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1988-2002
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VIII Simpósio (2002)
Índice por autores

 

 

Algunas propuestas en materia de desarrollo
de los vocabularios científicos y técnicos castellano y portugués

Prado, Daniel
Unión Latina
París-Francia

 

Unión Latina: orígenes y actividades

Antes de desarrollar el tema propuesto, desearía hacer una introducción sobre los objetivos y actividades de Unión Latina para aquellos que no la conociesen.

Unión Latina es una organización internacional creada en 1954, en Madrid, con el objetivo de proteger y difundir las culturas y los idiomas latinos, así como de preparar a estos últimos ante el desafío que representan las nuevas tecnologías en materia de documentación e información científica.

Unión Latina, cuyos idiomas oficiales son el castellano, el francés, el italiano, el portugués y el rumano, está compuesta actualmente por 24 países, lo que representa toda la Europa latina monolingüe y la casi totalidad de los países latinoamericanos, además de las Filipinas.

Unión Latina cuenta con cinco oficinas: su sede en Santo Domingo, su secretaría general en París y tres oficinas regionales en Buenos Aires, Lisboa y Roma. De los tres funcionarios que formaban parte de la organización en 1983, se ha pasado a unos sesenta empleados entre funcionarios, personal administrativo y de servicios. El presupuesto -bastante pequeño para una organización internacional- permite realizar operaciones de organización de apoyo, de propaganda y -dentro de sus posibilidades- de financiamiento.

Los objetivos de Unión Latina son fáciles de comprender por medio del análisis de sus cuatro programas de acción, que paso a detallar.

Primer programa. Se interesa en la enseñanza recíproca de los idiomas latinos. Raros son los hispanohablantes que aprenden el portugués o el italiano, y viceversa; por otro lado, el francés pierde terreno diariamente como idioma de enseñanza en los países latinoamericanos y de Europa del sur. Unión Latina realiza estadísticas, encuestas de demostración así como propaganda en favor de la enseñanza de lenguas latinas -en Francia en particular tuvimos mucho éxito con una operación de propaganda del italiano- y, entre otras actividades, se efectúan iniciativas ante los ministerios de educación, de los países miembros de la organización con el fin de aumentar las horas de enseñanza de las lenguas latinas.

Segundo programa. Se desarrollará más adelante dado que es el motivo de la presente ponencia.

Tercer programa. En el marco de este programa se realizan actividades tendientes a proteger las identidades lingüísticas y culturales de los países miembros de manera de que sus ciudadanos puedan disponer de las noticias informativas, de los contratos, de las instrucciones de uso, de la publicidad, de las emisiones audiovisuales en su lengua nacional. Se realiza actualmente una recopilación de legislaciones lingüísticas, se prepara una base de datos sobre el audiovisual del mundo de expresión neolatina y se edita una revista sobre el sector audiovisual, Corto Circuito.

Cuarto programa. El cuarto programa se ocupa de difundir las culturas latinas. Cuenta con dos salas de cine latino en París, dos radios latinas -París y Montevideo- y una sala de exposiciones sobre arte latino. Se realizan múltiples exposiciones y coloquios culturales en varios países latinos y, entre otras actividades, se otorga un premio de traducción anual.

 

Segundo programa. Colecta y enriquecimiento de los vocabularios científicos y técnicos. Desarrollo de la lingüística automatizada.

La existencia de este programa se basa en la óptica siguiente. El avance de la tecnología es tan acelerado y tan dependiente del mundo anglosajón o japonés que Unión Latina, dado que no cuenta con los medios económicos o técnicos como para producir tecnología latina, se propone difundir en el mundo latino la información -sea científica, técnica o profesional- en las respectivas lenguas nacionales, y que puedan los científicos latinos escribir en sus propios idiomas sin que eso signifique para ellos un falta de reconocimiento internacional: es decir, promueve que los textos científicos y técnicos sean correctamente traducidos, a bajo costo y en poco tiempo.

Para que estos dos objetivos puedan cumplirse, sólo hay un camino posible: la traducción automática.

