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Índice por autores

 

 

Una proposición para la creación de terminologías
científicas y técnicas en las lenguas indígenas

Obregón, Hugo
Instituto Universitario Pedagógico de Caracas
Caracas-Venezuela

Sánchez Chapellin, Julieta
Centro de Inform ación Técnica, INTEVEP, S.A.
Los Teques-Venezuela

 

Las lenguas modernas ilustran la aplicación de cuatro métodos fundamentales en la elaboración de equivalentes terminológicos, dos de los cuales utilizan palabras ya existentes en la lengua:

1) La elaboración de equivalentes conceptuales, es decir, de términos que reflejen el concepto en cuestión de la manera más exacta posible. Así, tomando ejemplos del español en el campo de la informática y de los hidrocarburos, el equivalente conceptual del término hard copy sería copia impresa, el de recovery, extracción.

2) El calco semántico, que consiste en traducir literalmente el significado del término a la lengua receptora. En nuestros ejemplos, el equivalente de recovery es recuperación, y el de hard copy, copia dura. Ambos métodos emplean palabras ya existentes en la lengua. La facilidad o dificultad de la traducción depende de la disponibilidad léxica existente en la lengua, del grado de desarrollo de la lengua en la dirección de las lenguas estandarizadas modernas. Por esta razón, son diferentes las dificultades que se pueden encontrar al traducir términos del inglés al español o al francés, que del español a las lenguas indígenas.

3) El calco fonético, que consiste en la aceptación del préstamo adaptándolo fonéticamente a la lengua receptora. El habla general provee abundantes ejemplos: guachimán, sánduche, suiche, etc. La adaptación fonética no implica necesariamente adaptación ortográfica: por ejemplo, whisky se pronuncia güiski.

4) La aceptación del préstamo sin adaptación fonética. En este caso, el término se utiliza con la pronunciación original. Por ejemplo, pizza conserva la pronunciación del italiano en ciertos grupos americanos. En Venezuela se encuentran ejemplos en los medios científicos que manejan las terminologías sobre hidrocarburos.

Los dos últimos métodos fueron descartados por principio, en este trabajo, para ser aplicados a las lenguas indígenas. En cuanto al primero, la búsqueda de equivalentes conceptuales se presenta como el método ideal. No obstante, para su obtención se requeriría que algunos indígenas reunieran ellos mismo las cualidades de ser bilingües, conocedores de la disciplina cuya terminología se desea transferir, y con los conocimientos lingüísticos suficientes para realizar la tarea. En general, ni siquiera en las lenguas receptoras modernas suele aplicarse en rigor este método, debido a dos razones principales: la busca de internacionalismo de los términos, que se propone la mayor semejanza exterior de los términos en las diversas lenguas, y el hecho de que los términos penetran en avalanchas, mientras escasean los mecanismos de control de su ingreso. La aplicación del método de calco semántico permite salvar algunas dificultades materiales actuales en el caso concreto de la lengua (fonética, morfosintáctica). Es preciso subrayar que el uso de dicho método no implica prescindir totalmente del calco fonético, utilizado con cierta frecuencia en el propio español y otras lenguas modernas; pero se trata de evitarlo en lo posible cuando se procede organizadamente, cuando se planifica conscientemente.

En la actual etapa de desarrollo terminológico práctico en las lenguas indígenas, la aplicación del método del calco semántico requiere la intervención de dos participantes por lo menos: un colaborador indígena bilingüe que posea conocimientos elementales de la disciplina científica elegida y un lingüista conocedor de la materia cuya terminología se pretende transferir a la lengua receptora o un especialista con cierta preparación lingüística.

El método se aplica por fases. En primer lugar, el lingüista debe ofrecer al indígena una explicación de los fines generales de la investigación. Se requiere una cabal comprensión de la tarea emprendida. En segundo lugar, el lingüista divide el área terminológica elegida en diversas subáreas, según las necesidades, y la organiza en microcampos semánticos, es decir, en una serie de sistemas constituidos por conjuntos de elementos solidarios entre sí (al menos dos unidades que posean rasgos constitutivos, sustanciales comunes), para describir los significados de los términos sistemáticamente y buscar de manera análoga los equivalentes en la lengua indígena. Si se considera la amplitud del sistema terminológico gramatical (y de cualquier área del saber), esta organización y tratamiento de los términos permite abordar ordenada y gradualmente, de acuerdo a una complejidad creciente, la elaboración de los equivalentes.

