La formación de terminólogos en España
Amélia de Irazazábal Nerpell
Teresa Abejon
Sofía Alvarez
Instituto de Información y Documentación en Ciencia y Tecnología
España
Resumo
Partiendo de la realidad del trabajo terminológico en España, se describe la evolución de la formación de terminólogos, haciendo mención especial de los cursos impartidos en lengua española por personal del grupo TermEsp. Se analiza la situación actual del terminólogo en España y su posición en la comunidad científica española. Se insiste en la necesidad de un reconocimiento institucional de la importancia de la enseñanza de la Terminología para que pueda existir coordinación entre los programas de acción en pro del empleo y formación de terminólogos.
Introducción
Una vez más tenemos que empezar diciendo que existe una gran dispersión en España en los estudios sobre terminología e información y documentación terminológicas.
Existen multitud de grupos interesados por los estudios terminológicos, creadores de terminología dentro del área que cultivan y con gran deseo de colaboración entre sí, pero la realidad es que hasta hace muy pocos años, no ha habido ninguna relación entre ellos a pesar de que desde el año 1970 se están haciendo intentos para lograr una estructura de normalización terminológica.
En el año 1970 en una reunión celebrada en Barcelona, se llegó a un compromiso de cooperación lingüística entre los organismos franceses y españoles bajo el título de FITRO (Fonds International des Terminologies Romanes), que se amplió en el año 1972, en Florencia con nuevos miembros (italianos, rumanos y portugueses).
A partir de la reunión de Florencia, los esfuerzos se concentraron en lograr una organización terminológica que tuviese su apoyo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en otros organismos interesados en actividades similares. Nació así la idea de HISPANOTERM, dirigido por el Prof. Criado del Val. Posteriormente el CSIC, en el año 1978, crea la Unidad Estructural de Investigación de "Terminología" en el Instituto de "Miguel de Cervantes" y en el año 1981, dentro de la Programación general del CSIC, se aprueba el Programa de Investigación "Estudio y Coordinación de la Terminología Científico-técnica Española".
Este Programa, que contaba con 18 investigadores, asesores científicos y lingüísticos de los glosarios que se empezaron a desarrollar en el ICYT, organiza en Madrid en cooperación con HISPANOTERM e INFOTERM, en noviembre de 1983, el primer seminario sobre "Terminología" celebrado en España. El tema principal del Cursillo-Coloquio fue la "Aplicación de principios y métodos de la investigación terminológica" y las conferencias estuvieron a cargo de los profesores Dr. H. Felber y Dr. H. Picht, directores, respectivamente, de INFOTERM y NORDTERM.
En el Cursillo-Coloquio se puso de manifiesto la necesidad de contar con una información rápida y eficaz en materia de terminología científíco-técnica en lengua española, no solo con miras a nuestras necesidades internas sino también para nuestra indispensable colaboración con Latinoamérica.
En 1985 aparecen en España dos núcleos activos que empiezan a desarrollar trabajos en el campo de la Terminología. Por un lado se crea TermEsp, grupo de científicos proviniente del área de la Información y Documentación Científica, que cuenta con la asesoría permanente de los Institutos del CSIC, como culminación de los esfuerzos llevados a cabo en el Instituto de Información y Documentación en Ciencia y Tecnología (ICYT), para la consecución de la normalización de la lengua científica española. Por otro lado nace TermCat, un centro de Terminología catalana, dependiente de la Generalitat de Cataluña, que cuenta con personal especializado en Terminología y Documentación y con la colaboración de múltiples asesores técnicos y científicos de gran relieve.
