Estratificación de la terminología. Estudio del anglicismo
en el vocabulario de los deportes
Roberto Mayoral Asensio
Introducción
El presente trabajo se basa en el estudio de un corpus de más de 1.100 anglicismos (préstamos lingüísticos del inglés al español) del vocabulario de los deportes extraídos de 61 publicaciones de diferentes tipos. Las publicaciones periódicas corresponden en la inmensa mayoría de los casos al año 1.979. El enfoque del trabajo es fundamentalmente lexicológico aunque a posteriori se hayan intentado aplicar sus conclusiones al campo de la terminología. Somos conscientes de los graves problemas de incoherencia metodológica y terminológica que implica necesariamente este procedimiento aunque confiamos en que el trabajo mantenga su interés.
Estratificación
En el estudio de las terminologías especializadas en ocasiones se ha procedido con cierta rigidez producto de la necesidad de establecer clasificaciones. La lengua general se trataba en estos casos como un compartimento estanco al referirla a cada una de las lenguas de especialidad. Cada una de las lenguas de especialidad se trataba como si no tuviera nada que ver con las demás. La terminología de un campo se aislaba a cal y canto del resto de su lengua propia. Las diferentes actividades o campos también se trataban como si fueran universos cerrados. El mundo de los especialistas de una actividad se entendía en blanco y negro, sin introducir ningún matiz. Las relaciones entre un concepto especializado y su término parecían explicarse bajo el único imperativo de la biunivocidad.
Afortunadamente hoy en día se han introducido en el estudio de las lenguas de especialidad conceptos de estratificación de la terminología; la terminología ha ampliado su campo de estudio a los sintagmas y colocaciones con la fraseología (ver por ejemplo diferentes trabajos de Heribert Picht como el publicado en 1991); terminólogos como Rondeau (1984:23-25) han desarrollado de forma más real la interrelación entre lengua común y lenguas de especialidad o terminologías; Hoffmann (1984:64-70) ha señalado también la estratificación en las lenguas de especialidad y también ha establecido matices dentro de las lenguas de especialidad (LSP y lenguas de especialidad en sentido estricto); se están estudiando como casos aparte en cuanto a terminología las ciencias blandas y las ciencias duras por estudiosos como Gerhard Budin; etc.
Nuestro trabajo aquí no va consistir en definir las diferentes categorías que estamos manejando sino en todo lo contrario, en insistir en la permeabilidad de las fronteras establecidas.
Osmosis entre lenguas de especialidad y lengua general
El conocimiento y comprensión de las lenguas técnicas y especializadas se limitan en un primer momento a un número reducido de personas: los técnicos y especialistas. Pero de ningún modo se detiene ahí su vida y difusión, su vida únicamente como jerga no ha de ser muy larga.
En primer lugar, la sociedad moderna extiende la utilización de la tecnología a sectores inmensos de la población en los países desarrollados. Se produce una especie de "salida de las catacumbas" fruto de la divulgación y la comercialización que impide, al poco tiempo de nacer, que estas lenguas se queden en el terreno de lo esotérico. Como ejemplo, podemos citar la gran difusión del uso de los ordenadores personales, la popularización de la terminología económica y política o la popularización de la terminología militar a raíz de la Guerra del Golfo. Es significativo el hecho constatado en nuestro trabajo como profesores de traducción de que resulta muy difícil encontrar un texto de tema general (literario o periodístico) en el que no aparezcan elementos de lenguas de especialidad y de temas especializados.
Sería absurdo pretender que cualquier vocabulario especializado puede alcanzar el mismo grado de difusión. Pensemos en las diversas posibilidades que presentan el vocabulario del deporte, el de la informática, el del armamento, la nomenclatura zoológica y botánica, el vocabulario de la economía, el de la política o el de la música moderna. Es un factor importante en su difusión la atención que le sea prestada por los medios de comunicación de masas.
De ningún modo las lenguas técnicas y especializadas son estáticas e impermeables a la influencia de los mecanismos ordinarios del cambio lingüístico. Algunos términos originariamente especializados sufrirán un proceso de generalización y pasarán a la lengua ordinaria, resultando a veces incluso difícil detectar su origen en un campo especializado. Por ejemplo, la palabra star (o estrella), originada en el campo de la cinematografía, pasa a la lengua ordinaria para designar a una persona sobresaliente en cualquier actividad.
La popularización de los términos especializados y su uso por un número mucho más extenso de hablantes afecta por tanto a la "estabilidad" de esos significantes que se ven sumergidos en el cauce general de la lengua y sometidos de forma mucho más intensa a todos los procesos del cambio lingüístico.
