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La enseñanza de la terminología científico-técnica
a traductores cubanos
Manuel Barreiro Sánchez
Facultad de Lenguas Extranjeras
Universidad de La Habana
En nuestros días la formación de traductores especializados se ha convertido en importante función social que llevan a cabo las universidades e instituciones especializados en muchos países. Si en los años 30 de nuestro siglo impartían cursos para la preparación de este tipo de profesional sólo en la Universidad de Heidelberg (Alemania) y en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Moscú, para finales de siglo se pueden mencionar decenas de centros universitarios donde se forman traductores especializados.
La actividad socio-comunicativa de los traductores especializados es de vieja solera y ha venido ayudando a la difusión de conocimientos, tecnologías desde hace muchos siglos. Con admiración rememoramos hoy en día a los traductores de la Escuela de Bagdad, de la Escuela de Toledo (García Yebra, 1983A y 1994), a los de la Escuela Tibbonida de traductores (Hagerty, 1992), quienes salvaron para la Humanidad los tesoros de la ciencia y la técnica de las antiguas civilizaciones. Esta clase de traducción, que el Dr. García Yebra en 1983 denominara de traducción documental y científica (García Yebra, 1983, 39B), a partir de los años 50 de nuestro siglo tiene su propio basamento teórico-metodológico: la Traductología. Esta disciplina de la Lingüística Aplicada surgió gracias a los avances de la ciencia de la lengua en nuestro siglo, sobre todo por los aportes de Ferdinand de Saussure y tubo a sus pioneros en Rétsker, Fiódorov, Eugene Nida, Roman Jakobson, Vinay, Darbelnet y Catford. Con la traductología el procesos de formación de traductores especializados adquirió su propia teorización, diferente a la Teoría de la Traducción Literaria. La aparición de la Traductología respondió a una necesidad social (Barreiro, 1994A, 46).
La Traductología a finales de los 90 constituye el basamento teórico-metodológico para la preparación de traductores especializados (Barreiro, 1997A, pp.242-243 y es el centro de los que denominamos competencia traductológica en la formación de estos profesionales.
Esta competencia, a su vez, se desarrolla a partir de las competencias lingüística y cultural, apoyándose en la competencia informática (Barreiro, 1997 y 1998).
En la Traductología, junto con la historia de la traducción, los problemas teóricos de ésta y el análisis crítico de traducciones, un lugar especial lo ocupa la Didáctica de la Enseñanza de la Traducción.
En la Didáctica de la Enseñanza de la Traducción contamos ya con trabajos (Durieux, 1988; Newmark, 1992, Delisle/Bastin, 1997) que nos sirven a los profesores de cursos de traductores especializados para hacer una adecuada organización del proceso de enseñanza-aprendizaje, del desarrollo de conocimientos y habilidades en los futuros comunicadores interlingüísticos en el campo de la ciencia y la técnica. La Didáctica de la Enseñanza de la Traducción Especializada, como preferimos denominarla a pesar de que p. ej., Christine Direiux utiliza el término : traducción técnica, tiene como objetivo terminal el que los estudiantes adquieran un método para traducir, para procesar y reexpresar de LP a LL1 textos especializados, de los tipos informativos y vocativo (Newmark, 1992 ; Plested, 1993). Ahora, a nuestro juicio, junto con las competencias lingüística, cultural, informática y traductológica es necesario desarrollar en los estudiantes, futuros traductores especializados, la competencia terminológica.
Esta competencia es imprescindible para los profesionales de la traducción especializada pues los textos que estos reexpresan, como bien apuntara Rodolfo Alpizar, tienen como rasgo definitivo la presencia del léxico especializado (Alpízar, 1990, 90) o tecnoléxico (Alpizar, 1995A, 17) que es parte integrante de los lenguajes de especialidad, los cuales, a su vez, forman parte de la lengua general (Alpizar, 1995B, 2).
Y dado que los textos documentales y científicos se caracterizan por la presencia de léxico especializado, los profesores de los cursos en que forman los futuros traductores especializados debemos crear en los educandos un subsistema de conocimientos y habilidades en el manejo de los tecnoléxicos. De ahí la necesidad de impartir clases de Terminología Científico-Técnica a los estudiantes de los cursos y programas de traducción.
