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El papel de la terminología en la formación
de ingenieros
de telecomunicación
José Manuel Abreu García
Telecom Bretagne
Grupo de Lingüística Aplicada de Telecomunicaciones
La terminología es un asunto de cooperación y eso por definición. Es esta acepción, y no otra aproximación conceptual o metodológica, la que nos interesa en este trabajo específico. El enfoque tradicional de la terminología aplicado a la enseñanza de la misma ha seguido y sigue actualmente la Teoría General de la Terminología, creada y difundida por su autor. La terminología se enseña tradicionalmente en las escuelas de traductores como ayuda a la traducción técnica. Campos como la biología, la botánica y la medicina han sido tratados en múltiples ocasiones. Los primeros trabajos unilingües y multilingües se realizaron en dichos campos y fueron la base de los primeros diccionarios ilustrados.
Más recientemente, la Comunidad Económica Europea, primero, y la Unión Europea, después, crearon, sin proponérselo realmente, una dinámica de creatividad terminológica. La agricultura, la pesca, los intercambios económicos (instalación de oficinas bancarias transnacionales), y la reglamentación legal que conlleva evidentemente la temática jurídica inherente, fomentaron la creación de nuevos centros y más especialmente las Facultades de Traducción e Interpretación en varios países.
El título de esta comunicación viene a cuento por un necesario y no menos coyuntural oportunismo metodológico. Cuando se habla de la "Enseñanza de la terminología", se piensa, con razón, en la TGT (Teoría General de la Terminología) considerada por su autor, E. Wüster, como materia autónoma que trata esencialmente de la "relación entre la ciencia y las cosas".
Es sorprendente constatar cómo Wüster, ingeniero electrónico, sintió la necesidad de normalizar, de definir conceptos. Estamos hablando, por supuesto, de los años 30. Hoy, a las puertas del siglo XXI, en plena eclosión tecnológica, no comprendemos por qué no se ha incluido la terminología en el programa troncal de los estudios de ingeniería.
El objeto de este trabajo no es el de teorizar sobre la TGT sino el de presentar algunos aspectos metodológicos en relación con una práctica determinada, con aplicaciones concretas en un entorno específico. Decimos esto por razones obvias: no se trata de nanera alguna de formar a futuros terminólogos, ni a documentalistas, ni a traductores. Se trata, únicamente, de dar al futuro ingeniero de telecomunicación un complemento de formación, en su faceta de experto en sistemas de comunicación e información.
El lenguaje de la técnica y de la ciencia posee una característica propia: el léxico. Dicho léxico, que evoluciona sin parar y que está íntimamente ligado al objeto que designa, está formado por términos. El término no se caracteriza por unos rasgos morfológicos particulares. Se trata de un lenguaje formado por sustantivos, adjetivos y verbos específicos, es decir, tecnicismos. La precisión y la falta de ambigüedad son las características más significativas. La polisemia es, en la práctica terminológica, un elemento perturbador.
Las diferentes formas de comunicación se mundializan. El mundo de la información se funde con el de la telecomunicación; la simbiosis es casi perfecta. La complejidad de la tecnología y el desmesurado volumen de información que esto conlleva nos han incitado a que nos interesemos por la terminología. Para un profesor de lengua, confrontado en su quehacer diario a los cambios permanentes de conceptos y a la innovación en un campo de tecnología punta, el único fenómeno observable, susceptible de análisis, es el término.
Las razones coyunturales de esta experiencia concreta son las siguientes:
1. La importancia cada vez mayor de la enseñanza de la lengua española en Francia. Desde hace algunos años, se ha notado el incremento del número de alumnos que ingresan en las escuelas superiores de ingenieros con buenos conocimientos del castellano.
2. La importancia que va adquiriendo, día a día, el castellano en los Estados Unidos, país de gran producción en los campos de tecnología punta, sobre todo en campos que nos conciernen más directamente.
La enseñanza de una segunda lengua científico-técnica ha contribuido al desarrollo de los estudios terminológicos. La enseñanza de los aspectos científico-técnicos ha propiciado el diálogo entre los especialistas de un mismo campo que hablan idiomas diferentes. Esto ha hecho saltar barreras hasta ahora infranqueables.
Esto nos ha hecho reflexionar sobre la necesidad del trabajo cooperativo. De la misma manera que se habla de la mundialización de la economía se podría hablar de la mundialización de la formación o, por lo menos, de ciertos aspectos de la formación.