Si intentamos ilustrar afirmaciones anteriores con una actividad concreta, el deporte, nos encontramos con los siguientes hechos:
Los deportes, como juegos que son, poseen unas reglas que les son propias, unos jueces de estas reglas, sanciones para los que las violan, participantes o protagonistas que cumplen diferentes papeles, instrumentos con los que se juegan, instalaciones en las que se juegan, un conjunto de operaciones o jugadas posibles, sistemas de cómputo de los resultados, técnicas de preparación o entrenamiento y de juego.
En relación con estos campos señalados y que originan subconjuntos de la lengua de los deportes, es imprescindible señalar la existencia de significados que son comunes a muchos o varios de los deportes y que por tanto producen términos comunes para grupos de ellos. Podemos ir desde un nivel más general en el que aparecerán términos comunes a todos ellos como jugar, ganar, perder, campeonato, etc.., a otro nivel donde el sistema de subconjuntos está definido por características propias de esa actividad deportiva. Posiblemente por analogía sobre el deporte introducido en primer lugar, aparece una importante parte del léxico propio de cada deporte que es compartido por los que participan de alguna de sus características (intrumentos, medio en que se realiza, etc..). Si nos referimos a deportes jugados con raqueta, nos aparecen términos comunes como: raqueta, set, match, game, volea, revés,...
Si se trata de deportes jugados en equipo, con pelota y portería, nos parecerán términos comunes como delantero, defensa, portero, penalti, área,... Si hablamos de deportes con bate y pelota, encontraremos batear, pitcher, base, etc.. La adición de cada característica común acotará progresivamente el léxico compartido y el número de deportes que lo comparten. Tenemos por tanto una primera estratificación según el nivel de especificidad.
La lengua deportiva comparte términos con otros campos léxicos, ya sean la lengua general o lenguas especializadas. Si tenemos en cuenta los componentes de espectáculo, competencia y lucha, podremos ver la intersección entre el campo semántico del deporte y los campos correspondientes a otras actividades, intersección constituida por préstamos provenientes de ambas partes.
Del vocabulario del espectáculo pasan al deportivo, y otros, los siguientes vocablos: estreno, debut, debutar, estrella, ensayo.
Del vocabulario militar y guerrero se puede registrar una gran presencia en el vocabulario deportivo. Por poner un ejemplo, sólamente en la sección de deportes del diario Ideal de 7-10-79 aparecían los siguientes términos: ariete, filas, líneas de cobertura, confrontación, defender los colores, guardar la espalda, penetrar, defensa, ataque, derrotar, batir, baja, juego de contención, asalto, choque, inexpugnable, luchas, refuerzos, hazaña y huestes.
La lengua general toma constantemente términos prestados del vocabulario deportivo, que normalmente se integran a través de la lengua coloquial y del argot. Pueden ser ejemplos dejar KO, echar balones fuera, casarse de penalty, meter un gol, fichaje, fichar, ser un fitipaldi,...
El continuum entre los especialistas y los legos
El contacto y osmosis entre una lengua especializada y el caudal general se dificulta en general por la existencia de unas complicadas reglas y técnicas que limitan la práctica de la actividad a un grupo reducido de personas. En un principio, el léxico correspondiente a un deporte es conocido sólamente por el reducido número de personas que lo practican. Estos deportistas, que deben reunir una serie de condiciones físicas determinadas, son adoctrinados sobre el reglamento del deporte y sobre su desarrollo como condición indispensable para su práctica. La lengua específica reúne las condiciones en ese momento de una jerga.
Sobre este momento inicial de la práctica de un deporte hay que señalar que, en gran número de casos y especialmente cuando es introducido por primera vez en un país extranjero, sus practicantes suelen ser personas selectas y de nivel cultural por encima del normal (el deporte de caballeros). Incluso se da el caso frecuente del conocimiento de la lengua del país originario o exportador del deporte. Un ejemplo puede ser, para España, el caso del béisbol o el golf.
Pero, por lo general, los deportes experimentan una gran difusión en su práctica hasta el punto de que, por ejemplo, sería muy difícil encontrar a un español varón que no hubiera jugado al menos una vez en su vida al fútbol. Si extendemos la condición a que haya leído crónicas en la prensa, haya escuchado retransmisiones por la radio o haya visto un encuentro televisado, podríamos incluir también en esta lista a la mayoría de las españolas. Y si contamos a los que han oído hablar, aunque sea de forma pasiva, sobre fútbol, difícilmente podríamos excluir a ningún español con uso de razón.
