Intervención del Excmo. Sr. D. José Ignacio Pérez Sáenz, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, Académicos, Congresistas, Señoras y Señores:
Al darles la bienvenida a La Rioja, quisiera felicitarles por los objetivos de un Simposio tan ambicioso, por el número e interés de las comunicaciones y por la reunión de mujeres y hombres que, provenientes de países tan diversos, tienen unas metas comunes. La importancia que hoy tiene la transferencia de la Ciencia y la Técnica a los distintos ámbitos de la sociedad, confiere a la eliminación de las barreras lingüísticas un papel decisivo. La existencia, en la actualidad, de millones de objetos y procesos a los que corresponden términos muy distintos, a veces incluso confusos y contrapuestos, constituye un obstáculo de comunicación que entorpece la extensión de la ciencia y la creación de un clima cultural propicio.
Los avances de la ciencia y de las nuevas tecnologías suponen un reto para la lengua, deberá adecuarse a ese ritmo y preparar los mecanismos precisos para absorber con criterios de claridad y unidad ese crecimiento. Queréis establecer canales permanentes de cooperación entre todos los especialistas en Terminología y consolidar nuestras lenguas en este ámbito científico y técnico. No es vuestro afán un mero ejercicio académico. Vuestros esfuerzos conducirán a una mayor transferencia de la información y el conocimiento para mejorar la calidad de vida de los pueblos. Uniréis de nuevo a las bellas palabras las buenas acciones.
Las tecnologías nuevas, los nuevos hallazgos, exigen nuevas acepciones, vocablos nuevos. Esas nuevas palabras nos enriquecen porque nos vinculan a la realidad y a los hombres, siempre en evolución y en continuo descubrimiento. La complejidad de la vida humana demanda una variedad terminológica que necesitará un proceso de unificación para no caer en la incomunicación o en la ignorancia mutua y recelosa. El afán científico, el ansia de conocimiento, el empeño por alcanzar las alturas del saber, pueden conducirnos de nuevo a la torre de Babel. La imposición terminológica podría generar reacciones defensivas de multiplicación de palabras y llegar así a una confusión que castigase la manipulación de la ciencia o su utilización como instrumento de dominio. La imposición que suponía la supresión de la ñ a través de las cadenas comerciales de las nuevas tecnologías tuvo una reacción contundente que, desde el mundo de las Letras, llegó a través de cauces políticos y sociales a todas las instancias. Es un ejemplo que nos alerta y que justifica todo vuestro trabajo.
Celebráis este congreso en un monasterio cargado de historia y que tuvo una importancia decisiva en la cultura y en la lengua. Dámaso Alonso llamaba a las Glosas Emilianenses, a las anotaciones de estudiantes medievales en el códice 60, «el primer vagido de nuestra lengua». Siguiendo la metáfora, los riojanos consideramos a este monasterio y a nuestra tierra como la cuna del castellano y ciframos en ellos una de nuestras señas de identidad. Vincularse al nacimiento de la lengua no es una contemplación nostálgica o un afán paleográfico. Para nosotros es un compromiso y el Aula de la Lengua, al acoger Simposios, Congresos y estudios diversos, es una prueba de ello. Aula de la Lengua que se inauguró recientemente, pero cuya apertura, la verdadera apertura, la verdadera inauguración la van a celebrar todos ustedes.
El que en la biblioteca de este monasterio se encuentre un ejemplar de la edición princeps de los Elementos de Euclides, un incunable de 1482, libro básico y el de mayor influencia a lo largo de toda la historia de las Matemáticas, puede ser considerado una feliz coincidencia en los temas que van a debatir.
Quisiera, por último, desear que el espíritu abierto, integrador, que ha forjado el modo de ser de los hombres y mujeres de La Rioja y que inspira todos vuestros trabajos, produzca los frutos duraderos de unidad y comunicación que todos deseáis.
Muchas gracias.