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El análisis de necesidades terminológicas
en la Universidad de Barcelona: el Pla de terminologia
per a la docència

Carles Tebé
Mercè Lorente

 

El objetivo de la presente comunicación es el de exponer, en el marco del III Simposio Iberoamericano de Terminología, un proyecto de terminología sistemática que se está llevando a cabo en la Universidad de Barcelona, dirigido por la doctora M.Teresa Cabré: el Pla de Terminologia per a la Docència; en seis sucesivos apartados expondremos las razones que justifican acometer una empresa de esta envergadura, cómo se ha llevado a cabo el análisis de necesidades previas y con qué elementos se ha contado; describiremos los modelos de vocabulario tipo y presentaremos la primera lista de vocabularios; expondremos los criterios de unificación de la serie de terminologías, y finalmente pondremos de relieve algunos de los aspectos organizativos que caracterizan este Plan.

 

1. Necesidad de un plan de elaboración de terminología en la Universidad de Barcelona

Presentación

En un organismo complejo y de dimensiones tan considerables como la Universidad de Barcelona, la variedad de los usos lingüísticos que tienen lugar responde a la misma diversidad de tareas que se desarrollan en ella y del personal que trabaja o estudia en este organismo.

Consiguientemente, las necesidades de léxico de los diferentes colectivos que reúne la Universidad son también muy variadas: junto a terminologías especializadas en el ámbito científico-técnico para uso de profesores, alumnos y personal investigador, se echan en falta obras que puedan resolver lagunas o vacilaciones de léxico en ámbitos de trabajo como son las secretarías, áreas de administración y contabilidad y órganos de gestión, entre otros.

El Servei de Llengua Catalana de la Universidad de Barcelona ha puesto en marcha acciones planificadas que quieren ser una herramienta que ayude a resolver estas lagunas por la vía de la elaboración y difusión de léxicos específicos: a esta filosofía responde el Plan de elaboración de Terminologías para la docencia y la investigación.

 

Elementos que intervienen en la ejecución del PTD

i) El marco de referencia: el Pla de Normalització de la Universitat de Barcelona

El Pla de Terminologia per a la Docència es una actuación sistemática organizada que se enmarca en el Pla de Normalització de la Universidad de Barcelona, y que lleva a cabo el Servei de Llengua Catalana, en colaboración con los distintos departamentos de la Universidad.

Un proceso planificado de normalización de la lengua en un organismo complejo como la Universidad de Barcelona, supone diseñar una serie de actuaciones interrelacionadas, en la perspectiva de un cambio progresivo de situación de esta lengua, que afecte tanto sus aspectos sistemáticos y las herramientas que los describen (el corpus de la lengua) como su uso por parte del personal universitario (el estatus de la lengua).

Un plan de normalización lingüística es un texto escrito que recoge esas actuaciones sistemáticas organizadas para cambiar, dentro de un organismo, la situación lingüística existente.

Para llevar a cabo las acciones previstas en un plan de normalización, cada organismo crea un servicio lingüístico que se ocupa de resolver las tareas de tipo técnico y de coordinar las acciones de normalización que se llevan a cabo.

ii) El organismo técnico responsable: el Servei de Llengua Catalana

El Servei de Llengua Catalana es el servicio lingüístico de la Universidad de Barcelona. Por servicio lingüístico entendemos "una unidad técnica que organiza y resuelve todas las necesidades que tiene un organismo complejo como la Universidad sobre la lengua o las lenguas y los modelos lingüísticos que debe utilizar para resolver sus documentos de trabajo, vehicular sus comunicaciones y relacionarse profesionalmente dentro del organismo."

Entre las distintas tareas técnicas que son responsabilidad del Servei de Llengua Catalana, la sección de terminología del mismo gestiona todas las cuestiones relativas a la terminología científico-técnica que se llevan a cabo.

Básicamente, la sección de terminología organiza su apoyo a la comunidad universitaria en forma de dos servicios:

a) un servicio de consulta terminológica, que se ocupa de resolver problemas puntuales referidos a un término o a un grupo de términos concreto; y

b) un servicio de cooperación en la elaboración de terminología científico- técnica, que, además de coordinar los trabajos, ofrece asesoramiento sobre la preparación, metodología y normas de presentación de los trabajos, y naturalmente interviene también de manera activa en la parte lingüística de los vocabularios.