Un hito en el proceso que extiende la participación en el hecho sociológico de sólo jugadores, árbitros, técnicos y directivos a también las grandes masas de público es la aceptación de un determinado deporte como espectáculo. Este fenómeno por el cual una actividad con normas complicadas y que requiere habilidades especiales para su práctica pasa a convertirse en espectáculo de masas, para personas que incluso puede que nunca aspiren a ser participantes activos (jugadores), es común a todas las actividades artísticas y a los juegos.
Otros factores que influyen sobre la popularización del deporte son su comercialización o profesionalización, su utilización política, su incorporación a los medios de difusión de masas, su presencia en el sistema educativo, su puesta de moda dentro de un estilo de vida y el prestigio del éxito deportivo.
El proceso de popularización y difusión de cada deporte en particular no es el mismo, dependiendo de diferentes factores encontramos deportes de ámbito muy reducido como el polo y el béisbol (en nuestro país) y deportes de práctica generalizada como el fútbol.
Una de las distinciones que podemos encontrar en el uso lingüístico en la actividad deportiva es la que se establece según las diferentes funciones del sujeto dentro del hecho deportivo.
Los técnicos, entrenadores, preparadores físicos, educadores deportivos a nivel superior tenderán al mantenimiento de términos oscuros para el gran público, de la misma manera que todos los grupos profesionales tienden a la formación de registros especializados para su actividad (dialectos profesionales), como forma de diferenciación y aislamiento frente a los legos.
Bajando la escala, nos encontraremos con los mismos jugadores, los comentaristas deportivos con su jerga particular, el público y el resto de la población no interesada pero sometida constantemente a un bombardeo informativo.
La diferenciación de clanes sociales y nivel cultural también nos producirá registros diferentes que abarcarán desde los términos más especializados y los préstamos hasta los recursos de la lengua general. Serán factores a tener en cuenta en los niveles más altos el conocimiento de la lengua prestataria de términos, la capacidad de imitación, el acceso a la literatura especializada y el acceso a la práctica de los deportes más recientemente introducidos desde sus primeros momentos.
Podemos extraer algunas conclusiones tras esta discusión sobre el carácter del vocabulario deportivo:
1. Participa de las características de las lenguas científicas y técnicas y de la lengua general.
2. Se puede establecer una escala lengua técnica-lengua común dentro del vocabulario deportivo según diferentes medidas:
a. deporte importado o autóctono,
b. deporte propio por sus características de minorías o de masas,
c. grado de popularización del deporte,
d. papel del sujeto en el hecho deportivo,
e. antigüedad de importación del deporte,
f. clase social,
g. nivel cultural.
3. El léxico de un deporte mantiene relaciones de intercambio con el de los demás; de modo especial, con aquellos con los que comparte alguna característica; con otros vocabularios especializados, sobre todo con los pertenecientes a actividades con las que comparte algún rasgo semántico; con el léxico común.
El proceso de integración del anglicismo léxico. Evolución. Sinonima y competencia
Pueden existir dos procesos diferentes de integración del anglicismo. Si el modelo inglés es transparente (la palabra tiene traducción: butterfly stroke, triple jump, sail), se abre una doble vía de ingreso del anglicismo:
a) anglicismo patente: football
b) calco semántico: balompié
Pero si el modelo inglés es opaco (la palabra no tiene traducción sino definición -golf, badminton, croquet, catamaran- o procede de un nombre propio, derby), el calco semántico es imposible y sólo se da la primera vía principal del anglicismo patente.
Puede existir una forma intermedia entre el anglicismo patente y el calco semántico para los compuestos y frases: Fútbol Asociación, dropar la bola, territorio de fair.
Para el anglicismo patente se abre un segundo proceso una vez ingresado en nuestra lengua:
a.1. adaptación a las pautas fonéticas y ortográficas del español:
- fútbol (si la vía de imitación ha sido oral)
- estay (si la vía de imitación ha sido escrita)
Esta adaptación puede incluir no sólo la adaptación de grafemas sino también, en momentos más avanzados del proceso, la desaparición de las marcas de culpabilidad lingüística (comillas, subrayado, cursiva) y la incorporación del acento ortográfico. Es en esta etapa cuando se pueden introducir los anglicismos-error (badminton). También es en esta etapa cuando se produce la reducción de los compuestos al adjetivo (penalty, córner).
