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Cooperación iberoamericana en terminología:
un punto de vista desde Cataluña

Isidor Marí
TERMCAT - Centro de Terminologia
España

 

La progresiva configuración de un marco organizativo para la cooperación tenninológica en el área iberoamericana es seguida desde el centro de terminología para la lengua catalana, TERMCAT, con sincero interés y con una clara voluntad de participación, que fue patente desde los primeros pasos de la Red Iberoamericana de Terminología y se ha proseguido hasta este simposio, al cual hemos pensado aportar algunas consderaciones sobre las formas de cooperación en terminología.

Al presentarlas, somos conscientes por una parte de las dificultades que pesan sobre una propuesta elaborada desde Cataluña, pero por otro lado también de las razones especiales que tiene la terminología catalana para intervenir en el desarrollo de un proyecto terminológico iberoamericano.

En efecto, por lo que respecta a las dificultades, es evidente que además de la dimensión proporcionalmente reducida de la comunidad lingüística catalana (unos siete millones de hablantes) sobre el total del ámbito iberoamericano, nuestra posición geográfica marginal plantea no pocos problemas a la hora de proponer soluciones válidas para un conjunto tan amplio y variado de sociedades como el mundo iberoamericano.

Cabría sumar todavía, a esta marginalidad natural de la lengua catalana, la marginación oficial de que históricamente ha sido objeto, cuyas secuelas aún hoy no han sido plenamente superadas, de forma que la presencia de la lengua catalana en numerosos ámbitos y organismos de carácter estatal o internacional ha sido incluso inferior a la que correspondería a la dimensión demográfica de nuestra comunidad —comparable, por ejemplo, a una Dinamarca— o a su creatividad y dinamismo en los campos de la ciencia, la técnica, la economía o la cultura en general.

Sabemos que estas limitaciones afectarán sin duda a nuestras propuestas, que difícilmente podrán reflejar la globalidad y la diversidad de necesidades de toda el área Iberoamericana, y que tal vez pudieran parecerles pretenciosas a algunos, o dictadas por un afán excesivo de protagonismo.

Pero a pesar de estas dificultades, la confianza que tenemos en la comprensión de nuestros colegas españoles, portugueses e iberoamericanos en general ha hecho que nos decidamos a formular nuestras propuestas, movidos además por la necesidad especial que sentimos desde Cataluña de que esta organización terminológica iberoamericana funcione y podamos participar en ella.

Es evidente que una parte importantísima de las relaciones económicas, científico-técnicas, culturales e incluso políticas vinculan a Cataluña con el área iberoamericana, especialmente con el mundo de habla hispana. La presencia de ciudadanos de origen catalán en muchos países iberoamericanos es asimismo significativa, no solo cuantitativamente, sino también por la importancia cualitativa de su participación en toda clase de iniciativas sociales.

En un orden de cosas más específicamente terminológico, desde su misma fundación el TERMCAT adoptó el español como lengua de referencia en la cual aspira a contar con equivalencias para todo término catalán, y en efecto, no solo en nuestro banco de terminología BTERM es el español la lengua que cuenta com más equivalencias, sino que es igualmente la lengua más usual de las equivalencias recogidas en los trabajos terminográficos sobre campos específicos y una lengua habitual en la documentación especializada que sirve de base al vaciado y contextualización de términos.

Por lo que respecta a la implantación social de la terminología, es innegable que un gran número de especialistas catalanes de todos los campos utilizan el castellano además del catalán como lengua de relación; por lo tanto, nuestra función debe consistir en proporcionar a estos especialistas soluciones terminológicas fiables y estandardizadas no solo en catalán, sino también en castellano —y estar además en condiciones de facilitarles información terminológica en las otras lenguas del área iberoamericana.

He aquí, pues, presentadas con la mayor sinceridad, las razones que nos han impulsado a plantear nuestras propuestas para la cooperación terminológica iberoamericana, que paso ya a exponer sin más preámbulos, para que sean debatidas y adaptadas tan profundamente como sea necesario.

 

1. Un marco organizativo

1.1. Dimensión interior y exterior de la organización

Una estructuración organizativa satisfactoria es sin duda el punto de partida de la cooperación terminológica en nuestra área, de forma que (a) internamente queden articuladas de manera adecuada las diferentes organizaciones locales y (b) que, de cara al exterior, se garantice una inserción eficaz en la coordinación internacional de la terminología (TermNet).

