Actas / Atas
1988-2002
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Índice por autores

 

 

Hacia la elaboración de un tesauro
de la industria petrolera nacional

Franceschi, María E.
Robles, Mercedes G.
Centro de Información Técnica
INTEVEP, S. A.
Los Teques-Venezuela

 

El avance de la ciencia y la tecnología, el ritmo acelerado con el que se desarrollan nuevas técnicas y métodos cada vez más complejos en los diversos campos del saber determinan el surgimiento de conceptos, que se ¡nterrelacionan entre sí y entre otros conceptos pertenecientes a diferentes campos. Ahora bien, para poder transmitir estos conceptos es necesario asignarles términos, los cuales han de ser normalizados, de manera de crear nuevas terminologías que permitan la comunicación entre especialistas de una determinada rama y contribuyan a la transferencia efectiva del conocimiento.

La normalización de una terminología tiene como propósito unificar conceptos y sistemas de conceptos, reducir la homonimia, eliminar la sinonimia y crear, en caso de ser necesario, nuevos términos de acuerdo con principios terminológicos. La sistematización y transferencia del conocimiento, la traducción de textos científicos, y la formulación, diseminación, almacenamiento y recuperación de la información técnico-científica son actividades que se apoyan básicamente en el trabajo terminológico. Y es precisamente en relación con este último aspecto que surge el desarrollo de tesauros, los cuales están constituidos por términos que obedecen a reglas terminológicas propias, unidos entre sí por relaciones semánticas (jerárquicas, asociadas o de equivalencia). Estos términos hacen posible traducir en un lenguaje controlado la ambigüedad de los conceptos expresados en lenguaje natural.

El ambiente semántico establecido en un tesauro permite distinguir la naturaleza exacta de un concepto, y así imponer el uso de un término general por otro más específico. Esto se logra mediante la jerarquización por facetas; como procesos, materiales, equipos, propiedades, fenómenos, etc. De esta forma, es posible diferenciar una acción de su resultado; por ejemplo, uno de los resultados de emplear un proceso de refinación del petróleo es la gasolina. igualmente, en lo que respecta a los materiales establece una distinción entre los materiales por su función, como es el caso de la gasolina de motor utilizada en motores de combustión interna e ignición por chispa, o la gasolina de aviación como combustible de aviones con motor a pistón; o por su composición, como el gas licuado, el cual es una mezcla de propano, butano e isobutano; o la nafta, una mezcla de hidrocarburos del alquitrán de hulla, del petróleo o de aceites de esquistos.

Como vemos, el uso de un vocabulario controlado en un lenguaje especializado es de vital importancia para el establecimiento de una comunicación efectiva. Este aspecto cobra aún más relevancia en un centro de investigación, como lo es INTEVEP, en el que, por lo general, se utiliza una variedad de vocablos provenientes de otras lenguas, cuya adaptación al español no siempre es la más acertada, y además se crea nuevos conceptos, producto de las diferentes investigaciones realizadas. A pesar de existir preocupación por parte de algunas personas relacionadas con el área de hidrocarburos, quienes se han dado a la tarea de realizar investigaciones lexicográficas, todavía no se ha establecido una política definida en cuanto a la normalización del lenguaje petrolero en español.

Entre los beneficios que brindaría el establecimiento de una política semejante estaría la optimización de las labores de indización que se realizan en los centros de información y documentación de la industria. Hasta ahora, estas labores siguen, por una parte, los esquemas de clasificación establecidos por manuales bibliotecológicos, de índole general, no adaptados a un lenguaje especializado, y por la otra, toman como base para la traducción de los términos, aquéllos utilizados en el lenguaje natural empleado por el autor. Esto ocasiona el uso de un mismo término para diferentes conceptos o de muchos términos para un solo concepto, lo cual, a su vez, genera imprecisión. Y ésta es justamente una característica que no debe poseer un término técnico, debido a que el usuario que lo utiliza, por ser especialista en un área determinada, requiere exactitud en su definición.

Por tal motivo, y a objeto de contar con una herramienta para procesar los documentos que cada día reciben los centros de información y documentación de la industria, surge la idea, por parte del Centro de Información Técnica de INTEVEP, S.A., de elaborar un tesauro técnico?científico propio del área petrolera. Es así como, en primer lugar, se delimitó el campo de trabajo, para lo cual se tomó como base dos grandes ramas relativas al petróleo: exploración y producción, y refinación y petroquímica. En virtud de que en estas áreas ya existían tesauros reconocidos internacionalmente y de alta difusión en la industria petrolera; el de American Petroleum Institute (API) y el de la Universidad de Tulsa, ambos en inglés, se resolvió tomarlos como punto de partida para crear un tesauro en español adaptado a la realidad nacional.