Si bien la Teoría de la Terminología, como es sabido, tuvo su aparición ya en los años 30 del presente siglo con los trabajos inicialmente de E. Wuster, fundador de la Escuela Soviética, no menos cierto es el hecho que la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica en las universidades se comenzó sólo en los años 70 (Budin, 1991).
En Iberoamérica, a partir de la información de que disponemos, el inicio de esta enseñanza especializada a traductores se ubica en los cursos que para mediados de los 70 se impartían por la Dra. Monique Legros en el Programa para la Formación de Traductores en el Colegio de México y por los Dres. Cidmar Teodoro Pais y María Aparecida Barbosa en la Universidad de Sao Paulo. Posteriormente, al crearse las EUTIs se comenzaron los cursos de Terminología Científico-Técnica al futuros traductores en España.
La aparición no tan lejana en tiempo de los cursos de Terminología Científico-Técnica a traductores condiciona el hecho que esa disciplina de la Lingüística Aplicada no haya tenido un desarrollo pedagógico-metodológico adecuado por lo que se puede hablar de que estamos en un período de búsqueda de los procedimientos y métodos para la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica a los traductores especializados, grupo que constituye uno de los principales usuarios de los lenguajes de especialidad. La anterior aseveración la podemos hacer basándonos también en el valioso intercambio desarrollado por los profesores de Terminología Científico-Técnica de las Facultades de Traducción de las universidades españolas, celebrado en junio de 1997 en el Instituto Universitario de Lingüística Aplicada de la "Pompeu Fabra" (Barcelona), al que asistimos gentilmente invitados por la Dra. María Teresa Cabré. De ahí la importancia, a nuestro juicio, de que en los simposios de la RiTerm nos reunamos los profesores de Terminología Científico-Técnica de Iberoamérica a intercambiar criterios sobre nuestro trabajo pedagógico-metodológico.
Referente a la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica a los traductores cubanos, debemos señalar que ésta se inició en el curso 1993/1994 en nuestra Facultad de Lenguas Rusa e Italiana. Este despegue tan tardío se justifica por el hecho que la Terminología Científico-Técnica en Cuba en los años 80 sólo tuvo como su principal promotor y difusor al Prof. Rodolfo Alpizar, indiscutible fundador de la escuela cubana de terminología. Fue gracias al título "Traducción y terminología científica en Cuba" del Prof. Alpizar, publicado en 1990, (Alpízar, 1990) (el "libro triste" como lo denominara ese gran amigo de Cuba que fue Philippe Rossillon) que muchos de nosotros, incluyendo el autor de este trabajo, tuvimos noticias de la existencia de esta disciplina lingüística aplicada. Fueron los cursos impartidos por el Prof. Alpízar en la Facultad de Lenguas Extranjeras en los años 91 y 92 los que sentaron las bases para el ulterior trabajo del Grupo de Investigaciones "Estudios Terminológicos" en sus dos líneas fundamentales: la realización de investigaciones terminológicas sistemáticas de interés para Cuba y la impartición de cursos de Terminología Científico-Técnica a futuros traductores.
Justamente con los trabajos de Alpízar y con la versión en catalán del libro "La Terminología. Teoría, metodología, aplicaciones" de nuestra otra gran maestra, la Dra. María Teresa Cabré Castellví, fue que personalmente impartimos los primeros cursos de Terminología Científico-Técnica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y en la Universidad de La Habana en el curso 1993-1994.
Las enseñanzas de María Teresa Cabré, de Rodolfo Alpízar fueron, pues, nuestro punto de partida en la Didáctica de la Enseñanza de la Terminología Científico-Técnica y nos han servido como base fundamental para nuestra labor como profesores de esta asignatura en los últimos cinco años, en cursos impartidos en Cuba, México y Brasil.
Una vez definida la importancia de incluir la competencia terminológica entre aspectos a desarrollar en los futuros traductores especializados, pasaremos a definir los objetivos de esta.
Al respecto coincidimos con la Dra. Natividad Gallardo Salvador, quien plantea que el fin de la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica a los traductores especializados consiste en:
"... la capacitación de los futuros licenciados para solucionar problemas terminológicos que surjan en la traducción e interpretación, y en otros tipos de comunicación profesional, basándose en la teoría de la terminología y sus aplicaciones" (Gallardo, 1996, 60).
Somos del criterio que los egresados de las licenciaturas donde se preparan traductores universitarios deben tener una formación terminológica básica que les permita solucionar, en forma independiente, los problemas terminológicos que se les presenten en el ejercicio de la profesión en el campo de la traducción, revisión y redacción de textos documentales y científicos.