Esta segunda línea de actuación tiene como objetivo principal elaborar terminologías que sean necesarias para la normalización de la docencia universitaria no previstas por otros organismos.

Entre las necesidades procedentes de la normalización de la docencia, cabe destacar que las asignaturas que se imparten en los diversas facultades y departamentos de la Universidad de Barcelona no disponen todas ellas de la terminología normalizada que podría favorecer el uso de la lengua catalana tanto por parte de los profesores como de los alumnos.

 

Objetivos del Pla de Terminologia per a la Docència

El objetivo genérico de este plan, como ya hemos venido comentando, es el diseño, elaboración y difusión de un conjunto de terminologías especializadas para la comunidad universitaria, en el marco del Plan de Normalización lingüística de la Universidad de Barcelona, y de acuerdo con las funciones propias del Servei de Llengua Catalana de la Universidad.

Los objetivos concretos que el Plan se propone cubrir mediante una acción planificada, son fundamentalmente cuatro.

i) En primer lugar, la elaboración de terminologías para finalidades y destinatarios específicos de la comunidad universitaria.

Frente a la pretensión genéricamente uniformizadora de la teoría terminológica, que tiende a presentar los distintos campos del saber como realidades sólidamente estructuradas, segmentadas en compartimentos estancos e incomunicadas entre sí, la realidad nos demuestra que se produce una utilización recurrente de los mismos términos en diferentes campos. De ahí la necesidad de descender a un nivel mayor de especificación, y más acorde con cada una de las especialidades que son objeto de enseñanza en la Universidad.

Así pues, un término como virus puede ser definido desde la bioquímica, la microbiología o la patología, y cada una de estas disciplinas pondrá de relieve rasgos característicos del término que no serán descritos por las demás. Asimismo, escáner es un vocablo que describe una serie de aparatos sobre una base común (su técnica de exploración sistemática mediante barrido de una superficie) que tienen sin embargo aplicaciones y finalidades muy diversas, que van desde las artes gráficas a sistemas de diagnóstico de neoplasias. Paralelamente, un vocabulario de telecomunicaciones hará una selección de términos y presentará las informaciones de forma muy distinta según se dirija a un estudiante de ingeniería o a un piloto profesional.

En consecuencia, una acción planificada que pretenda elaborar léxicos de especialidad que sean realmente útiles, debe definir previamente quienes son sus usuarios (estudiantes de primer, segundo, tercer ciclo; profesores), cuál es la finalidad de estos textos (docencia, investigación) y qué grado de especificidad presenta la materia.

Solo determinando previamente estas variables se puede elaborar un producto ajustado a las necesidades de quienes lo van a utilizar.

ii) En segundo lugar, una acción sistemática de esta naturaleza pretende cubrir las lagunas temáticas de áreas de conocimiento ya existentes.

La gran cantidad de ámbitos de conocimiento presentes en una Universidad hacen prácticamente inviable que los recursos terminológicos existentes o previstos a corto y medio plazo por los distintos organismos puedan cubrir el número ingente de materias que son objeto de estudio en las distintas facultades. Por añadidura, la creciente interdisciplinariedad en la mayoría de ámbitos científicos y tecnológicos obliga a multiplicar las aproximaciones a los distintos campos del saber.

Abundando en los ejemplos que exponíamos en el punto anterior, vitamina es un término que puede ser abordado indistintamente desde la bioquímica y desde la nutrición, pero también podría ser abordado desde la perspectiva de la bioquímica de la nutrición, en que la simple fusión o yuxtaposición de las dos aproximaciones anteriores resultara insuficiente para dar cuenta de la nueva realidad.

En este sentido, el Pla de Terminologia se actualiza periódicamente para detectar nuevas lagunas dentro de las áreas de conocimiento ya existentes.

iii) En tercer lugar, el Pla de Terminologia per a la Docència pretende cubrir las necesidades denominativas de los nuevos estudios y titulaciones de la Universidad

De forma regular y constante, nuevos estudios y titulaciones pasan a formar parte de los planes de estudio de la Universidad de Barcelona. Algunas de estas enseñanzas son producto de la independización de materias que ya eran objeto de estudio en la Universidad; otras, sin embargo, suponen la incorporación a la comunidad universitaria de ámbitos de conocimiento completamente nuevos. En los últimos años, y entre muchas otras titulaciones incorporadas a la Universidad, podemos citar las nuevas especialidades en odontología, podología, criminología, gemología, óptica, acústica, enología, etcétera.