La primera etapa del trabajo se inició con el tesauro relativo al área de refinación y petroquímica. Una vez obtenida la autorización por parte de API, se tradujo, de la versión correspondiente a 1985, los términos que constituían el índice jerárquico, por cuanto éste ofrece una visión general de la estructura por facetas del tesauro, lo cual facilita el proceso de traducción. Esta etapa la llevó a cabo el Grupo de Investigaciones Terminológicas (GIT) de la Universidad Simón Bolívar, mediante convenio USB-INTEVEP. Posteriormente, esta primera fase hubo de ser actualizada con la última versión disponible del año 1987, la cual contempla 6230 términos. Estos, junto con sus equivalentes, fueron colocados en fichas de trabajo para luego ser adaptados, enriquecidos y validados a través de dos fuentes: la revisión de la literatura en el área y la participación de un grupo de investigadores de la industria petrolera. Estos especialistas conforman las distintas ramas del área de refinación y petroquímica, y su experiencia constituye el justificativo final para la inclusión de nuevos términos generados en nuestra industria. Un ejemplo de un término nacido en Venezuela es el de 'proceso HDH", para el mejoramiento de crudos pesados y extrapesados con alto contenido de azufre y vanadio, cuya incorporación en el tesauro en español refleja el enriquecimiento del mismo.

Pero pasemos más bien al campo práctico. Tomemos como ejemplo un corpus de los términos referentes a un proceso industrial de refinación de petróleo denominado "Alkylation". Las investigaciones nos llevan a definir este término como la reacción de una olefina con isobutano para producir gasolinas de alto octanaje. Cabe señalar que las fuentes consultadas presentan tres alternativas para la traducción de este término; "alquilación", "alcohilación", "alcoilación". Una vez analizadas tanto las fuentes orales como las escritas, se escogió como término válido, para efectos de indización, "alquilación", ya que éste es recurrente en el mayor número de los casos; es decir, de diez fuentes de información en español analizadas, sólo dos registran "alcohilación" y "alcoilación".

Observamos que los procesos de alquilación comerciales se dividen principalmente en aquellos que utilizan ácido fluorhídrico y ácido sulfúrico como catalizadores. De acuerdo con esta estructura aparecen dispuestos, respectivamente, los términos "Perco HF alkylation", "Phillips HF alkylation", "UOP HF alkylation"; y "Cascade sulfuric acid alkylation", "Effluent refrigeration alkylation", "Kellogg sulfuric acid alkylation". Es de hacer notar la escasa existencia de literatura en español sobre estos procesos. Este aspecto nos llevó a basamos más en los testimonios orales, sin descartar, en ningún momento, las fuentes escritas en inglés, las cuales fundamentaron nuestra investigación. No obstante, la validación de estos términos presentó una serie de dificultades; por una parte, los investigadores, para expresar los conceptos que enmarcan estos términos, generalmente mantienen en inglés algunas de las palabras que los conforman, lo cual se convierte en una costumbre. Así, en el caso de "HF alkylation", cuyo significado en español es "alquilación fluorhídrica", la traducción que más se ajusta sería "alquilación FH", pero "FH", no tiene para el especialista en el área, la carga semántica que ya ha adquirido "HF", como abreviatura de fluorhídrico en inglés. Esta observación nos llevaría a adoptar "alquilación HF", pero preferimos tomar una vía más conservadora; "alquilación con ácido fluorhídrico", en aras de una mayor claridad, sacrificando así la economía del lenguaje.

En esta misma línea, podríamos subrayar que estos procesos son generalmente patentados por compañías, por lo que el término adopta el nombre de éstas, y así este nombre adquiere un significado específico. Como ejemplo tenemos el caso de "Phillips HF alkylation", cuyo equivalente en español podría ser "alquilación Phillips", por cuanto "Phillips" lleva implícito que la alquilación se realiza con ácido fluorhídrico, pero preferimos adoptar "alquilación Phillips con ácido fluorhídrico", pues asegura, una vez más, la claridad del término, y además evitaría en un futuro, posibles ambigüe dades en caso de que la compañía Phillips patentase otro proceso de alquilación.

El término "Perco HF alkylation" suscitó una serie de interrogantes, pues la mayor parte de la literatura encontrada abarca desde los años treinta a los sesenta, y a partir de la década del setenta ésta es escasa. Algo más sorprendente aún, el resultado de una búsqueda en línea internacional en la base de datos API, que recoge información a partir de 1964, indicó la existencia de apenas un documento sobre el tema. Además, los investigadores dedicados al área de alquilación desconocen este proceso. Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a pensar que se trata de un proceso no utilizado en la actualidad. Esta afirmación nos permitiría cuestionar su inclusión en el tesauro en español; no obstante, esta decisión estaría condicionada a las razones que API esgrimiese para haberío mantenido en su versión de 1987.