Estos dos grupos, interesados no solo en la práctica del trabajo terminológico sino también en la Terminología como ciencia, serán los promotores principales de la formación de terminólogos en España. Su situación en el panorama de la terminología española los hace idóneos para ello, pues desarrollan trabajos terminológicos y terminográficos (vocabularios, diccionarios, bases de datos, etc.) y se preocupan por establecer una metodología para el trabajo terminológico, asesorar e informar sobre terminología, y además colaboran estrechamente con las instituciones internacionales, como miembros de TermNet
En 1986 nace el Centro de terminología vasco EuskalTerm, con objetivos similares a los otros grupos citados, y que también pronto se suma a la preocupación por la formación de especialistas en Terminología y la coordinación terminológica dentro de una política linguística general.
Los cursos de terminologia en España
a) Formación impartida en Cataluña
Desde 1984 TermCat organiza cursos de diferente duración y publica obras de interés teórico o metodológico de gran ayuda para la enseñanza.
La enseñanza de la Terminología en Cataluña está muy influída por la escuela canadiense de Quebec, a la que toma como "modelo", por la similitud de características entre los ámbitos linguísticos, comunidad francófona de Quebec y comunidad de habla catalana de Cataluña.
La oferta de estudios terminológicos en Cataluña es la más avanzada de España. Empiezan a impartirse Cursos y seminarios de Terminología para lingüistas en el año 1984, como preparación a la creación de TermCat.
Hasta el momento actual se han celebrado Cursos de doctorado y en el "Master de Lingüística Aplicada" de la Universidad, se dan a lo largo de varios meses, treinta horas de Terminología. También se celebran Cursos específicos para lingüistas - organizados por TermCat - como cursos de verano (Valencia y Mallorca), organizándose también sesiones de Terminología para distintos tipos de profesionales. Los cursos suelen admitir unos treinta alumnos, y se imparten en catalán, y algunas clases en castellano.
b) Formación impartida en el País Vasco
EuskalTerm ha organizado cursos de Terminología en 1987 y 1988, en colaboración con TermCat. Se trata de cursos breves en los que se abarcan los aspectos teóricos y prácticos de la Terminología y también el proceso de automatización de los datos terminológicos, así como temas de lexicología y lexicografía.
Las clases se llevan a cabo en castellano y euskera, con un número de alumnos no superior a treinta por curso.
c) Formación impartida por TermEsp
El grupo TermEsp empieza a desarrollar su programa de formación de especialistas en Terminología, en el año 1988, con la organización, en el Instituto de Información y Documentación en Ciencia y Tecnología (ICYT), de un Primer Curso de Introducción a la Terminología, orientado en principio como curso especializado para documentalistas, pero que pronto suscitó el interés de otros profesionales necesitados de la Terminología para desarrollar su actividad científica o técnica, como traductores, lingüistas, investigadores y expertos que colaboran en la confección de vocabularios, tesauros y diccionarios especializados.
El curso abarca tres áreas: La traducción, la terminología y la terminografía, además de una introducción referida precisamente a la formación de terminólogos. Las clases se imparten en quince horas lectivas (incluyendo cuatro de práctica), referidas a los temas: la barrera linguística: traducción y bases de datos de traducciones, traducción automática; lenguajes documentales y tesauros; diccionarios automatizados y bancos de datos terminológicos. También se describe la metodología del trabajo terminológico y se hace una revisión del estado actual de la Terminología en España y en el mundo. El número de alumnos es de 30 aproximadamente por curso.
En 1989, la EUTI (Escuela Universitaria de Traductores e Intérpretes) de Granada organizó un Curso de Terminología, también impartido por los miembros de TermEsp, con la misma filosofía de los cursos organizados en el ICYT. Este curso se repitió en 1990, con un mayor número de horas dedicadas al trabajo práctico en microordenador.
También en este año de 1990, el Colegio de Farmacéuticos de Alicante, merced a la inquietud por los problemas terminológicos de un grupo de especialistas en Farmacia, y con la colaboración del Instituto de Ciencias de la Educación, se interesa también por recibir formación en este campo, y solicita la celebración del "Curso de Introducción a la Terminología", impartido por TermEsp, que en líneas generales se inspira en la escuela de Viena.