Hoy día, las traducciones son caras -a pesar de que los traductores están mal remunerados-, son lentas, y por razones de falta de accesibilidad permanente a fuentes terminológicas actualizadas, presentan, muchas veces, errores de diferente tipo, principalmente de vocabulario. A falta de legislaciones respecto del uso de los idiomas extranjeros, las empresas, los importadores, los laboratorios e incluso, a veces, las mismas administraciones, prefieren ahorrar el costo importante que requiere una buena traducción, y así nos vemos apabullados por noticias informativas en inglés (y a veces en francés, alemán o japonés) que no pueden ser comprendidas más que por una población minoritaria.

Dentro de quizás cinco, diez o veinte años, a más tardar, existirán sistemas de traducción automática, aplicables a múltiples campos científicos o de la tecnología. Hoy existen dos sistemas de traducción verdaderamente automática -TAUM y CALLIOPE- pero para terrenos extremadamente reducidos. Por otro lado, existen unos veinte sistemas de traducción asistida por ordenador -de los cuales una decena son japoneses- y un proyecto multilingüe, multidisciplinario y multimillonario: EUROTRA, de la Comunidad Europea.

Ahora bien, para que esos sistemas puedan ser operativos, deben poseer una terminología de excelente calidad, completa, normalizada de preferencia y, cuando esto no es posible, con la indicación de las variantes regionales o nacionales de manera que puedan representar un real instrumento de trabajo.

Como todos sabemos, esa terminología está ausente en castellano y portugués -o más bien está escondida, desperdiciada y desperdigada. No existe ninguna iniciativa concreta de colaboración metódica entre países de lengua portuguesa. Con respecto a este último idioma, Unión Latina logró reunir ciertos responsables de alto nivel para la creación de un Consejo de Portugués Científico-técnico, pero el proyecto duerme en algún armario ministerial a causa de una no muy grande disponibilidad política de los estados involucrados.

Por suerte, el estado portugués se acaba de dotar de un instrumento importante: la Comisión Nacional del Idioma Portugués, que tendría un estatuto de consejera del Primer Ministro en materia de idioma. Por otro lado, la Academia de Ciencias acaba de crear siete comisiones de terminología, dos de las cuales han sido encomendadas a Unión Latina: una sobre telecomunicaciones y otra sobre energía. Por otra parte, como muchos saben, las Academias de la lengua lusófonas han firmado el acuerdo ortográfico que pondría fin -cuando este acuerdo sea rectificado por los diferentes parlamentos- a las diferencias existentes en materia de ortografía.

Pero es evidente que ninguna de estas operaciones se lleva a cabo en el marco de una verdadera política lingüística a nivel nacional, y mucho menos a nivel hispano o portugués amplio.

No pretendo prever una iniciativa gubernamental o intergubernamental en este sentido, dado que fuera del ejemplo que atañe al gobierno portugués, y aunque Unión Latina hace y hará lo necesario para interesarlos, ningún otro estado iberoamericano se preocupa por sistematizar una política lingüística. Sin embargo, estoy completamente seguro de que se puede comenzar hoy mismo con una coordinación entre los diferentes institutos, universidades y sociedades interesados en una actividad armónica en materia de terminología.

Por conversaciones preliminares con mis colegas sé que muy probablemente un acuerdo en materia de cooperación saldrá como fruto de este Primer Simposio Latinoamericano de Terminología. Quizás no se plantee la creación de un ente iberoamericano a causa de los problemas financieros que eso puede significar, pero sí probablemente una red ¿e terminología para comenzar: la idea del ICYT de España, por ejemplo, de intercambio terminológico en forma de disquetes o bandas magnéticas entre las diferentes instituciones iberoamericanas con enriquecimiento de las variantes nacionales o regionales, para crear un fondo terminológico común. Muy probablemente se plantearán además intercambios en materia de formación en terminología, normas de colecta, y eventualmente construcción de bancos de terminología, etc.