Tanto para el anglicismo patente (en sus diversos grados de integración) como para el calco semántico se abre una vía de naturalización más avanzada: a.2./b.1. derivación: se corresponde con una etapa avanzada del anglicismo en la que éste ha pasado a ser productivo en nuestra lengua y genera nuevas formas. Entendemos derivación en su sentido más amplio, es decir cuando incluye procesos de derivación propiamente dicha (afijación: prefijación y sufijación) y de composición.
Dentro de este proceso se podrían establecer procedimientos de derivación que corresponden a diferentes niveles de integración. Por ejemplo:
1) formación de plurales: futbolistas
2) formación de femeninos: futbolística, balompédica, futbolero
3) formación de agentivos: futbolista
4) formación de otros adjetivos: futbolístico, balompédico
5) formación de verbos: futbolear
6) formación de adverbios: futbolísticamente
6) formación de compuestos: fútbol-sala
7) prefijación: antifutbolístico
8) sufijación: futbito, futbolín
Los procesos de adaptación a las pautas fonéticas y ortográficas y de generación de nuevas formas no tienen porqué ser consecutivos y casi siempre se dan de forma paralela: por ejemplo, sprintar será una forma en la que todavía se mantiene la s- líquida del inglés pero en que ya se ha generado un verbo.
Se abre un proceso de competencia lingüística por la supervivencia entre todas las formas que acabamos de señalar más otras formas que la lengua prestataria puede producir de forma autónoma y que pueden incluir también paráfrasis y eufemismos (para goal del inglés, el español ha producido meta como calco pero también portería, puerta, portal, arco, marco; para goalkeeper o goaltender del inglés, el español ha producido los calcos semánticos guardameta y meta, pero también ha producido los términos autóctonos portero, arquero y cancerbero.
El resultado de la competencia lingüística debiera ser la desaparición de los términos menos aptos y la reducción del polimorfismo a un nivel mínimo. Sobre este aspecto, nos referimos a la próxima descripción del proceso de variación estilística, un proceso de sentido opuesto al de la competencia que pretende conservar el mayor número posible de sinónimos y queremos señalar también que la competencia entre los diferentes tipos de sinónimos (en especial entre préstamos léxicos y calcos semánticos) no tiene porqué inclinarse necesariamente hacia uno de ellos ni en particular hacia las formas más propias de nuestra lengua. Son numerosos los casos en los que, a pesar de existir calcos excelentes (balompié, balonvolea, han predominado en el uso los préstamos léxicos, fútbol, voleibol).
Es difícil encontrar series léxicas que incluyan de forma completa todas las formas derivadas posibles o todos los grados posibles de integración ortográfica. En nuestro corpus nos encontramos para un modelo inglés como corner-kick/corner con las siguientes formas en textos españoles:
1 córner (singular, acento)
2 "corner" (singular, sin acento, comillas)
3 corners (plural, sin acento)
4 córners (plural, acento)
5 córner (plural Ø, acento)
6 cornes (plural, sin acento, adaptación ortográfica)
7 saque de esquina (calco) por los cuales, de la forma 3 (plural, sin acento), podemos deducir la posibilidad de existencia de
8 corner (sin acento, singular), de la forma 2 (singular, sin acento, comillas), podemos deducir la posible existencia de
9 "corners" (comillas, sin acento, plural)
10 "córners" (comillas, acento, plural)
11 "córner" (comillas, acento, plural Ø)
12 "cornes" (comillas, sin acento, plural, adaptación ortográfica), de 6 (sin acento, plural, adaptación ortográfica), podemos prever la existencia de
13 corne (sin acento, singular, adaptación ortográfica)
14 "corne" (sin acento, comillas, singular, adaptación ortográfica)
15 "corne" (sin acento, plural Ø, adaptación ortográfica)
Tenemos por tanto la posibilidad de recoger en una sola muestra sincrónica todos los cambios ortográficos, semánticos y fonéticos capaz de sufrir el modelo inglés corner/corner kick desde su entrada en el español hasta su naturalización. Al mismo tiempo podemos encontrar el calco correspondiente (saque de esquina) y, en otros casos, también formas derivadas, paráfrasis y términos de creación autóctona. Por tanto, se podría establecer una sucesión de estados reveladores de los cambios experimentados por el préstamo hasta su plena integración.
