Lenguas lusohispanoamericanas, su importancia
en el nuevo orden internacional
Ana María Pereuilh
Carolina Popp
1. Introducción
Las lenguas lusohispanoamericanas son aquellas habladas en los distintos países de América de origen español y portugués. Lejos de ser lenguas comunes en todo el amplio territorio que se extiende desde Méjico hasta la Argentina, las mismas están teñidas de vocablos regionales que muchas veces dificultan la comprensión del discurso.
Este hecho se acentúa al tratarse de terminología técnico-científica, ya que son términos traducidos de lenguas pertenecientes a países desarrollados que van tomando características propias y muy variadas en las distintas zonas de América.
Lo mencionado anteriormente torna absolutamente necesaria la tarea conjunta de terminólogos y expertos latinoamericanos, de Portugal y España a fin de aunar criterios de recopilación, sistematización y estandarización terminológica para posibilitar la eficaz transferencia de conocimientos tan necesaria para que nuestros países puedan dejar de importar terminología junto con productos procedentes de países industrializados.
La revolución de las telecomunicaciones va desdibujando las fronteras y ésto hará que nuestros países latinoamericanos puedan jugar un rol importante dentro de la globalización de la economía mundial. Por ello es necesario preparar nuestro espíritu para el siglo que ya está en marcha. Y tal vez la mejor manera de hacerlo sea tomando conciencia de la enorme importancia de nuestras lenguas en el nuevo orden internacional, a fin de tomar los recaudos necesarios para su salvaguarda y puesta al día con respecto a los constantes avances en todos los campos del saber humano.
2. Terminología técnico-científica en América latina.
Como ya lo mencionáramos, nuestros países latinoamericanos importan tecnología y su terminología correspondiente. Este hecho trae aparejado un doble efecto negativo, por un lado, la dificultad de la comprensión de los conceptos representados, y por el otro, la pérdida gradual de la lengua en disciplinas actuales. De aquí salta a la vista la falta de políticas estatales en salvaguarda de un bien tan preciado como el del idioma, vehículo de cohesión para una nación que impide su atomización y ayuda a su crecimiento. A esta carencia por parte del estado, se le agrega la falta de comprensión por parte del empresariado en cuanto al importante papel que cumple una terminología clara y unificada para cada uno de los sectores del quehacer comercial e industrial, ya que permite mejorar la calidad y bajar los costos, al evitar la pérdida de tiempo y eficiencia que usualmente trae aparejada la ambigüedad o la confusión de términos ajenos al quehacer cotidiano de quienes deben interpretarlos.
3. Proyectos vs. realidad
Si bien el escaso interés que despierta la actividad terminológica en nuestro continente de lusohispanoparlantes es un escollo para cualquier emprendimiento, no lo es menos la elaboración de proyectos demasiado ambiciosos asentados desde el vamos en dos falacias: disponibilidad de recursos económicos y formación académica de los profesionales dedicados a esta disciplina.
A ésto debemos agregar las ataduras a viejos sistemas y la resistencia al cambio que se manifiesta de los modos más diversos, pero que casi siempre da como resultado la negativa a incluir como parte de los costos del producto, una suma destinada a la elaboración de herramientas terminológicas.
Durante los últimos años, en algunos países se han esbozado distintos proyectos de bancos de datos terminológicos, trabajos de documentación y normalización de terminologías. Pero, en la mayoría de los casos han adolecido de problemas similares: demasiado ambiciosos, producto de esfuerzos aislados, falta de recursos. Estos hechos han conducido a su estancamiento o a su fracazo.
De ello resulta que al concebir proyectos se debe contar con una gran cuota de objetividad, a fin de que los mismos sean factibles. Esto no significa poner en duda sus resultados, sino por el contrario, la única posibilidad de obtener éxito en el emprendimiento estará en relación directa con la confianza que hayamos depositado en el mismo.
4. Inserción de Latinoamérica en el mundo
Pero todo está cambiando rápidamente. El mapa político de este momento parece producto de la fantasía si se lo observa con la óptica de unos pocos años atrás. Bloques que se desmembran y regiones que se forman al amparo de políticas que implican abandono de falsos nacionalismos a nivel colectivo, así como falta de espacio para el egoísmo en lo personal.