¿Cuáles han de ser los contenidos terminológicos de la formación básica que deben recibir los futuros traductores especializados durante su permanencia en las aulas universitarias?
En este momento de nuestra reflexión es útil recordar aquello que en 1993 planteara Juan Carlos Sager acerca de que la Terminología surgió de las necesidades prácticas de ordenar, de nuestra estructura lógicamente las nomenclaturas científicas y técnicas (Sager, 1993, 21).
En la actividad profesional de los traductores especializados la Terminología Científico-Técnica y sus disciplinas aplicadas, la Terminografía y la Terminótica, están llamadas a resolver necesidades prácticas de su quehacer profesional. Y en el contexto del Plan de Estudios, estas 3 disciplinas lingüísticas aplicadas deben contribuir a que los estudiantes adquieran estrategias para resolver los problemas léxicos que encuentren en su actividad práctica de analizar, procesar, reexpresar y cotejar los textos documentales y científicos que traduzcan con fines docentes (Barreiro, 1994B).
Pero es imprescindible que los estudiantes se convenzan de la utilidad práctica de los conocimientos y habilidades terminológicas que vayan adquiriendo en el proceso de enseñanza que vayan adquiriendo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Como pedagogos sabemos que en procesos docente no debe haber desarrollo de habilidades prácticas sin un cierto basamento teórico-metodológico que proporcione a los estudiantes un enfoque científico de la problemática a solucionar en su actividad profesional. Pero, por otra parte, es imposible aislar la teoría de la práctica, como reza uno de los principios didácticos generales. Por ello no es posible que el estudiante se apropie de conocimientos sobre la Teoría de la Terminología y procedimientos sobre Terminografía sin que adquiera, al mismo tiempo, estrategias para la aplicación práctica de estos.
En el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Terminología Científico-Técnica, a nivel de licenciatura, debemos evitar que las clases se conviertan en marco propicio para que el profesor demuestre su "erudición terminológica". En la licenciatura debemos lograr sólo objetivos iniciales, básicos, vinculados a las necesidades terminológicas reales de los traductores especializados y punto... Una excesiva teorización en las clases de Terminología Científico-Técnica puede llevar a resultados contraproducentes. El estudiante puede aburrirse, perder el interés y los pedagogos sabemos cuán importante es mantener motivado al educando. Por ello debemos ser sumamente cuidadosos al seleccionar los contenidos terminológicos teóricos a presentar a los estudiantes en las clases de licenciatura.
Como pedagogos, como organizadores del proceso de enseñanza-aprendizaje, los profesores de la Terminología estamos obligados a realizar una cuidadosa selección y dosificación de los contenidos de Teoría General de la Terminología con la que familiarizaremos a nuestros estudiantes en conferencias, seminarios y clases prácticas. Si queremos lograr éxito en nuestra empresa pedagógica es necesario que ilustremos constantemente las explicaciones teóricas con una sistemática ejercitación práctica. Debemos presentar a los estudiantes ejemplos concretos y reales de cómo solucionar los problemas terminológicos que se presentan en la práctica de la traducción de textos especializados, de la elaboración de obras terminográficas. En este último aspecto, p.ej., los profesores del Grupo "Estudios Terminológicos" utilizamos en nuestras clases prácticas de Terminología Científico-Técnica, de Terminografía ejemplos tomados de los proyectos "Diccionario del Medio Ambiente" (DTMA) y "Diccionario del Léxico de la Comercialización Turística" (DLCT) que llevamos a cabo en el Grupo.
De esa forma los estudiantes constatan la utilidad práctica de los contenidos teóricos terminológicos que les impartimos. Si logramos en las clases que los estudiantes concinticen la utilidad que para su formación universitaria como traductores tiene la Terminología Científico-Técnica, estaremos alcanzando el objetivos central de la signatura, tal y como lo formula la colega Gallardo, criterio que totalmente compartimos.
Personalmente consideramos que la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica (TCT) en el proceso de formación de traductores especializados se debe efectuar en dos niveles: a) la formación básica que se transmite en las licenciaturas, b) la formación especializada a alcanzar por los traductores especializados, tras haber laborado 2-3 años en la profesión, en el contexto de cursos de posgrado y maestrías.
En nuestra intervención nos referimos solamente al primer nivel, a la competencia terminológica básica a alcanzar por los estudiantes en las licenciaturas.