Los nuevos estudios conllevan pues la aparición de nuevas necesidades terminológicas, a las que el Plan de Terminología intenta dar respuesta, detectando primeramente sus necesidades denominativas, y proponiendo después la elaboración de vocabularios específicos para solucionarlas.

iv) Finalmente, el Plan pretende difundir entre la comunidad universitaria las terminologías elaboradas

El cuarto y último objetivo operativo del Plan de Terminología es la difusión sistemática de las terminologías elaboradas, con el objetivo de dar a conocer los vocabularios a quienes son sus usuarios potenciales, pero también de estimular a esos usuarios (profesores y estudiantes de las distintas especialidades) a participar activamente en los trabajos de elaboración de los vocabularios, no ya como consultores o asesores cualificados sino como actores en su propio ámbito de especialidad.

 

2. El análisis de necesidades terminológicas en el Pla de Terminologia per a la Docència

Denominamos análisis de necesidades terminológicas al estudio previo que nos permite conocer cuáles son las características del medio en el que queremos intervenir, qué tipo de lagunas o huecos hay que cubrir prioritariamente, y qué tipo de público o públicos son los usuarios potenciales de las terminologías. En definitiva, el análisis de necesidades es una herramienta que nos ayuda a determinar qué vocabularios y qué clase de vocabularios permitirán dar una mejor solución a los problemas planteados.

i)En el Pla de terminologia per a la docència las fuentes utilizadas para el análisis han sido básicamente cuatro:

En primer lugar, las encuestas sobre bibliografías por especialidades.

El Servei de Llengua Catalana realizó un envío masivo de un breve cuestionario en el que se preguntaba a profesores de cada una de las especialidades sobre la cobertura bibliográfica que tenía su materia. En el cuestionario se distinguía entre obras terminológicas (diccionarios, vocabularios, glosarios) y obras especializadas (manuales, apuntes editados, guías de estudio o trabajo, etc.), junto con una breve valoración de las obras referenciadas.

El vaciado de estos cuestionarios permitió conocer con bastante precisión tres datos muy importantes: uno, qué tipo de materiales lingüísticos se utilizaban para cada una de las materias; dos, qué grado de adecuación tenían esos materiales para cubrir sus necesidades de docencia e investigación; y tres, qué áreas de conocimiento precisaban de una cobertura más urgente.

La segunda fuente utilizada fueron los cuestionarios de análisis de necesidades lingüísticas.

El análisis de necesidades lingüísticas es una herramienta básica en el mundo de la enseñanza de lenguas: permite delimitar los distintos tipos de públicos y sus necesidades, de modo que el proceso de aprendizaje se pueda adecuar al máximo a las particularidades y exigencias de los alumnos.

El Servei de Llengua Catalana elaboró una serie de cuestionarios de análisis de necesidades lingüísticas para los distintos colectivos universitarios (profesorado, alumnado, personal de administración y servicios) a fin de poder ofrecer la formación y el soporte lingüístico adecuados a cada uno de dichos colectivos.

Los cuestionarios contenían varias preguntas relativas al conocimiento y uso que profesores y alumnos tenían del léxico propio de su especialidad, y sobre la forma de resolver sus dudas en esa materia. El análisis de las respuestas permitió tener más datos sobre el modelo más adecuado de vocabulario para cada colectivo.

La tercera fuente que se utilizó para el análisis previo fueron los inventarios de recursos terminológicos.

Para determinar qué áreas de conocimiento ya estaban cubiertas por la bibliografía existente, se utilizaron los repertorios de recursos terminológicos disponibles.

Los inventarios de recursos son bibliografías organizadas por materias, -- generalmente en grandes bloques de conocimientos (ciencias de la vida, ciencias de la salud, física y química, etc.)-- que permiten conocer las obras terminológicas y especializadas existentes en una lengua. Estos inventarios permitieron seleccionar las obras de mayor interés para la comunidad universitaria, y determinar así el grado de cobertura que presentaban cada una de las materias.

Finalmente, en cuarto lugar se tuvieron en cuenta los planes de actuación de organismos competentes en terminología.

Los organismos competentes en terminología (centros de terminología, universidades, colegios profesionales, etc.) programan regularmente y difunden sus memorias de actividades y planes de actuación, por lo que se dispone de información no solo sobre la terminología existente en una determinada materia, sino sobre la que se está elaborando o está previsto elaborar. De ese modo es posible evitar duplicar trabajos y evitar solapamientos entre distintos vocabularios.

