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Informe del Grupo de Terminología de Uruguay y Uruterm
Susana Gianelli de Blasco
Comisión Uruguaya de Terminología para el MERCOSUR
Uruguay
Introducción
El anhelo de integración de los países latinoamericanos se remonta muy atrás en el pasado. Los pasos concretos provienen de finales de los años cincuenta y, tres décadas atrás, se creó la ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio). Los resultados insatisfactorios que se atribuyeron a ALALC dieron paso, en 1980, a la creación de ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) cuyo balance, una década después, parece también insatisfactorio. Sin embargo, al inicio de los años noventa, la integración ha cobrado nuevo brío.
En Uruguay en ejecución de este anhelo, comenzaron, por iniciativa uruguaya, negociaciones que concluyeron con la suscripción en 1974 del Convenio Argentino-Uruguayo de Cooperación Económica (CAUCE) y en 1975 del Tratado de Amistad, Cooperación y Desarrollo con Brasil, uno de cuyos componentes fue el Protocolo de Expansión Comercial (PEC).
Por lo tanto, la vocación del Uruguay por la integración latinoamericana está expresada en la Constitución de la República y constituye además una evidencia empírica. Por intuición o por proceso intelectivo los ciudadanos del país coinciden casi unánimemente en percibir con claridad que la "idea fuerza" de la integración regional se enraíza en la historia de la nacionalidad del país y se consustancia con el futuro deseable para la sociedad.
Así se llega al Tratado de Asunción en donde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, se comprometen a crear el Mercado Común del Sur. El MERCOSUR tiene como objetivo la libre circulación de bienes y servicios permitiendo también la movilidad de obra y de capital, así como la eliminación de derechos aduaneros y de restricciones tarifarias. Para realizar estas acciones es necesario el establecimiento de una tarifa externa común y la adopción de una política comercial común a los cuatro países miembros y principalmente en relación a otros acuerdos o bloques.
Hasta la fecha, mucho se ha actuado, hablado, escrito, pensado y realizado sobre el tema. No ha sido, ni es, una tarea fácil. A nadie escapa que las características particulares de cada uno de los países y de la región en su conjunto, son diversas, y necesariamente compleja la integración buscada. Pero la creación del MERCOSUR se inscribe como resultado lógico de una estructuración del mundo que no nos deja otra salida.
Las uniones como el MERCOSUR, y otras más exitosas de otras latitudes tienen como punto de arranque, como primer motor, el hecho económico. Mas concomitantemente con este aspecto, se constata que a todo nivel se afirma que si no hay cambio de mentalidad, cambio de posturas, una nueva forma de situarse ante la realidad, nada es posible.
Estructura del MERCOSUR
El Tratado de Asunción creó la siguiente estructura:
* Consejo Mercado Común
* Grupo Mercado Común
- Reunión de Ministros
- Secretaría Ejecutiva
De esa macroestructura fueron establecidos 11 subgrupos de trabajo (SGT), subdivididos en comisiones compuestas por instituciones, organismos y entidades del sector público y privado representativos de áreas temáticas consideradas prioritarias:
SGT 1 - Asuntos Comerciales
SGT 2 - Asuntos Aduaneros.
SGT3- Normas Técnicas.
SGT4- Política fiscal y monetaria relacionada con el comercio.
SGT5- Transporte terrestre.
SGT6- Transporte marítimo.
SGT7- Política industrial y tecnológica.
SGT8- Política agrícola.
SGT 9 - Política energética.
SGT10 - Coordinación de políticas macroeconómicas.
SGT11- Relaciones laborales, empleo y seguridad social.
Reuniones especializadas: Turismo
Medio Ambiente
Cultura
Ciencia y Tecnología
De acuerdo a este organigrama de la Reunión Especializada de Ciencia y Tecnología en la reunión de Montevideo de mayo de 1993, se decide formar en cada país una Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología y 3 Comisiones Temáticas:
1. Sistemas de Información Científico-Tecnológicos para el MERCOSUR,
2. Marco normativo para la cooperación en ciencia y tecnología.
3. Interconexión de redes de computación.
En Uruguay la Comisión Temática, Sistemas de Información Científico-Tecnológicos para el Mercosur comenzó con el análisis del funcionamiento de los mecanismos de información desde y hacia el sector productivo a nivel nacional e internacional:
la determinación de necesidades y de eficiencias en cuanto a calidad y tipo de información sobre innovación, procesos, asistencia y transferencia en tecnología, mercado y comercialización de productos.
la definición de los perfiles de usuarios de la información en el sector productivo.
la realización de propuestas a elevar a la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología del Uruguay.