Esto significa que para el establecimiento de un modelo descriptivo del préstamo anglicista en español no necesitamos de un estudio diacrónico. Esto no implica que los estudios diacrónicos dejen de presentar interés en el estudio del vocabulario en general o del vocabulario deportivo en particular. Sería por ejemplo de gran interés poder fechar el momento de la traducción de un neologismo procedente del inglés; podríamos también estudiar la variación de la ocurrencia de formas de diferente grado de naturalización como medida de la evolución de la competencia, o de ellas con los términos autóctonos, de los calcos semánticos con los léxicos; podríamos estudiar la variación diacrónica del número global de anglicismos en un vocabulario, de préstamos del ese vocabulario al léxico general o a otros vocabularios especializados, etc..
Esta intensa convivencia en el vocabulario deportivo de formas correspondientes a diferentes estadíos en la evolución de un préstamo se da con especial claridad debido a las siguientes razones:
a) rapidísimo desgaste de los neologismos procedentes del inglés y, por tanto, rapidísima acomodación a la norma del español debido a la erosión sufrida en la práctica deportiva, el deporte-espectáculo y su reflejo en los medios de comunicación,
b) utilización por razones estilísticas de gran número de sinónimos, lo cual conlleva la consideración de cualquier forma como necesaria,
c) niveles muy diferentes de especialización en la utilización del vocabulario deportivo.
La variación estilística
La gran riqueza de la lengua deportiva reside en su utilización de sinónimos, la asignación de nuevos significados, los procesos de prefijación, de sufijación y de composición, etc.
Como ejemplo de esta afirmación, podemos tomar la siguiente serie de términos con los que nos podemos referir a un equipo de fútbol: equipo, plantilla, once, huestes, muchachos, filas, formación, pupilos. O a la pelota del fútbol nos podemos referir, entre otros, con los siguientes términos: pelota, balón, cuero, esférico y redondo.
Su riqueza reside igualmente en su capacidad para crear neologismos. La creación neológica en el campo del vocabulario deportivo es prolífica y aceptada, puesto que responde a la necesidad que experimentan los cronistas deportivos y los simples usuarios de enriquecer un vocabulario en el que los conceptos son limitados. La lengua de los deportes lucha constantemente contra la repetición, que engendra un estilo monótono. Antonio Barragán, del semanario Hoja del Lunes (8-10-79, p. 7) ilustra bien este hecho en su artículo "El líder Castellón cayó en Los Cármenes (4-2)" cuando para designar el balón evitando la repetición utiliza sucesivamente los términos siguientes: balón, cuero, balón, cuero, balón, balón y esférico.
Un rasgo característico de esta lengua es por tanto la fuerza con la que en él se manifiesta la variación estilística. Generalmente se hace referencia tan sólo a la competencia como fuerza de cambio lingüístico en lo que respecta a los conjuntos de sinónimos o cuasisinónimos. Debido a esta tendencia a la competencia lingüística los términos menos aptos para designar un mismo concepto desaparecen no quedando más que los más adecuados para asegurar la comunicación en cada momento. Tenemos que señalar a la variación estilística como una fuerza opuesta a la competencia que tiende a la conservación del máximo número de términos para el mismo concepto y que favorece la creación neológica. Esta variación estilística se ve impulsada cuando la terminología se da en situaciones de comunicación no especializada (en medios de comunicación, conversaciones habituales, discurso de divulgación). La variación estilística explica la persistencia con la que los barbarismos se mantienen en el vocabulario de los deportes.
Textos especializados y textos no especializados para un mismo discurso. La necesidad de matización
Hay que comenzar diciendo que existen diferentes tipos de publicaciones que se dirigen a los diferentes tipos de sujetos del hecho deportivo y en las que utilizarán por tanto diferentes niveles de vocabulario que irán desde el más técnico hasta el más general y popular.
Para los sujetos menos interesados o menos expertos encontraremos la prensa diaria. El sujeto más devoto o interesado comprará la prensa deportiva y los jugadores, técnicos, entrenadores y especialistas comprarán las revistas y publicaciones deportivas especializadas para un solo deporte o para el deporte en general.
En la escala general de estratificación de publicaciones, los deportes más mayoritarios aparecen en todos los niveles en tanto que los deportes más minoritarios pueden desaparecer de los niveles menos especializados.