Como usuarios de la Terminología Científico-Técnica (TCT), los futuros traductores especializados necesitan conocer sólo elementos básicos de Teoría de la Terminología, que, obviamente, deben encontrar cabida en el programa docente de la licenciatura (Vega Cernuda, 1996, 65-71).
Los anteriores elementos básicos, a nuestro entender, son:
Tabla 1
Orígenes y desarrollo actual de la TCT. La TCT y la traducción de textos especializados.
Diferencias entre lengua general y lenguajes de especialidad.
Características de los lenguajes de especialidad.
Bases lingüísticas y no lingüísticas de la TCT, sus tres dimensiones.
El concepto y el término, elementos básico de la Teoría General de la Terminología. Sus características y relaciones. Las reglas de formación neológica de la lengua española.
La normalización terminológica y su importancia social.
Con los anteriores contenidos, a nuestro entender, quedarían cubiertas las necesidades básicas que Teoría General de la Terminología tienen los estudiantes, a nivel licenciatura. Es esencia, en las licenciaturas preparamos a un traductor especializado que usará la TCT como herramienta de trabajo, sobre todo en lo que atañe a las obras terminográficas. Un dominio más profundo de la Teoría General de la Terminología lo podrá obtener él, una vez graduado y si así le interesa, en cursos de posgrado, especialidades y maestrías. Pero es imprescindible que en las clases de TCT se presente a los estudiantes todo un conjunto de tareas prácticas (a realizar en clase y en forma independiente), con ayuda de las cuales, ellos profundicen en los contenidos y los apliquen.
Pasemos ahora a definir qué contenidos terminográficos se hace necesario impartir a los estudiantes en las licenciaturas de traducción.
Un elemento básico es dar a conocer a los estudiantes la utilidad social de la Terminografía. En este punto es recomendable utilizar lo apuntado por Gili y Gaya:
"Para detener en parte la difusión de los barbarismos técnicos, el remedio más inmediato es la publicación de diccionarios especializados, en ediciones frecuentemente renovados que sigan y recojan con rapidez los progresos de cada especialidad". (Citado por Alpízar, 1995B, 6)
Sobre el tema nos parece conveniente plantear a los estudiantes que tanto respecto al español como al portugués, la labor terminográfica tiene para nuestros países iberoamericanos un objetivo ideológico. Esto radica en la necesidad de conservar nuestra lenguas maternas como instrumentos para la comunicación científica y técnica (Alpízar, 1995B, 3)
Las experiencias acumuladas en la enseñanza de la TCT nos demuestran que siempre es de utilidad familiarizarse a los estudiantes con los principios teóricos de la TCT, tal como los plantea M. T. Cabré (Cabré, 1933, pp. 263-266)
Es conveniente hablar a los estudiantes acerca del valor prescriptivo y descriptivo de las obras terminográficas, mostrándoles diccionarios concretos que cumplan las anteriores funciones.
Como elemento central de los contenidos terminográficos del programa a impartir a los estudiantes tenemos la investigación terminológica puntual y sus características. A este tema dedicamos la mayor parte de las horas (14) del programa de "Introducción a la Terminología" que actualmente impartimos a los estudiantes de las licenciaturas de la Facultad de Lenguas Extranjeras.
La importancia de que los estudiantes adquieran conocimientos y habilidades sobre el desarrollo de las investigaciones terminológicas puntuales es obvia. Ello se debe a que durante todos los semestres de la asignatura "Traducción" y en su labor profesional, una vez egresados de la universidad, deberán continuamente solucionar problemas léxico que aparezcan en los textos a reexpresar.
Para el trabajo en la temática de la investigación terminológica puntual recomendamos, como de gran utilidad, el capítulo 11 del libro del Prof. Rodolfo Alpízar "¿Cómo hacer un diccionario científico-técnico?". Este libro es el adecuado, a nuestro entender, para el desarrollo en los estudiantes de los conocimientos y habilidades terminográficos.
En cuanto a la investigación a la investigación terminológica puntual nos parece necesario entrenar a los estudiantes en:
1. el trabajo de búsqueda de documentación terminológica;
2. la labor de ubicar en fuentes auténticas los contextos en que están presentes las unidades terminológicas deseadas.
Con lo anterior los estudiantes adquieren habilidades iniciales en el trabajo terminográfico. Este tema, asimismo, coadyuva al desarrollo del trabajo científico estudiantil, tan importante en el proceso de formación del futuro profesional.
