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1988-2002
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Índice por autores

 

 

Versión española
del Tesauro de metalúrgica
de la American Society for Metals (ASM)

Álvarez Borge, Sofía
Instituto de Información y Documentación
en Ciencia y Tecnología. (ICYT)
Madrid-España

 

Introducción

No hay ningún tema más importante en la actualidad, en relación con la lengua española, ni preocupación más urgente de cara a su futuro que el de la normalización terminológica en la ciencia y la tecnología. Sin embargo, parece que no hay en España conciencia seria de este problema, pero sí una aceptación tácita de que el inglés es el dueño absoluto de todo tipo de comunicación científica y de que es inútil e incluso innecesario tratar de alcanzar una correspondencia en español.

Existe también la postura contraria de rechazo sistemático a cuantos préstamos procedan de otras lenguas, pero sin aportar ninguna solución al problema, lo que conducirá a que el idioma español, hablado por más de 300 millones de personas, pueda quedar reducido a lengua familiar y líteraria. Esto es consecuencia de la necesidad de importación de tecnología que lleva consigo la importación de la terminología correspondiente. Es por tanto absolutamente necesaria la existencia de un organismo que sea capaz de detectar la aparición de un nuevo término, de estudiar y acuñar el neologismo correspondiente y de seguir su evolución una vez incorporado al lenguaje especializado del área temática correspondiente.

Profundamente consciente de este problema, el ICYT propuso un programa de investigación titulado "Estudio y Coordinación de la Terminología Científico-Técnica Española", aprobado en 1983 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). A este programa se incorporaron otros Institutos del CSIC como el "Miguel de Cervantes", el instituto de Racionalización, de Investigaciones Metalúrgicas, de Cálculo Electrónico, etc. Se buscaba una coordinación efectiva entre científicos de distintos campos, para conseguir una normalización y una traducción especializadas.

Posteriormente, en 1985 se aprueba por el CSIC el Programa "Normalización de la Lengua Científica Española", y se crean las Unidades Estructurales de Investigación: "Terminología", en el Instituto Miguel de Cervantes, y "Lingüística Documental" en el ICYT, lo que ha contribuido de modo fundamental al conocimiento de las carencias y necesidades en materia de terminología científica en España.

En 1985 se crea el grupo TermEsp, formado por científicos que trabajan en Terminología en el ICYT. Este grupo, al que pertenezco, consta de siete científicos tenninólogos y dos informáticos en lingüística computacional, y ha venido a recoger los conocimientos y trabajos de los científicos del ICYT que estaban dedicados al análisis de la información, indización y publicación de revistas secundarias pertenecientes a la Bibliografía Internacional sobre Química y Tecnología, (abarcando los temas relativos a metalurgia, Ingeniería Química, Alimentos, Productos Farmacéuticos, Agricultura, Física, mecánica y Electricidad).

Los resultados del estudio exhaustivo y selección de las citadas revistas secundarias se publicaban primero en forma de "Resúmenes de Artículos Científicos y Técnicos", convenientemente indizados para su posterior recuperación. En una etapa posterior se llevó a cabo el proceso de automatización de la publicación de los Resúmenes, realizándose la toma de datos en una cinta magnética y la edición posterior mediante el desarrollo del logical adecuado. El índice de materias se obtenía también de forma automática a partir de las palabras clave utilizadas en la indización de los documentos. Más tarde esta publicación se transformó en Alerta Informativa, suprimiéndose el Resumen, pero conservando siempre la indización con palabras clave cuidadosamente seleccionadas.

 

Objetivos y metodología

Las Alertas Informativas se suprimieron en 1983 como consecuencia de la nueva estructuración del CSIC y por ende, de ICYT. El grupo TermEsp, uno de cuyos fines es la preparación de léxicos especializados, vocabularios y diccionarios en los distintos campos de la ciencia y la tecnología pensó entonces acometer la versión española de la primera edición del Tesauro de Términos Metalúrgicos de la American Society for Metals del año 1968, tomando como base la lista de las 5.000 palabras clave empleadas para indizar las Revistas de Metalurgia de la publicación interrumpida, antes citada.