¿Qué entendemos nosotros, aquí, por trabajo cooperativo?
El trabajo cooperativo permite utilizar, de manera conjunta, una gran cantidad de medios materiales y múltiples competencias humanas. Los medios materiales, cada vez más sofisticados, aportan la ayuda necesaria (bases de datos, interfaces hombre-máquina, redes especializadas, Internet...) y el hombre aporta sus múltiples competencias en traducción, documentación, normalización, etc. Esto permite trabajar a distancia, utilizando las competencias de los participantes en un determinado proyecto, con la ayuda de una tecnología común. Con este sistema, los problemas clásicos de diversidad de medios, de tecnologías obsoletas, quedan resueltos.
La revolución científica y tecnológica desempeña, hoy, un papel primordial en los cambios que se operan en nuestra sociedad. Tres innovaciones tecnológicas de base: la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones son el punto de arranque de los nuevos media, del nuevo sistema de almacenamiento, de recuperación y de difusión de la información.
La circulación de la información a gran velocidad es posible hoy gracias a las tecnologías. En el terreno social, la penetración del teléfono y de la televisión ejercen una gran influencia. El éxito de una red abierta como Internet, se debe esencialmente a que permite intercambiar informaciones o acceder a bases de datos o de recursos de todo tipo a gran velocidad y en cualquier parte del mundo.
En esta evolución económica y social, la circulación de la información parece tener más importancia que la propia información. La circulación de la información supone la posesión de medios importantes, enormes soportes de alta tecnología. Este papel lo desempeñan de manera clara las autopistas electrónicas cuya idea está íntimamente ligada a la de comunicación multimedia, es decir, al transporte de señales tan diferentes como pueden serlo la voz, la imagen, los sonidos, los datos informáticos y el texto.
Las bases multimedia, llamadas "hipermedia" porque permiten, con la ayuda del hipertexto y de otros sistemas de navegación rápida, encontrar la información que se necesita, están creando las llamadas "bibliotecas del futuro" o "bibliotecas electrónicas". Estas bases plantean problemas en cuanto a su contenido.
Esta noción de cooperación recobra actualidad, sobre todo en el marco de la enseñanza en la que las nuevas tecnologías de la información y las autopistas de la información son la piedra angular.
La formación de la que vamos a hablar a continuación se reduce a un tipo de alumno muy particular. Este alumno tiene dos perfiles lingüísticos: el primero tiene buenas bases de inglés y los rudimentos en una segunda lengua (alemán o español),es adulto (20 años) con buena formación, tanto en cultura general como en matemáticas y física; posee también buenos conocimientos de informática. El segundo, posee únicamente un idioma, el inglés, y tiene que elegir un segundo idioma obligatorio. El alumno, para obtener el título de ingeniero de telecomunicación, necesita dos idiomas con un buen nivel de práctica escrita y oral.
En esta comunicación intentaremos insistir en tres puntos:
1. ¿Hace falta una lengua específica para una formación específica?
2. ¿Debe enseñarse la terminología en una escuela superior de ingenieros?
3. Las diferentes herramientas y métodos de aprendizaje (textos de divulgación científica, publicidad especializada,técnicas documentales, vaciado de la documentación, creación de fichas, utilización de la Internet).
1. La dicotomía entre lengua general y lengua específica ha sido y sigue siendo tema de debate para el profesor de idioma en un marco de lengua de especialidad. Es evidente que la lengua específica considerada como tal, se caracteriza esencialente por un código utilizado por los especialistas de una profesión determinada. En el mundo tecnológico de hoy, el aspecto que podríamos llamar extralingüístico de un código socio-profesional, contiene una dosis importante de lingüístico porque interfiere en el campo de la sintaxis, en el mecanismo de la lengua general.
La posesión de un código es, sin embargo, condición necesaria aunque no suficiente para que la comunicación sea válida. Un tipo de código serían las llamadas jergas crípticas,propias de comunidades muy restringidas, en las que aparecen figuras del lenguaje y construcciones metafóricas particulares. Por el contrario, los códigos especializados relativos a los campos tecnológicos, tienen otras necesidades que se reflejan en la elección de otros medios en su constitución, por ejemplo, el préstamo, el calco y un buen número de neologismos.