 

1.2. La coordinación de cada área lingüística, base de la organización general

A nuestro entender, esta doble articulación organizativa interior y exterior debe proseguirse puesto que ya sido así enfocada tanto por la RTT como por TermNet tomando como base la organización propia de cada una de las áreas lingüísticas, en cada una de las cuales conviene contar con un núcleo general de coordinación de las actividades terminológicas.

Esta es la función que como representante del área catalana ejerce nuestro centro en el marco de TermNet, y en realidad la misión que tiene encomendada desde su fundación el TERMCAT, que nació de un acuerdo entre nuestra academia —el Institut d'Estudis Catalans— y el gobierano autónomo de Cataluña —la Generalitat— y ha intentado agrupar en torno a este núcleo inicial a las universidades y demás instituciones activas en terminología, organizando así la investigación terminológica (proporcionándole las bases teóricas y metodológicas, la formación, el asesoramiento y el apoyo económico necesarios para los equipos de trabajo), la normalización terminológica (buscando la adecuada colaboración entre la autoridad académica y las instituciones representativas de los diversos campos de especialidad) y el almacenaje y la difusión e implantatión social de la terminología (procurando la máxima accesibilidad pública a la información terminológica).

Probablemente sólo en la medida que cada una de las áreas lingüísticas avance en su propia coordinación organizativa podremos aspirar a una organización general satisfactoria, pero hay algunos aspectos complementados sobre los que desearíamos llamar la atención:

 

1.3. Tender a la incorporación de todas las comunidades lingüísticas del área iberoamericana.

En primer lugar, la conveniencia de tomar en consideración todas las comunidades lingüísticas del área iberoamericana, sin excepciones, mostrándonos abiertos a su participación e incluso promoviéndola activamente, en la medida que los núcleos de trabajo terminológico de estas comunidades estén interesados en ella. Nos referimos evidentemente a la deseable inclusión de las lenguas autóctonas americanas, especialmente aquellos que se abren paso como vehículo de la enseñanza o de las comunicaciones especializadas con respecto a las cuales poco más podemos decir, pues desconocemos el grado de desarrollo de sus actividades terminológicas. Pero incluso ciñéndonos al ámbito de España, es evidente que catalanes y vascos contamos con núcleos de actividad terminológica que pueden hacer aportaciones, y nos consta que en Galicia se define cada vez más un proyecto terminológico de alcance global.

 

1.4. Facilitar la subagrupación por afinidad linguística.

El segundo de los comentarios que deseábamos plantear tiene precisamente relación con la posición del gallego respecto al conjunto portugués: nuestra organización debería esforzarse por encontrar no sólo sistemas para tratar adecuadamente la diversidad interna de cada lengua (formas sinónimas alternativas que presenta, por ejemplo, el español en países diferentes); conviene también prever alguna forma de cooperación para aquellos casos en que la distancia lingüística es más acusada, como ocurre en el ámbito galaico-portugués, e incluso entre lenguas afines, como es el caso del catalán, el español, el gallego y el portugués en el conjunto de las lenguas neolatinas.

 

1.5. Prever asimismo la coordinación dentro de los marcos político-administrativos.

Todo cuanto llevamos dicho acentúa la importancia que tienen los organismos políticos y administrativos en que se enmarcan con mayores o menores desajustes las diferentes comunidades linguísticas. Esta importancia se manifiesta especialmente —aunque no exclusivamente— en cuanto se refiere a la implantación social de la terminología, y obliga sin duda a conferir algún papel a los marcos político-administrativos en la estructuración de nuestra red de cooperación. Permítannos además que subrayemos el efecto altamente positivo que ha tenido en Cataluña la cooperación entre las instancias académicas y las político-administrativas, y que les advirtamos de lo negativo que pudiera ser un divorcio entre ambos tipos de instituciones en materia de terminología. Profundizar en las relaciones de cooperación entre las instancias académicas y las político-administrativas es una de las líneas de desarrollo organizativo que debemos proseguir.