Unión Latina desearía^ entonces aprovechar la circunstancia para llamar a la reflexión sobre los siguientes puntos, con el fin de incluirlos eventualmente en las discusiones que se lleven a cabo en materia de cooperación internacional.

 

Temas de reflexión

a) Los idiomas castellano y portugués poseen, a pesar de todo, un corpus terminológico importante. Sin embargo, nadie sabe hasta dónde se extiende. Mucho menos se sabe cuán importantes son las lagunas terminológicas de estos idiomas. Y no entremos en el terreno de las divergencias -o sea, variantes nacionales 0 regionales-, en los problemas de normalización, de falta de definiciones, de malos usos, etc. Unión Latina considera, pues, que una política clara de enriquecimiento de los vocabularios científico-técnicos debe pasar obligatoriamente por un inventario de fuentes terminológicas para poder proceder, a continuación, a partir de una comparación con las grandes lenguas de comunicación -inglés, francés, ruso, etc.- al censo de las lagunas bibliográficas y terminológicas. De otra manera no se puede pensar en equilibrar el nivel de las lenguas mencionadas con el inglés, por ejemplo, dado que, a pesar de que ciertas disciplinas están bien cubiertas, hay ciertas profesiones menos proclives a preocuparse por el vocabulario que emplean. En castellano y portugués, las ciencias de la computación son un caso elocuente, y no hablemos de todas las ramas nuevas que éstas han creado: robótica, inteligencia artificial, sistemas expertos, síntesis y reconocimiento de la imagen y sonido, etc.

La solución, es pues, una vez detectadas las lagunas terminológicas, y en función de las necesidades económicas o estratégicas del conjunto de los países iberoamericanos, proceder a un enriquecimiento gradual del vocabulario [1].

La Comunidad Económica Europea ha ayudado al enriquecimiento terminológico atacando terrenos claves de la economía, la investigación y la administración de sus lenguas oficiales, entre las cuales se encuentran el español y el portugués. Eso representa un avance importante... para Europa. Sin embargo, nada nos indica que tal iniciativa cubra las necesidades del conjunto lingüístico en cuestión. Es más, todos sabemos que es realmente insuficiente.

Unión Latina comenzó... por el principio, es decir, realizando un inventario de recurso terminológicos para tres de sus idiomas oficiales: el italiano, el portugués y el castellano. En lo que concierne al castellano, esto se ha realizado en España por el ICYT, en Argentina por el SIIT, en México por el Colegio de México y en Venezuela por la Universidad Simón Bolívar. En Brasil y en Portugal se han hecho dos versiones: la primera versión, brasileña, ha sido realizada por el IBICT, y la segunda, portuguesa, por el INCITE. Por supuesto, dicho inventario es incompleto, porque ha sido realizado en. sólo cinco de la veintena de países hispanohablantes y dos de los siete lusohablantes. Y bien sabemos que la cantidad de ficheros terminológicos que existen en Cuba, Chile, Colombia y Uruguay, por no citar más que los más importantes, y que no han podido ser censados, representan un capital importantísimo. Es incompleto también a causa de los escasos medios financieros que Unión Latina ha podido poner a disposición de los organismos investigadores, lo que ha impedido una búsqueda intensa en las empresas y administraciones.

Estos inventarios, que serán puestos al día periódicamente en función de los financiamientos que obtengamos, serán publicados en cuanto podamos contar con el que ha sido realizado en Italia. La razón principal de reunirlos en una sola obra es simple: algunas obras que incluyen la lengua castellana son publicadas en Italia o Portugal, y viceversa.