Se pretendía la normalización de los términos ya conocidos y empleados como descriptores incorporando los nuevos del Tesauro, con el fin de obtener un vocabulario de trabajo unificado en el campo de la Metalurgia y aquellas tecnologías estrechamente relacionadas con ella.

Creemos más adecuado hablar de versión española y no de traducción porque entendemos que se trata de algo más que la simple equivalencia literal de los términos en inglés y los correspondientes en español. Es necesaria la adaptación y adecuación de cada término teniendo en cuenta la extensión de su uso y aceptación más o menos arraigada por parte de los usuarios de este campo científico.

La primera edición del Tesauro consta de 9.000 términos principales aproximadamente y casi 70.000 referencias cruzadas (términos restringidos, más amplios, relacionados y sinónimos).

Se trabajó sobre los términos cabecera, ya que todos los términos del Tesauro aparecen en algún punto como cabecera, obteniéndose, en una fase preliminar, un diccionario de 4.402 términos inglés-español grabado en cinta magnética con posibilidad de ser visualizado en cualquier momento.

En esta primera etapa nos limitamos a los términos estrictamente metalúrgicos, así, no están incluidos los términos:

Brake disk Discos del freno
Brake linings Forros del freno
Bridges Puentes (estructuras)
Timber Madera de construcción

Una vez realizada la primera versión, los términos traducidos se enviaron para su revisión y confirmación, a los expertos en este campo científico.

Así se han mantenido contactos con investigadores del CENIM (Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas), y del Instituto de Cerámica y Vidrio, ambos del CSIC, la empresa nacional ENSIDESA, UNESID (Unión de Empresas Siderúrgicas), del INI (Instituto Nacional de Industria) y del Ministerio de Industria y Energía. Se trataba de recabar sugerencias de centros de investigación, la empresa privada y la Administración del Estado; Y hay que hacer notar que en más de un 95% los resultados fueron concordantes.

Por otra parte, en muchos casos, no hay correspondencia exacta entre la traducción propuesta por el científico lingüista y el término empleado por el "usuario", en su sentido más literal, de ese término. El lenguaje de taller o fábrica acuña muchas expresiones para procesos y operaciones de uso corriente en metalurgia que son completamente aceptadas, como vulgarmente se dice, desde siempre, y que no "traducen" rigurosamente el término Inglés original. Sin embargo, es absolutamente necesario admitirlas porque es también imposible imponer otras nuevas. No se aceptan de ningún modo precisamente por parte de quienes más las emplean.

En este punto nosotros pensamos que nuestra actitud ha de ser equilibrada y realista: no debe haber condena sistemática del anglicismo, ni pretender sustituir, en nombre de la pureza idiomática, cuantos neologismos procedan del inglés. Se ha de tender al mantenimiento de una norma unitaria y evitar que se multipliquen los términos para la designación de un mismo concepto; aplicar la metodología adecuada a las características lingüísticas y morfosintácticas, y la capacidad de derivación y composición de sus raíces y desinencias y los procedimientos para la formación o adaptación de neologismos científicos.

Así, por ejemplo, el término "wire rod" traducido por nosotros como "hilo de máquina", es conocido corno "alambrón" entre los técnicos que lo utilizan. Por tanto, se han introducido las dos acepciones.

Otro caso es el del término "welding", para el que hemos considerado la versión de "soldeo" en cuanto se refiere al proceso y operación de soldar, mientras que "soldadura" se ha reservado para la unión ya realizada u operación ya efectuada.

"Machining" es otro término que origina controversias. Mientras que es aceptado como "maquinado" por los teóricos del tema, sólo es aceptado como "mecanizado" por los técnicos.

En algunos casos el problema ha sido determinar el vocablo preciso y lingüisticamente aceptable para un término del que se conoce exactamente el significado y la dificultad estriba únicamente en encontrar la expresión correcta desde el punto de vista gramatical, la expresión que no contradiga las leyes básicas del español.

Como ejemplo sirva el caso de "tear strength". Es evidente que se trata de la resistencia a la acción de desgarrar, pero la riqueza idiomática del español obliga a tener que decidir entre "resistencia al desgarro, desgarramiento, desgarradura, desgarrado y desgarre". Esta última palabra fue la aceptada finalmente debido a su mayor uso, aunque se debe hacer notar que precisamente "desgarre" es la única palabra de las citadas que no aparece en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española. En este caso lo que priva es la consolidación de la palabra por su uso extendido y aceptado por los usuarios.