En la práctica hemos logrado vincular en el curso 1997-1998 a 12 estudiantes del semestre VIII de las carreras en Lengua Francesa y Lengua Inglesa al trabajo científico estudiantil en el campo terminográfico mediante la elaboración de trabajos de curso. Estos fueron dedicados a analizar aspectos teóricos terminográficos y a ubicar equivalencias francesas e inglesas de términos de dos subtemas del proyecto "Diccionario de Términos del Medio Ambiente" que es uno de los dos que se lleva a cabo de los miembros del Grupo "Estudios Terminológicos" al cual pertenecemos en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana.
La actividades practicas de analizar las fuentes bibliográficas, ubicar términos en contextos auténticos ha despertado interés entre los educandos, quienes han comprendido el valor real del trabajo científico que desarrollan, siendo aún estudiante. Al interiorizar que el resultado de su trabajo será incluido en una obra terminográfica que se publicará los estudiantes se han interesado por la investigación terminológica sistemática que realizamos los profesores. Son justamente los contenidos terminográficos del curso "Introducción a la Terminología Científico-Técnica" los que mejor acogida reciben por parte de los estudiantes.
Para terminar el presente análisis nos referimos brevemente a los contenidos terminográficos de la competencia terminológica que, a nuestro entender , se debe desarrollar en los estudiantes en las licenciaturas. Sobre el tema nos parece es suficiente con una conferencia en que se expongan a los estudiantes las posibilidades que ofrecen actualmente las herramientas informáticas para el trabajo terminológico/terminográfico. Después el resto de las horas se deben dedicar al trabajo práctico con el funcionamiento de un sistema de gestión de bases de datos terminológicos. En la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana para lograr el anterior objetivo utilizamos exitosamente el sistema Autolex versión 2.0, creado por los especialistas del antiguo Cetro de Traducciones y Terminología Especializada del Instituto de Documentación Científica y Técnica (IDICT) (Autolex, 1996). En el contexto de la ejercitación práctica con la computadora proponemos a los estudiantes que incorporen sus propias fichas en una base de datos, creada con fines docentes. Así ocurre , de nuevo, una vinculación directa entre la teoría y la práctica, observándose un principio didáctico universal en la enseñanza-aprendizaje de la Terminología Científico-Técnica por los futuros traductores.
Y esas son nuestras modestas experiencias en la enseñanza de la Terminología Científico-Técnica a futuros traductores especializados cubanos en la Universidad de La Habana. Estas experiencias se reflejan en los actuales programas de "Introducción a la Terminología Científico-Técnica que como parte de la signatura "Traducción" se explican en estos momentos a estudiantes de 4to año de las Licenciaturas en Lengua Francesa y Alemana. Las ideas básicas de estas experiencias se han reflejado, asimismo, en el programa de la materia, que se impartirá en forma independiente, en los planes de estudio perfeccionados, a partir del año 2001.
Conclusiones
La Terminología Científico-Técnica ya forma parte de la mayoría de los planes de estudios para la formación de traductores en Iberoamérica. En esto ya se ha ganado la batalla. Ahora inciamos otra etapa: la creación de toda una Didáctica para la Enseñanza de la TCT a los traductores especializados. Para ello se hace necesario desarrollar investigaciones pedagógico-lingüísticas que conduzcan a la creación de modelos didácticos para la enseñanza-aprendizaje de la TCT a traductores. En nuestro Grupo "Estudios Terminológicos" ya tenemos una profesora que desarrolla el tema como tesis doctoral en el campo de las ciencias pedagógicas. Pensamos que en otras universidades iberoamericanas también se ha llegado a este momento de desarrollo.
Por lo tanto nos parece lógico pronunciarnos es este VI Simposio Iberoamericano de Terminología para la creación dentro de la RiTerm de una comisión o comité especializado que se ocupe de la problemática de la enseñanza-aprendizaje de la TCT a diferentes grupos de usuarios. Al respecto también nos pronunciamos por establecer relaciones de intercambio académico e investigativo sobre la enseñanza-aprendizaje de la TCT con grupos universitarios de otros países, con profesores a quienes perceptivamente de desarrollo en el nuevo milenio en los planes de la Red Iberoamericana de Terminología.
Gracias por la atención
Ciudad de La Habana, noviembre de 1998
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