Para no referirme a casos menos conocidos, podemos centramos como ejemplo en la necesidad de establecer una coordinación terminológica a escala conjunta para las lenguas oficiales en España —a pesar de la singularidad lingüística que presenta el vasco en este conjunto. La actividad administrativa de los órganos generales del Estado incide enormemente —sea ello algo consciente o no— en la implantación de la terminología. Baste como caso ilustrativo la regulación de los productos alimenticios, como el catálogo de especies marinas comercializadas que afortunadamente ha difundido el FORPPA en las cuatro lenguas oficiales, aunque con errores. Por otro lado, la actividad normalizadora de un organismo estatal como IRANOR debería ejercerse también con plena consciencia del carácter plurilingüe del Estado y del impacto terminológico de las normas y reglamentos industriales en el conjunto de la sociedad.

Nos parece pues aconsejable insistir en la conveniencia de una articulación organizativa que tenga en cuenta las demarcaciones político-administrativas (estatales o de mayor o menor extensión) al mismo tiempo que las áreas lingüísticas. Si estas últimas son las más relevantes en los aspectos internos, inherentes a cada lengua, las primeras son decisivas en la dimensión sociolingüística, esencial también para el uso real de los términos.

 

1.6. Posibilidad de distribuir complementariamente las relaciones con otras lenguas exteriores.

Resta aún un último aspecto, a la vez organizativo y lingüístico, que deseamos someter a su consideración y es la posibilidad o conveniencia de que algunos centros de terminología en el área iberoamericana se especialicen, por así decir, en las relaciones con otras áreas lingüísticas contíguas. ¿Sería descabellado suponer que los centros europeos nos asignásemos la relación con ámbitos lingüísticos claramente no-americanos, como el árabe, el ruso o el alemán, mientras que los centros americanos asumían la información sobre el inglés americano y tal vez lenguas asiáticas relevantes, como el japonés? Es algo en que tal vez convendría empezar a pensar, aunque de momento pueda parecer prematuro.

 

1.7. Una red de intercomunicación fácil interna y externamente.

La concreción y la puesta en funcionamiento de estas estructuras organizativas requerirá asimismo un sistema de comunicación rápido y altamente flexible, capaz de superar la importante limitación que representa la distancia para cualquier colaboración entre nosotros. Esta necesidad ya fue prevista en el I Simposio Iberoamericano y es uno de los objetivos de la RIT. Probablemente la red COM.BOX que ofrece TermNet sea la mejor de las alternativas que se nos ofrecen, puesto que resuelve a la vez la conexión interna y con el resto de la red internacional.

Para resumir globalmente nuestras propuestas organizativas más relevantes, sugerimos:

(a) Que la RIT se estructure como una organización formal, en la cual la voluntad de la Asamblea General de todos sus miembros sea puesta en práctica por una Comisión Ejecutiva General, integrada por representantes de cada una de las áreas lingüísticas. Tal como se hizo en estos primeros años, un miembro de la Comisión Ejecutiva podría asumir cada dos años las funciones de Secretariado Permanente.

(b) Que complementariamente se estructuren Comisiones Territoriales, con arreglo a los dos criterios expuestos: por un lado, comisiones que agrupen por áreas lingüísticas a los miembros de Ia RIT; y por otro, comisiones que coordinen a los mismos miembros por áreas político-administrativas.

(c) Que en la estructuración de Grupos de Trabajo se tenga en cuenta la conveniencia de analizar los problemas terminológicos derivados de la variación interna de cada lengua y de las afinidades entre lenguas próximas.

 

2. Algunos posibles campos de colaboración.

Puesto que en cierto modo también al desarrollo de nuestra cooperación puede aplicársele el principio de que la función crea al órgano, será bueno que empecemos por plantear el máximo de líneas posibles de colaboración, partiendo seguramente de un criterio realista: no todos los centros vamos a poder desarrollar simultáneamente todas las formas de cooperación conjuntamente con todos los demás, sino que probablemente sólo algunos centros colaborarán en algunos proyectos, y a lo sumo todos podremos participar a la vez solamente en unos pocos programas conjuntos de cooperación.

Nuestras propuestas en este sentido son en realidad un comentario de las actividades previstas inicialmente por la RIT. Por otro lado, como es lógico, una parte al menos de nuestras actividades de cooperación se inscribirá en el marco más amplio de los programas de la red internacional TermNet.

Sería conveniente, a nuestro entender, que a partir de este II Simposio se organizaran formalmente grupos de trabajo específicos al menos para algunas de estas posibles líneas de cooperación, con arreglo a los intereses y posibilidades de cada uno de nuestros centros.