A modo general, podemos afirmar que la adaptación de los términos de este tesauro sigue una orientación definida, en la que además de tomar en cuenta que la creación de un término responde a una necesidad específica, no se ha dejado de lado que el mismo debe poseer la etiqueta de una cierta realidad. Esto significa que un término, antes que nada, debe ser aceptado por la comúnidad de especialistas en el área, y sobre todo que éstos lo utilicen en sus medios habituales de expresión, para de esta forma penetrar en el uso de la lengua.

Una vez analizado el aspecto práctico, creemos interesante presentar la concepción de la parte automatizada de nuestro tesauro. La información recopilada será automatizada a través del programa de computación MICROISIS, que permite el diseño de una base de datos para tesauros, y el cual es adaptable a las necesidades específicas de cada caso, debido a la versatilidad que posee. Dicho sistema se escogió, luego de realizar un estudio de las alternativas de automatización disponibles para un tesauro en español.

En la definición de la base le datos, se tomó como punto de partida las cintas magnéticas del tesauro dé API en inglés, las cuales hubo de convertir a otro formato, compatible con el programa MICROISIS. Estas cintas contienen todos los términos indizados que aparecen en la versión impresa, con sus respectivas relaciones. Una vez realizado este paso, se procedió a diseñar la base de datos en español, la cual, conjuntamente con la del inglés, conformará la ficha automatizada de trabajo. El objeto de presentar en pantalla ambos formatos no implica, en ningún momento, que estemos estructurando un tesauro bilingüe, sino más bien que la versión en inglés sirva de guía para el ingreso de datos equivalentes en español. Asimismo, esta disposición no permitirá extraer campos específicos, simultáneamente en inglés y en español, a objeto de constituir glosarios, de acuerdo con las distintas facetas del índice jerárquico.

Este modelo automatizado de ficha cumple con los requerimientos de relaciones jerárquicas y asociativas de un tesauro. Dichas relaciones son: nota de alcance (NA), término amplio (TA), término especifico CM, término relacionado (TR), úsese por (UP), use (U), más y véase. Asimismo, ofrece la posibilidad de distinguir entre un término indizado o descriptor, o uno de referencia cruzada. Por otra parte, se pueden incluir comentarios específicos sobre el término, tomados de nuestra ficha del tesauro, que añaden información relevante para la conformación final del tesauro; además, es pecificar la fuente de toda la información obtenida, al igual que el nombre o iniciales del indizador, la fecha de introducción del término y su fecha de actualización. Por último, el sistema está diseñado de tal forma que a cada término se le asigna automáticamente un número que lo identifica.

Una vez ingresada toda la información en esta base de datos, y revisados y validados los términos, otro programa computarizado permitirá conformar el tesauro propiamente dicho, relativo al área de refinación y petroquímica. Para fines del presente año, esperamos tener validados aproximadamente 1000 términos, los cuales corresponden, de acuerdo con el índice jerárquico, a los procesos de refinación.

Con respecto a la etapa de exploración y producción, se procederá de la misma forma que hemos indicado a lo largo del presente trabajo y, como se señaló anteriormente, se tomará como base el tesauro de la Universidad de Tulsa.

Ambos tesauros pretenden constituirse en el material de referencia para aquéllos directamente responsables de la indización y recuperación de información en el área de los hidrocarburos. Los mismos cumplirán cabalmente su función si son aprovechados por todos los que conforman la línea de flujo informativo; es decir, el autor, el editor, el catalogador, el documentalista y el usuario final.

Estos tesauros permitirán al autor, conjuntamente con el editor, seleccionar los términos más apropiados para expresar los conceptos que se desean transmitir. Una vez recibido un documento, tanto el catalogador como el documentalista podrán detectar los términos exactos que describan la información que tienen ante sí. En lo que respecta al usuario final, el ambiente semántico del tesauro lo llevará a detectar los términos alternos para poder enfocar su estrategia de búsqueda, y así recuperar el documento justo, que supla su necesidad informativa.

A través de estas líneas hemos podido observar que la construcción de tesauros, a pesar de ser una ardua labor que exige años de dedicación, produce frutos invalorables. En tal sentido, un tesauro relativo al área de los hidrocarburos sentará las bases para la creación de una terminología propia de la industria petrolera nacional y contribuirá con el desarrollo del idioma español.

Esperamos que lo que hoy compartimos con ustedes en este simposio alcance su objetivo.

 

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