Hasta el momento los Coordinadores de las Comisiones Temáticas de los cuatro estados miembros del MERCOSUR tuvieron 4 oportunidades de encuentro (Porto Alegre, octubre 1993, Montevideo, noviembre 1993, Buenos Aires, marzo 1994, y Asunción, junio 1994).
En la Reunión de Montevideo de 1993 se sugirió la necesidad de la creación de un grupo de terminología para el MERCOSUR a partir de una propuesta presentada por el equipo de trabajo TERMISUL del Instituto de Letras de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, (Brasil). Pero fue recién en el encuentro de Buenos Aires que se resolvió apoyar la propuesta brasileña de creación de un Anteproyecto de Banco de Datos de Terminología para el cual se tomaron las siguientes recomendaciones:
a. Realizar un inventario de glosarios, diccionarios y vocabularios técnicos en sus respectivos países.
b. Inventario de los tesauros, lenguajes de la información documental, vocabularios controlados desarrollados o traducidos.
c. Formación de grupos técnicos con directivas en cada país para desarrollar las actividades de planeamiento del Banco Terminológico.
d. Realización de un Workshop (los cuatro países) como subsidio a la actividad de estructuración de la cuestión del tratamiento de información de terminología. Dicho Workshop se haría en los días previos a la reunión de RITerm (IV Simposio Iberoamericano de Terminología y IV Asamblea General de la Red Iberoamericana de Terminología), reunión ésta que hoy nos convoca.
En mayo del año en curso el Grupo de Terminología surge a partir de una convocatoria por parte de la Coordinadora de la Comisión Temática de Uruguay.
URUTERM
El Grupo de Terminología de Uruguay (URUTERM) está integrado por representantes de las siguientes instituciones nacionales e intergubernamentales:
Centro Nacional de Tecnología y Productividad Industrial. CNTPI.
Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional. CINTERFOR/OIT.
Carrera de Traductorado. Facultad de Derecho. Universidad de la República. Comisión Ciencia, Técnica y Calidad de la Cámara de Industrias.
Comisión de Seguimiento del Seminario sobre Política Nacional de Información.
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. CONICYT.
Coordinación del Banco de Proyectos Universitarios. Universidad de la República.
Escuela Universitaria de Bibliotecología. Universidad de la República.
Instituto de Lingüística. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad de la República.
Laboratorio Tecnológico del Uruguay. LATU.
Sistema Nacional de Información (Oficina Ejecutora de la Coordinación en Uruguay de la "Comisión de Sistemas de Información Científico-Tecnológicos del MERCOSUR")
Unión Latina.
y es coordinado por la Lic. Susana Gianelli de Blasco (Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la Unesco para América Latina y el Caribe, ORCYT).
URUTERM comienza sus acciones definiendo sus objetivos a partir de algunas consideraciones:
Como todos sabemos la Terminología designa dos conceptos:
a. es el conjunto de los términos que se refieren a un determinado campo del conocimiento,
b. es la ciencia que se ocupa de la recopilación, la normalización y el enriquecimiento de los vocabularios científicos y técnicos.
En ambos casos la finalidad de la terminología es facilitar la comunicación sin ambigüedades ni errores de interpretación tanto dentro de un mismo idioma como entre idiomas diferentes y por eso interesa a sectores de actividad tan variados como la investigación, la industria, la docencia, el comercio, los seguros, las relaciones internacionales, etc.
Así vemos que la importancia de la terminología como recurso indispensable del desarrollo económico ha quedado de manifiesto en los últimos años en la medida que el avance tecnológico y científico reclamaba más términos para nombrar nuevos conceptos y productos, y que la expansión del comercio internacional ampliaba a escala mundial la difusión de esos términos y requería imperiosamente su normalización.
Una terminología precisa de fácil acceso y a bajo costo producida por terminólogos y especialistas de cada disciplina permite no sólo generar mayor rentabilidad sino también asegurar la calidad de bienes y servicios. Por otra parte, un producto que se exporta con su documentación en el idioma del público destinatario tiene muchas más posibilidades de ser aceptado que si va acompañado con una documentación redactada en lengua extranjera o empleando una terminología ambigua o trasplantada.
Por eso lenguas como el inglés, el francés o el alemán cuentan con vocabularios técnicos y científicos, completos, reunidos en grandes bancos de datos terminológicos, y por lo tanto accesibles y disponibles para facilitar todo tipo de intercambio en donde intervienen esas lenguas.
En cambio la situación del español y portugués es exactamente la opuesta: los vocabularios científicos y técnicos presentan enormes lagunas, se encuentran dispersos, no son accesibles, no están normalizados. Como consecuencia abundan los casos en que los errores de interpretación han provocado graves pérdidas de recursos materiales y siempre, costosas inversiones destinadas a reparar los daños.