Ahora bien, ¿por qué menciono este trabajo? Muy simple: por razones de financiamiento, Unión Latina no puede poner al día en forma metódica dichos inventarios. Esto es en cierta manera una forma de hacer un llamado, o más bien dos: el de comunicarnos los trabajos realizados que no figuren en los catálogos que publiquemos pero, sobre todo, el de incluir eventualmente esta actividad dentro de las actividades normales de la red que se desea crear. Para aquellos que deseen participar desde hoy, los formularios respectivos se encuentran a su disposición.

b) Otra actividad que va en este sentido es la que acabamos de comenzar sobre la base de una colaboración con la red internacional de neología francófona. En particular, la Oficina de la Lengua Francesa de Quebec (OLF) nos solicitó participar en el inventario de trabajos terminológicos en curso, sobre el idioma francés, que ellos realizan con instituciones de Ottawa, Bruselas y París. El trabajo de Unión Latina se realizarla en los países de expresión neolatina no francesa, en primer término sobre el francés, pero también, paralelamente, realizaríamos un censo sobre todo lo que será publicado en materia de terminología en los próximos años en todos los idiomas latinos. De modo que, igualmente, invito a todos aquellos que realizan actualmente algún trabajo terminológico me lo hagan saber con el fin de incluirlo en ese repertorio.

c) Otro problema fundamental de las regiones de hablas castellana y portuguesa en materia de terminología es la falta de órganos de información y contacto. Existen ciertos boletines de terminología y traducción entre los cuales cabe destacar el del CLADES, el más nuevo del Servicio Iberoamericano cano de Información sobre la Traducción, y luego ciertas publicaciones que tratan sobre temas terminológicos, como las publicaciones del IBICT de Brasil, entre otras. Asimismo destacamos particularmente Termnet News, el órgano de difusión de la red Termnet creada bajo la iniciativa de Infoterm, y que publicará dentro de poco tiempo un número iberoamericano que ha sido compaginado por Unión Latina. Por supuesto, no menciono las publicaciones terminológicas existentes en el resto del mundo, como las de la OLF de Quebec, de la Secretaria de Estado de Canadá, del CILF, y Language Monthly, entre otras.

Sin embargo, pocas son las instituciones, traductores y/o documentalistas que reciben esas publicaciones, y muchas veces el análisis exhaustivo sobre ciertos temas deja poco lugar al tratamiento de una gran cantidad de informaciones. Unión Latina creó, por iniciativa de los editores latinos de diccionarios que se reunieron en Madrid en marzo de 1987, un boletín de información y de contacto -o relación- basado en noticias breves sobre terminología científico-técnica, lingüística automatizada y edición de diccionarios, editando en cuatro idiomas y que trata de "echar un vistazo" sobre la actualidad terminológica y de industrias de la lengua de una forma concisa y variada. Evidentemente, el objetivo de este boletín, llamado Terminómetro, es el de contribuir a la comunicación entre las instituciones o individuos del mundo neolatino en el área que nos ocupa, además de hacer conocer ciertos adelantos tecnológicos que se realizan en el resto del mundo y que pueden ser utilizados por nuestros países.

La brevedad de la información publicada -que los lectores pueden ver sin embargo aumentada en cada caso, si así lo solicitaran- nos permite acumular una gran cantidad de noticias. Evidentemente, este boletín está abierto a todo el mundo, no es un instrumento único de difusión de Unión Latina, e invito, pues, a todos aquellos que deseen hacer conocer sus actividades, así como a aquellos que consideren que determinada información pueda se útil, que nos la envíen, sea sobre una exposición, un coloquio u otra actividad, o sobre publicaciones, glosarios, diccionarios y evidentemente aquellos desarrollos en materia de lingüística computacional que estén relacionados.

Los dos primeros números son gratuitos, el resto se enviará por suscripción, a un precio muy bajo, pero necesario para pagar por lo menos el costo del envío. Por otro lado, todo aquel traductor o estudiante que no cuente con un presupuesto para suscribirse a esta publicación, puede solicitar el envio gratuito; nuestra función es la de informar antes que nada.

Estamos así creando un fichero de unas 10.000 fichas entre centros de documentación, departamentos de lenguas de universidades, traductores, documentalistas, editores, asociaciones y empresas, o sea que podremos asegurar una verdadera circulación de la información a partir del próximo número. Bienvenidos son aquellos que deseen información sobre alguna actividad en particular, así como aquellos que deseen abonarse.

