Documentación / información y terminología.
La experiencia del SIIT
Ricardo A. Gietz
Resumen
El conferenciante destaca la importancia que debe asignarse en las actividades terminológicas al conocimiento del manejo de la documentación y de las fuentes de información, como también del modo de acceder a ellas. Las menciona y aporta distintos ejemplos. Se refiere a los antecedentes de la creación en 1986 del Servicio Iberoamericano de Información sobre la Traducción en Villa Ocampo, destinado a brindar información sobre traducción, interpretación, terminología y lingüística aplicada. Describe luego, sus objetivos, organización y actividades desarrolladas en el transcurso de su existencia. Señala, por último, la necesidad de efectuar un trabajo mancomunado para coordinar los esfuerzos, muchas veces dispersos, de nuestra región lingüística.
Deseo, en primer lugar, agradecer a los organizadores de este encuentro por haberme invitado a participar como conferenciante en el III Simposio Iberoamericano de Terminología. El tema que deseo exponerles cubre dos aspectos: la documentación y las fuentes de información para el terminólogo, por una parte, y nuestra experiencia en el Servicio Iberoamericano de Información sobre la Traducción, por otra.
Como todo investigador, en cualquier campo del conocimiento, el terminólogo debe recurrir a diversas fuentes de información para realizar su trabajo. Ello es obvio y no requiere mayores aclaraciones. En cuanto a la documentación, creo necesario establecer una diferencia entre la documentación como conjunto de documentos -fuentes de información, en definitiva- para consulta o lectura, y la documentación como proceso de selección, catalogación, clasificación, análisis y síntesis de la información contenida en las fuentes de información, para usuarios específicos.
Existen centros de documentación que realizan ese proceso, para sectores determinados de usuarios, en áreas del conocimiento o campos de actividades de su interés. Procuran detectar en la abrumadora masa de documentos de todo tipo, los que responden a las necesidades de información de su sector, y los tratan convenientemente para poner a disposición de sus usuarios la información que contienen. El mismo proceso, a veces, puede estar limitado a los intereses de los usuarios de una institución.
Como es sabido, tanto la elaboración de fuentes de información, primarias y secundarias (o sea las que informan sobre las fuentes primarias), como el proceso de la documentación y de la información, han experimentado una evolución sorprendente en menos de medio siglo, no sólo por la aplicación de métodos cada vez más perfeccionados, sino también por los avances producidos en las técnicas de producción y reproducción de documentos, y por el desarrollo de la computación y las telecomunicaciones. Los sistemas y redes de información han permitido estimular el trabajo cooperativo y facilitar el acceso a la información.
De la bibliografía que he consultado sobre la relación de la terminología y la documentación, he escogido algunos trabajos que creo oportuno mencionar. Muchos de ustedes conocerán, sin duda, el número especial de la revista Meta dedicado a la documentación. En uno de sus artículos, Guy Rondeau considera que la terminología y la documentación son inseparables en el sentido de que es imposible hacer terminología sin tener acceso, directo o indirecto a una documentación especializada abundante.
Robert Dubuc y Nycole Bélanger han considerado a la documentación como la materia prima de la investigación terminológica. Según ellos, la vinculación entre la terminología y la documentación descansa sobre cuatro puntos principales: la constitución de la documentación, la evaluación, la clasificación y la explotación.
Coincide con ellos Rachel Boutin- Quesnel, al señalar que el trabajo del terminólogo se apoya, más que nada, en una buena documentación, que debe ser abundante, variada y tratar tanto de las técnicas básicas como de las avanzadas. Considera que no basta con tenerla disponible. Es necesario también, conocerla, poder evaluarla y encontrarla fácilmente. Por ello da suma importancia a su clasificación. En otra contribución, Nycole Bélanger responde a dos preguntas que ella misma formula: ¿cuáles son los tipos de documentos útiles para los terminólogos? y ¿cuáles son los criterios para juzgar su calidad?. Después de efectuar una gran división del conjunto de recursos documentales del terminólogo -documentación, lingüística y documentación de especialidad- menciona distintos tipos de esta última, con ejemplos de la documentación en francés y en inglés, y criterios para evaluar las obras lexicográficas y no lexicográficas.
El volumen de la documentación que pueda reunir una oficina terminológica dependerá de la importancia de sus recursos. Las grandes oficinas podrán disponer de un Centro de Documentación Terminológica bien equipado y de documentalistas idóneos. Llegado el caso, como lo señala Bélanger, el terminólogo debe indicar al documentalista la naturaleza y las exigencias del trabajo terminológico con respecto a la documentación requerida, aconsejarlo sobre las adquisiciones a realizar y sobre la organización de la documentación en función de las necesidades específicas de la terminología. En ausencia de documentalistas, el terminólogo debe reemplazarlo en sus funciones, definiendo los objetivos de cada una y ejecutando los pasos necesarios para alcanzarlos.
