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RITerm-BD
Daniel Prado
Unión Latina
En 1990, tres instituciones de RITerm, el IBICT de Brasil, el ICFES de Colombia y la Unión Latina, presentaron un proyecto ante RITerm -Red Iberoamericana de Terminología- que tendía a la elaboración de un banco de datos terminológicos para los países de habla española y portuguesa. Luego de varias consultas con los diferentes miembros de RITerm, se llegó a la conclusión de realizar previamente un estudio de factibilidad de dicho proyecto, dada la complejidad de la tarea, para el cual la UNESCO decidió aportar el financiamiento necesario, junto con la Unión Latina.
El estudio de factibilidad se realizó entre abril de 1995 y abril de 1996, y contó con el apoyo principal de la Secretaría de RITerm - el Instituto Universitario de Lingüística Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra -, además de instituciones en 11 países diferentes, a saber, el Colegio de México, la Universidad Nacional de Costa Rica, la Universidad Simón Bolívar de Venezuela (con la colaboración de Intevep), la Universidad de Antioquia en Colombia, la Universidad Femenina del Sagrado Corazón de Perú, el Instituto Brasileño de Información Científico-Técnica de Brasil, el Centro de Traducción y Terminología Especializada en Cuba, la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Servicio Iberoamericano de Información sobre la Traducción de Buenos Aires, URUTERM de Uruguay, así como el ILTEC de Portugal.
El trabajo realizado se basó en particular en una gran encuesta en los 12 países mencionados, y por otro lado en estudios específicos.
Encuesta
Se pudieron repertoriar las instituciones, las personas, los recursos materiales, los recursos bibliográficos, y los recursos terminológicos existentes en la región, reactualizando otras encuestas.
Igualmente, se pudo repertoriar los principales sectores de actividad de los países de la región, a fin de poder cotejar con los recursos terminológicos existentes en esos sobresectores.
En particular, detectaron 592 entidades que se ocupan de terminología, de los cuales 119 lo hacen de forma cotidiana, las otras lo realizan de forma espontánea o puntual. Se han detectado 147 instituciones que proponen o han propuesto diferentes tipos de formación en materia de terminología, 242 de ellas ofrecen servicios en materia de terminología, y 67 entre ellas han hecho eventos en los cuales figuraba la terminología. 136 de esas instituciones producen o han producido trabajos terminológicos (tanto diccionarios, lexicos, glosarios, tesauros, como bancos de datos con contenido terminológico o para-terminológico, publicaciones que conciernen la terminología, herramientas que permiten la gestión terminológica, etc.).
No es niguna sorpresa haber detectado que la casi totalidad de las instituciones declaran una insatisfacción en materia de necesidades, muy particularmente en formación, en información y en recursos, tanto financieros como humanos o bibliográficos.
Es importante anotar que 290 instituciones han manifestado colaborar con la red que propone el estudio de factibilidad, 89 ofrecen ceder su terminología, 229 intercambiarla, y 240 serían clientes eventuales de un sistema de difusión de datos terminológicos.
Sin embargo, se necesita realizar un esfuerzo bastante importante en materia de acceso a Internet, puesto que sólo 70 acceden al mismo o a otros bancos de datos terminológicos.
A pesar de que habría que desglosar las estadísitcas y no aceptar simplemente los siguientes porcentajes como una generalidad, dado que en cada país la realidad es diferente, 58 % de las instituciones que han respondido son instituciones públicas, y en particular, universidades, bibliotecas o centros de documentación. 25 % sólo pertenecen al privado comercial pero, a pesar de todo, 95 empresas, ya sean públicas o privadas, declaran trabajar en terminología en la región.
Estudios generales
El estudio de factibilidad ha repertoriado los sistemas telemáticos que permiten un acceso a informaciones terminológicas en el mundo entero (a saber, unos 180 servicios Internet, entre forums electrónicos, servicios Webs o bancos de datos accesibles por Internet), se han repertoriado y estudiado los 28 bancos de datos terminológicos mundiales más importantes, y se han hecho recomendaciones en lo que concierne la relación con las otras redes de información terminológica, en particular con las nuevas instancias europeas en materia de terminología, dado el auge que dichas actividades están teniendo en el continente europeo y que conciernen también el español y el portugués.
También se han listado todos los diferentes diccionarios que incluyen cualquier lengua iberoamericana y que se pueden encontrar en soporte informático, y se han listado y estudiado la centena de sistemas informáticos que permiten el trabajo en terminología.
Diagnóstico
El estudio ha permitido al mismo tiempo poder hacer un diagnóstico de lo que se necesita realizar. En particular, dos ejes principales deben desarrollarse: el primero es el de la formación, y el segundo es el de la constitución de una red de información terminológica con inclusión, evidentemente de acceso a bancos de datos terminológicos..
Formación
En lo que concierne el aspecto de formación, se sugiere realizar cuatro tipos diferentes de cursos, a saber :
enviar estudiantes latinoamericanos a universidades especializadas en España o en Brasil para una formación inicial.
creación de cursos multimedia, que podrían distribuirse en toda la región,
crear un curso itinerante de formación intermediaria en España y en América Latina,
realizar una escuela de verano en España y otra en Brasil de formación de formadores.
Información terminológica
El segundo eje a tratar es evidentemente la creación de una red de bancos de datos terminológicos y red de información terminológica accesible via Web.
Dicha realización se debería preparar en tres etapas.
1. Puesta en ruta de un web de información terminológica (un embrion existe ya en el IULA), en el cual se podría disponer los principales diccionarios que los voluntarios de RITerm desean ceder a la red.
2. Instalación de seis bancos de datos terminológicos de la región en red, cuya terminología debería ser controlada, validada y organizada, bajo un formato estándar (SGML), y de acceso restringido a los miembros de RITerm y acceso comercial -pero de bajo costo- a aquellos exteriores a RITerm.
3. La tercera etapa de dicha red sería simplemente la de instalar todos aquellos bancos de datos terminológicos que deseen integrar la red bajo las normas ya definidas.
Por supuesto, entre las actividades que dicha red debe llevar a cabo, debe haber una coordinación y muy particularmente una dedicación prioritaria a sectores que más lagunas contienen, además de, por supuesto, constituir un corpus interesante para la consulta de cualquier traductor.
Las lenguas prioritarias en dicho banco de datos serían evidentemente portugués, castellano, catalan y cualquier otra lengua iberoamericana para la cual haya recursos terminológicos y equipos dedicados a su colecta, además del inglés y el francés como lenguas fuente.
Evidentemente, dicha operación necesita un financiamiento interno (las instituciones participantes) y un financiamiento externo. Varias instituciones están dispuestas a ceder locales, personal y recursos informáticos, así como recursos terminológicos. Sin embargo, se necesitan financiamientos exteriores, para los cuales tanto la Unión Latina como la UNESCO, con el apoyo de la Secretaría de Riterm, se abocan actualmente.
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