Por otra parte, los miembros de TermEsp son invitados con frecuencia a participar como conferenciantes en seminarios, jornadas, etc., y otro tipo de cursos, sobre temas más amplios, organizados por diversas instituciones relacionadas con el ámbito de la Traducción e Interpretación, como el Departamento de Lenguas Modernas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, que también ha convocado un Cursillo de Postgrado, impartido por el Dr. Budin, del Instituto Internacional de Investigación Terminológica (IIIT), con la misma filosofía que los efectuados por TermEsp.
Bases metodológicas para una planificación de la formación de terminólogos
Una buena formación siempre debe tener en cuenta las necesidades de quienes van a emplear terminólogos. El mercado de trabajo es el centro de referencia para la orientación profesional y por tanto la formación ha de ser flexible y dinámica, es decir que se debe adaptar a las demandas sociales del desarrollo económico, social y cultural.
Para adecuar los programas de Terminología a la realidad es necesario investigar cuáles son los requerimientos y los contenidos de los nuevos puestos de trabajo. Un estudio de este tipo no se ha efectuado aún en España.
Para planificar racionalmente la formación de terminólogos habría que tener en cuenta las siguientes necesidades:
Un profesorado competente, experimentado y en contacto con el trabajo práctico terminológico. Es este sentido se cuenta ya con personas experimentadas en España y con profesorado de formación internacional; ambos grupos podrían formar una segunda generación de profesores de Terminología.
Que los profesionales del sector se asocien, promocionen a nivel profesional y propicien la capacitación profesional de todos sus miembros.
El estudio de las ofertas de empleo, diseño de perfiles profesionales y adaptación a éstos de los perfiles docentes. Por tanto es necesario conocer qué campos de la Terminología presentan mayores demandas.
El conocimiento del número de terminólogos en España y su distribución territorial.
La consideración de la opinión de los distintos sectores de actividad y organizaciones que más profesiones emplean y demandan.
Respecto a estos puntos proponemos que se hagan encuestas y entrevistas y se elabore una base de datos factual. Con estos datos estadísticos, de los que hoy carecemos, se podría diseñar una formación en Terminología hecha a la medida de la necesidad española.
Nos parece importante también no olvidar el ejemplo de la experiencia de países más avanzados en Terminología que nos pueden suministrar indicaciones muy útiles acerca de la posible evolución de nuestras necesidades, y de la nueva orientación de la Terminología; por ejemplo, la nueva figura del "terminólogo de conferencias", nuevo tipo de profesional que a largo plazo podrá tener éxito en el mercado de trabajo en España.
Si no se tiene en cuenta la necesidad de planificar la formación de terminólogos y de coordinar políticas a programas de acción en pro del empleo de estos profesionales, corremos el peligro de que con la libre circulación de profesionales a partir de 1992, los terminólogos españoles se encuentren en clara desventaja.
Reconocimiento social e instucional de la necesidad de la formación de terminólogos en España.
La imagen que se tiene de una profesión, se correspondrá o no con la realidad, condiciona mucho su desarrollo. En general, en España, no ha existido conciencia de la necesidad de este tipo de profesionales, debido fundamentalmente al desconocimiento. Sin embargo, se han producido cambios en el mercado de trabajo; empresas y centros de investigación han empezado a sentir la necesidad creciente de profesionales que, teniendo una formación inicial como traductores e intérpretes o lingüistas en general supiera afrontar las dificultades y particularidades de las traducciones científico-técnicas. Ante estas nuevas ofertas de empleo, las Escuelas Universitarias de Traductores e Intérpretes, han visto la necesidad de adecuar la enseñanza a la realidad.
En la reforma de los planes de estudio de la Universidad (que lleva a cabo el Consejo de Universidades) se ha contemplado ya la enseñanza de la Terminología y la Documentación en los estudios superiores de Traducción e Interpretación. Así pues, la enseñanza de la Terminología entrará por fin en la programación regular de la Universidad española.