La ausencia de diccionarios técnicos español-portugués va a complicar la apertura del espacio MERCOSUR desde todo punto de vista: la negociación de contratos comerciales y laborales, los seguros y garantías, los registros de marcas y patentes, los intercambios científicos y educativos, etc.
Por lo tanto, URUTERM define como su objetivo:
Difundir adecuadamente la terminología en las áreas prioritarias para el Uruguay determinadas por la Comisión Sectorial para el MERCOSUR (COMISEC) (Ver Anexo I), a los usuarios finales (cámaras, asociaciones, empresarios, industriales, traductores, documentalistas, etc.). Esto se llevará a cabo mediante la creación de productos: pequeños glosarios, léxicos, pequeños tesauros obtenidos a través de un Banco de Datos Terminológicos en Ciencia y Tecnología.
Su metodología:
1. La elaboración de un formulario-encuesta en base a las áreas prioritarias, dirigido a un público compuesto por instituciones y personas que realizan investigaciones o actividades terminológicas (facultades, departamento de lenguas, departamentos de investigación científica-tecnológica, empresas, laboratorios, asociaciones profesionales científicas y técnicas, ministerios, bibliotecas y centros de documentación, etc.). Con este universo se identificaron 125 instituciones en todo el país.
2. El envío del formulario (Anexo II) a las instituciones para:
determinar «quién tiene qué».
detectar lagunas (quién no tiene ningún material para realizar su trabajo)
detectar aquellas instituciones que a falta de material existente han elaborado su propia terminología (terminología gris, importantísima a rescatar).
Hasta el momento se han recibido aproximadamente el 50% de los formularios enviados.
3. La realización de un diagnóstico de la situación actual (a partir del estudio de la información recibida a través de la encuesta).
4. La definición de las etapas para la creación del banco terminológico o mejor aún, de una red de bancos por sectores o áreas.
Sus acciones futuras
a. A corto plazo
Elaboración de una base de datos con la información relevada, tematizada de acuerdo a la Nomenclatura Internacional Tipo en Ciencia y Tecnología de Unesco.
Diagnóstico de la situación.
Contacto con los otros coordinadores de los Grupos de Terminología del MERCOSUR, previo a la Reunión RITerm.
b. A mediano plazo
Obtención de productos (glosarios por áreas, etc.)
c. A largo plazo
Difusión de productos a nivel nacional.
Coordinación con otros Grupos de Terminología para la difusión de productos en el ámbito del MERCOSUR y con otros bloques regionales.
Hasta aquí es lo que se ha realizado y planificado hacia los próximos meses. Es importante destacar que el Grupo de Terminología del Uruguay (URUTERM), grupo numeroso y multidisciplinario, ha trabajado con un permanente y contagioso entusiasmo. En ningún momento se perdió el interés por realizar eficazmente las tareas concertadas que se llevaron a cabo formando pequeños comités para el tratamiento de los diferentes asuntos.
Con ese espíritu dinamizador y sensibilizador, se realizó una charla que fue dada por parte del Director del Programa de Terminología y Sistemas de Información de la Unión Latina (Oficina de París), el Sr. Daniel Prado, en el marco del Foro de Innovación Tecnológica realizado en Montevideo del 25 de julio al 5 de agosto de 1994. Dicho evento fue organizado por CONICYT, Cámara de Industrias y Universidad de la República, dirigido a empresarios e industriales del Uruguay. Posteriormente el Sr. Prado fue recibido por el Grupo en plenario, intercambiando ideas, y afinando los objetivos propuestos.
Entre las actividades que están en ejecución, es la realización de un Boletín de URUTERM con las intervenciones que ofreció el Sr. Prado, el cual irá dirigido a empresarios del país.
La participación activa de este Grupo de Terminología tiene su explicación en lo que se hacía mención al inicio de este trabajo: el interés extraordinario que ha suscitado el MERCOSUR en la comunidad uruguaya, interés que no se compara con otros temas de preocupación pública en la historia reciente. Tal vez, creemos que es precisamente porque el MERCOSUR apunta a dar algunas salidas o desafíos que tiene nuestra sociedad.
Pero no se debe olvidar que penetrar en el laberinto de complejos temas y problemas que deberán resolver nuestros países, tales como la vinculación entre los laboratorios de investigación y los sectores productivos, la reconversión industrial, las tecnologías y su papel en el desarrollo del MERCOSUR, el capital de riesgo, etc., demandarán un enorme esfuerzo que deberá estar fundado en la formación de los recursos humanos, que son la base para todo desarrollo socioeconómico, y en la sólida vocación integracionista por parte de los cuatro gobiernos, sin lo cual nada se podrá lograr.
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