Una vez establecido el conjunto de microcampos que se habrán de transferir en una determinada sesión de trabajo, el lingüista procede a familiarizar al colaborador indígena con los términos que integran cada microcampo con sus características sustanciales comunes y diferenciadoras de la manera más transparente posible. Los fines prácticos del, trabajo exigen realizar aquí una simplificación semántico-conceptual considerable, en vista, por un lado, de la ausencia de tales sistemas conceptuales en las lenguas receptoras, y por el otro, de la imposibilidad de reflejar en los términos todas las divergencias teóricas creadas por el desarrollo científico y técnico.

Así, por ejemplo, podría abordarse el microcampo relativo a las disciplinas que se ocupan de estudiar los diversos niveles de la lengua: fonética, morfología, lexicología, sintaxis. Una explicación sencilla del campo podría señalar la lengua como un objeto complejo que es preciso conocer en varios aspectos. El estudio de estos aspectos reúne el saber necesario sobre los sonidos de las palabras, sobre la forma, el contenido y la manera como se unen.

La etapa siguiente, una vez iniciado el proceso de transferencia por parte del colaborador indígena, se propone facilitar la comprensión de cada término y la traducción de los términos mediante el ofrecimiento por parte del lingüista de varias alternativas dentro del mismo campo semántico con el fin de facilitar al máximo la traducción. Este procedimiento de tanteo intenta concretamente ofrecer, en español, al indígena una serie de elementos léxicos o fraseológicos que posean características comunes con el término en cuestión hasta que alguno (o algunos) de ellos evoque en el indígena una palabra (o varias palabras según el caso) equivalente en su lengua, Este procedimiento permite generar los equivalentes correspondientes a cada término y, al mismo tiempo, microcampos léxicos análogos en la lengua autóctona. Esta última fase se logra igualmente mediante la aplicación del método de ensayo y error, que debe asegurar una diferenciación semántica y morfológica aceptables (sustantivo = sustantivo, etc.). El esquema siguiente muestra el microcampo léxico aludido en nuestro ejemplo y algunas alternativas propuestas:

Diferentes disciplinas que abordan el estudio de la lengua, el saber sobre la lengua fonética = saber sobre los sonidos, los ruidos de la voz, de las palabras.
morfología = saber sobre la forma, el esqueleto, el armazón de las palabras, de la voz.
lexicología = saber sobre las palabras, sobre su contenido.
sintaxis = saber sobre cómo se unen, se encadenan, se alinean las palabras, muchas palabras al hablar.

 

De esta manera se obtuvieron las siguientes traducciones:

gore, daba (saber ruidos) = fonética

thorokhia he dabã (saber armazón de palabra) = morfología

he dabã (saber palabra) = lexicología

he hina dabã (saber muchas palabras) = sintaxis.

En el caso de obtención de equivalentes constituidos por palabras aisladas, la creación del nuevo significado se lleva a cabo por vía polisemántica; pero cuando se obtienen sintagmas, aunque se utilicen palabras existentes, se obtienen en realidad creaciones léxicas, porque resultan nuevas en la lengua.

Es preciso subrayar que el proceso de traducción no es automático, ya que exige limitarse al léxico existente en la lengua receptora y buscar las palabras que más se aproximen por su significado al significado del término. Esto explica también el que cada lengua requiera un tratamiento independiente, y que los equivalentes puedan obtenerse eventualmente en diferentes niveles de abstracción de una lengua a otra. En nuestra experiencia con el yaruro, en algunos casos se lograron los equivalentes transfiriendo determinados campos semánticos a ámbitos concretos que permitían asociar más rápidamente y con menos tanteos las relaciones establecidas previamente. Tal fue el caso, por ejemplo, del campo de segmentación de la palabra, cuya característica común es la posición lineal de los componentes dentro de la palabra. Los componentes y los términos que los designan, se oponen o diferencian entre sí por su ubicación con respecto a uno de ellos, generalmente fijo, considerado el principal: raíz < > prefijo, sufijo, infijo. Este campo fue asociado a las partes del cuerpo humano, utilizando la factible división lineal de éste. Así se obtuvieron los equivalentes correspondientes: tho, be, (cabeza)= raíz, hiadërëme (cola, pie)= sufijo, hiayabome (delante de la cabeza)= prefijo, thobe thorome (dentro de la cabeza)= infijo.

Es natural suponer que en casos de relaciones terminológicas más complejas, las relaciones semántico-conceptuales serán más difíciles de transferir de una lengua a otra. De ahí que se trate de una tarea por realizar gradualmente y exija una comprensión cabal de los conceptos científicos. En fin, una vez creados los términos, las palabras adquirirán un nuevo significado. Así, thobe significará cabeza en el habla general (entre otros posibles ya existentes), y pasará a significar "raíz" en su significado especial.