No obstante, se seguirán impartiendo cursos de postgrado, ya que este tipo de cursos de Introducción a la Terminología que se dirigen a grupos muy limitados, seguirán siendo necesarios. Estos cursos de corta duración tienen la ventaja de poder adaptar sus estructuras y concepción a distintas realidades y de poder actualizarse con rapidez según la demanda de formación existentes.
Queda pendiente sin embargo la enseñanza de la Terminología en los estudios medios y superiores de Biblioteconomía y Documentación. No se ha tomado aún conciencia de la importancia de unos conocimientos básicos de Terminología para el documentalista. Se considera que para recuperar información se precisa de un lenguaje especializado normalizado, pero no se tienen en cuenta todavía las posibles aplicaciones de los bancos de datos terminológicos para la Información y Documentación, aplicación que se utiliza ya en el ámbito alemán. Este desconocimiento produce la escasa importancia que se da a la Terminología en la enseñanza de la documentación. Dándose el caso curioso de que este año 1990, por ejemplo, en el curso regular que organiza la Sociedad Española de Documentación (SEDIC) de España se han suprimido los módulos de Terminología que se impartían en años anteriores.
Por otra parte y próximo a celebrarse el II Congreso Internacional de Terminología e Ingeniería del Conocimiento en España, los profesionales de este sector de la ingeniería informática ignoran todo lo que una mínima formación en terminología les aportaría, como es usual en otras áreas lingüísticas. Desconocen los métodos terminológicos indispensables para el ordenamiento del conocimiento muy especializado y no son conscientes de la importancia de contar con terminologías normalizadas en las bases de conocimientos que construyen. También deberían recibir Cursos de Terminología los miembros de Comités normalizadores e incluso el profesorado universitario, dentro de su especialidad y formación de futuros profesionales.
Si bien existen estas "lagunas" en el ámbito español en cuanto a la Enseñanza de la Terminología, los avances, desde 1985 hasta hoy han sido importantes, y en estos momentos se vislumbra la posibilidad de que se reconozca adecuadamente la función del terminólogo.
En abril de este año, con ocasión de unas Jornadas sobre el "Futuro de la Terminología en España", dos diarios importantes de ámbito nacional han publicado artículos sobre Terminología tratando el tema con cierta profundidad. Uno de estos artículos se incluye en un suplemento de Educación e insiste en la necesidad de los terminólogos como profesionales: "Se buscan terminólogos", titula su artículo el periodista.
Confiamos en que este tipo de información de divulgación redunde en beneficio de una mayor conciencia de la necesidad, no solo de formar terminólogos, sino también de poner los medios necesarios para formar profesores de Terminología.
Conclusiones
Desde 1985 hasta la actualidad los avances en Ia formación en España de terminólogos han sido importantes.
La Terminología es aún un campo profesional sin regular: no es necesario un título específico ni existen normas profesionales para ejercela, ya que es una profesión joven que parte de una disparidad y multiplicidad de formaciones iniciales (lingüistas, traductores, documentalistas, científicos, tecnólogos, normalizadores, lexicógrafos, etc.), y está en la frontera entre muy diversas disciplinas.
En España los profesionales son, en muchos casos, desconocidos entre sí, ya que no existe una estructura coordinadora de la actividad terminológica. La existencia de un directorio automatizado de los profesionales del sector redundaría en una mejor organización de los Cursos de formación en cuanto a programas de estudio y adecuación al mercado de trabajo.
Debe promoverse la investigación en Terminología y los resultados deben constituir la base de la actualización de la formación teórica.
Seria de gran interés, tanto para los profesores como para los trabajos terminológicos, el intercambio de material docente consecuencia de la coordinación de los grupos terminológicos.
Por último, queremos hacer extensivo este deseo de colaboración y coordianción a todos los grupos pertenecientes a RITERM como colofón de este Simposio.
Bibliografía
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