Latinoamérica también está cambiando su fisonomía. Méjico, por su cercanía territorial ya ha formado parte del NAFTA junto con EEUU y Canadá. Mientras que en América del Sur, el MERCOSUR ya es una realidad que hermana en objetivos comunes a cuatro de nuestros países: Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. Esto equivale a decir que nos estamos insertando en el mundo. Pero esta inserción debe darse en todos los aspectos, político, económico, social, y para ello es fundamental contar con terminología estandarizada que ha de ayudar a acercarnos.
5. El nuevo orden internacional
Dentro de este nuevo orden internacional es necesario tener en cuenta los cambios tecnológicos y sus consecuencias políticas, sociales y económicas son de tal magnitud y velocidad que dificultan el trazado de estrategias. De aquí la enorme importancia que reviste el contar con términos adecuados y normalizados para conseguir una rápida comprensión de las cambiantes situaciones que se nos presentan día a día.
En el plano de la economía, el prof.John Naisbitt se pregunta si no estamos en los albores de un "estilo de vida pancontinental homogeneizado". Dentro de esta tendencia no sólo se incrementaría el tránsito de productos y servicios a través de las fronteras internacionales, sino que se iniciaría un intercambio mundial de gerentes y profesionales. Con el tiempo este movimiento generará más competencia para los trabajadores y remodelará los estilos gerenciales.
Los pilares de las nuevas pautas económicas son: liberalización de la economía, competitividad, agrupamiento de empresas y segmentación del mercado. En lo político, la tendencia generalizada es hacia la supresión de fronteras y la regionalización. En el plano social, la preservación del medio ambiente y la defensa de los derechos y libertades individuales parecen haber tomado un especial impulso en los últimos tiempos.
En este nuevo entorno, el reacondicionamiento nos exige una mayor claridad de propuestas y una perfecta comprensión de los mensajes. En este punto aparece de nuevo la TERMINOLOGIA como importante aporte para la inserción.
6. La terminología como medio para el cambio
Este pronunciado cambio del que ya hablamos, sobre todo en países como los nuestros, debe ser apoyado por pautas claras, y aquí aparece la terminología como medio para ese cambio ya que su función es doble. Por un lado permite dar a los conceptos rótulos precisos en el campo científico y técnico, y por el otro, dada la constante revisión y actualización a que se someten los datos terminológicos, permite todos los cambios que se esperan de nuestras lenguas. Porque como lo señalara Ernesto Sábato: "los únicos idiomas que no cambian son los que están muertos".
Ya habíamos mencionado la resistencia que implica todo proceso de cambio. Más, cabe afirmar el papel protagónico que presentan las lenguas especializadas para lograr que el hombre primero comprenda "exactamente" los mensajes para luego aceptar el cambio. Para poder llegar a insertarnos, rompiendo así con el aislamiento y la marginación, para aumentar el vocabulario actualizado de nuestras lenguas como herramienta para promover la creatividad, debemos tomar conciencia que la terminología es un importante medio para el cambio.
7. Incipiente experiencia de la industria del petróleo y gas
Ya hemos señalado los obstáculos que presenta la realidad lationamericana, así como las señales claras de apertura. Es la hora de ponernos en acción desde nuestro puesto de profesionales de la lengua, en una región en la que han aparecido nuevas pautas apoyadas en proyectos de integración como el del MERCOSUR. Durante nuestra reciente participación del II Congreso Latinoamericano de Gas, celebrado en la ciudad de Salta, Argentina, pudimos observar un marcado cambio dentro de un sector tan hermético y conservador como el del petróleo y gas. Allí también se han comenzado a cambiar los paradigmas. Allí también hay personas que piensan que la puesta al día desde el punto de vista tecnológico implica el empleo de terminología adecuada, a fin de evitar los tan comunes malos entendidos, que usualmente restan calidad y demandan mayores costos.
A partir de ese primer encuentro, la acción se encaminará hacia la concreción de un primer grupo de trabajo dentro de alguna empresa en particular, o de una institución que nuclea al sector de petróleo y gas, a fin de trabajar juntos, expertos en ingeniería, terminólogos y traductores para definir políticas de corto alcance, analizar recursos económicos y determinar estrategias para la concreción de pequeños proyectos, que luego podrán sumarse a otros más ambiciosos. La idea es pués, comenzar.