En síntesis, podría añadirse, el terminólogo debe conocer, por una parte, el proceso de la documentación adaptado a sus necesidades, en particular los lenguajes documentales, y, por otra, las formas de acceder a las fuentes de información externas. En otras palabras, debe estar preparado para realizar por sí mismo o recurriendo cuando sea necesario a los servicios de información apropiados, la búsqueda de los documentos de su interés, pero también saber organizar su propia documentación de manera de poder encontrarla fácilmente cuando la necesite. El coloquio sobre Enseñanza de la Terminología, realizado en Granada en junio último, recogió una valiosa variedad de ideas y propuestas. En muchas de ellas aparece el componente documentación, aunque el contenido de su enseñanza no es definido con suficiente precisión, lo cual es coherente con la disparidad de enfoques que aún subsisten en cuanto a la formación de los terminólogos.
¿A qué fuentes de información recurre el terminólogo?. Si observamos las que generalmente se mencionan en las listas que presentan diversos autores, encontramos una enorme variedad de ellas. Rondeau, por ejemplo, realiza una división en cinco categorías. Las tres primeras se refieren a la documentación de la profesión misma:
1. Teoría y desarrollo de la terminología.
2. Principios fundamentales en que se apoyan los trabajos terminológicos.
3. Métodos de tratamiento terminológico.
4. Documentación de contenido terminológico (donde se encuentran terminologías, en el contexto o fuera de él, y en ese caso, clasificadas de diversas maneras. En ciertos casos sólo contienen términos; en otros, tanto términos como palabras de uso corriente. Reparte los documentos en ocho subcategorías:
4.1 Normas internacionales y nacionales que tratan sobre productos y procesos, y que en muchos casos dan lugar a la constitución de bancos de términos.
4.2 Manuales, catálogos, instrucciones de uso, directrices, etc.
4.3 Libros y revistas especializadas, actas de encuentros científicos, informes de investigación, etc.
4.4 Vocabularios, tesauros, glosarios, léxicos, etc.
4.5 Diccionarios generales y especializados, de lenguas o enciclopédicos, enciclopedias, etc.
4.6 Bancos terminológicos, ficheros automatizados o manuales.
4.7 Consulta a especialistas en un campo determinado.
4.8 Bibliografías o listas que tratan sobre estas subcategorías.
5. Documentos de información y de coordinación producidos por diversos organismos y redes, como los de Infoterm, TermNet, etc.
Es evidente que la cuarta categoría abarca la mayor variedad de fuentes y constituye el mayor volumen de información, lo cual presenta las siguientes dificultades cuando se desea iniciar un fondo documental:
a. Aún para una gran oficina terminológica, disponer de esa información en forma exhaustiva es imposible. El problema es obviamente mayor cuando existe una limitación de recursos.
b. Muchas fuentes no se encuentran fácilmente en el mercado, por estar agotadas.
c. Muchos documentos pertenecen a la denominada "literatura gris", lo cual crea dificultades para su localización.
d. En la mayoría de los casos, las necesidades de documentación van surgiendo en el curso de la investigación terminológica. Es en función de esa tarea que se evalúa la calidad y utilidad de los documentos, aplicando criterios estrictos. Una selección a priori es siempre riesgosa.
e. En los países donde la labor terminológica es reciente o apenas incipiente, se suma a lo anterior la escasez de fuentes de información en el propio idioma o que lo incluyan.
La prudencia obliga a utilizar en gran medida documentación externa y, en consecuencia, el problema principal es cómo acceder a ella, cuando se la requiere sobre un campo determinado para responder a una necesidad precisa. Para ello es necesario disponer de buenas llaves de acceso a las fuentes de información, tales como catálogos de organismos de normalización, repertorios de bibliotecas y centros de documentación e información, catálogos colectivos de publicaciones periódicas, registros de especialistas, inventarios de trabajos terminológicos en curso, acceso directo a distribuidores de bases de datos bibliográficas, como también a bancos terminológicos o disponer de sus productos en CD-ROM.
Es recomendable que en cada país, quienes realizan trabajos terminológicos mantengan estrecho contacto con los centros que proveen información, especialmente en el sector científico y técnico, conozcan su organización y las posibilidades que les brindan sus servicios. Es importante, además, conocer los sistemas y redes de información que existen a nivel nacional e internacional y seguir sus avances en materia de productos y servicios. Sería útil promover cursos, talleres y seminarios que traten sobre el acceso a las fuentes de información para el terminólogo y la organización de la documentación terminológica, dictados por especialistas de la información.