Todos esos datos recabados en la fase previa del análisis de necesidades son los que permitieron determinar, por un lado, las lagunas existentes en las distintas especialidades, y por otro, fijar un modelo de vocabulario tipo que pudiera cubrir las necesidades más básicas puestas de relieve en las encuestas y cuestionarios.

ii) Cruce de variables, determinación de las lagunas y fijación de los criterios de prioridad

La determinación de las lagunas temáticas se hizo a partir del cruce de dos tipos de variables manejadas: los datos sobre el organigrama académico de la Universidad -que permitieron determinar unas unidades o descriptores de materia significativos para los vocabularios- y los datos referentes a las obras terminológicas, editadas o en curso de elaboración -diccionarios, vocabularios, obras especializadas.

A partir de este cruce se estableció una amplia lista de vocabularios posibles, sistematizada por divisiones, facultades y departamentos, que constituye la base de las líneas de actuación determinadas por el Plan de Terminología para la docencia.

Para establecer los criterios de prioridad, el Servei de Llengua Catalana se basó en la formulación de propuestas para aquellas áreas de conocimiento que cumplieran tres condiciones:

que tuvieran una cobertura bibliográfica considerada insuficiente o inexistente para las necesidades de la docencia,

que tuvieran un efecto multiplicador fuerte (caso de materias objeto de estudio en distintas facultades), y

que tuvieran una aplicación inmediata en las tareas de docencia e investigación en la Universidad.

iii) Definición del vocabulario tipo

De acuerdo con los datos expuestos anteriormente, el Plan de Terminología para la docencia prevé dos tipos básicos de vocabularios:

1. un primer tipo, dirigido a resolver problemas concretos de vocabulario de una o más asignaturas básicas, de primer ciclo

2. un segundo tipo, pensado para áreas de mayor grado de especialidad, obligatoriamente con definiciones.

 

3. Modelos de vocabularios

El análisis de las informaciones relacionadas con la terminología dentro de las encuestas de necesidades lingüísticas de la Universidad de Barcelona, junto con las respuestas a la campaña informativa del PTD (Plan de terminología para la docencia), nos permitieron establecer distintas variables para el diseño del modelo de diccionario.

 

Variables para la elaboración de modelos

Los aspectos de formato, de presupuesto, de personal, de organización y de tiempo se recogieron en torno a tres tipos de variables.

variables cuantitativas

variables cualitativas

variables temporales

Como variables cuantitativas se tuvieron en cuenta las siguientes:

a. número total de términos (con inclusión de todo tipo de variantes)

b. número de términos principales (nucleo informativo al que relacionamos la definición, la remisión de variantes, la nota, la ilustración, etc.)

c. número de lenguas

d. número de integrantes del grupo de trabajo

Como variables cualitativas se consideraron estas otras:

a. presencia o no de definiciones

b. presencia o no de otras informaciones de la microestructura del diccionario (notas, ilustraciones, etc.)

c. inclusión o no de anexos de diversa índole

d. la naturaleza de las lenguas de equivalencia

e. tareas propias de cada miembro del grupo de trabajo

Como variables temporales se contemplaron las que siguen:

a. plazo total de elaboración del diccionario

b. periodización de cada etapa de trabajo

 

Modelos-tipo de diccionarios

El cruce de estas variables y el análisis de los resultados nos permitieron establecer dos modelos-tipo de diccionarios entre todas las posibilidades existentes. Así los dos modelos contemplados por el PTD-SLCUB eran de antemano los siguientes:

Modelo A:

Número de términos: 1000
Definiciones: sí
Equivalencias: Sp, En, Fr

Modelo B:

Número de términos: 1000
Definiciones: no
Equivalencias: Sp, En, Fr

Como se observa, la principal diferencia entre los dos modelos residía en la presencia o no de definiciones. Pero diversos aspectos nos orientaban hacia la necesidad de hacer una elección definitiva de modelo único. Esta elección se estableció bajo la consideración de englobar estos trabajos terminológicos dentro del marco general de la lexicografía.