Puede por tanto afirmarse que, en cada uno de los 4.000 términos la dificultad no estriba tanto en conocer su significado como en facilitar su versión más correcta y/o acuñada por el uso.

En la segunda edición del Tesauro de Términos Metalúrgicos de la ASM de 1976, se observó que incluía términos nuevos y otros que aparecían como sinónimos en la primera edición, en la segunda eran términos principales. Se procedió entonces a la elaboración de la versión española de todos los nuevos términos y actu alización del vocabulario completo. Por ejemplo, "abrasive jet drilling" que figuraba en la primera edición como sinónimo de "abrasive blasting", en la segunda edición es un término principal. El término principal "ABS resins" de la segunda edición, no existe en la primera edición. El término "ladle" sólo existe como "ladle linings" (sinónimo), en la primera edición, mientras que en la segunda existen: "ladle additions", "ladle degasings", "ladle liners" y "ladles" como encabezamiento. Esto quizá puede explicarse por un desarrollo posterior de algunas tecnologías.

Para la elaboración del tesauro bilingüe se parte de la grabación de los términos cabecera y sus relaciones con los equivalentes en lengua española que se someten al tratamiento desarrollado para la elaboración de tesauros multilingües por expansión de microtesauros. Este método constituye un Proyecto de Fin de Carrera de la Escuela de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid realizado en el ICYT.

 

Conclusiones
Las conclusiones que se indican a continuación no se refieren estrictamente al Tesauro de Términos Metalúrgicos, objeto de esta comunicación, sino que son más bien una reflexión consecuencia directa del trabajo efectuado:

Consideramos de gran interés la armonización de los criterios lingüísticos y los puramente normalizadores. El diccionario inglés-español de metalurgia que ha sido elaborado en el ICYT, intenta equilibrar ambas tendencias.

La normalización debe efectuarse en el momento de aparición del nuevo concepto y del término a él asignado, intentando aplicar criterios lingüísticos en la formación del posible neologismo. Una vez acuñado el neologismo debe controlarse su evolución semántica.

Es necesario evitar la multiplicidad de términos para un solo concepto, es decir, evitar la ambigüedad tanto como sea posible.

Es imprescindible una coordinación y contacto permanente entre los terminólogos de los distintos países de habla hispana, para evitar la proliferación de terminologías científicas en un mismo campo realizadas con diferentes criterios, sin calidad lingüística ni utilidad científica.

Consideramos de gran importancia la inclusión en el Tesauro, no sólo de los términos empleados en España, sino la de sus equivalentes utilizados por los científicos iberoamericanos.

P. ej.:

iron hierro fierro  
stop-cock grifo canilla robineta
concrete hormigón concreto  

 

Bibliografía

1. LAGUNA, Emilio, Confección deTesauros. Proyecto Fin de Carrera de la Escuela Universitaria de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. (Dirigido por Antonio Valle, Profesor de Investigación del ICYT).

2 KAZLAUSKAS, E.J., MOLT,T.D. The application of a minicomputer to the saurus construction. J. Am, Soc. Inf. Sc. Vol. 31, NO 5,1980. Pg. 363-368.

3. GROHMANN, W.; PROTZA, The representation of terminological relationships in thesauri. Informatik. Vol. 20, NO 3. 1975. Pg. 3-11.

4. MAC CAFFERTY, M., Thesauri and thesauri construction ASLIB. Londres,1977.

5. SANCHO LOZANO, Rosa, Los tesauros de términos científicos y técnicos en general y especialmente los relativos a la química (revisión bibliográfica). Rev. Española de Documentación Científica Vol. 8, NO 1, 1985. Pg. 17-55.

6. TOWNLE, H.M. GEE, R. D., Thesaurus making: Grow your own word-stock. London: Andre Deutsch, 1980, 206 p.

7. Documentation. Principes directeurs pour I'etablissement et le developpement de thesaurus multilingües. Projet de norme internationale ISO/DIS. 5964.- 1984.

 

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