 

2.1. La planificación de los programas terminológicos.

Uno de los aspectos más básicos y fundamentales en que puede establecerse la cooperación entre nosotros (con el apoyo de TermNet) es el mismo intercambio de experiencias sobre la planificación (el diseño, la ejecución y la evaluación) de los programas de naturaleza terminológica, en sus diversas orientaciones y dimensiones, es decir, desde los trabajos de un equipo en un campo específico de la investigación terminológica hasta los aspectos más generales de la planificación para el conjunto de una colectividad, en relación con su política lingüística global, pasando por un aspecto no menos crucial como es la programación de las actividades terminológicas de las organizaciones complejas (administraciones públicas, empresas, universidades, colegios o asociaciones profesionales, sindicatos, etc.).

Una de las primeras actuaciones del TERMCAT fue precisamente encargar informes sectoriales a especialistas de las distintas áreas de conocimiento, para determinar el estado en que se hallaba la terminología en cada una de ellas (publicaciones existentes, fiabilidad, necesidades a corto y largo plazo, etc.).

Con esta información fundamental y a partir de las necesidades terminológicas generadas por los programas de política lingüística del gobierno catalán, se han ido concretando anualmente los trabajos. TERMCAT coordina actualmente un centenar de equipos de trabajo, a los que asesora en todos sus aspectos (diseño del proyecto, composición del equipo, presupuesto, metodología, etc.).

 

2.2. El desarrollo de las bases teóricas y metodológicas de la terminología.

Además de la difusión y la discusión de los principios teóricos y metodológicos generales de la terminología, con las aportaciones que pueden hacer los especialistas iberoamericanos a este nivel, nos parecería especialmente interesante organizar un seminario o grupo de trabajo en torno a las especificidades de naturaleza semántica o formal que presentan las lenguas iberoamericanas en la estructuración de sus sistemas terminológicos.

TERMCAT ha elaborado una metodología del trabajo terminológico, actualmente en prensa, partiendo tanto de la experiencia previa de otros centros —entre los que cabe destacar al Office de la Langue Française de Quebec— como de la nuestra propia. Asimismo, con el fin de tratar las especificidades semánticas y formales de la lengua catalana, TERMCAT ha emprendido una serie de estudios lingüísticos, algunos de los cuales se publican en la colección "Criteris lingüístics per a la terminología".

Ambos trabajos, aunque aplicados al catalán, podrían contribuir a la cooperación en este campo.

 

2.3. La formación en terminología: inicial/permanente, general/específica.

Un análisis de las necesidades de formación en terminología (demanda real y potencial) así como de los sistemas actualmente vigentes de formación (oferta actual) nos permitiría sin duda avanzar en una progresiva unificación de los tipos de formación que se ofrecen en el área iberoamericana, ajustando mejor esta oferta a la demanda potencial —la cual a su vez sería adecuadamente estimulada y orientada. Todo ello redundaría además en favor de un reconocimiento formal del estatus académico de estas formaciones y facilitaría seguramente la homologación de estudios similares entre centros diferentes.

A partir de obras teóricas de referencia y de la experiencia práctica en la organización de cursos de formación, TERMCAT ha establecido un programa marco que engloba todos los temas indispensables para los distintos tipos de cursos adecuados a los objetivos específicos de diferentes destinatarios. Cada tipo de curso profundiza, pues, en unos aspectos teóricos o prácticos, según que sea destinado a la formación de terminólogos, de documentalistas, traductores, correctores o especialistas en áreas técnicas o científicas concretas.

 

2.4. El intercambio de informaciones terminológicas, bibliográficas, documentales y factográficas.

Se trata de uno de los más óbvios objetivos de la RIT, y no hay duda que la consolidación de un sistema ágil de intercomuncación del tipo de COM.BOX permitirá un salto cualitativo en el desarrollo de este tipo de cooperación.

Por nuestra parte, puedo asegurarles que tendríamos el máximo interés, por ejemplo, en sistemas ágiles para la obtención de terminología normalizada en español, en todos los campos de conocimiento, y creemos que esta es una necesidad general.

 

2.5. El desarrollo de aplicaciones informáticas adaptadas a necesidades específicas del trabajo terminológico.

Contar con instrumentos informáticos para el trabajo terminológico adecuadamente adaptados a las lenguas iberoamericanas, flexibles y compatibles entre si constituye sin duda una de nuestras necesidades prácticas primordiales. La concreción de proyectos en este campo, sin excluir la participación de centros privados de desarrollo de software nos parece pues del máximo interés.

