científico técnico plantea a la terminología. Entendemos y aplicamos los postulados de dicha teoría solo como lo que consideramos que es, una guía para orientarnos en la labor normalizadora dentro de sectores muy bien delimitados de la realidad, jamás como una receta útil para toda ocasión. La directiva del CTN-14, si bien ha accedido a ocupar la posición en que se encuentra, lo ha hecho con el fin de evitar posibles excesos que pudieran ocurrir en la actividad normalizadora en terminología, esto es, para impedir que la necesaria y muy útil labor de normalización de ciertos tecnoléxicos se convierta en factor de confusión en cuanto a la concepción del léxico científico como elemento que forma parte del vocabulario total de una lengua, por tanto no aislado de ella y que se realiza en el contexto de cierto tipo de discursos, y de la terminología como una disciplina de empalme, como se ha dicho, pero ante todo lingüística.

Por último, un factor que ha sido determinante para que la directiva del Comité haya aceptado asumir los cargos que ostenta, es la posibilidad que desde esa posición se nos puede ofrecer, de contar con algún grado de apoyo oficial en nuestro supremo objetivo de incrementar el desarrollo de la labor terminológica en el país, de fomentar el interés hacia ella en sectores que hasta el momento no han percibido su importancia, y de relanzar el viejo sueño de estructurar un mecanismo de coordinación, consultas e intercambio de información entre quienes desarrollan actividades terminológicas en el país. Conscientes de que la tarea no es sencilla, y de que difícilmente un comité de normalización podrá desempeñarla, hemos trabajado para sentar algunas pautas o proyecciones ideológicas en esa dirección y finalmente hemos logrado, luego de muchas discusiones y modificaciones de la idea original, la aprobación de un documento en este sentido, el cual ha pasado a ser la fundamentación de la creación del Comité.

 

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