El SIIT
Me referiré a continuación, al Servicio Iberoamericano de Información sobre la Traducción (SIIT), que funciona en Villa Ocampo, en San Isidro, partido del Gran Buenos Aires, muy próximo a la Capital. La residencia donde funciona el SIIT fue donada a la UNESCO pro Victoria Ocampo, una importante personalidad de la cultura argentina, que dirigió durante casi medio siglo la revista SUR y la editorial del mismo nombre. Excelente traductora y promotora de la traducción, al hacer la donación, propuso a la UNESCO que su residencia fuese utilizada, con un sentido vivo y creador, en la producción, investigación, experimentación y desarrollo de actividades culturales, literarias, artisticas y de comunicación social tendientes a mejorar la calidad de la vida humana, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos. En particular, expresó su deseo de que albergara un centro de excelencia en el campo de la traducción.
La UNESCO realizó diversas consultas y encomendó varios estudios previos para concretar el deseo de la donante. Decidió, finalmente, la creación del SIIT que comenzó a instalarse en agosto de 1986 con los siguientes objetivos generales:
Favorecer el mejoramiento de la calidad de las traducciones científico-técnicas y literarias al español y al portugués.
Estimular la actividad de traducción de tal carácter a esas lenguas y de ellas a otras.
Estimular el intercambio de información en el campo de la traducción mediante la integración de una red regional (comprende la región lingüística de los países en que el idioma oficial es el español o el portugués, extensiva a otras comunidades o medios en que se utilizan dichos idiomas).
Promover el mejoramiento de la enseñanza de la traducción asistiendo a los institutos de formación de traductores y contribuyendo a elevar su nivel profesional.
Promover la investigación y el estudio en el campo de la traducción científico-técnica y literaria.
Favorecer la utilización de las fuentes terminológicas en ese campo.
Promover la coordinación entre entidades vinculadas con la traducción a nivel nacional y regional y participar en otros programas pertinentes de carácter regional e internacional.
Se establecieron los siguientes objetivos específicos:
Realizar o promover estudios en la región lingüística de recursos disponibles y necesidades existentes en el campo de la traducción.
Efectuar estudios de usuarios del SIIT, para optimizar los servicios que se les brinda y adecuar a sus necesidades la información ofrecida.
Reunir y procesar información sobre instituciones, personas, actividades y material bibliográfico en el campo de la traducción, la interpretación, la terminología y la lingüística.
Difundir la referida información y prestar servicios particularmente a traductores e intérpretes, directores, profesores y alumnos de las respectivas carreras, investigadores y estudiosos, editores y a usuarios en general.
Contribuir en programas internacionales y regionales a la detección y difusión de traducciones científicas, técnicas y literarias al español y portugués o de estas a otras lenguas.
Facilitar el intercambio de datos, experiencias y conocimientos a nivel profesional y docente, organizando reuniones, seminarios, cursos y conferencias.
Desde agosto de 1986 hasta los primeros meses de 1987, se procedió a la instalación del Servicio. Se contrató al personal, se adquirió el mobiliario, equipos y material bibliográfico inicial y se efectuaron contactos tanto en el país como en el exterior con instituciones competentes. Se diseñó, además, el sistema de información en computadora.
El SIIT fue dotado del personal mínimo para su funcionamiento: el Director del Proyecto, a quien recientemente se le agregó la función de Administrador de Villa Ocampo, secundado por una especialista en información y una secretaria. En 1988, se contrató a una asistente administrativa que atiende también las necesidades de gestión de la Villa. De sus 1.800 metros cuadrados, el SIIT ocupa tres ambientes. Cuenta con cuatro ordenadores personales y sus respectivas impresoras. Una máquina copiadora completa su equipo.
Se constituyó un Grupo argentino de trabajo en el campo de la traducción, que tuvo su primera reunión en 1986 y que viene reuniéndose regularmente en Villa Ocampo desde entonces. Sus encuentros son mensuales (de marzo a noviembre) y lo integran representantes de diversas instituciones. Son profesionales y docentes en el área de la traducción, la interpretación, la terminología y la lingüística que prestan asesoramiento y colaboran ad honorem en las actividades del SIIT. Pertenecen a entidades de la Capital y del interior del país.
La UNESCO convocó a una reunión de consulta regional en Villa Ocampo, realizada en abril de 1987. Participaron especialistas de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, México, Puerto Rico y Venezuela -un total de 28 especialistas- que discutieron los lineamientos de una red regional en el campo de la traducción científica y literaria.
El SIIT comenzó a publicar en 1987 un boletín trimestral denominado Informaciones SIIT. Se distribuye desde el SIIT a numerosas instituciones argentinas y de otros países con las que mantiene intercambio. Hasta septiembre de 1992, publicó 23 números. Ha formalizado acuerdos de impresión y distribución con varios países de América Latina: Brasil (tres instituciones), Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, México, Perú y Venezuela. Recientemente, ha convenido con la EUTI de Granada, la impresión y distribución del boletín en España. El objeto de la publicación es favorecer una comunicación regular y fluida con las instituciones y personas vinculadas de algún modo con las actividades de traducción en la región lingüística luso-hispana y promover a través de ese medio los contactos útiles que faciliten el conocimiento recíproco y la cooperación entre interlocutores con intereses afines.