 

2.6. La normalización terminológica.

Nuestra experiencia nos indica que una de las claves del éxito de cualquier política terminológica es la consecución de un consenso satisfactorio entre tres tipos de instituciones: las academias de la lengua, a las cuales corresponde establecer las normas generales de cada idioma; las instituciones político-administrativas, que con su actuación y su reglamentación determinan fuertemente las necesidades terminológicas, la investigación, la estandardización, la implantación social de los términos; y las instituciones representativas de los diferentes secotres de especialidad, que incluyen entidades tan diversas como los centros de investigación los colegios profesionales y los departamentos universitarios, al lado de las federaciones deportivas, las organizaciones empresariales o sindicales y las entidades bancarias o financieras.

Un proceso óptimo de normalización terminológica debe articular, pues, el trabajo de distintos tipos de instituciones. En el área lingüística catalana, el Consell Supervisor del TERMCAT, integrado por miembros del Institut d'Estudis Catalans —nuestra academia de la lengua— y terminólogos del centro, tiene por objeto la estandarización de los términos desde el punto de vista formal. Complementariamente se constituyen de manera gradual Comités Técnicos que reunen a especialistas de instituciones de un sector de especialidad y elaboran un consenso sobre la vertiente conceptual y la aceptabilidad de las terminologias.

Un ejemplo de este procedimiento organizativo sería el caso del Comité Técnico de Deportes, que a través de 28 Subcomités para cada deporte olímpico garantiza la normalización conceptual y la aceptabilidad efectiva de la terminología para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Explorar las soluciones organizativas y los procedimientos de trabajo establecidos en los diferentes marcos lingüísticos y socio-políticos nos permitiría probablemente avanzar de forma mucho más unitaria en la consecución de los sistemas adecuados de normalización terminológica, comprendiendo mejor su especificidad y sus conexiones con otros tipos de normas o estándares.

 

2.7. Las bases de datos y los bancos de terminología como medios de almacenaje y acceso a la información terminológica.

El establecimiento de un banco de terminología y la organización de su mantenimiento y del acceso a sus datos por parte de los diferentes tipos de usuarios es otro de los campos en que el intercambio de experiencias pudiera ser altamente positivo.

Más aún, parece conveniente explorar las posibilidades de organizar complementariamente una red de bancos o bases de datos en el área iberoamericana, promoviendo formas de compatibilidad en lugar de formas de competitividad.

TERMCAT cuenta con un banco de términos catalanes que cubre todas las áreas, el BTERM, que dispone como ya hemos dicho de equivalencias en español, francés, inglés y, en menor grado, en italiano y alemán. La conexión del BTERM con la red a que nos referíamos nos permitiría aportar nuestra experiencia en la organización y gestión del banco, además de los datos que contiene.

 

2.8. Los sistemas de difusión e implantación social de la terminología.

La experiencia catalana es altamente ilustrativa con respecto a la estrecha relación que debe existir entre la política terminológica en concreto y la política lingüística en general. Pensamos por lo tanto que un intercamio de experiencias sobre los resultados obtenidos por medio de diversos procedimientos de difusión e implantación del uso de los términos puede ser del interés de gran parte de los miembros de la RIT.

Además de la difusión a través del banco de datos, son varios los medios por los cuales los distintos tipos de usuarios pueden obtener la terminología técnico-científica: diccionarios y vocabularios, trípticos de amplia difusión, boletines ofíciales, consultas por correo o por teléfono, etc.

 

2.9. Proyectos conjuntos de investigación en un campo determinado de conocimiento.

Finalmente, aunque no de menor importancia, cabe la posibilidad de elaborar entre varios miembros de la RIT la terminología de un campo determinado de conocimiento, sea ello con un enfoque monolingüe o plurilingüe, en el cual cada centro asuma una de las lenguas de trabajo o uno de los subapartados del área temática considerada.

No hay duda que esta lista de posibles colaboraciones debe ser considerada incompleta y abierta. Por nuestra parte simplemente hemos intentado, desde los límites que nos impone como les deciamos al principio nuestra posición, y desde nuestras modestas posibilidades, ofrecer un abanico de ideas para el debate en este simposio, al cual deseamos los mejores resultados.

 

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