La estratificación en los textos deportivos responde a los siguientes parámetros:
a. Tipo de publicación: publicaciones periódicas no federativas, publicaciones periódicas federativas, otras publicaciones federativas, enciclopedias, diccionarios enciclopédicos, obras lexicográficas y terminográficas, reglamentos, obras monográficas y manuales, separatas técnicas, catálogos de publicaciones, catálogos de material deportivo, actas de congresos y coloquios, bibliografías, otras.
b. Grado de especialización, que depende del papel del lector al que va destinada: lector general, lector aficionado, lector aficionado y practicante, lector profesional practicante, lector profesional técnico, otros.
c. Grado de especificidad del contenido: información general y no sólo deportiva, información deportiva en general para todos o varios deportes, información específica para una familia de deportes, información específica para un deporte, otros.
d. Ambito: interno, local, regional, estatal, internacional, otros.
e. Periodicidad: diaria, semanal, mensual, ninguna, otra.
f. Fragmentación: obra única, elemento de una colección, publicación seriada o por fascículos, otra.
g. Lenguas: escrito originalmente en español, traducción del inglés o de otras lenguas, escrito sólo en español, escrito en español y otra lengua, escrito en español y otras lenguas, escrito en lengua diferente al español.
h. Difusión: ( de muy escasa a muy amplia).
El anglicismo y la estratificación
Del estudio de nuestro corpus podemos deducir que el anglicismo se produce preferentemente en los niveles más especializados o profesionales de la actividad, de los sujetos participantes y de las publicaciones o comunicación en general y que los estratos de mayor popularización muestran una tendencia más fuerte que los más especializados al uso de calcos semánticos y de términos de producción autóctona y al polimorfismo. La adaptación ortográfica y fonética a las pautas del español se produce también con mayor facilidad en este nivel inferior.
La política del anglicismo
Como en todo trabajo lingüístico, respecto al anglicismo podemos adoptar dos enfoques el descriptivo y el prescriptivo. En el caso del estudio de una lengua de especialidad, el enfoque descriptivo se asocia al trabajo lexicológico y el enfoque prescriptivo se asocia al trabajo terminológico.
El enfoque prescriptivo del estudio del vocabulario se ocupa de facilitar la comunicación entre especialistas dentro de una lengua de especialidad. Es un enfoque tanto más suficiente cuanto más exclusivo sea el campo o el tema de los especialistas, cuanto más estanca se encuentre su lengua de la lengua general. El esfuerzo de normativización, de dirigismo lingüístico, es tanto menos eficaz cuanto más se haya popularizado la actividad, cuanto más se dé la comunicación en textos menos especializados, cuanto más intervengan factores estilísticos en la comunicación. Recordemos que la polisemia y la sinonimia son virtudes en la comunicación general en tanto que son pecados en la comunicación entre especialistas.
El planteamiento prescriptivo respecto al anglicismo puede basarse en razones de índole lingüística, de eficacia de la comunicación, o también en razones de índole política, de rechazo a la influencia de otra cultura.
Conclusiones
La lengua de especialidad y la lengua gneral muestran osmosis en ambos sentidos. sta osmosis se manifiesta asimismo entre las lenguas correspondientes a varios campos especializados. Los conceptos especializados son utilizados en la comunicación tanto por legos como por especialistas. La comunicación de conceptos especializados se da entre todas las diferentes combinaciones de interlocutores que se pueden establecer según diferentes niveles de especialización. La terminología parece en numerosos y muy diversos tipos de publicaciones dependiendo de quiénes son los protagonistas en la comunicación.
No es adecuado por tanto estudiar o describir la terminología de acuerdo con una sola variable: el campo. Será necesario definir el estrato al que pertenece esa terminología dado el nivel de especialización al que se adscriba y la situación comunicativa a la que corresponda.
Tampoco resulta conveniente imponer la dicotomía sincronía/diacronía a la descripción de una determinada terminología. La terminología correspondiente a un campo refleja innumerables procesos de de cambio lingüístico resultado de los procesos sociales que sobre ella inciden (especialmente los que resultan en una popularización de los conceptos. En el mismo vocabulario coexisten y compiten desde las formas más contemporáneas a las más antiguas. Ante la aparición de un concepto nuevo gran número de formas son posibles para su denominación aunque correspondan a diferentes momentos de evolución lingüística.
La tendencia a la biunivocidad de concepto y representación se ve contrarrestada por fuerzas que impulsan el polimorfismo: la variación estilística, razones comerciales y variaciones regionales. La imposición de la biunivocidad puede resultar un obtáculo para el buen fin de determinados casos de comunicación especializada.
Referencias
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PICHT, Heribert y Jennifer DRASKAU 1985. Terminology: An Introduction, University of Surrey.
HOFFMANN, Lothar 1984. Kommunikationsmittel Fachsprache. Eine Einführung, Akademie, Berlín.
RONDEAU, Guy 1984. Introduction à la terminologie, 2ª ed., Gaëtan Mourin, Chicoutimi.