En la presente etapa no se prestó atención a la derivación de los términos; pero se comenzó el trabajo de observar recursos morfológicos potenciales para la expresión de significados gramaticales. Por ejemplo, -me, -ñi constituyen sufijos (msc. y fem.) que pueden utilizarse para la creación de nombres derivados de verbos ("indicador", "señalador"), etc. En el desarrollo terminológico hay frecuentes problemas de este tipo, pero se resuelven posteriormente. Por ejemplo, términos tales como información dada - información nueva, no permitían formar derivados en los inicios de la teoría de la perspectiva funcional de la oración. Más tarde se utilizaron los términos tema-rema, que sí lo permiten (temático, remático). En español, "grupo fónico" no permite formar derivados. De ahí que en algunos trabajos (Obregón 1981), el término "sintagma" haya sido preferido en su lugar.

Finalmente, en el proceso de elaboración de los equivalentes, surge un problema muy importante, proveniente de la polisemia natural de los términos, surgida a través del desarrollo teórico. En algunas concepciones el mismo término puede llegar a tener significados bastantes diferentes, aunque en muchos casos se conservan significados comunes. Por ejemplo, los términos fonema y morfema han devenido extraordinariamente polisémicos a través del tiempo y las teorías. No obstante, en la mayoría de las concepciones estructuralistas el fonema es concebido como unidad sonora diferencial de sentido; el morfema, como unidad mínima de contenido. Una vez creado el término, esto no es obstáculo para explicar la polisemia del concepto.

Tomando en cuenta lo anterior, pasamos a exponer el resto de microcampos seleccionados para ilustrar el método en el presente artículo, y luego ilustramos el uso de algunos de los términos en un trozo elaborado, como primer intento de integrarlos en un contexto, En el trabajo contamos con la colaboración del maestro yaruro Cleto Castillo.

Microcampos Algunas sugerencias
para la traducción
Equivalente yaruro
Disciplinas que estudian los niveles de la lengua (Cf. Supra)
Unidades lingüísticas: Palabra: voz he
  morfema: voz pequeña he buichi
  oración: muchas voces, voces unidas, idea, pensamiento he hina
  sonido: sonido, ruido de la lengua gore
  sílaba: trozo, parte pene
  letra: dibujo, imagen, pintura del sonido, ruido gorehã noe
  acento: golpe khaeguame
  vocal: sonido puro, limpio gore chadel
  consonante: compañero del hado hudi
  gore sonido puro chadeiha
 
Partes de la oración: cosas, partes, pedazos de la lengua, de la conversación, de las voces unidas. mae ninboa koto
  sustantivo: nombrador, nombre, realidad keme
  adjetivo: amigo, compañero grande hado, buinde
  del nombrador kehã
  artículo: compañero pequeño del nombrador hado, buichi
  pronombre: indicador, señalador daeñome
  verbo: acción, movimiento, hecho, instrumento para hacer algo, hacedor, luchador hapame
  adverbio: compañero del verbo hado hapame
  preposición: delante de la voz yabo he hui
  conjunción: unión, pegamento hincampame
  interjección: grito, gritador ename
  partícula: cosa pequeña eami buichi
 
accidentes del nombre: cambio, viaje, traslado del nombre thavepa anomire
  género: sexo, clase, tipo, grupo buba
  número: cantidad noinde
  tiempo: momento, época chëtëme hudi
  aspecto: visión, mirada damire
  persona: cara, ejecutante que habla, ser humano pume
género: masculino: macho, hombre oi
  femenino: hembra, mujer iei
  neutro: no macho no hembra oinde ieinde
número: singular: uno khaneme
  plural: muchos, varios hina
  trial: tres tharani
  dual: dos ñoani
tiempo: presente: ahora, actual yabã hudi
  pasado: antes, anterior nomene hudi
  futuro: mañana, después habeko hudi
persona: primera persona: cara, ejecutante que habla, cara uno, cara primera pearëme pume
  segunda persona: cara que escucha, cara o ejecutante dos, segunda ñoanime pume
  tercera persona: cara de quien se dice algo, cara tres, ejecutante, ser humano tres. tharanime
pronombre: pronombre dependiente: indicador hibeamainde
  no solo daeñome
  pronombre independiente: indicador solo hibeami
daeñome
  pronombre interrogativo: indicador ienotare
  de pregunta, para preguntar daeñome
  pron. negativo: indicador de "no" khynimaea
daeñome
  pron. demostrativo: indicador de lugar pioyi daeñome
  pron. personal: indicador de gente, pume
  de ser humano, cara daeñome
  pron. posesivo indicador de dueño aname daeñome
  pron. numeral: indicador de cantidad noinde daeñome
algunos verbos: construir: hacer pane
  pronunciar: hablar, decir nimbo
  deletrear: decir los dibujos de los goreha noe
  sonidos nimbo
  insertar: meter, poner dentro thoro noeano
  clasificar: juntar, agrupar, amontonar andopekhindë
  conjugar: cambiar thave pane