La biblioteca del SIIT incorpora documentación sobre teoría y práctica de la traducción y la interpretación, terminología y lingüística aplicada, glosarios, diccionarios y otros repertorios terminológicos y bibliográficos, resultados de congresos, planes y programas de estudio, resultados de investigaciones, etc., en esas áreas. Cuenta con más de ochenta colecciones de publicaciones periódicas. Registra, no sólo sus propios fondos, sino también publicaciones localizadas en otras instituciones. Ha formalizado un acuerdo con la EUTI de Granada para incorporar las bases de datos de esa institución. Para el tratamiento del material bibliográfico ha desarrollado bases de datos en las que aplica un tesauro propio para la indización y recuperación de los documentos. En 1991, el SIIT produjo un catálogo de Obras ingresadas a las bases de datos del SIIT, completado con un Primer suplemento que publicó en 1992.
El SIIT elabora asimismo una base de datos sobre instituciones y especialistas vinculados con la traducción, la interpretación, la terminología y la lingüística y otra sobre bancos terminológicos.
A partir de la información registrada en la primera, ha iniciado la edición de un Repertorio de instituciones relacionadas con la traducción y la interpretación en los paísese de habla hispana y portuguesa. La publicación está destinada a favorecer el mutuo conocimiento y la integración de tales instituciones y a servir de guía orientadora a profesionales, investigadores, docentes, alumnos e interesados, en general, en tales actividades. Procurará incluir a instituciones involucradas en el campo de la traducción y la interpretación (colegios y otras asociaciones profesionales, institutos docentes y de servicios), como también a organizaciones internacionales y regionales con programas en esas áreas, academias de lenguas, entidades que realizan actividades terminológicas (estudios teóricos y creación de repertorios terminológicos multilingües), todas ellas en el ámbito de los países de habla hispana y portuguesa. Se ha efectuado un pedido de verificación y actualización de los datos de que se dispone a las instituciones registradas y se ha recibido ya un buen número de respuestas.
El Servicio ha organizado varias mesas redondas sobre temas relacionados con la traducción en las Ferias Internacionales del Libro que se efectúan anualmente en Buenos Aires. Ha promovido también diversas actividades con especialistas del exterior. Ha organizado seminarios, conferencias y talleres en Villa Ocampo y con otras instituciones representadas en su Grupo de trabajo. Diversas misiones del Director del SIIT en la región, su participación en encuentros internacionales y la visita al Servicio por parte de colegas del exterior, han facilitado los contactos personales y estimulado la cooperación mutua. La frecuencia de consultas y pedidos de información ha aumentado sensiblemente.
En sus seis años de existencia, el SIIT ha podido comprobar a través de sus usuarios, de las reuniones de su Grupo de trabajo y de los contactos en la región, el creciente interés que existe en diversos aspectos de la traducción y, particularmente, en el desarrollo de la formación y actualización profesional; en la metodología de la enseñanza y de la investigación en traducción y en terminología, y en la aplicación de los avances de la computación y las telecomunicaciones a dichos campos. Se advierte la necesidad de mejorar los mecanismos que faciliten el acceso a la información y de favorecer el trabajo mancomunado para coordinar los esfuerzos, muchas veces dispersos, que se vienen realizando en nuestra región lingüística, para un mejor aprovechamiento de los recursos utilizados.
Referencias
La enseñanza de la terminología. Actas del coloquio iberoamericano sobre enseñanza de la terminología; seminario sobre programa de los cursos de terminología en la licenciatura de traducción e interpretación en España. Granada, Universidad de Granada-ICE, 1991. 303 p.
BELANGER, N. La domentation spécialisée en terminologie et l'apport du spécialiste dans ce domaine. En: Actes du troisième colloque OLF-STQ de terminologie. Sainte-Marguerite (Québec) - 13-15 fév. 1980. Québec, OLF, 1982, p. 45-49.
BOUTIN-QUESNEL, R. Méthodes de recherche terminologique en usage à la Banque de terminologie de l'Université de Montréal. En: Actes. Colloque canadien sur les fondements d'une méthodologie générale de la recherche et de la normalisation en terminologie et en documentation. Ottawa-1976. Ottawa, Bureau de traductions du Gouvernement canadien, 1980, p. 149-181.
DUBUC, R. Manuel pratique de terminologie. Paris, CILF, 1980, p. 87-97 (Capítulo IX, en colab. con Nycole Bélanger).
RONDEAU, G. Terminologie er documentation. Meta, vol. 25, No.1, 1980, p. 152-165.