Entendemos que estos léxicos, amén de alimentar la base de datos multilingüe y pluritemática de la Universidad de Barcelona, vienen determinados a priori por su naturaleza de diccionario manual. Tres aspectos lexicográficos nos han conducido a escoger uno de los dos modelos presentados. A saber:

a. Función didáctica de los vocabularios

b. Tipo de usuarios

c. Fuentes para la elaboración de los vocabularios

Todo diccionario responde a un interés didáctico: todo usuario consulta un artículo de diccionario para saber o comprobar algo. En el caso de los vocabularios del PTD-SLCUB esta característica esta reforzada porque se trata de un proyecto que intenta llenar algunos vacios directamente relacionados con la actividad docente universitaria.

Por un lado, nos encontramos con áreas de especialidad que no disponen de sugficiente bibliografía básica en las lenguas de uso de la Universidad de Barcelona y por tanto necesitan recursos para la identificación de conceptos y la traducción. Por otro lado, tenemos especialidades cuya docencia se introduce por primera vez en los planes de estudio y que necesitan proveerse de materiales básicos que permitan introducir el vocabulario básico y establecer la organización de conocimientos del campo. Y por último, no hay que olvidar que la extensión del uso de una lengua, el catalán en este caso, en la docencia depende de los recursos materiales y de personal de que se dispone.

En lexicografía moderna la elección de una tipologia de diccionario viene determinada por el tipo de usuario al que va dirigido. Hay que analizar las necesidades y las características del cliente antes de elaborar el producto. El PTD-SLCUB contempla el nivel de conocimientos de los posibles usuarios y sus intereses de consulta en la fijación de la nomenclatura y de las informaciones básicas y en la introducción de otras informaciones auxiliares en forma de apéndices o anexos.

Coherentemente las fuentes utilizadas para la elaboración de los vocabularios tienen que corresponder a textos usados por profesores y estudiantes en la docencia y, de manera general, en la investigación.

Por todo ello, las características del modelo definitivo son:

(a) Entradas:

1000 términos principales como máximo, más un procentaje aleatorio de variantes (siglas, símbolos, formas latinas, sinónimos, etc.), en lengua catalana

(b) Informaciones del artículo:

categoria gramatical

equivalencias a dos o tres lenguas

definición

nota

remisión a variantes

(c) Indices:

listas alfabéticas de cada lengua de equivalencia con remisiones a los términos principales catalanes y número de la entrada.

(d) Anexos posibles:

listas de siglas

listas de símbolos

listas de fórmulas

etc.

 

4. Presentación de los vocabularios de la campaña 1992-93

El PTD se organiza en campañas anuales (año académico) que incluyen un número determinado de diccionarios. Todos los trabajos se rigen por los mismos criterios de coordinación y sus plazos de realización són idénticos.

Durante el año académico 1992-93 se están elaborando los siguientes vocabularios:

1. Vocabulario de paleografía
Facultat de Geografia i Història

2. Vocabulario de biogeografía
Facultat de Geografia i Història

3. Vocabulario de etología
Facultat de Psicologia

4. Vocabulario de didáctica de la lengua
Facultat de Pedagogia

5. Vocabulario de investigación educativa
Escola de Professorat d'EGB

6. Vocabulario de bioquímica clínica
Facultat de Farmàcia

7. Vocabulario de análisis instrumental
Facultat de Farmàcia

8. Vocabulario de bioquímica de la nutrición
Facultat de Biologia

9. Vocabulario de ficologia
Facultat de Biologia

10. Vocabulario de geobotánica
Facultat de Biologia

 

5. Criterios de unificación de la serie terminológica

La coordinación de diez vocabularios de temática y necesidades tan dispares no puede limitarse a la supervisión de la marcha de los trabajos. En el PTD , organizado en campañas anuales y bajo un mismo modelo de diccionario tipo, se ha establecido un conjunto de criterios para garantizar la coherencia del resultado final de la serie.

Estos criterios pueden organizarse en tres apartados:

(a) contenidos
(b) normalización
(c) presentación

En el primer apartado se consideran los aspectos relacionados con las informaciones de los artículos de los vocabularios:

1. La lengua de nomenclatura siempre es el catalán, dado que el PTD forma parte del plan general de normalización lingüística de la Universidad de Barcelona.

2. El castellano es la primera lengua de equivalencia, de presencia regular en todos los vocabularios porque se trata de una de las dos lenguas oficiales en Catalunya y se halla presente en la bibliografía especializada y/o en la impartición de cursos de todas las áreas de especialidad.