 

Conclusión

Resumiendo entonces, y dejando a los expertos en materia de normalización, eliminación de divergencias o indicación de variantes, intercambio de datos terminológicos, formación de terminólogos, etc., de sentar modalidades en esos campos, la organización que represento propone no olvidar el aspecto fundamental de implantar una política metódica en beneficio de la colecta y enriquecimiento de los vocabularios científico-técnicos de las lenguas latinas en general y del castellano y portugués en particular, compuesta por tres etapas:

a) colecta terminológica,

b) comparación con los vocabularios ingleses, particularmente para la detección de lagunas, y en base a las necesidades del grupo lingüístico,

c) enriquecimiento de los vocabularios científico-técnicos.

Unión Latina pone a disposición de toda iniciativa coherente de creación de red o institución hispánica, o lusófona, o luso-hispánica, los medios con que cuenta, que en general no son muchos, dada su situación financiera, pero por ejemplo el fichero que constituye actualmente, la revista Terminómetro, las colectas terminológicas y de trabajos en curso, etc.

Unión Latina puede interceder a veces ante ciertas instituciones nacionales o internacionales para favorecer alguna actividad precisa. Doy el ejemplo de algunas tareas realizadas:

Traducción de 8000 términos de informática al portugués para la CEE, para lo que Unión Latina solicitó los servicios de la DGSI del Ministerio de justicia de Portugal.

Traducción de 4000 términos de energía nuclear (también para la CEE) al italiano, atribuidos al ENEA, y de 1000 términos en inteligencia artificial atribuidos a la Fundación Ugo Bordoni.

Invitación a Madrid de tres especialistas de terminología a la Exposición de lingüística informática y de terminología científico-técnica, invitación facilitada por el Ministerio de Educación y Ciencia de España.

Por otro lado, en el marco de una cooperación con la Oficina de la Lengua francesa de Quebec y la Universidad de Laval, comenzamos una operación de creación de un curso de terminología para 1989, que incluirla desde la teoría terminológica a prácticas de colecta, de creación neológica, de consulta de bancos de datos, etc., y que será cofinanciado probablemente entre el gobierno de Quebec y los gobiernos de los países que envíen los estudiantes. En función del número de participantes, se podrán ver las modalidades de financiamiento.

Desearía, para finalizar, indicar otras actividades que se realizaron o se realizan en el marco del Segundo programa de Unión Latina:

dos exposiciones de lingüística informática y de terminología científico-técnica, con ciclo de conferencias (Lisboa 1984, Madrid 1987); en 1989 se realizará una similar en Roma;

un coloquio de editores latinos de diccionarios en Madrid (1987);

encuesta sobre la enseñanza, la investigación y la aplicación de la lingüística informatizada en Francia, y pronto en España e Italia;

manuales de creación neológica para las lenguas latinas -actualmente se realizan el francés y el portugués;

iniciativa de presentación de un modelo de diccionario electrónico francés-portugués-inglés para aplicaciones dentro del marco del proyecto Esprit de la CEE;

proyecto de creación de un disco compacto -CD-ROM- que incluya diccionarios de las lenguas latinas más el inglés, con tratamiento de texto, instrumento multilingüe;

traducción de un banco de terminología sobre la aviación civil al español y probablemente al portugués, etc.

Como conclusión, Unión Latina puede, no financiar, pero encontrar financiamiento, para actividades concretas que se le presenten, o bien apoyar institucional o logísticamente, tal como lo hace hoy, en este simposio, enviando una especialista brasileña, y como espera hacerlo si una red especifica de los idiomas que nos preocupan se crease.

Muchas gracias

 

[1] Por ejemplo: es mucho más importante colmar las lagunas terminológicas existentes en energía nuclear o en teledetección para la lengua portuguesa que las existentes en materia de deportes de invierno. Pero el objetivo fundamental de estos inventarios no es el de ser difundidos -aunque también lo hacemos, dado que es una fuente útil para traductores y documentalistas- sino la de utilizarlos como instrumentos para la detección de lagunas, divergencias y falta de definiciones, lo que se comienza a realizar actualmente en Portugal con la Academia de Ciencias, y pronto en Brasil gracias al IBICT.

 

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