Nuestra práctica pedagógica en este tipo de formación nos ha permitido sacar algunas conclusiones provisionales: los vacabularios técnicos no son sino parcelas del léxico total cuya tipología reflejan y del cual son deudores y constitutivos a la vez. La lengua en situación profesional, la lengua de especialidad, no utiliza proceso creador alguno que no utilice ya la lengua común.
La experiencia que hemos llevado a cabo es parcial, es decir, no comprende la totalidad de los alumnos de una promoción ni siquiera un grupo de nivel de lengua durante un curso acedémico completo. La experiencia se reduce a alumnos voluntarios que eligen de Octubre a Mayo un miniproyecto de carácter científico, cultural o mixto. El proyecto mixto es aquél en el que figura un contenido con carácter transversal, propuesto por profesores de dos departamentos. En este caso concreto, el miniproyecto es propuesto por los departamentos de Informática y de Lengua y Cultura Internacional.
Al estudiante que integra un grupo de estas características se le exige una serie de requisitos: poseer un bagaje lingüístico nada despreciable, sentirse a gusto en el idioma inglés, dominar su propio idioma y conocer los elementos esenciales de una segunda lengua extranjera. Sus conocimientos lingüísticos le permiten acceder, sin mayores problemas, al estudio y a la comprensión de un nuevo sistema de signos. Además, el público adulto puede, de manera racional, asimilar los contrastes entre los sitemas lingüísticos del segundo idioma. La aproximación se realiza de forma inductiva.
El alumno principiante, el que descubre por primera vez la sintaxis del español y las flexiones de su sistema verbal, estará más atento a la memorización de las formas irregulares de los verbos que al léxico especializado. Este último le llegará de manera natural, sin levantar sospecha alguna. El aprendizaje del léxico común será prioritario debido a las necesidades imperiosas de comunicación; sin embargo, el léxico especializado se integrará paralelamente a medida que el alumno avanza en las competencias lingüísticas, tomando la forma, podríamos llamarlo así, de un léxico contextual.
2. No obstante, aunque la lengua llamada de especialidad no requiera un estudio teórico particular, sí requiere una práctica particular. El estudiante de ingeniería necesitará, más tarde, redactar textos técnicos, hablar con profesionales de otros países, presentar ponencias en congresos, realizar tareas de formación en el extranjero y en el idioma del país visitado, etc. Todo ello supone una sensibilización a la terminología, a saber analizar y redactar textos técnicos, a saber y poder definir los conceptos, los productos, los objetos. La denominación de conceptos, objeto esencial de la terminología, desempeña aquí su función principal.
La formación del ingeniero, en la actualidad, no incluye en su plan de estudios ni siquiera una sensibilización primaria a la terminología. Esta sensibilización podría realizarse de muy diversas maneras:
a) por medio de tareas de documentación, realizando trabajos de recopilación de textos para su posterior análisis y clasificación. Este tipo de trabajo documental, permitiría al alumno adquirir pertinencia -por medio de los documentos existentes que se refieren a un tema o área de trabajo- y precisión,-consiguiendo una información exacta y definida-.
b) aprovechando los conocimientos lingüísticos de los alumnos para trabajar sobre las equivalencias y la sinonimia en los idiomas en los que tienen competencias.
c) por medio de clases o conferencias sobre normalización de productos, sobre los estándares europeos, sobre los organismos encargados de controlar la calidad, por ejemplo: AFNOR (Francia) AENOR (España), etc.
d) haciéndoles trabajar en aplicaciones informáticas, como las bases de datos, análisis textual, baremos de frecuencias, etc. Los estudiantes de ingeniería reciben una formación consecuente en informática. Esta formación no sólo la aceptan muy bien sino que dedican bastante tiempo durante la semana a la práctica de esta disciplina. Esto puede ser de gran utilidad ya que se les podría confiar proyectos de duración media(entre 3 ó 4 meses).
e) por medio del trabajo cooperativo. Este trabajo se realiza en cooperación con otros centros: unos forman ingenieros, otros forman especialistas de traducción e interpretación. Los primeros, Escuelas Superiores de ingeniería de telecomunicaciones, poseen los conocimientos científico-técnicos imprescindibles para proveer la documentación necesaria para realizar el trabajo (escuelas alemanas, británicas, españolas y francesas); los segundos, Facultades de Traducción e Interpretación, poseen las competencias que se requieren para darle seriedad al trabajo desde el punto de vista de su estructura (facultades alemanas, británicas, españolas y francesas).