De este grupo inicial surgirá un comité que se encargará de determinar el dominio y la experiencia lingüística para elaborar: la definición del concepto y la designación de conceptos mediante términos. Será de fundamental importancia incluir en esta tarea todas las variantes de la lengua española que se presentan en los distintos países, dentro del ámbito del petróleo y del gas.
También se contemplarán los casos tan comunes de falta de términos en portugués y español para designar conceptos técnicos, y aceptar que en ciertos casos no exista terminología en nuestras lenguas, pero será imprescindible incluir una definición que describa el concepto.
A no dudarlo, ésta es una tarea lenta y ardua. Más, lo importante es avanzar para crear conciencia en todos los sectores que forman el amplio expectro de actividades de nuestros países.
8. RITerm y el proyecto de creació de una base de datos terminológicos para América Latina y la Península Ibérica
El contar con la RITerm y otros organismos como Unión Latina, nos hace albergar promisorias expectativas de acción común de las instituciones dedicadas a la labor terminológica. La Red ofrece un marco adecuado en el que deberíamos insertarnos a fin de unificar formatos de ficha, compatibilizar programas y así posibilitar el tan necesario intercambio que llevará a la estandarización.
Pero para alcanzar la verdadera complementación que permita un trabajo eficiente, el esfuerzo debe ser compartido por todas las instituciones que se ocupan de la tarea terminológica en cada uno de los países latinoamericanos. Para asegurar consistencia, sólo hay que agregar acciones coordinadas a las herramientas conocidas.
Es necesario comenzar desde abajo, estableciendo cabeceras responsables para organizar y preparar los datos que habrán de alimentar la red. Luego, el trabajo de campo irá naturalmente proyectando caminos, delimitando zonas, corrigiendo enfoques y configurando los nodos de la futura red.
Esta época de diálogos más abiertos, en que estamos intentando superar rivalidades regionales y promover una verdadera integración, nos brinda un marco muy favorable para ejecutar nuestro proyecto. El diseño de un banco de datos común para los países de Latinoamérica y la península ibérica que incluyera los bancos de datos sectoriales, como el del gas y petróleo al que ya nos refiriéramos, parece ser el camino más viable para lograr lo antedicho, y un buen comienzo para dar visos de realidad a quienes piensan que nuestro discurso es sólo parte de una quimera.
9. Conclusión
A lo largo de esta exposición hemos tratado de ser realistas y objetivos. Hemos señalado escollos pero también puntualizamos hechos positivos. No podemos negar la realidad del entorno de dificultades de nuestros países: falta de medios económicos, democracias incipientes, problemas sociales, dependencia científica y tecnológica. Pero precisamente, todos estos problemas, propios de países jóvenes, nos hacen contar con el empuje muchas veces hasta inconciente de los pocos años, y la certeza de que nos ha llegado el momento de crecer, y crecer significa insertarse en el mundo, adaptarse a este nuevo orden internacional que ya se perfila.
Tal vez el motivo fundamental que nos congrega en este evento sea precisamente la oportunidad de conocer nuestras similitudes y nuestras diferencias, las metas propias de cada uno de nuestros países y el derrotero común de una América Latina unida. Es de desear que este contacto personal nos sirva para comprometernos en una tarea terminológica en el campo científico-técnico que contribuya a mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de nuestro continente.
De este modo habremos contribuído a hacer realidad el sueño de quienes hace 500 años pisaron por primera vez nuestra tierra, y auténticamente pretendieron sentar las bases de un Nuevo Mundo, caracterizado por la fecundidad, el progreso y sobre todo la esperanza, dentro de un marco de respeto individual y orden comunitario. Que estas últimas palabras sean una invitación a españoles, portugueses, americanos y representantes de otras latitudes para aunar esfuerzos dentro de nuestro ámbito terminológico, a fin de mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes del planeta y fomentar una toma de conciencia por parte de los responsables de mantener el orden natural del universo. Entonces habremos cumplido el cometido de introducir la terminología en los distintos ámbitos del quehacer humano, para mejorar al hombre física y espiritualmente, único y último cometido de toda acción humana. Gracias.
Bibliografía
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