3. Las otras lenguas de equivalencia seran el francés, el inglés o el alemán, pero fundamentalmente las dos primeras dada su mayor frecuencia en las bibliografías de referencia de las materias.

4. La aparición de denominaciones científicas o variantes sinonímicas, como siglas, símbolos o formas latinas, responderá a la naturaleza de cada vocabulario.

5. La organización de la información y la compleción de las definiciones responde asímismo a un conjunto de criterios unificados que se elaboran en un seminario regular.

El segundo apartado recoge criterios de normalización lingüística y terminológica para tratar las sigüientes cuestiones:

priorización de sinónimos o variantes

descalificación de variantes incorrectas

propuestas neológicas

uso de estrangerismos

problemas de los equivalentes

etc.

El último apartado contiene criterios de unificación que regulan los aspectos de presentación:

ordenación de las entradas

formatos de edición

formatos de presentación parcial de las informaciones para uso interno

banco de datos

 

6. Aspectos organizativos: el modelo de responsabilidades

A continuación, vamos a poner de relieve algunos de los aspectos organizativos que caracterizan el Plan de Terminología para la docencia.

En la elaboración de una terminología especializada, intervienen tres bloques de conocimientos claramente diferenciados, que suelen exigir la participación de personas grupos de personas diferentes:

a. los conocimientos metodológicos: son los conocimientos necesarios para elaborar el trabajo de acuerdo con criterios estandarizados y establecidos internacionalmente; son conocimientos que puede tener cualquier persona formada en terminología.

b. los conocimientos lingüísticos: son los conocimientos sobre la lengua (o lenguas) de trabajo, especialmente en el nivel léxico; son conocimientos que poseen los lingüistas

c. los conocimientos temáticos: son los conocimientos especializados sobre la materia que es objeto de trabajo; son conocimientos que poseen personas relacionadas con el tema desde un punto de vista profesional o, en la Universidad, docente o investigador.

Habitualmente, las personas que intervienen en un trabajo terminológico comparten un cierto grado de conocimiento de aquellos ámbitos en que no son expertos: un terminólogo no podría intervenir en el vaciado de textos si no fuera capaz de entender absolutamente nada; un lingüista no podría valorar la calidad lingüística del trabajo si desconociera totalmente las características del tema que es objeto de estudio; y finalmente, un especialista no podría realizar o revisar un trabajo si no tuviera una cierta competencia sobre las lenguas de trabajo, o si ignorase con qué finalidad se hubiera elaborado el diccionario.

Este grado de conocimiento mutuo del ámbito o ámbitos de especialidad que no son el propio, prefigura varias posibilidades cuando, en la planificación del trabajo, se deben de constituir los equipos de trabajo.

Tradicionalmente, en las orientaciones de la terminología hacia la planificación lingüística, el lingüista juega un papel muy importante, podríamos decir que preponderante. Eso se debe al hecho de que la temática de trabajo es la propia de áreas de actividad más generales que pueden ser abordadas con más facilidad por un lingüista porque no suponen una estructuración formal muy especializada. No obstante, el especialista debe intervenir en el proceso de trabajo, tanto para resolver cuestiones de tipo conceptual o denominativo que el lingüista le pueda plantear, como para decidir la forma de denominación más adecuada en cada caso. Esta intervención de los usuarios en las decisiones terminológicas favorece la implantación posterior de las nuevas formas.

En el Plan de Terminología para la docencia, sin embargo, se ha adoptado una decisión en sentido distinto, más cercana a la metodología de trabajo que impera en los países centroeuropeos. Como hemos venido comentando, el análisis de necesidades se basaba en la recogida de datos sobre las necesidades que manifestaban los usuarios de las terminologías, esto es, en sus destinatarios dentro de la Universidad (profesores, alumnos) y en su finalidad (la docencia e investigación).

Así pues, el papel reservado al especialista en los vocabularios del Plan de Terminologías es el de responsable principal en la elaboración de la terminología.

Para poder llevar a cabo este cometido, finalmente, los especialistas han recibido previamente una formación sobre metodología básica de trabajo, y cuentan con la cooperación de lingüistas formados también en la Universidad en trabajo terminográfico, que prestan ayuda en la presentación de los materiales y en la búsqueda de soluciones posibles para cubrir las denominaciones, o elegir las formas estandarizadas.

El Servei de Llengua Catalana se encarga de la formación adecuada para cada colectivo, y se responsabiliza de la supervisión lingüística y metodológica final de los vocabularios.

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