3. Para concretar lo expuesto en los puntos precedentes, daremos algunas pistas de trabajo. El problema más importante, a nuetro entender, es el de la metodología y la documentación utilizada para el aprendizaje. El soporte técnico, es decir, la herramienta que se utilice, dependerá de los medios disponibles y, por supuesto, de la importancia del trabajo que se quiera realizar.
En el apartado relativo a la documentación tenemos que hacer hincapié en la calidad en cuanto a la selección de los textos que se quieren estudiar. No se debe olvidar que la forma escrita, en terminología, tiene prioridad frente a la forma hablada. La documentación más apropiada para trabajar este léxico especializado es la que está compuesta por textos extraídos de:
revistas de divulgación científico-técnica,
páginas especiales de diarios,
ponencias presentadas en coloquios,
los folletos publicitarios que anuncian un determinado producto, etc.
La publicidad de origen, es decir, aquélla que emana directamente de la empresa que ha fabricado el producto, es una buena fuente de información, ya que, además, tiene la particularidad de que suele estar avalada por el centro de normalización del país. Este hecho le confiere una marca de calidad y de rigor. La publicidad, al mismo tiempo que aporta riqueza léxica, ejerce cierta influencia en los aspectos sintácticos. La manera de presentar un producto, las palabras que se emplean para definirlo y la colocación de las palabras en la frase, influyen sobremanera en la mayor o menor aceptación de ese producto por el futuro consumidor. Este medio es un excelente sistema de aprendizaje ya que posee implícitamente un aspecto lúdico.
Las técnicas documentales pueden contribuir a una mejor asimilación del léxico. El trabajo de selección de un texto merece especial atención. El texto debe ser de extensión media (como máximo un folio DIN A4), de escritura clara y concisa. No se trata de una clase de descodificación de signos, sino de aprendizaje de la lengua. No hay que olvidar que el aprendizaje de esa lengua se está haciendo fuera de su contexto socio-cultural y, por consiguiente, al margen de las referencias idiomáticas de origen.
Después del análisis del texto, es conveniente tratar el tema de las palabras claves -descriptores-, es decir, de los elementos definitorios pertinentes, aquéllos que van a completar el sentido del texto y aquéllos que van a ayudar a comprender mejor los conceptos que quieren definirse. Un buen ejercicio consiste, por ejemplo, en trabajar con descriptores para llegar, sólo por medio de éstos, a definir uno o varios conceptos.
El vaciado de la documentación es la etapa más importante del proceso terminológico. La elección del corpus, la identificación conceptual, la recopilación de términos y el análisis contextual son las tareas que lo definen. El enfoque contextual es indispensable no sólo en lo que se refiere a la traducción científico-técnica sino también en lo que toca a la enseñanza de las lenguas específicas. El contexto sirve para definir con más precisión un concepto.
El vaciado de la documentación conduce, entre otros objetivos, a la creación de fichas de información terminológica. Dichas fichas, simples o complejas, según los objetivos que se persigan o las necesidades de documentación, deben realizarse con minucioso cuidado ya que son la base por excelencia de la información terminológica. La calidad del contenido de la documentación no depende del número de obras consultadas sino más bien del valor de las obras y de su relación con el tema tratado.
Una forma rápida de obtener información es la INTERNET. Esta red permite realizar todo tipo de consultas, tanto bibliográficas como documentales en un tiempo relativamente corto. La información recogida puede ser utilizada en el momento, puede ser tratada y analizada en una edición en papel, o bien almacenada en un archivo para estudiarla posteriormente. Por medio del sistema "en línea", se pueden utilizar simultáneamente varias fuentes de información. Esto permite analizar textos de diversa procedencia sobre un mismo tema. La información que se obtiene es de gran riqueza léxica y conceptual.
La moderna tecnología permite almacenar la información en bases de datos apropiadas, de simple manejo y gran capacidad. En las escuelas de ingeniería, es fácil encontrar, entre otros sistemas de explotación, un sistema de gestión de bases de datos relacionales llamado Microsoft ACCESS. Este sistema se puede encontrar combinado con EXCEL Y WORD en OFFICE 95, todo ello dentro del entorno Windows. Esta herramienta permite realizar un trabajo terminológico en acorde con las necesidades específicas a las que hemos aludido en estas páginas.
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