 

Texto:

Anóne nimbóreane pumé maé hui. Ibea maé yodé thavé paintãredé nivé maé yoáyë Noadé icí chyneirëpe khanicímo hadó goré chadeihã, ado icichia chynei taochiarëpomo chynei goré chadei. Hiná goreré dekhiádire nivé mae huë. Maé hudiro thavé paintãreri gorehini. Handí maíz anone ñoa hui phué, sapo hui kodokodó, perro hui auré, gato hui míchi. Nimbopea hui bubapanéreane hé hiná hiní. Pumé maenamo nimbóreane anóne dá hui daecirí dabú yoa, adó Kuimañíhã dabú. Pumé maé huíë dabariëreane pumé hiníhã pe maenduri huí. Macianikhiáreane ibea maé yoá noá tará.

"Nosotros hablamos yaruro. La lengua yarura es diferente del español. Tiene 35 sonidos: 15 vocales y 20 consonantes. Muchos sonidos no existen en español. Las palabras suenan distinto. Por ejemplo, al maíz lo llamamos phué, al sapo kodokodó, al perro auré, al gato míchi, y así. Cuando unimos las palabras, formamos las oraciones. En yaruro podemos expresar nuestro modo de ver las cosa, el mundo terrenal y el mundo de la diosa Kumañí. El yaruro nos permite conocer la historia de] pueblo yaruro. Estamos orgullosos de tener nuestra lengua.

 

Recomendaciones finales

El análisis de las sugerencias propuestas -cuyo fin último puede servir de estímulo para otras mejores- podría evidenciar una dificultad particular para expresar las relaciones prepositivas contenidas en algunas de ellas ("traslado del nombre", "en vez del nombre", etc.). Su traducción podría complicar los términos, ya que seria preciso expandirlos considerablemente. Equivalentes tales como "conocimiento de los sonidos de la gente" podrían considerarse excesivamente largos si resultan de idéntica longitud en la lengua indígena. Aunque la extensión no es obstáculo sustancial, dado que existen testimonios de equivalentes complejos para nomenclaturas modernas en las lenguas indígenas, es posible obtener cierta brevedad por diferentes métodos. Veamos dos de los más importantes para las lenguas indígenas venezolanas:

a) elipsis, que las más de las veces tiene carácter de eliminación de pala bras que son fáciles de suponer por el contexto fraseológico. La elipsis contextual es muy característica de la terminología científica y técnica. Así, en nuestro ejemplo, podría resultar un equivalente parecido a "saber-sonido-gente".

b) abreviatura, que surge de la transformación de la frase en una sola palabra compleja. Por esta vía se forman términos tales como bioquímica, geodialectal. En las lenguas indígenas se observan creaciones de este tipo también (en barí, por ejemplo).

No está demás recalcar que sería necesario disponer previamente de trabajos sobre los recursos morfosintácticos utilizados actualmente por las diversas lenguas indígenas en la creación de nomenclaturas , ya que esos mismos recursos léxico-gramaticales podrían encontrar aplicación en las terminologías especiales. Por último, hay que tomar en cuenta que es preciso observar los procedimientos de cierto lenguaje técnico elaborado en las lenguas indígenas en el campo de los curanderos y shamanes. En ausencia de datos provenientes de lenguas concretas no es dable aún deducir las recomendaciones metodológicas que permitirían sistematizar los recursos más utilizados por aquéllas en áreas especializadas de su tradición cultural.

Finalmente, dado el carácter reciente de los significados creados, es de suponer que prevalezca el significado literal de las palabras hasta la completa asimilación de los términos por parte de los usuarios. El significado literal hará parecer absurdo el significado figurado de los enunciados. Ejemplos de esta situación se observan incluso en el habla cotidiana de cualquier lengua: así, la expresión "Los Leones se comieron a los Tigres", resulta absurda en su significado literal; pero una vez asimilado el significado Figurado, se comprende fácilmente la referencia de dos equipos de béisbol o fútbol. Esto significa que el trabajo de elaboración terminológica obedece a etapas bien definidas: desde la creación de los términos, su aceptación y uso, hasta su completa asimilación. La velocidad del paso de una etapa a otra depende de causas extralingüísticas,

Nota: Cada vez que los autores de esta ponencia han dado la transcripción fonética de un término, ha sido imposible publicarla.

 

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